Cormit Avital comia organica, llevaba una "vida sana" y no creía en las vacunas. Durante su embarazo se le ofreció ponerle la vacuna contra la tosferina (o pertussis), pero ella afirmó que no necesitaba esa basura.

Pero al final de su embarazo ella enfermó de tosferina y cuando nació su hija esta fue rapidamente contagiada. No existen vacunas para niños menores de dos meses.

La bebe paso tres semanas críticas en el hospital, para la madre fue una pesadilla, la tos a veces hacia que la bebe quedara azul por falta de oxigeno e incluso llego a dejar de respirar por tres minutos, lo que la llevo a cuidados intensivos.

En Australia, donde el movimiento anti-vacunas ha tomado fuerza, ya varios bebes han muerto de tosferina y debido a estos grupos, la tosferina ha estado aumentando alrededor del mundo, ya hay unos 50 millones de casos y unas 300,000 muertes anuales de esta enfermedad, que no deberían ocurrir si todos estuvieran vacunados.

Pero regresando a Cormit Avital, ella ahora no desea que otra madre pase lo que ella y ahora se dedica a promover la vacunación.

Nunca es tarde para reconocer que se está equivocado.