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Articulos en Mundo Paralax

La orden de los Caballeros Mortales


La orden de los Caballeros Mortales
Por Javier Delgado R.

Fan fiction, inspirado en "Oh mi diosa" de Kōsuke Fujishima.
Sobre el manga:

Para los que no conozcan este manga y anime , Oh mi diosa, es una desesperante y encantadora historia de amor, donde se junta la magia y la tecnologia. La historia tiene mas de 20 años y esta inspirada un poco en la mitología nórdica, de donde se extrajeron los nombres de las protagonistas, las nornas que controlan el destino de los hombres y dioses. Urd la diosa del pasado, Verthandi, la diosa del presente y Skuld la diosa del futuro. El único cambio es que Verthandi es impronunciable para un japones y el nombre se convirtió en Belldandy.

Fujishima introdujo importantes cambios a la mitología: Yggdrassil ya no es un árbol sagrado, sino una supercomputadora que controla los universos, y los dioses son seres de un universo de 10 dimensiones.
Este es un pequeño resumen a la historia en la que me basé:

A un joven no muy afortunado en la vida y el amor, Yggdrassil, la gran computadora que controla el universo, le concede un deseo. La diosa Belldandy es la encargada de concederselo. El no cree que sea verdad, pero la joven es tan entantadora que comenta que le gustaria que se quedara a vivir con el para siempre, y se le concede.Posteriormente las dos hermanas de la diosa se le unirán:-Skuld, genio de la mecanica y niña celosa de todo aquel que se acerque a su hermana.

- Urd. mitad diosa, mitad demonio, Sensual y romantica. Irreverente, irresponsable, rebelde, pero muy protectora de sus hermanas.Esta historia gira en torno al personaje de Urd
Introducción a este Fanfic:

Un científico ha pasado casi 10 años investigando el origen de algunas pociones magicas que ha descubierto en antiguos manuscritos, y que sabe que funcionan.

Ha descubierto que su origen esta unido a las tradiciones nordicas. y comienza a sospechar que la mitología, las leyendas y la antigua magia nórdica fueron creaciones de una misteriosa mujer llamada Urth, incluso localiza un antiguo dibujo de la hermosa mujer y se convierte en su amor idealizado.

En su búsqueda, finalmente descubrirá un antiguo manuscrito oculto por casi un milenio en un monasterio, lleno de antiguas leyendas, de magia, pero increíblemente también de tecnología.Nuestra historia comienza cuando sorpresivamente se enfrenta esa mujer de hace 1,200 años, cuya imagen lo ha cautivado durante años... y resulta que es mucho mas que una simple mujer.

La historia se complicara cuando descubre que una diosa ha sido asesinada e inicia la búsqueda de conocimiento antiguo y prohibido, con el fin de proteger a su amada.Este un relato donde la magia y la tecnología se unen y la intervención de los mortales puede decidir el destino de los mismos dioses.
Advertencias:

- Universo Alterno. Hay personajes mios y conforme avanza la historia, se va apartando del Canon.

- Soy un nerd, la historia tiene pretenciones de ser ciencia ficciòn dura y donde la tecnologia avanzada es indistiguible de la màgia.- La historia posiblemente llegue a 20 capitulos, espero que me soporten todo ese tiempo- ¡¡¡Este es mi primer Fanfic. !!!! Espero que opinen al respecto.
nota:

aproximadamente cada mes espero subir un capitulo
La orden de los caballeros mortales

Dedicado a todos aquellos a quienes la realidad les inspira a seguir sus sueños,
buscando todo lo que existe detrás de la fachada de las cosas.

"Ahora bien, mi propia conjetura es que el universo no sólo es más extraño de lo que imaginamos,
sino más extraño de lo que podemos imaginar."
J.B.S. Haldane, Possible Worlds and other papers (1927)
Capítulo I
Palimpsesto

El doctor Shugahara Kenji rebosaba de alegría, eso era obvio para todo el que se lo encontraba en los pasillos. El profesor era una figura familiar en la universidad de Chiba. Apenas había cumplido 32 años y ya era un académico respetado de la universidad. Su personalidad metódica y un tanto obsesiva, había garantizado que sus trabajos, a pesar de lo extraordinario de algunas de sus ideas, siempre fuera preciso y contundente. Sus artículos eran un modelo de precisión en un campo lleno de subjetividades, por lo que era apreciado por sus colegas, incluso al grado de poder convencerlos de participar en algunos de sus proyectos más fantásticos.

Con su traje un tanto descuidado, pero siempre limpio, una corbata que sus alumnos juraban era una pieza arqueológica, y con unos gruesos y anticuados lentes, parecía el estereotipo del profesor distraído de cualquier vieja película. Aun así, sus ojos denotaban una intensidad y una curiosidad, que aunada a su rostro siempre amable y pronto a la sonrisa, atraía a los jóvenes, incluso cuando no siempre lograban entender todo lo que decía.

Y es que los temas que lo apasionaban parecían inagotables. Había iniciado su carrera como botánico, pero a eso le había añadido conocimientos sobre: farmacología, paleo botánica, polinología, lenguas germánicas antiguas, mitología europea germánica, proto historia sajona, etnohistoria, química, paleografía y recientemente para entretenerse, algo de estereoquímica, etc.

Además ya era una pequeña celebridad. Algunos de sus artículos habían trascendido al público inspirando suficiente curiosidad para que un editor le solicitara un libro. En parte por el tema, pero también por su amor y pasión por el tema, el libro había resultado un éxito.

No estaba nada mal para un especialista en "estudios etnobotánicos de las tradiciones europeas.". El doctor acostumbraba a bromear sobre su rama de estudios, diciendo que era el mejor en área... Pero tal vez eso se debía a que era el único especialista en ese campo. Lo cual demostraba que era una persona con sentido del humor. Desgraciadamente su humor no siempre era apreciado por sus alumnos. Decir que sus chistes eran viejos, era subestimar el tema. Sus alumnos a sus espaldas presumían que el que pudiera entender sus chistes, estaba listo para recibir un doctorado en lingüística de lenguas muertas germánicas...

Pero hoy el doctor, normalmente un verdadero ejemplo de la sobriedad japonesa, tarareaba algo parecido a una melodía y parecía estar casi a punto de saltar y bailar. No solo eso. Además de abrazar a su laptop como si fuera un valioso tesoro, llevaba consigo una bolsa de papel con algo que tenía un sospechoso parecido a una gran botella de sake de buena calidad.

La razón de este extraño comportamiento, estaba en su laptop. Toda la noche había estado recibiendo un gigantesco archivo de más de 5 gigabyte, que consistía en una serie de datasets: scans multi espectrales, fluorescencia de rayos X y de luz rasante de un viejo libro de oración medieval. El archivo era cortesía de uno de sus colegas, el profesor Jann Krogh Danielsen de la universidad de Oslo.

Usualmente, un viejo libro de oración medieval no era para emocionar a nadie, claro, con excepción de unos pocos especialistas. Pero el doctor Shugahara estaba seguro de que era mucho más que eso.

Meses atrás, había tenido una de sus ideas geniales o dementes según a quien se le preguntar. Intrigado por las capacidades del software de reconocimiento de rostros, se preguntó si podría servir para buscar otro tipo de patrones. Por ejemplo, existen libros que se han perdido, y solo se conocen porque son mencionados en cartas y comentario. Pero buscar esos fragmentos entre miles de libros es una tarea de Titanes. Se preguntó si con ese software podría ser capaz de localizar fragmentos conocidos de un manuscrito, dentro de otros documentos. Así se podría recuperar más fragmentos e intentar reconstruir el libro original.

Afortunadamente, muchas bibliotecas habían comenzado a digitalizar sus ejemplares más antiguos para conservarlos y una búsqueda automatizada podría ahorrar años de trabajo.

Los problemas técnicos parecían insuperables, pero con su entusiasmo había contagiado a algunos geeks del Caltech. Pronto tuvo un prototipo y para probarlo en lugar de ir a los archivos electrónicos de las universidades, lo puso a buscar imágenes en Internet y para esto comenzó con algunos textos clave sobre su tema favorito.

Después de unos cientos de errores y falsos positivos, el software reportó algo interesante en un sitio de Internet. El software había localizado dentro de un viejo y maltratado libro de rezos de la edad media, un fragmento de uno de sus textos. Se notaba que se había tratado de borrarlo, pero aun así era legible:

Urð hétu eina,
aðra Verðandi,
skáru á skíði,
Skuld ina þriðju;

El éxito al localizar un fragmento de texto dentro de ese libro había sido un logro extraordinario y ese grupo de geeks pronto tendría muchas solicitudes de otros especialistas. Pero eso ya no le interesaba al doctor. Él tenía ante sí un misterio. ¿Qué hacia un fragmento de antigua mitología nórdica en un libro medieval de oración? La única respuesta factible resulto sorprendente. Él estaba seguro de que ese libro debía ser en realidad un palimpsesto.

Eso significaba que algunos piadosos monjes medievales seguramente se habían encontrado con viejos pergaminos en lenguaje desconocido y habían decidido darles mejor uso. Era una práctica común, el pergamino era caro, así que los habían raspado para borrar lo escrito y poderlos usar para hacer un libro de oraciones, mucho más útil, al menos para su criterio.

La posibilidad de que fuera cierto no lo dejo dormir durante días. Eso podía significar que en lugar de haber localizado unos cuantos comentarios sobre el manuscrito que buscaba, este podría ser el manuscrito original.

Recordó el palimpsesto de Arquímedes, y pensó que tal vez podría ser igual de importante. El palimpsesto de Arquímedes había contenido no menos de cuatro manuscritos antiguos. Usando técnicas avanzadas de procesamiento de imagen su contenido original se había podido recuperara casi en su totalidad.

El doctor tuvo un escalofrió al pensar en todo lo que se habría perdido por el proceso, paginas borradas, recortadas, algunas desechas y todo para convertirlas en un libro. En compensación, eso había permitido que un monasterio conservara un raro y valioso manuscrito pagano. Inmediatamente había contactado con un colega de la universidad de Oslo, pues fue en el website de esa universidad, donde había localizado el libro. Después de eso no supo nada de su colega durante una semana.

Posteriormente recibió una llamada de larga distancia desde Alemania. El profesor Danielsen había abandonado todo para salir corriendo a localizar el libro. Este aún se encontraba en un viejo monasterio en Alemania y era parte de un lote que pensaba adquirir la universidad. Después de todo, la posibilidad de encontrar el único ejemplo escrito en lengua Nord-germánica antigua era para quitar el sueño a cualquier especialista. Él habría hecho lo mismo.

Y ahora, meses después de todo el proceso, todo estaba ahí, en el disco duro de su máquina. En un esfuerzo por recuperar el texto borrado por los monjes, el maltratado libro se había escaneado con lo más avanzado de la tecnología de imagen. Ahora en agradecimiento por su aviso, el profesor Danielsen le había enviado el data set completo, junto con un crítico e—mail:

Archivo Ms. Add. 1879.23 .img, filtro infrarrojo profundo,
y añadir scan de luz rasante.
Bebe una botella de sake en mi nombre.
Recuerda tu promesa.

Profesor Jann Krogh Danielsen
Universidad de Oslo.

El doctor Shugahara sonrió, entendía bien la preocupación de su colega, en el competitivo mundo académico donde la frase "publicar o perecer" era la orden del día, tener la prioridad de semejante descubrimiento era vital. Shugahara le había prometido la exclusividad completa del descubrimiento, a cambio de poder participar en el desciframiento del texto.

Por el paciente trabajo requerido para extraer el contenido del palimpsesto, el profesor Danielsen bien se merecía su parte del descubrimiento. Para el Dr. Shugahara, lo importante era el contenido. Estaba convencido de que en ese manuscrito estaba contenido el origen de toda la mitología de un pueblo, y todo escrito por una sola persona.

El poder demostrar la existencia de este personaje era su más grande sueño. Entre tanto, bien podía esperar a que el Profesor Danielsen publicara su artículo y tener la prioridad.

Finalmente, llegó a la biblioteca de la universidad. Tenía su propio cubículo, pero se sentía más a gusto entre los libros. Ahí, justo en medio de la sección de mitología europea y con la complicidad de los encargados de la biblioteca, se había creado una especie de cubículo rodeado de estantes. Pero con todos los libros apuntando hacia afuera de manera que nadie tuviera que entrar a molestarlo. Su nuevo cubículo no solo era una demostración de su tenacidad y poder de convencimiento, sino que mostraba que no dudaba en aprovechar su status de celebridad cuando hiciera falta...

Así que a veces los estudiantes podían ver como algunos libros desaparecían hacia atrás, como movidos por un duende travieso. Lo único que el desaprobaba del lugar era un moderno display de LED TV de 72 pulgadas que había en la pared, donde se pasaban las noticias de la universidad. Sus intentos de que el departamento de diseño cambiara las modernas gráficas por imágenes de vitrales medievales, hasta ahora no habían tenido éxito. Pero él estaba seguro que sería solo cuestión de tiempo.

Ya en su cubículo, nerviosamente, colocó la botella en la mesa. Con gran expectación, encendió su pequeña, pero poderosa laptop. Afortunadamente ya estaba familiarizado con el software de visualización. Sonrió al cargar el GUI, Danielsen se había tomado la molestia de enviarle una copia en japonés, pero ya no podía esperar más. Releyó el e-mail y localizo los archivos sugeridos. Procedió a fijar los parámetros de procesamiento que le habían sugerido.

A pesar de su potencia, su máquina tuvo que esforzarse con los gráficos de alta resolución. El doctor tenía una relación de amor y odio hacia estos aparatos. A veces sentía que solo deseaban irritarlo, pero finalmente apareció una imagen, que había estado escondida detrás de los garabatos latinos de una vieja plegaria a San Agustín.

El corazón del doctor dio un brinco, y no pudo evitar una exclamación de placer que se escuchó en toda la biblioteca. Estaba tan feliz, que por poco usa esa palabra que ya es cliché... "eureka".

Ahí estaba ese rostro, que ya le era familiar desde hace años. Lo había visto en copias dentro de otros manuscritos. El texto y esta imagen, habían sido comentados y referidos dentro de otros libros, pero finalmente todos eran copias imperfectas. Aun y así, lo había atesorado en su memoria. Pero este dibujo tenía algo especial, una espontaneidad que no tenían las copias. Este podría ser realmente el manuscrito original.

Nerviosamente, recorrió la imagen y abajo, encontró un texto en letras latinas, débil, pero legible:

Segðu mér, Fáfnir,
alls þik fróðan kveða
ok vel margt vita,
hverjar ro þær nornir,
er nauðgönglar ro

Ah... ese texto... ya lo conocía por otras copias, esta versión era ligeramente distinta, así que comenzó a traducir con cuidado:

"dime Fafnir,
cuya sabiduría es afamada,
y mucho sabes tú,
¿quiénes son las Nornas,
que en la necesidad nos ayudan?

Y un poco más abajo había ¡RUNAS!, y no cualquier tipo. Estaban trazadas con tanta precisión que parecían producto de una moderna computadora. Un trazo limpio, perfecto, lleno de detalles y según sospechaba el Dr. con múltiples niveles de información.

Si, finalmente lo había localizado. Este era él era el manuscrito original de la Darraðarljoð, y estaba seguro de que ella misma lo había escrito con su puño y letra. O mejor dicho sus ruinas. Esas runas tenían que ser de ella.

Años de investigación, por fin habían dado su fruto. Esa noche para celebrar... se emborracharía como cosaco... o mejor aún, ¡Como un vikingo!...

La emoción lo rebosaba. Ni siquiera se había sentado y caminaba de un lado al otro de su "cubículo" con ganas de abrazar al primero que se encontrara.

Necesitaba calmarse. Se detuvo, se forzó a respirar lento y profundo y decidió concentrarse en su trabajo, eso siempre lo relajaba. Comenzó a revisar el plan de trabajo. Plan que tenía años desarrollando justo para este momento. Lo primero era comparar el manuscrito con las fragmentadas copias que se habían hecho de él. Eso ayudaría a reconocer como había sido recortado y mutilado el texto original, para poder reconstruir el libro.

Seguramente habría errores al compararlas con el original. Ese era un buen punto para relajarse. En su propio libro: "El poder del fresno, la ceniza y las espinas: Magia Vikinga y normanda" había resumido algunos fragmentos de manuscritos que creía eran del libro, así que finalmente lo podría verificar y añadir el material faltante...

El profesor respingó un poco al pensar en el título de su libro. Aun resentía haberse dejado convencer por el editor, pero el titulo era llamativo y en parte era una de las razones del inesperado éxito del libro. La mera mención de magia atraía a muchos jóvenes fans del new age, wicca y neopaganismo, Pero tal vez una más importante y a pesar de la modestia del doctor, era que el libro era fascinante y revelaba la pasión del doctor Shugahara por el tema. El resultado era que el libro estaba agotado.

Como resultado del libro, ahora tenía una serie de admiradores que a veces le escribían pidiéndole más pociones y recetas mágicas. Incluso, no hace poco había recibido un e-mail de una joven que usaba el Nick de Urd, preguntándole por una copia del libro.

¡Urth!... el doctor pronunció ese nombre con una sorprendente ternura. Le había irritado ligeramente, encontrar a alguien que se atreviera a usar ese nombre, pero finalmente después de un breve intercambio de e-mails, se convenció de que la joven hablaba en serio. Al menos estaba seguro que era joven. Su e-mail exudaba cierta pasión y seriedad por el tema que no dejaban de impresionarle.

Informó a la joven, para su decepción, que ya no quedaban ejemplares ni habría reimpresiones del libro, pues estaba preparando una versión corregida y aumentada de ese libro. Cuando ella comentó que vivía cerca de la ciudad de Nekumi, le informó que la universidad de Chiba, donde él se encontraba, estaba a solo unas horas de ahí, y en la biblioteca, o para ser más precisos; en el estante que estaba a un costado del doctor se encontraba un ejemplar.

Y justamente hoy, en este día tan importante para él, ella había quedado de ir. No solo por el libro, sino para conocer al autor, pues aseguraba que tenía muchas preguntas que hacerle. Por un lado, se sentía halagado, pero al doctor no le agradaba tener que interrumpir su trabajo y sobre todo ahora que se sentía en el momento más feliz de su vida.

Hay que reconocer que el que se tratara de una joven, no ayudaba mucho. El doctor solo tenía un gran amor en su vida, y la posibilidad de encontrarse con una desconocida, lo inquietaba, así que decidió hacer ese pensamiento a un lado y ponerse a trabajar.

El doctor puso manos a la obra, necesitaba revisar varios libros con los fragmentos conocidos del libro. Comenzó a sacar libros de los estantes, él no podía ver los títulos, pero no hacía falta, ya los conocía a todos, como si fueran viejos amigos.

Sacó entonces su libro, "El poder del fresno, la ceniza y las espinas", cuando escuchó un grito de protesta.

— ¿Qué pasa?, ¿quién está ahí?"

Era una indignada voz femenina, el doctor se detuvo sorprendido y luego con cuidado se asomó por entre el hueco que acababa de dejar, y lanzó una exclamación de sorpresa. En el hueco logró distinguir unos ojos femeninos que destellaban con ira. Eran los ojos más hermosos que había visto en su vida, e incluso, el enojo que mostraban parecía hacerlos más atractivos. El doctor no era muy agraciado en su trato con las mujeres, pero era un romántico, y le nació improvisar un pequeño poema:

— "Hermosos ojos de hechicera, profundos pozos donde mi alma desearía sumergirse para siempre."

Ninguna mujer o diosa puede mantener el enojo, ante un halago que se dice de manera tan espontánea y honesta...

— ¿Quién es? — preguntó la voz, aun sorprendida, pero ya sin el enojo.

El profesor seducido por esos ojos, comenzó a quitar algunos libros para poder ver mejor, mientras contestaba un tanto distraído:

—Soy el Doctor Sugahara Kenji, profesor de esta universidad y autor de este libro

Al notar que el doctor quitaba algunos libros, la joven decidió embromarlo un poco, y se escondió detrás de otros, que el doctor procedió a mover, y así comenzó un juego que la joven acompañaba de una hermosa y coqueta risa. El doctor movía algunos libros para verla mejor, y ella cambiaba de lugar. Repentinamente, tuvo una idea y del estante más bajo, sacó varios libros simultáneamente. Tuvo entonces una visión de unas hermosas piernas apenas cubiertas por un vestido entallado en su parte superior.

La joven se rió al ver la ocurrencia del profesor. — ¡Ah echhi sensei!— y finalmente decidió dar fina al juego, se inclinó por el hueco para ver al doctor cara a cara...

El doctor vio entonces un hermoso rostro de piel cobriza, con unas extrañas marcas en la cara, y al reconocerlo gritó. "Urð hétu eina, Darraðarljoð".

Se congeló un instante por la sorpresa y luego súbitamente intentó incorporarse... desgraciadamente tenía la cabeza metida entre el entrepaño y se golpeó. Cayó hacia atrás y al intentar detenerse del estante, en su caída lo arrastró, cayendo este encima de él. El estrépito pareció amplificado por el silencio del lugar.

La joven se sintió confundida y sorprendida. Estaba acostumbrada a causar impresión en los hombres, pero nadie había reaccionado así, y además estaba el impacto de esas palabras, hacía mucho tiempo que no escuchaba ese lenguaje ni ese título "Urð hétu eina, Darraðarljoð", "La hechicera, nombrada Urd".

Rápidamente busco como auxiliar al Doctor, realizó unos extraños gestos con las manos, murmuró unas palabras y sin ningún medio de soporte aparente, el estante se levantó un poco, lo suficiente para poder sacar al hombre de ahí. Con el aplomo de alguien que ya ha visto heridas, lo examinó. Estaba inconsciente, tenía sangre en el rostro y parecía sufrir una severa contusión que requería ayuda urgente. Escuchó gritos en a su alrededor, seguramente la conmoción se había escuchado por toda la silenciosa biblioteca... volteó a su alrededor... sintió que necesitaba salir de ahí y ayudar al herido, no tenía tiempo para explicaciones.

Y entonces, vio la computadora del doctor, tenía desplegaba una imagen. ¡Era un dibujo de ella! La sorpresa le hizo perder unos instantes. Volteó hacia dónde venían las voces y vio el elegante display de LED TV. Tuvo una idea, realizó otro gesto con sus manos mientras entonaba un hechizo y el contenido de la mesa comenzó a levitar, se dirigió al display en donde desapareció atravesando la pantalla como si fuera una puerta a algún misterioso lugar. Al escuchar los pasos, rápidamente invoco su magia y ella y el profesor también se elevaron por el aire, para desaparecer a su vez en el moderno display.

Cuando la gente llegó, solo vio el estante tirado...

(Fin del capítulo I — Rev. 04)

Notas:

1) No pensaba poner sección de notas... pero la parte Nerd de mí, terminó ganando.

2) Palimpsesto: Desde que supe de los manuscritos que fueron borrados y vueltos a escribir por primera vez, cautivaron mi imaginación, pero no fue sino hasta que escuché del palimpsesto de Arquímedes que entendí cuántos tesoros puedes estar aún ocultos en las viejas bibliotecas.

En el sitio de Internet dedicado al palimpsesto de Arquímedes, podrán encontrar algunas de las técnicas que el Dr. Shugahara y sus colegas pudieron usar para recuperar el palimpsesto de Urd: ".www_archimedespalimpsest_org/

3: El libro, El poder del fresno, la ceniza y las espinas, magia vikinga, no es del Dr. Shugahara... pero me gusto el título y me lo robe.

4: Software de reconocimiento de rostros. Originalmente pensé poner OCR, que es el software que puede leer los textos de las imágenes, y que ya es muy común, pero por otra parte el software de reconocimiento de rostros, no busca significados, sino patrones, así que sería más emocionante, pero no sé si funcionaría realmente con la calidad de las imágenes que se encuentran en Internet... en ese caso me tomaré cierta licencia dramática.

Finalmente... una disculpa a la Universidad de Chiba por destrozar su biblioteca y (tal vez a futuro) algunas otras partes de sus instalaciones...

Capitulo 2: La hechichera

La orden de los Caballeros Mortales
Por Javier Delgado R.

Fan fiction, inspirado en "Oh mi diosa" de Kōsuke Fujishima.

Capítulo II

La hechicera

Keiichi había terminado de desayunar, y esperaba a que Belldandy se sentara junto a él. El delicioso aroma del té que se estaba preparando, complementaba de manera perfecta el momento. Belldandy tarareaba una tonada, mientras limpiaba y recogía la cocina, tendrían unos minutos libres antes de partir junto con Keiichi a su trabajo como mecánico, diseñador, dependiente y mensajero en Whirlwind.

Keiichi disfrutaba verla moverse, era como si fuera una coreografía perfectamente ensayada. Ella colocaba, recogía, limpiaba todo en un movimiento tan perfecto y al mismo tiempo tan elegante, que parecía un ballet e incluso, terminaba en la cuarta parte del tiempo que él hubiera tardado.

Finalmente ella se sentó junto a él, en un movimiento delicado y elegante. Aun disponían de unos minutos para disfrutar un té. El balance perfecto del sabor del desayuno, la mezcla especial de este té, que era una de las especialidades de Belldandy habían aguzado sus sentidos. Creía sentir el calor de su cuerpo y el dulce aroma de su presencia. Todo parecía indicar que sería un día perfecto. Miró en silencio a Belldandy.

Al principio esos silencios le habían parecido embarazosos, pues se sentía como un tonto sin nada que decir, pero ahora sabía que a veces las palabras sobraban, solo sonrió a Belldandy y ella correspondió con el gesto y recargó su cabeza en el hombro de Keiichi y él se estremeció un poco. Sí, sería un día perfecto...

Repentinamente recordó algo. Se rasco la cabeza, no estaba seguro por dónde empezar, pero finalmente dijo:

—Belldandy, noté que Urd no está en su cuarto... ¿no la llamaron al cielo o algo por el estilo?...

Keiichi ya sabía por muchas experiencias previas, que cuando Urd desaparecía o salía muy temprano, usualmente era señal de algún problema. Para decepción de Keiichi, Belldandy enderezó la cabeza y le sonrió gentilmente, pues sabía hacia donde iban sus pensamientos.

—No, Keiichi-san, esta vez es algo menos dramático, Urd hoy se levantó temprano, pues quería ir a la universidad de Chiba, hay un libro que necesita y se encuentra en su biblioteca.

— ¿Urd?, ¿Un libro de la universidad?...

Keiichi se sorprendió, normalmente lo único que parecía leer Urd eran mangas shōjo... si bien últimamente había comenzado a utilizar la computadora de Keiichi para visitar algunos sitios de Internet.

Un par de meses atrás, Keiichi había disfrutado unos breves momentos de diversión, en lo que le explicaba el funcionamiento de "ese primitivo mecanismo" a la SysOp de lo que posiblemente era el sistema de cómputo más poderoso del universo. Pero una vez pasada la frustración inicial, Urd había logrado dominar el equipo y posiblemente ahora le llevaba años de delantera en su uso. Su computadora estaba ahora irreconocible, con las "optimizaciones" de Urd...

Con todo, la mirada de extrañeza de Keiichi impulso a Belldandy a proveer más detalles.

—Habrás notado que las pociones de Urd no siempre funcionan...

Keiichi hizo una mueca mientras lanzaba una exclamación indignada. Más de una vez había sufrido por los efectos de sus pociones y las consideraba algo peligroso e inestable, aunque reconocía que a veces podían servir de algo.

—Sé lo que piensas, que todas las fallas se deben a su carácter impulsivo y que no mide consecuencias, pero esa no es la única razón. — Keiichi sonrió apenado, eso era exactamente lo que pensaba. — Desde pequeña siempre me impresionó con sus pociones y estas siempre habían funcionado a la perfección. No fue sino hasta que vino a la tierra a vivir con nosotros que comenzaron a fallar y volverse inestables. Ella posee un gran talento para eso y está muy orgullosa de ello por lo que ese problema le ocasiona una gran frustración.

—Pero... ¿Qué no existen libros, o lo que sea que usen en el cielo, mucho más avanzados que podamos tener aquí en la tierra?

Belldandy se puso un poco seria, al parecer Keiichi había tocado un punto sensible.

—No Keiichi-san. En el cielo encontrarás muy poca información sobre pociones. En el cielo los dioses nos enorgullecemos de utilizar la magia de manera directa, para la mayoría de nosotros, los medios indirectos como el uso de pociones, es visto de manera semejante a como en la tierra se ven los remedios caseros. Recuerda como Peorth-san se atrevió a alterar una poción de Urd pensando que era algo muy fácil de hacer y lo que resultó de todo ello. — Keiichi se ruborizo por el recuerdo, con esa poción todas las mujeres, ¡incluyendo a su propia hermana!, se habían sentido atraídas por el — Casi todos los dioses creen que saben sobre el tema. Yo misma llegué a lastimar a mi hermana al expresar opiniones similares, pero he visto el poder que pueden llegar a tener y he aprendido a tenerle respeto.

Keiichi meditó un poco en lo que digería esa información, había un aspecto de Urd que no conocía. Por la gran pasión que Urd mostraba por las pociones, había esperado que estas fueran algo muy importantes y al contrario, era considerado algo trivial y casero en el cielo. Pensándolo bien, eso estaba en muy acorde con su falta de respeto por la autoridad. Repentinamente recordó a Skuld...

—Pero, si los dioses consideran los métodos indirectos como poco dignos... ¿entonces las invenciones de Skuld?

Esta vez, Belldandy cerró un instante los ojos, como meditando, y luego se acercó a Keiichi y comentó en voz un poco más baja, pues sabía que Skuld estaba cerca, y dando a entender que era un secreto.

—También pasa lo mismo con sus mecanismos, a pesar de que Skuld habla mucho de querer regresar, creo que es feliz aquí porque sus inventos causan admiración en lugar de desdén. — Miro a Keiichi a los ojos y casi le susurro — Ahora que está comenzando a desarrollar su magia, todo mundo esperaría que dejara sus invenciones atrás, pues se consideran infantiles. Pero, por favor, no se lo comentes, ella es muy orgullosa, tanto o más que Urd. Esa es la razón por la que se pone furiosa cuando la gente la trata como niña.

Keiichi se quedó callado un momento, como ingeniero le maravillaban las creaciones de Skuld, pero también le exasperaban. Ella era capaz de construir aparatos de gran complejidad, solo para terminar cometiendo errores básicos de ingeniera. Recordó como su hermana Megumi había terminado en un duelo de robots con ella, solo porque le hizo notar algunas fallas elementales de diseño cuando Skuld reconstruyó su motocicleta.

Keiichi, como ingeniero que amaba la simplicidad y la elegancia de diseño, exigía la atención a los mínimos detalles, siempre previniendo los imprevistos. Si tan solo pudiera enseñarle eso a esa testaruda jovencita. Pero ella no tenía ningún respeto por él y ni por su "tecnología primitiva". Belldandy lo miraba con ojos sonrientes, no necesitaba leerle la mente y ya rara vez lo hacía, simplemente ya lo conocía bien. En una actitud conspiratoria le dijo en voz muy baja:

—Solo dale tiempo, ella ya te tiene más respeto del que se atreve a expresar...

Keiichi abrió la boca por la sorpresa. Saber que Skuld lo respetaba era toda una noticia. Belldandy se enderezó y comentó en voz normal.

—En cuanto a Urd, puedes tranquilizarte. Al parecer hay un hombre, un maestro respetado, que ha recopilado muchas antiguas pociones, y por lo que se comenta del libro, en él se mencionan algunas pociones que son casi idénticas a las de Urd, así que quiere compararlas, y conocer al autor de libro. El profesor trabaja en la universidad de Chiba. Estoy segura de que eso no causará ningún problema.

¡Rara vez Belldandy era refutada tan rápidamente! Repentinamente escucharon un estruendo en el cuarto de Urd, y escucharon una voz preocupada.

—Keiichi, Belldandy, ¡Necesito su ayuda!

Se levantaron a toda prisa y corrieron al cuarto de Urd y ambos lanzaron un grito de sorpresa. Ahí estaba Urd: en el suelo y sosteniendo a un hombre con la cabeza ensangrentada. Urd habló con voz preocupada, pero al mismo tiempo, segura de la situación.

—Keiichi, por favor, ayudarme a acomodarlo y luego trae algo para lavar la herida. Belldandy, este hombre tiene una contusión en la cabeza, necesito que realices un hechizo curativo, y yo, tendré que preparar algo, no creo que sea fácil de explicarle al doctor que hace aquí, lejos de su universidad.

La seguridad de Urd y la visión del hombre ensangrentado, no daba tiempo de hacer preguntas, Keiichi ayudó a colocar al hombre en el futón de Urd, y luego partió a conseguir agua y trapos limpios. Belldandy se acercó, coloco sus manos sobre la cabeza del hombre, se concentró para percibir su estado y saber que necesitaba hacer. Tenía una fea herida en la cabeza, pero parecía superficial, más seria era una inflamación cerebral en proceso y necesitaba revestirla para evitar daños.

Una vez realizado su diagnóstico comenzó un canto curativo. Eso era algo que ella siempre disfrutaba. Normalmente el proceso curativo del cuerpo humano es como una turba desordenada. Todos los sistemas del cuerpo lanzan sus recursos, a veces estorbándose mutuamente. Bajo órdenes del canto de Belldandy, la turba y el desorden, se convertían en un ejército, todos los sistemas actuaban en perfecto orden, y al igual que un ejército, podían realizar su labor en una fracción de lo que haría una turba... el resultado, bueno ¡parecía cosa de magia!

Sin decir una palabra, para no interrumpirla, Keiichi había comenzado a limpiar la sangre y pudo atestiguar como la herida comenzaba a sanar rápidamente y el rostro del hombre pasaba poco a poco, de la inconsciencia, al sueño tranquilo.

Finalmente, ya que parecía que la emergencia había pasado, Keiichi se animó a preguntarle a Urd:

— ¿Quién es este hombre? ¿Qué le pasó?

—Es el doctor Sugahara Kenji...

— ¿Qué?— Keiichi miró a Urd y luego al Doctor con incredulidad — ¡El Dr. Sugahara.! ¡De la universidad de Chiba! ¿Raptaste al profesor?

—Un momento, yo no rapté al profesor, él... — Urd se interrumpió bruscamente al darse cuenta de lo que le decía Keiichi— ¿Cómo? ¿Lo conoces?

—Es una celebridad. La Universidad de Chiba está muy orgullosa de él — Keiichi dirigió un dedo acusador a Urd— Es algo así como especialista en plantas curativas y remedios antiguos y dicen que ha logrado desarrollar o mejorar varias medicinas, que son tan efectivas que parecen cosa de magia.

— ¿Magia? —Preguntó Urd sorprendida — ¡Será posible que un mortal esté haciendo magia!... Keiichi, creo que sabes más que yo.

Keiichi levanto los brazo en exasperación —No sé mucho más de él, escuché que un gran erudito en mitología nórdica, que tiene fama de tener una mente muy disciplinada y capaz de aprender fácilmente sobre muchos temas.

Al escuchar esto último, Belldandy y Urd intercambiaron miradas de extrañeza, pero no comentaron nada, pero se notaba que sospechaban algo. Urd parecía querer comentar algo, pero no en presencia de Keiichi. Después de pensarlo un poco se fue a buscar entre sus pociones, pero no parecía muy segura. Keiichi lo notó y recordó las palabras de Belldandy; sus pociones no estaban funcionando bien.

Belldandy entre tanto volvió a poner su mano sobre las sienes del hombre. Quería verificar las palabras de su hermana. Le dijo al hombre inconsciente. — Discúlpeme sensei, voy a leer su memoria de corto plazo para verificar que no tenga daños — y realizo un pequeño encantamiento, una extraña tonada llena de instrucciones mágicas.

Urd seleccionó un par de frascos y comenzó a preparar algo, pero se quedó petrificada cuando Belldandy interrumpió repentinamente su canto, y habló con una voz seria y autoritaria.

— ¡Urd! ¿Qué le has hecho a este hombre?

Urd sintió pánico. Cuando su dulce hermana usaba ese tono de voz, siempre le producía escalofríos. ¡Solo su madre, la numero uno de las regiones infernales, era capaz de producir el mismo efecto!

—No le hice nada, fue un accidente, un estante de libros le cayó encima.

—No me refiero a eso. ¡Este hombre! ... Este hombre está enamorado de ti. Y no solo eso. No es el amor ilusorio de tus pociones. Es algo... algo... — Belldandy hizo una pausa, mientras colocaba de nuevo sus manos en las sienes del hombre— ¡... algo muy profundo...! — dudó un momento, antes de seguir —. Hay una idea que parece dominar su cerebro. Es tu imagen y tu presencia, que lo envuelve todo.

—Pero, si nunca lo había visto antes. No le he dado nada. Él es solo el autor de un libro que trata sobre... pociones antiguas... y... ¡eh! ¿Magia nórdica?

Urd se interrumpió. Recordó la laptop, que en ese momento tenía la pantalla obscurecida al entrar en modo de suspensión. Se acercó a ella, como si fuera un bicho raro y la reactivó.

Ante la sorpresa de Keiichi y Belldandy apareció un dibujo de ella en la pantalla, estaba realizado en un estilo antiguo semejante al de las pinturas romanas. Además tenía una apariencia más joven, parecido a una joven Urd de 19 años. Keiichi fue el primero en preguntar, señalando la pantalla.

— ¿De dónde salió eso, quién lo hizo...?

Urd se quedó en silencio un momento, impresionada por ese retrato que antes solo había tenido tiempo de ver unos breves instantes. No entendía cómo podía haber llegado ahí. Cerró los ojos un momento, luego miro a Keiichi y hablo como si sintiera culpa de algo:

— Creo reconozco ese estilo. Conocí a un hombre que pintaba así. Se llamaba Fafnir, vivió hace 1,200 años.

Belldandy escuchó el nombre con sorpresa y luego de meditarlo, le dijo a Keiichi, un tanto abruptamente.

—Creo que debemos dejarlos a solas. Urd tendrá que arreglar algunas cosas de su pasado. —Y dirigiéndose a su hermana, añadió con voz seria —.Y por favor Onee-sama. No lastimes a este hombre. Él te ama mucho.

Keiichi quería protestar, pero la actitud decidida de Belldandy lo hizo callar. Parecía que había un problema familiar y de momento, lo más seguro era no intervenir. Pero la experiencia le decía que tarde o temprano, él se vería involucrado.

Urd entre tanto, se quedó confundida. ¿Amor profundo? ¿De un desconocido?

En realidad era algo irónico, ella que se autodenominaba la diosa del amor, con una sola excepción, solo había tenido noviazgos y encuentros fortuitos que parecían infantiles comparados con el amor de Keiichi y su hermana.

Incluso ahora era consciente que su romance con Trovadour había sido en realidad superficial, y había sido un niño mortal con el que había ayudado a recuperar la ilusión del amor. Pero, ¿este hombre? ¿Y esa imagen? ¿Tendría realmente algo que ver con Fafnir? Se estremeció, ese era un nombre que quería olvidar.

Se inclinó sobre el doctor, que dormía ahora un sueño tranquilo. Su bien cuidado pero anticuado traje, su cabello en un conservador y relamido corte, sus gruesos anteojos, le hacían parecer un viejo profesor. Su rostro redondo era más propio para provocar ternura que amor, curiosamente tenía un bronceado que no parecía corresponder a un profesor sedentario.

Todo eso era lo más alejado que podía pensar de un posible enamorado, sin embargo, tenía que reconocer que tenía una hermosa aura, que al parecer no estaba manchada por pensamientos negativos.

Miro al hombre inconsciente y le dijo:

—Sensei ¿Qué debo hacer contigo? Si lo que dice mi hermana es correcto, ninguna de mis pociones será capaz de hacerte olvidar. Con el amor profundo no se juega.

Finalmente se decidió por una poción para reanimarlo, mezclado con otra que lo haría sentirse confundido y crédulo, para poder inventarle algún cuento fantástico y novelesco, del tipo que le gustaban. Le abrió los labios y le dejó caer unas gotas de su poción.

El doctor pronto abrió los ojos, al principio tenía una mirada perdida, pero repentinamente adquirió conciencia, y se levantó de golpe... miró a Urd con ojos incrédulos y preguntó:

— ¿Dónde estoy?, ¿Qué hago aquí?, y lo más importante... ¿Quién eres tú?

¡Urd respingó! Parecía que la poción para confundirlo no estaba haciendo efecto, esas eran exactamente las preguntas que en ese momento ella no quería contestar.

Entonces notó que el profesor estaba realmente haciendo un esfuerzo por mantenerse enfocado, parecía en medio de una lucha interna. Estaba luchando contra la poción y estaba ganando. Su mente debía estar impecablemente disciplinada.

—Profesor Shugahara, por favor, tranquilo, sufrió un golpe en la cabeza. Debe estar confundido y...

— ¿Que es todo esto? — El hombre miró a su alrededor, tratando de identificar el lugar, lo observaba todo y lo registraba todo —. No estoy en la universidad, eso es definitivo. Esto parece tener la disposición de las habitaciones de un templo, ¿Tal vez sintoísta? Creo que hay uno abandonado o inactivo, cerca... creo que por... la ciudad de ¿Nekomi?... ¿Nekomi?... ¿Urd?... tú debes ser Urd... la que me escribió un e-mail... ¿Es esta tu habitación?

Definitivamente la poción no estaba funcionando, Urd entendía lo que había dicho Keiichi sobre una mente disciplinada y entonces vio como el profesor se le quedaba mirando con ojos soñadores. Eso era más agradable, pero las palabras inquisitivas y precisas del doctor la hicieron estremecer:

— ¿Es posible que seas tú? ¿Eres Urð hétu eina? ¿La nombrada Urth?, la "Darraðarljoð", la hechicera que vivió hace más de 1,200 años, la mujer que trajo alegrías y sueños a la tierra, que tejió mitos, leyendas y dejó escritos de magia, pociones y conocimientos que dicen que eran sobrenaturales

Urd se sorprendió, hacía ya muchos años que no escuchaba esos títulos, ni ese idioma. Además de que la descripción encajaba perfectamente. Su plan de tejerle un cuento fantástico a un profesor confundido, parecía que no funcionaría. El doctor continuó hablando, pero sin dejar de examinarla, como queriendo averiguar si no era una alucinación, extendió su mano hacia ella, pero no se atrevió a tocarla.

— Se decía que defendía a las mujeres y traía alegría a los niños, pero también que disfrutaba escuchar el sonido de los escudos y las espadas en combate, dicen las leyendas, que con sus hermanas tejía los destinos de dioses y hombres en una tela especial. Además se decía que: Sjá er orpinn vefr ýta þörmum ok harðkljáðr... — El profesor repentinamente pronunció estas palabras en lengua antigua y se detuvo para ver su efecto.

Para entonces Urd, o para ser más precisos "Urth", estaba haciendo una perfecta imitación de un pez boqueando fuera del agua. Ella misma había inventado eso de: "la tela estaba hilada con los intestinos de los guerreros muertos en combate"

— ¿Intestinos de hombres?... ughhh., ¡No yo nunca haría algo así!

El doctor exclamo sumamente emocionado — ¡Ah, y además entiendes el norse, la lengua nórdica antigua!

Urd se dio cuenta que había caído en una pequeña trampa. El doctor tenía una mente muy aguda. El vio su laptop encendida y sonrió al ver la imagen. Luego volteó a verla a ella, y sus ojos se llenaron de humedad.

— Debo estar soñando. No puedes ser real. ¿Sería posible que fueras Urth? ¡Una de las Normas! — El doctor se acercó a Urd, y con una gran ternura, pasó su mano sobre las marcas de su rostro, pero sin atreverse a tocarlas, como si esperara que se desvaneciera.

— Urth... cuantas veces no soñé en estar frente a ti, conocerte y escuchar de tu voz los fantásticos relatos con los que llenaste de mitos a este mundo... yo... yo quisiera...

El doctor se estremeció. Era la imagen de la misma persona, pero con una diferencia. Esta ya no era una jovencita, sino una mujer de extraordinaria belleza. Y algo que lo tomo más por sorpresa. ¡Tenía un sensual cuerpo de mujer! El dibujo tampoco le hacía justicia a su larga y bellísima cabellera, que parecía envolverla como un manto de platino.

Urd comenzó a comprender, este hombre efectivamente estaba enamorado, pero no exactamente de ella, sino de la Urth casi adolescente que había visitado la tierra hacía 1,200 años. De esa joven, impulsiva, sensible, salvaje y que había provocado la muerte de un hombre. De esa Urth que ella quería olvidar, a pesar de que era ella misma. De alguna manera, él la conocía, no sabía cómo era posible, pero casi parecía saber todo de ella.

Impulsivamente, Urd tomó la mano del hombre, que se estremeció con su contacto.

—Doctor, no soy ningún sueño.

Lo atrajo hacia ella, y puso la mano del hombre sobre su pecho. El doctor se estremeció al sentir bajo la mano su carne tibia y firme. Sintió como lo asaltaba una inesperada ola de sensualidad. El sentimiento era completamente inesperado y casi sentía que la mano le quemaba, pero no la retiró.

Urd tuvo que reconocer que el doctor tenía una gran presencia de ánimo. Casi había esperado que saltara y saliera corriendo. El doctor cerró los ojos y aspiro lentamente. Parecía querer cerciorarse de que esa tibieza y ese contacto, eran reales. Finalmente abrió los ojos y exclamo:

— ¡Eres real! ¿Quién eres realmente?

Urd suspiró. Tenía que hacer un cambio de planes. Entonces tuvo una idea, tal vez podía funcionar. Pero había que comenzar con algo de la verdad. Retiró la mano del profesor, lo miró a los ojos para hablarle, pero se sorprendió por su mirada.

Vio unos ojos marrones, brillantes, llenos de vida y de inquietud, que se veían pequeños detrás de esos lentes, pero que tenían una sorprendente intensidad.

— Doctor Sugahara, sí, me llaman Urd, soy la joven que le escribió un e-mail solicitando conocerlo y para obtener una copia de su libro, yo soy una...

El doctor la miró, parecía desilusionado y la interrumpió.

— Entiendo. Entonces, debes ser una joven que quiere aprender de la magia antigua, como tantos jóvenes del new age, te has apasionado tanto, que has aprendido lenguas, y te has puesto esas marcas y... y...

Volvió a ver la imagen en la pantalla. El hermoso rostro, las marcas, el lenguaje antiguo, todo parecía coincidir. Pero no podía ser. La razón le decía que eso no podía ser real, a pesar de que la evidencia parecía decirle lo contrario.

— ¡Desearía tanto que fueras ella! Incluso cuando la razón me dice que es imposible.

Urd pudo sentir la desilusión y la confusión del doctor, pero esta confusión no era causada por su poción sino por su lucha interna. Podía sentir su pasión interna, pues se reflejaba en su hermosa aura y sabía que ella era el objeto de esa pasión. No pudo evitar sentirse conmovida, pero también aliviada.

Al parecer el doctor estaba dispuesto a convencerse a sí mismo de que solo era una apasionada y extravagante y que hacía cosplay.

Urd decidió que era buen momento para averiguar más y tal vez distraerlo un poco de ella, había mucho que ella no entendía. Le señaló la imagen de la pantalla y le preguntó:

— ¿Esa imagen?, dónde la obtuvo. ¿Quién es ella?

El doctor escucho con sorpresa la pregunta. Al menos parecía que ella no pretendía tener 1,200 años de edad. Suspiró e intentó recuperar la compostura propia de un doctor universitario. Se acercó lentamente a la laptop, mirando ese rostro con ternura, y luego volviendo a ver a Urd, dudó, pero finalmente comenzó a explicar:

—Hasta donde sé, esta joven, llamada Urth, vivió en el siglo VII de nuestra era, cerca de lo que ahora conocemos como Jutlandia. — bajo la voz, y describió como si todo estuviera frente a el — Era una época turbulenta, el emperador Carlomagno estaba expandiendo su imperio e imponiendo el cristianismo a sus súbditos. Poco a poco, los pueblos de Europa caían ante su dominio: En el norte, conquistó a los avaros. Y luego se dirigió al norte y entonces su imperio llegó a la frontera de una zona que les parecía primitiva. Sus habitantes ahora los llamamos: los antiguos normandos.

El doctor comenzó a hablar con más vehemencia y uno casi se podía imaginar el encuentro.

— Esa gente esa casi desconocida para las naciones que se consideraban civilizadas. No eran una verdadera nación, sino una serie de tribus dispersas y con muy poco en común aparte de su idioma. Esa compleja amalgama de humanidad se encontró cara a cara con el imperio más poderoso de Europa y de alguna manera, lograron mantener su independencia. Y esta joven, tuvo algo que ver.

Urd repentinamente se sintió débil y se estremeció. Como diosa tenía estrictamente prohibido intervenir en los conflictos humanos, especialmente en sus guerras. ¡Y este hombre le decía que había provocado un gran cambio! Así que apenas y se atrevió a preguntar:

— ¿Cómo fue que esa joven que parece adolescente fue capaz de hacer eso?

El hombre miro a Urd, y luego con una emoción que delataba su gran admiración por esa joven exclamo:

—Eso es lo más extraordinario, posiblemente ella no se dio cuenta. Los detalles de su historia son muy confusos, he pasado años siguiendo su rastro, pero sin ella los normandos habrían sido solo una colonia más del imperio y su identidad habría desaparecido.

— ¡Doctor! Yo sé que la diosa Urth es un personaje mítico. Solo es una deidad mitológica. Debe estar equivocado...

El doctor sonrió con ironía.

—Sí, eso dirían mis colegas, por eso no lo he mencionado en mis publicaciones. Por eso he pasado una década buscando información, datos, relaciones, y finalmente lo encontré...

—No entiendo, eso es un dibujo, ¿Qué es lo que encontró? ¿Qué es lo que demuestra?

El doctor miró el hermoso rostro de Urd, sus bellísimos ojos, su preciosa cabellera, su sensual cuerpo... Cerró los ojos como si quiera escapar de su hechizo y luego comenzó su relato, al principio, con una voz casi inaudible, como hablando para sí mismo:

— Hace años, cuando era un joven estudiante, encontré un libro de pociones y hechizos. Era un libro lleno de fantasía, pero me dio curiosidad. Pensé que seguramente eran solo remedios tradicionales, pero tal vez si investigaba esas viejas recetas, podría descubrir nuevas substancias medicinales. Comencé a probar uno por uno los remedios y para mi sorpresa, algunos funcionaron. Y no solo eso, sino que sus efectos estaban más allá de lo que se podía esperar de las propiedades de sus ingredientes...

Urd saltó con esa simple declaración, ¡Un mortal... haciendo pociones mágicas!

—Por eso busqué más fórmulas y pociones antiguas. Muchas no funcionaban, o eran solo fantasía, pero otras si era efectiva. Y me di cuenta, que las que funcionaban estaban redactadas en un lenguaje muy parecido.

»Por eso pensé que podían ser de una misma persona. Así que busqué escritos que usaran un lenguaje similar y poco a poco encontré más fragmentos, Una hoja perdida en un libro, una referencia en otro libro, algunos relatos conservados en canciones y leyendas antiguas. Todo eso, parecía tener un mismo origen y finalmente me llevó a la mitología nórdica...

»Fue un trabajo largo, pero llegué a la conclusión de que había sido una mujer, una joven extraordinaria, quien creó todas esas preparaciones, las refinó, las organizó y las escribió. Pero hizo mucho más. Recorrió esas tierras contando historias fantásticas, que luego darían lugar a la mitología nórdica, a ella le debemos las historias de las valquirias, el árbol de Yggdrasil, el mito de Loki, los mitos de los Vanir, los Jötnar, los Álfar y los Dvergar. No sé de dónde sacó esas maravillosas historias, pero sedujeron a los hombres. Estos las adoptaron y con ello otras enseñanzas que estoy seguro ella había mezclado con las historias a propósito. Y esos pueblos dispersos y distintos, con el tiempo, adquirieron unidad.

»Ella recorría los pueblos, enseñaba a las mujeres a curar, jugaba con los niños. Con su belleza rompía los corazones de hombres pero a veces... —Y el doctor rio, como quien ríe de la travesura de alguien querido — ¡... les rompía otras partes del cuerpo!

Urd no pudo evitar reír también al recordar eso. Sí, había roto más de una nariz y al menos un brazo. Había sido una joven impulsiva, voluntariosa, y no soportaba a los hombres impertinentes. El doctor había interrumpido su relato para escuchar fascinado su risa, después de una pausa, continuó, y tomo por los hombros a Urd y le dijo emocionado:

—Y algo extraordinario, ella sabía escribir, no sé cómo, tal vez lo aprendió en el sur, entre los sabios del imperio. — la soltó, y en voz más baja mientras movía las manos, como tratando de dibujar:

Pero ella no usó el alfabeto latino, usaba unos extraños símbolos, que luego se llamarían runas... y todo lo que aprendía lo escribía, pero no en los rollos que se usaban en la época, — El doctor levanto las manos con aire dramático — ella escribía en algo que solo podría llamar por su nombre moderno: una libreta de notas.

Afortunadamente el doctor estaba emocionado con su relato, o hubiera notado la agitación de Urd... ella pensó.

—Mi libreta de notas... no puede ser... lo que escribí ahí... ¡la libreta debía haber sido destruida!

—Y entonces ella conoció a un hombre, un bardo o un noble, no lo sé con exactitud, pero debió ser un joven extraordinario para poder ser aceptado por ella. Él aprendió a leer lo que ella escribía, y se dio cuenta de lo que significaba. Viajaron juntos, ella se confió en él y le compartió sus secretos. No estoy seguro, pero creo que comprendió el conocimiento que había ahí y se la robó...

Urd se estremeció conforme los recuerdos comenzaron a llegar...

Fin del capítulo II Rev. 04

Notas:

1: ¿Templo sintoísta o budista? Existe algo de controversia sobre si la residencia Morisato fue un templo sintoísta o budista. Por un lado, en el anime, vemos a Belldandy pulir una estatua de Buda, pero la disposición del templo y sus adornos, sugieren que sea sintoísta. Incluso cuando Belldandy restaura el templo, ella comenta que su verdadero dueño ha llegado, sugiriendo que en ese templo se le rindió culto... algo que solo sería posible en un templo sintoísta. Así que la hipótesis más plausible, es que fue construido como sintoísta, y posteriormente transformado en budista. Eso no es raro en Japón. Más adelante hablaré de los elementos budistas, pero el profesor reconoció el templo solo por su arquitectura.

2: Nekomi es una ciudad ficticia del universo de OMG. Lo único que sabemos de ella es que esta en la prefectura de Chiba, de manera que no debe haber problemas en que la haya ubicado cerca de la Universidad de Chiba.

3: Norn o Nórdico antiguo. Es un lenguaje también llamado Nord germánico, que desapareció alrededor del siglo XV y era utilizado por los antiguos normandos, aunque sobrevivió en fragmentos y poemas como los que estoy citando hasta el siglo XIX. Pero no existe ningún texto antiguo en esa lengua, de ahí la emoción del profesor y sus colegas por un texto del siglo VIII. Los fragmentos que estoy citando, proviene de la tradición de Islandia y son muy posteriores, pero son algunos de los fragmentos donde se habla de las Nornas.

4: Advertencia. Me tomare algunas libertades con la historia de Jutlandia, pero todo vale por una buena historia.

Capitulo 3: Fantasmas del pasado

La orden de los Caballeros Mortales
Por Javier Delgado R.

Fan fiction, inspirado en "Oh mi diosa."

Capitulo III (rev 4)
Fantasmas del pasado

Era el año del señor 807, en algún lugar la península de Escandinavia, las tierras del norte de Europa. Estaba por amanecer, al frío de la mañana se añadía la cercanía del invierno. Era un camino donde el bosque se encontraba con una de las agrestes montañas. Ahí la naturaleza había proveído con un pequeño refugio, aprovechado por una pareja para protegerse, era apenas una oquedad, pero suficiente.

La joven, con rostro aun de adolescente, acaba de despertar. Su hermoso rostro con un extraño tono cobrizo, tenía cierta seriedad que no parecía corresponder a su edad. En ese momento, ella quería disfrutar de un poco de soledad. A pesar de que sentía fascinación por los humanos, había días en que hubiera preferido no tener contacto con ellos pues a veces la exasperaban, incluso Fafnir.

Retiró la mano del hombre que tenía a su lado y que aun acariciaba su pecho debajo de la espesa y cálida piel en la que dormían. Urd abandono la tibia piel y sintió el frió de la mañana contra su cuerpo. Le parecía estimulante. Ese frío hubiera resultado intolerable para un mortal, pero ella no lo era. Miro a su acompañante, cuyo cuerpo al descubierto se estremeció de manera involuntaria con el frió y sonrió antes de volverlo a cubrir.

Era un hermoso ejemplar de hombre. No era fornido, pero sus músculos eran firmes, sus cabellos rubios le caían en mechones sobre su rostro, enmarcando unas facciones casi perfectas: una nariz ligeramente aquilina y una barbilla sólida le daba un aire de decisión y tenacidad. Era un hombre de estas tierras, pero había algo diferente. No tenia el aspecto duro y algo sombrío de los campesinos, sino cierto aire de noble y eso lo remarcaba sus manos cuidadas.

Se alejo un poco del improvisado campamento, miró al horizonte y vio los primeros rayos del amanecer, aspiró profundamente y sintió los aromas de la foresta cercana. Las penetrantes emanaciones de los aceites de los pinos, las tímidas fragancias de las flores silvestres, la terrosa humedad de los musgos y que se mezclaban con el fuerte olor de la madera quemada del fuego de la hoguera. Aumentó un poco su concentración y comenzó a distinguir los componentes individuales. Había fenoles y alquitranes y tambien algunas aminas. Estas eran las notas aromáticas sobresalientes, pero había otros compuestos volátiles, débiles pero aun detectables.

Inició un pequeño canto, suave y monótono y se concentró. Comenzó a reconocer las pequeñas plantas que estaban ocultas por esos fuertes olores y sintió que algo la llamaba. Decidió acudir a su llamado. Avanzó hacia el interior del bosque. Sus pies descalzos apenas dejaban huellas, parecía como si flotara.

Se introdujo en el bosque y llegó a un gran árbol, a sus pies había algunas florecillas de color púrpura. ¡Eso era! Se acercó, las rodeó con sus manos para compenetrarse con la planta. ¡Si!, esa la pequeña planta que la había llamado. Se concentró y poco a poco, comenzó a sentir sus compuestos químicos y finalmente vio algo concentrado en sus flores. Ahí había una pequeña y divertida cadena de moléculas aromáticas, le parecía hermosa como toda la planta. Cambio su tonada y ahora pudo ver en su mente, como si fuera una avanzada simulación, que efectos tendría en un cuerpo humano. ¡Si eso era lo que buscaba.!

Repentinamente escucho pasos detrás. Era Fafnir, quien le habló con resignación:

—¿De nuevo buscando plantas?

Sin siquiera voltear a verlo, ella le pregunto

—¿Traes mi cuaderno de notas?

—Sí, aquí lo traigo. Y también tengo tu ropa. No deberías salir así, hace frío, además otros hombres te pueden ver y...

—No hay otros hombres a muchas horas de camino de aquí. ¿No será que te molesta mi cuerpo?.

La joven se irguió, su largo pelo de un purismo color blanco, la envolvió contrastando con su piel cobriza, pero ese magnifico manto blanco no hacia nada para cubrir su belleza, al contrario, solo la enmarcaba y aumentaba su sensualidad. El hombre no pudo resistir y bajó los ojos mientras sentía como se aceleraba su corazón. Se maldijo a si mismo. No era la primera mujer con la que estaba y aun así ella lo hacía sonrojar como un adolescente..

Urth sonrió, le fascinaba tener ese poder sobre los hombres. A pesar de que llevaban ya seis meses juntos, su cuerpo aun lo impresionaba. Finalmente se acercó a Fafnir y tomó sus ropas. Se rió, con una risa tan fresca como la mañana y comenzó a vestirse sin ninguna prisa. Finalmente le dijo al hombre de una manera coqueta:

—Ya puedes mirar.

No podía evitar el jugar con Fafnir, su blanco rostro delataba fácilmente cuando se llegaba a sonrojar y eso le encantaba.

Tomó la libreta, extrajo con cuidado la planta del suelo y comenzó a tomar notas. Su letra era clara y precisa, pero no usaba el alfabeto latino, o ningún otro usado por los hombres. Usaba las runas, letras mágicas, con varios niveles de significados ¡Era la escritura de Yggdrasil.

Terminó sus notas que contenían: los componentes de la planta, sus propiedades terapéuticas, sus propiedades mágicas y mucha información más, codificada con toda precisión en esos símbolos . Ahí recolectadas, estaban sus notas de diez años. No todo era sobre plantas curativas, había preparaciones para hacerse fuerte o tener un velocidad inhumana, había un material que llamo oxigoma que permitía respirar bajo el agua, pociones para tener valor, o para olvidar, había infinidad de mezclas, ungüentos, pociones, emplastos, perfumes e incluso simples notas sobre la naturaleza. Ninguna pensada con algún fin determinado, sino solo... porque parecía divertido hacerlas.

El aislamiento, el contacto con la naturaleza, el estar libre de la supervisión de Ydrassil y de sus estrictos maestros, habían resultado en una explosión de creatividad. Sabía que había material peligroso y al principio la había ocultado de todos, incluso de Fafnir, hasta que descubrió que era un magnífico dibujante.

—Es tu turno —le dijo a Fafnir pasándole la libreta y sonriendole de una manera provocativa.

Sin dejar de expresar cierta exasperación, Fafnir tomó el cuaderno, sacó su estuche donde tenía guardado su material de dibujo y con habilidad comenzó a hacer un hermoso y fiel dibujo de la planta. Esto retrasaría su partida y él no entendía la razón, pero a esa sonrisa no le podía negar nada.

—¡Otra planta medicinal más! ¿para que la necesitamos?— mientras observaba con algo de desprecio esas humilde florecillas.

Urth mostró exasperación. Cuántas veces no habían discutido ya el tema.

—¿Qué es lo que quieres? ¿Algo que te de Inmortalidad, fuerza, valor, y otras cualidades de un guerrero?

—El mundo necesita grandes guerreros, para defenderse de...

—¿De otros guerreros?, ¿no hacen también falta campesinos, artesanos, comerciantes? Finalmente ellos son los que le dan de comer a los guerreros.

—Los guerreros expresan lo más alto del espíritu humano y — Urd apoyo súbitamente su mano en su hombro. Fafnir volteo a verla. Ella no se cohibió como cualquier mujer de esa época. Al contrario, lo miro directamente a los ojos, en actitud retadora.

— ¿Porqué los hombres solo piensan en guerras?

Fafnir no estaba acostumbrado a que una mujer lo cuestionara, así que le devolvió la mirada.

—No podemos evitar la guerra. Los francos, con Carlomagno están conquistando pueblo tras pueblo. Widukind y su gente han tenido que huir y refugiarse en estas tierras.

Por alguna razón la mención de Widukind provocaba emoción en el hombre, pero este continuo

— Los refugiados traen muchas historias terribles. ¡No sé qué pasará cuando esta gente este bajo el yugo del imperio!

—No estoy muy segura que te interese realmente esta gente ¿No me has dicho ya que sueñas con ser rey de estas tierras? ¿Para que?

—¿No te gustaría ser reina? Tener todo cuanto deseas, tener sirvientes, tener poder...

Urth sonrió, como decirle a este hombre que para una diosa el título de reina era algo tan infantil. Sus años de estar en la tierra le habían enseñado cosas que le parecían más valiosas.

—Tener las estrellas como techo, el universo como hogar, los perfumes del bosque en el cuerpo, y... un hombre apuesto y que me adora, a mi lado... eso es lo que quiero...

Fafnir no lo podía entender... hacia tiempo que sospechaba que Urth tenía grandes poderes, pero no comprendía porque no los quería usar para lo que él consideraba los más grandes sueños de un ser humano.

—Vamos... ya es tarde y tenemos una mujer que salvar...

—Sí, una mujer campesina más que...

Urth entrecerró los ojos con ira, casi se podía sentir la electricidad. Fafnir decidió callarse y puso una cara de resignación. Sabia que si no la presionaba más ella pronto se tranquilizaría.

Finalmente Fafnir terminó su dibujo y fueron por su desayuno, Fafnir como siempre, comió de manera abundante, Urth como de costumbre, solo probó algunos bocados pero salpicados de abundante cerveza. A Fafnir la parecía que vivía en base a la cerveza. Le habría sorprendido saber cuanta razón tenía.

Finalmente Fafnir recogió el campamento y se dirigió a Urth con aire ceremonioso.

—Mi señora Urth, todo está listo para partir...

Urth suspiró, tenía que aceptar la galantería de Fafnir la halagaba. Con eso se esfumo cualquier resto de disgusto. Cuando no discutían, este hombre la hacia sentirse bien. Entonces lo miro a los ojos, eran profundamente azules y lo hacían parecer soñador y frágil. Sus movimientos y su actitud eran muy distintas de los sencillos campesinos que vivían ahí. Su túnica y su ropa estaban desgastadas por el uso, pero aun así, parecían más apropiadas para una corte real. Sí, tenía que reconocer que era hermoso. Sabia que a pesar de todo, este hombre la adoraba y la seguía, sin importar si la entendía o si ella era una leyenda viviente.

Si, nada menos que una leyenda viviente. Tal vez había sido demasiado impulsiva pero ya era demasiado tarde para cambiarlo. en esos diez años de vivir en la tierra había tejido mitos y leyendas que la presentaban de una manera, remota y veces algo terrible. Por eso la respetaban y algunos le temían. Para el mundo ella era: Urth la Darraðarljoð, la hechicera que recorría los caminos, enseñando, sobre todo a las mujeres a usar mejor sus viejos conocimientos de tal manera que sus viejos remedios, ahora les parecían mágicos.

Mientras recorrian el camino, medito en lo que habia vivido. Aquí en la tierra se sentía tan libre. En el cielo siempre se había sentido vigilada, como si todos temieran que repentinamente se volvería demonio.

Casi sentía que era por eso que la habían dejado estar en la tierra, sola, a pesar de ser una diosa tan joven y que aun no dominaba completamente la magia. Pero al parecer su propósito de buscar plantas mágicas y medicinales, les pareció algo tan infantil, que pensaron que no requería vigilancia.

Ahora se sentía libre, sin ataduras ni responsabilidades... o casi. En ese tiempo había comenzado a amar a esos tontos mortales. Tenia que reconocer que esa sensación de ser idolatrada, le parecía fascinante. Si embargo no olvidaba algunas enseñanzas elementales. Algunos dioses se habían perdido en esa fascinación y habían tenido que ser removidos de la tierra por la fuerza al intenta intervenir.

Ese era el principal problema, constantemente tenia que recordar que estaba prohibido intervenir, pero su rebeldía la impulsaba una y otra vez a tantear los limites de lo que podía hacer.

En el curso de sus viajes se había encontrado con Fafnir. Él decía que había nacido en estas tierras, pero que había vivido en una Roma ya algo decadente, no obstante aun culta. Era hermoso, culto, inteligente. Ella no estaba segura de sentir algo más profundo por él, sin embargo, sabía que le gustaba su compañía.

Se lanzaron al camino, Fafnir se sentía inquieto. Pensaba en las noticias que había recibido en la aldea anterior. Cada día llegaban más refugiados a estas tierras. Expulsados de sus hogares, por las olas "civilizadoras" de la expansión del imperio de Carlomagno. Esa gente había perdido sus hogares, sus riquezas, pero no habían querido perder sus antiguas creencias, ni su libertad.

Conocía el poder del imperio. Ni estos campesinos, ni sus reyezuelos podrían detenerlos. Debería estar organizando un ejército. Se imagino por un momento el dirigiendo ese ejercito y utilizando algo de los extraordinarios conocimientos que estaban atesorados en el libro de Urth. Con ellos podrían derrotar al imperio, incluso derrotarlo. En lugar de eso, se dirigían a salvar la vida de una campesina.

Horas después llegaron al poblado. Eran apenas un conjunto de casuchas, pero para esa gente, era su hogar. Una mujer les salio al paso. Llevaba un medallón que tenía tallado un elaborado símbolo. Debió llevar semanas de trabajo de algún artesano. Levanto los brazos para que Urth lo viera, a manera de identificación.

—Bienvenida a este pueblo, supimos de tu llegada, las parteras viene en camino como lo solicitaste, también recolectamos las hierbas indicadas.

—¡Guinda!. Desde cuando tan respetuosa, ¿Qué no somos viejas amigas?

—¿Mi señora aun me recuerdas? casi han pasado diez años. No has cambiado nada, aun tienes ese mismo rostro casi de adolescente. Tu magia es poderosa.

Fafnir se soprendio, ¿Realmente conocía Urth a esta mujer desde hace diez años?. ¿Seria otra demostración más de su poder?

—Y tú , te has convertido en una mujer sabia. —Urth la tomó de la manos, sentía ganas de abrazarla, —. Estoy feliz porque has seguido mis instrucciones, pero también estoy feliz de verte. —La mujer la miró a los ojos, pero no pudo mantener la mirada, no le cabía duda que había magia que la mantendría joven por siempre. Inclino la cabeza en actitud de respeto y siguió su lenguaje formal, lo que entristeció un poco a Urth, parecía que no podría tener un lazo permanente con los mortales.

—Respetamos tu sabiduría. Pero debo advertirte. La mujer que vas a tratar, no es una mujer que merezca tu atención. Tuvo a ese hijo pero nadie conoce al padre y ella no lo quiere decir. Nadie cuidará de ella, ni la protegerá, ese niño no tiene ninguna esperanza...

La ira se presentó en el rostro de Urth y la mujer se estremeció. Luego Urth se tranquilizó... como podía hacer cambiar estas actitudes que llevaban siglos... además de salvar la vida de la mujer tendría que ver por su futuro.

—Quiero que recuerdes estas palabras: "Toda vida merece respeto". Vamos, hay que atenderla, y quiero que aprendan y que compartan ese conocimiento con las otras mujeres de la hermandad.

Entonces sacó de su bolsa de viaje la humilde planta que había recogido y se la entregó a la mujer.

—Quiero que te familiarices con esta planta, separa estas flores y prepara una infusión. Cuando yo te lo indique, se la deberás dar a tomar, junto con todo los demás remedios.

Intrigada, la mujer examinó la planta, era unas humildes flores silvestres que ella ya conocía, pero no sabía que tuviera alguna propiedad medicinal, pero la Darraðarljoð en persona, se la había dado. No podía dudar de su palabra.

Finalmente fueron llevados al recinto comunal donde tenían a la mujer, rápidamente la examinó y el diagnóstico fue rápido. Como en tantos partos, la cabeza del niño era muy grande, y esta joven era primeriza, la cadera aun no se había abierto lo suficiente. Urth hizo un gesto de desagrado, pues en realidad no era una mujer, sino casi una niña, unos años más y un parto no hubiera significado ningún peligro. Luego recordó, que los médicos del imperio habrian realizado una operación cesárea, el niño se podría salvar, pero sin poder detener las hemorragias de la cirugía, las mujeres siempre morían.

Se sentó a los pies de la jovencita y comenzó a dar instrucciones. Ella no intervendría, así no violaría su palabra. Pero estaba decidida a salvar la vida de la joven.

Ya que todo estaba listo, Urth les enseñó remedios para relajar los músculos, cantos para tranquilizar a la madre y manipulaciones para abrir un poco el hueso de la pelvis para que la cabeza del bebé pudiera pasar, finalmente un fuerte llanto se escuchó. Urth tuvo en sus brazos al bebé, era una pequeña vida, frágil, en un mundo terrible y aun así, representaba una esperanza, una promesa de que la vida continuaría.

Urth salió de la habitación. En un extremo opuesto de la aldea estaba Fafnir, seguramente discutiendo con estos hombres sobre las noticias y rumores de la inminente guerra. Fafnir la vio y se dirigió a ella, parecía quererle decir algo. Urth estaba convencida de que solo serian más noticias de la invasión, así que prefirió ignorarlo, y se dirigió al centro de la aldea.

Ahí se encontró con un fornido hombre, por su actitud jactanciosa y su paso firme, debía de ser el jefe de la aldea. Este la miró de una manera extraña. Urth se acercó y le dijo:

—Es un varón, tu pueblo crece.

La respuesta del hombre la tomó por sorpresa.

—Es un bastardo, ¿para que les salvaste la vida? También ella merecía morir.

Nuevamente la ira destelló en lo ojos de Urth.

—Son vidas humanas, son gente de tu pueblo, son tu responsabilidad — Urth escudriñó los ojos del hombre y adivinó la verdad. No se necesitaba ninguna magia para ello

—Incluso, me atrevería pensar que es tu hijo. Sé que esa joven fue tomada a la fuerza. Tú debes ser el padre y debes responder por ello.

El hombre se enderezo, para ostentar su fuerza física tenso sus poderosos músculos e incluso apoyo su mano sobre la corta, pero afilada espada que le colgaba del cinturón. Entonces hablo con aire amenazante:

—Darraðarljoð, no permitiré que me insultes. Te ordeno que te marches de aquí — luego sonrió mientras sus ojos recorrían el cuerpo de Urth con una tosca lascivia y se acerco a Urth. — o podrías quedarte conmigo, tu refinado amigo no te puede satisfacer como yo podría hacerlo.

El hombre intento tomarla por la cintura, pero ella simplemente lo tomo por la muñeca y con una sorprendente fuerza, lo arrojo hacia atrás.

Fafnir a lo lejos percibió el altercado. Sabía que Urth no podría medir su ira y ya había presenciado los resultados. Así que corrió para tratar de intervenir. Pero era demasiado tarde.

Urth cerro los puños con ira. No era la lascivia del hombre lo que la irritaba, ya estaba acostumbrada a eso. Sino su rechazo al pequeño ser que acababa de traer al mundo.

El sorprendido hombre recupero el equilibrio, se sintió humillado y eso acrecentó su furia. Saco su espada, dispuesto a atacar a Urth, pero ella ignoro completamente la amenaza:

—Qué clase de jefe eres, solo sabes usar la violencia.¡Y eso tendrás.!

Murmuró un conjuro inaudible, Extendió sus brazos hacia adelante y un destello apareció entre sus manos, el hombre salió disparado para estrellarse contra la pared de una casa, se escuchó un gran estruendo, y el hombre quedo inmóvil

El pueblo se reunió en torno al hombre, y comenzó a cuchichear señalándolo pero nadie le reclamó a Urth, al contrario, parecían muy satisfechos. Al parecer este líder no era muy apreciado.

El hombre lentamente comenzó a moverse, se levantó y miró a Urth, pero esta vez su rostro estaba lleno de terror. Al verla acercarse, corrió a arrodillarse frente a ella y abyectamente comenzó a pedir perdón. Había escuchado muchas historias sobre ella. Y ahora estaba convencido que eran ciertas.

Urth con su hermoso rostro lleno de ira divina, lo tomo por la mandíbula y con sorprendente fuerza, lo obligo a verla cara a cara para enfrentarse a sus iracundos ojos. Entonces le dijo:

—Basta, eso no solucionará nada. Cumple con tu deber, debes proteger a los habitantes de tu pueblo. Eres una persona fuerte, usa tu fuerza para ellos, no contra ellos.

¡El hombre se estremeció! Esa poderosa hechicera le estaba dando una oportunidad. Años más tarde, se contarían muchas historias sobre su transformación

Pero entre tanto, Urth se dio cuenta que lo había vuelto a hacer. No tardaría en llegar una nueva advertencia. Antes de que terminara de pensarlo un cegador rayo de luz salió del cielo y le impactó. Sintió una descarga, pero esta vez puso toda su voluntad en no ser derribada y apenas lo logró

Instantes después, vio en el suelo unos símbolos grabados por la luz. Los leyó, pero ya adivinaba su contenido. Era la última advertencia, si volvía a usar magia sin autorización, especialmente contra un ser humano, su licencia sería revocada inmediatamente y tendría que regresar.

El impacto la había dejado atontada, y estaba a punto de caerse, cuando sintió los brazos de Fafnir que la apoyaban para no caer. Hizo un gran esfuerzo para recuperarse. Cerro los puños con frustración, no quería dejar la tierra, pero sabía que difícilmente podría contenerse si algo así se repetía. Su carácter impetuoso era parte de ella y no lo podía controlar.

Mientras tanto, un niño pequeño se había acercado, sus ojos no expresaban miedo, sino maravilla.

—¡Te llego un mensaje del cielo! —exclamó con admiración—. ¿Los dioses van a castigar a Gundir?

Urth estaba aun atontada, pero Fafnir salio a su rescate. Afortunadamente nadie podía leer lo que decía la advertencia. Fafnir exclamó con poderosa voz, asegurándose que todo el pueblo lo escuchara:

—¡Gundir, lo has visto! Te han enviado una señal — Entonces señaló al hombre y luego a los símbolos en el piso — Ahora ve cuida a ese niño: es tu hijo, protege a esa mujer: es la madre de tu hijo.

El hombre tembló como una hoja ante un vendaval y corrió al cuarto común presa del pánico.

Urth tomo la mano de Fafnir y se la oprimió suavemente, mientras le sonreía débilmente para expresar su agradecimiento. Luego le pidió ayuda para arrodillarse junto al niño. Puso sus manos sobre los hombros del pequeño y le dijo:

—Eres muy valiente y te concederé un pequeño deseo, ¿dime qué quieres?, ¿un juguete, un hechizo, un relato?

El niño sonrió maravillado y contestó:

—Una historia, quiero una historia.

Sí, una historia sería un deseo fácil de conceder, señaló a los demás niños que se habían acercado.

—Vengan, les voy a contar una historia.

Poco a poco se fue reuniendo no solo los niños, sino la demás gente. Estaban maravillados: primero el malvado Gundir había sido castigado y ahora escucharían una maravillosa historia de los labios mismos de la Darraðarljoð.

Ahora Urth sonreía con cierta malicia, aun le dolía el cuerpo, pero ya estaba planeando una pequeña venganza, se acordó de las valquirias, a quienes asumía que eran las responsables de este castigo. Sabía que eran orgullosas.

—Les voy a contar una historia, sobre unas hermosas mujeres que viven en el cielo, y son las responsables de recompensar a los guerreros valientes... ¡Se llaman Valquirias!

Cuando Urth terminó su relato, todos estaban embelesados, sabía que pronto esta historia recorrería esas tierras... Ya se imaginaba lo que dirían en el cielo: "¡Recoger las almas de los guerreros muertos en combate.!, ¡Ser sirvientes de los hombres!" ¡Qué ridiculez!.

Al terminar su relato, volteo a mirar a Fafnir, quien notó que había estado tomando nota del relato y le dijo:

—Es tu turno...

Esa noche Urth tuvo la satisfacción de escuchar la hermosa voz de Fafnir, cantando una canción que ella le había dictado, sobre ella y sus hermanas. Le divertía incluirlas en sus historias. La canción hablaba sobre como ellas verían por las viudas, y los huérfanos, y como vigilarían que la gente cumpliera con sus obligaciones... Así Fafnir cantó:

Sundrbornar mjök segi ek nornir vera,
eigu—t þær ætt saman; sumar eru áskunngar,
sumar alfkunngar, sumar dætr Dvalins.

Þaðan koma meyjar margs vitandi
þrjár ór þeim sæ, er und þolli stendr;
Urð hétu eina, aðra Verðandi,
Skuld ina þriðju;
þær lög lögðu, þær líf kuru
alda börnum, örlög seggja

De muchos orígenes las nornas son,
y provienen de muchas razas,
algunas provienen de los dioses, otras de los elfos
y otras son las hijas de Dvalin ...

Y aquí vienen las doncellas, poderosas en sabiduría,
tres son las que viven bajo el árbol sagrado,
Urth es una de ellas nombrada, Verthandi es la que sigue
y Skuld es la tercera..

Leyes ellas hacen ahí,
y la vida proporcionan, a los hijos de los hombres
y fijan sus destinos.

La hermosa voz de Fafnir y la presencia de Urth, la "Darraðarljoð" en persona, que ya habían visto como se comunicaba con el poder de los cielos, conmovió a la gente. Y la canción pasaría de aldea en aldea y de generación en generación... ¡Salvando vidas!

Nuevamente Urth y Fafnir estaban en camino. Más de un año había pasado desde el episodio del pueblo. Gracias a Fafnir, quien ahora se apuraba a intervenir en caso de conflictos, Urth hasta ahora había logrado contener su ira. Fafnir tenia presencia, y cierta cualidad de líder. Con el tiempo había comenzado a respetar a la gente y esta le respondía. Ahora ya no los consideraba como "esos campesinos", sino se refería a ellos como "mi gente".

Urth estaba también aprendiendo que la ira no era la única solución y había formas de evitarla.

Pero la situación exterior se deterioraba. Comenzaban a llegar refugiados huyendo del imperio, Widukind el líder sajón y su gente, habían sido los primeros, pero tras él venían muchos más. Simples peones en la política, conforme Carlomagno comenzaba a anexarse más reinos.

El último en caer había sido el reino de Nordalbingia, con lo que el Imperio ahora estaba al otro lado de sus fronteras. El rey normando Godfred había comenzado la construcción del Danevirke, una gran serie de murallas y fortalezas y estaba organizando un ejército. Temía que pronto Carlomagno los invadiría, sin darles tiempo de terminar los trabajos. La amenaza se acercaba demasiado rápidamente.

Por su parte, Fafnir había comenzado a entender las runas de Urth y era cada día más consciente del poder que contenían. Cada día, volvía a insistir que debían utilizarlo para adquirir poder para derrotar al imperio.

Urth se rehusaba, ella apreciaba una buena pelea como diversión. ¡Pero la guerra! Eso era demasiado. Aun así aceptó en acercarse a la frontera, donde los ejércitos del imperio comenzaba a acumularse. Fafnir la convenció de que habría enfermedades y gente que necesitaría ayuda.

Llegaron a un campamento donde se estaba reuniendo la gente reclutada por el rey Godfred. Habia un núcleo de guerreros experimentados, principalmente refugiados y mercenarios, hombres duros y decididos. Pero la mayor parte eran campesinos. Fafnir y Urth sabían que el valor individual podía poco ante un ejercido disciplinado. El rey Godfred hacia lo posible por convertir esa muchedumbre en un ejercito, pero parecía que quedaba poco tiempo

Cuando llegaron al campamento se comenzó a escuchar un clamor:

—La Darraðarljoð... viene la Norna... ¡Urth...!

Los hombres se llenaban de esperanza con su presencia, a su paso los hombres parecían perder el temor y le rendían tributo, parecía que esperaban que ella lanzara rayos divinos y acabara con el enemigo.

Fafnir le dijo a Urth:

—Escucha, los hombres te respetan, si tú los guías, si les das tus conocimientos, ellos lucharan y vencerán. Si no intervienes, la mayor parte de ellos morirán.

—Muerte, destrucción ¿Porqué los mortales parecen obsesionados con eso.? ¡No quiero ser parte en todo esto!

—Tú me has enseñado a respetar el valor de la vida... ¡Tienes que actuar!

—No puedo hacerlo, no debo...

—¿Te quieres llenar las manos de sangre?

Urth se sintió acorralada, ¿ayudarlos?, Si ya había recibido advertencias por lastimar un poco a algunos humanos, que sería si intervenía en una guerra. Y en cuanto a hacerlo sin magia, no había mucho tiempo, ella no les podría enseñar a luchar, ni a tener estrategia, ¡Era una locura!

¿Locura? Tal vez eso sería la solución. Recordó una de sus tantas pociones. No la había creado para luchar, pero podría servir. No les daría armas ni poderes, pero sí algo mas poderoso. En ese momento la idea de poder probar una de sus pociones la hizo feliz, al grado de olvidar sus posibles consecuencias.

—Fafnir. Está bien, haremos algo...

Fafnir sintió que su corazón se aceleraba, ¿Por fin la abría convencido? A estas alturas sabia que ella tenia poderes que no quería usar, que tenia una conexión con el cielo y que muchas de sus pociones tenían maravillosos poderes.

—¿Nos darás un arma, algo poderoso, para derrotarlos, y luego invadirlos?

—No... realmente no será un arma.. Será la locura. No puedo evitar que algunos mueran, pero el imperio no los derrotará.

—¿Qué harás? No entiendo...

—Algo terrible y maravilloso, Ya te lo dije: les daré la locura. No te diré más.

Urth miro a su alrededor. Pensar que la vida de esa muchedumbre dependía de ella la abrumaba. También resentía el ser presionada por Fafnir. Tal vez por eso no quería decirle lo que pensaba hacer.

Conocía los sentimientos de Fafnir por ella, pero no estaba segura de los suyos, Le agradaba Fafnir, la hacia sentirse bien y habían pasado tanto juntos. Pero no compartía sus ideas ni sus aspiraciones. No quería escuchar mas sobre guerras, invasiones y revanchas. Ese no era un camino que quisiera seguir.

Durante los siguientes días tuvo mucho que hacer. Se sentía extrañamente fría y alejada de todo. Llamo a la hermandad y les instruyo a traer plantas y como proceder a fabricar la poción.

Ahora tenia que hablar con los generales del rey Godfred. Eso resulto más fácil de lo esperado. Los rumores de que preparaba una magia especial ya se habían esparcido, y los generales no tenían otro opción. Incluso si no creían que sirviera de algo, sus hombres estaban tan convencidos que eso ya era una ayuda.

Se reunió en secreto con los generales. Les explico lo que haría. Estos estaban incrédulos, pero parecía su ultima esperanza y accedieron. Procedieron a preparar una fuerza élite, Las caracterizaras de esta fuerza parecían extrañas, pero solo ella sabían la razón: Los escogidos no debían ser padres o tener quien dependiera de ellos.

Fafnir inmediatamente se presento como voluntario. El cumplía con los requisitos y estaba seguro de ser un buen líder. Incluso podría ser una oportunidad de destacar y avanzar en el camino de tener su propio reino. Pero para su sorpresa fue rechazado. Solo le dijeron que Urth lo había prohibido.

Furioso, Fafnir busco a Urth. El creía que era debido a que ella estaba resentida por haber sido presionada. Pero ella no quiso hablar con el. Ella estaba resentida, pero la realidad es que no quería que Fafnir arriesgara su vida.

Había pasado una semana, las mujeres de la hermandad habían traído grandes cantidades de plantas y habían preparado una muchas dosis de un extraño líquido. Nadie sabia para que servia, y Urth había prohibido que lo tomaran. Sus amenazas habían sido tan terribles que nadie se habría atrevido.

Finalmente el ejército del imperio llegó a las fronteras. Pronto habría emisarios, exigiendo la rendición y sumisión de todos los reinos de la península de Jutlandia. Prometían respetarlos pero los refugiados de las tierras ya invadidas, traían otro tipo de historias.

Así que Urth dio instrucciones, los jefes se reunieron. Por un momento, dudó de su plan,pero no podía dar marcha atrás.

Fafnir mientras tanto recorría el campamento como animal enjaulado. Por fin había convencido a Urth para actuar, y ella no lo dejaba participar y se rehusaba a darle explicaciones. Fafnir no tenia duda de los poderes de Urth, estaba convencido ya de la próxima victoria y quería ser parte de ello.

Finalmente llego el día. El ejercito enemigo estaba ya a solo una jornada de distancia. Urth ordeno a los generales reunirse.

Urth llego al lugar de la reunión. Era una tienda de campaña lujosamente preparada. En el centro se encontraban los generales del ejercito. Era un espectáculo extraño. Eran hombres recios, endurecidos por las guerras, pero que no dudaban en seguir las ordenes de esta joven, casi una adolescente.

Esta joven de extraordinaria belleza era su única esperanza y todos habían escuchado sobre su leyenda. Ahí estaba Urth, que había cambiado sus ropas de caminante por un atuendo más lujoso, pero no estaba adornado por joyas sino por elementos de la guerra. A los hombres les pareció una hermosa reina guerrera.

Esa mañana Urth había entrado en trance para poder percibir al ejercito enemigo. Así que cuando comenzó a explicarse a los generales las disposiciones del enemigo les pareció cosa de magia. Sus espías les habían dado algunas indicaciones, y todo coincida con lo que ella decía. Ahora todos esos hombres severos, acostumbrados a la guerra, ya no tenían dudas de sus palabras.

Solo faltaba la instrucción final. Llamo a su vieja amiga:

—Guinda. Por favor trae la poción.

Si señora. — Guinda desapareció y poco después trajo a varias mujeres con varios odres que fueron colocando en la mesa — Aquí esta todo. Gracias por lo que vas a hacer. Mi hermano esta entre los elegidos y te agradece ese honor

Urd palideció al escuchar esto último, pero ya no podía dar marcha atrás. Sin embargo, sentía que el corazón se le encogía.

—Aquí esta todo. Mañana, antes de que salga el sol, el ejercito debe salir a encontrar al enemigo. Antes de enfrentarse, los elegidos deben tomar una medida, solo una, de esta preparación, y toda la cerveza que puedan. El resto del ejercito, debe atacar los flancos, como distracción, pero una vez que la poción haga efecto, deben hacerse aun lado. Cuando el sol llegue al cenit, se unirán al ataque, y la victoria sera suya.

Hubo un murmullo de asombro. ¿solo eso? Ningún plan elaborado de batalla, ninguna gran estrategia ¿solo eso?

—mi señora Urth, ¿Es eso todo? — los hombres dudaron por un momento, pero ella solo endureció su rostro. Y le dijo.

—Si, eso es todo. Mañana la victoria sera suya. Guinda. Asegúrate que repartan los odres entre los hombres y que estos sepan que van a hacer. Ahora. Déjenme sola.

Los hombres se alejaron poco a poco. La seguridad con la que había hablado no les dejaba dudas. Ella había hablado, y harían lo que decía.

Justo cuando todos se había alejado, entro Fafnir. Había visto los preparativos y estaba furioso de no ser parte de ellos.

— Urth, ¿Que es todo esto? ¿Porque no me has dejado participar? ¡Esta es mi oportunidad de sobresalir, de mostrarles que puedo ser un líder y un guerrero!

—Ya no quiero saber nada de la guerra. No quiero saber nada de poder, luchas de imperios. Mañana va a morir gente. Haga lo que haga, si no los ayudo morirán, si los ayudo morirán. Esto es lo que yo quería. ¿No lo puedes entender?

—Estás confusa. Si dices que ganaremos, yo se que así será , ya he visto tu poder. Y Después de la victoria, con lo que dice tu libro.

—Mi libro, mi libro. ¡Maldito libro! ¡Lo voy a destruir!,. Entiende, mañana morirá gente y no quiero saber más.

Urth tomó entonces uno tarro de cerveza de la mesa y se puso a beber. Solo quería olvidar. Fafnir intento abrazarla, pero lo rechazo.

Fafnir, estaba confuso, no entendía y luego la amenaza de destruir el cuaderno. Intentó razonar con Urth. Pero todo era inútil y finalmente se fue.

Urth siguió tomando, tarro tras tarro, hasta que se quedó inconsciente...

Al día siguiente, Urth despertó. Estaba en la tienda de campaña que le habían proporcionado y ya era pasado medio día. Buscó a su alrededor, no veía a Fafnir. Entonces notó que faltaba su libreta, y se llenó de ira, comenzó a gritar por Fafnir.

Guinda apareció y estaba un poco atemorizada.

—¡Dónde está Fafnir!

—Salió esta mañana... con los soldados.

—¿Qué ? ¡Pero si yo lo prohibí!

— Los generales decidieron que por ser tu hombre, merecía el honor de estar con los escogidos. Estaban seguros que seria un honor para ti. Partió junto con mi hermano. El me dijo que confiaba en tu poder y dejó dicho que por favor lo perdonaras, pero que no podía permitir que destruyeras tu trabajo, y que cuando regresara el te demostraría que estas equivocada.

Urth gritó y se sintió desfallecer. En eso se escuchó un grito "regresan los guerreros" y salió corriendo.

Había un clamor, la gente gritaba victoria, los guerreros regresaban con una mirada extraña, parecían como en un sueño.. Faltaban muchos de ellos. Solo la mitad de los elegidos había regresado, pero la gente se regocijaba. Después de esperar una derrota total si peleaban solos, el que regresara la mitad parecía un milagro que le era atribuible a la hechicera.

Todos la rodeaban, y gritaban ¡victoria, victoria.! Pero ella no escuchaba nada. Solo veía por los que no habían regresado. Extrañamente había pocos heridos y solo ella sabía la razón.

Uno de los guerreros, cuyo rostro le pareció familiar, se le acerco. Era el hermano de Guinda. Tenia una cara de asombro, pero también de felicidad.

—¡Salve Darraðarljoð! Te debemos la victoria. Aun no se como lo logramos, pero el enemigo huyo atemorizado. Eran muchos mas que nosotros. Yo no recuerdo nada. Tome tu poción y me sentí mejor que nunca, y luego cuando me di cuenta, estaban huyendo. Hay muchos de nuestros hombres muertos, pero la mayor parte de los muertos son del enemigo. Tu magia es poderosa.

Urth se estremeció al escuchar sobre los muertos. Ese estúpido hombre no entendía nada, lo tomo de los hombros, lo agito y le grito.

—Pero Fafnir, ¿donde esta Fafnir?

La cara del hombre se iluminó con una sonrisa, como recordando algo, luego dijo:

—Toma Darraðarljoð, te lo envía Fafnir — Al tiempo que le daba lo que había sido la capa de Fafnir, destrozada y cubierta de sangre y adentro, su estuche de dibujo, atravesado por una estocada.— Luchó junto con nosotros, pero quedo malherido. Me dio también un pergamino con garabatos, pero lo perdí. Él me pidió que te lo diera. Ahora vamos a celebrar nuestra victoria, que él también ya debe estar celebrando con las valquirias.

Urth recogió la capa ensangrentada, y no pudo reprimir un grito. Cerró los ojos e intentó recordar su hermoso rostro, pero solo veía esa capa ensangrentada. Había muerto y todo por su brillante idea.

Cayo de rodillas, y comenzó a sollozar. ¿porque se había metido en esto? ¿porque se había tenido que enamorar de ese hombre? Finalmente tenia que aceptarlo. Lo amaba, pero ya no importaba. El estaba muerto.

Entre tanto, los soldados comenzaban a rodearla. No entendían su dolor, pero aun así, les dolía. A ella le debían su victoria.

Urth poco a poco se levanto, una débil luz brillaba en su mente. Tal ves no estuviera muerto, Vio a los hombres que la rodeaban y les suplico:

- Llevenme al campo de batalla. ¡Puede haber sobrevivientes!

Los hombre negaron, aun estaban confundidos por lo que había pasado. Simplemente habían dejado todos los cuerpos atrás.

Urth tuvo una esperanza. Pidió un caballo y pronto le llevaron el más veloz,

Urth cabalgo esforzando al animal al máximo, la batalla había ocurrido a media jornada del campamento. Pero el animal al sentir el olor de la sangre se detuvo en seco al borde del campo de batalla. Urth quedo horrorizada. Había visto muertos por combates y duelos, pero no estaba preparada para la espantosa realidad de un campo de batalla.

Sangre, cuerpos destrozados, miembros cercenados, ojos en blanco mirando al cielo, cráneos reventados con su contenido expuesto, y el olor de la sangre. Los sentidos de Urth simplemente quedaron sobrepasados por el terrible tufo de la sangre coagulada. Intento sentir a Fafnir, pero ese terrible olor solo avasallaba su percepción. Se bajo y comenzó a caminar entre la desolación. Efectivamente, había muchos más muertos del enemigo, pero por aquí y por allá, vio rostros conocidos. Gente que unas horas antes estaba vivos y brindaban en su honor.

No podía más, se tapo los ojos con las manos cayo al suelo sollozando incontroladamente en medio de tanta destrucción. Pero sus sentidos sintieron algo. Débiles quejidos, pero no venían de un solo lugar. Cerro los ojos, y percibió débiles señales de vida, dispersos por el campo de batalla. Eran algunos moribundos, tal ves podría hacer algo por ellos, pero quedaba poco tiempo y eran muchos... ¡Alguno de ellos podría ser Fafnir!

Solo con magia, magia poderosa y prohibida podría lograr salvarlos. Conocía el hechizo, pero nunca lo había realizado, ni sabia si tendría la capacidad de lograrlo, pero solo le quedaba esa esperanza.

Finalmente se levanto, y se irguió con resolución. Comenzó un complejo canto, mientras los elementos a su alrededor parecía enloquecer. El viento soplaba, el cielo se obscurecía, y ella sentía que el poder fluía a través de ella. No sabia como, pero estaba funcionado. Atraía más y más energía vital, y comenzó a enviarla a donde percibiera la mas leve señal de vida. No importaba quien fuera, salvaría a todo aquel que pudiera. Sentía que se quemaba por dentro, pero no interrumpía su canto. Una brillante nube de electricidad la rodeaba. Pero finalmente todo exploto cuando ya no pudo controlar mas esa poderosa magia.

Cayó sin aliento, estaba agotada, y sabia que pronto seria castigada, pero no pudo evitar sonreír ante este ultimo acto de desacato, mientras su mente se nublaba. Después ya no supo más.

Recordaba vagamente que unas Valquirias había descendido a buscarla, Después de una breve pero espectacular lucha, pues no había manera que una joven y agotada diosa se enfrentara a ellas, se la habían llevado al cielo.

La justicia fue rápida.

Urd, diosa de segunda clase, licencia limitada como observadora, sería suspendida por 200 años, pero no sería la ultima vez...

(fin del capitulo III rev 04)

notas:

1) el rey Godfred . Por razones dramáticas, estoy omitiendo que este rey provocó a los francos invadiendo primero su territorio. Por otra parte, posiblemente evitó la invasión de los francos, gracias a la serie de fortalezas que construyó y no gracias a Urth.

2) Aparición de la mitología nórdica .Prácticamente no se sabe nada de las gentes de la región nórdica antes del siglo VIII. De manera que sugerir que toda esa mitología nació en el año 800, no es tan descabellado...

3) Widukind fue el principal líder sajón que se opuso a la conquista de Carlomagno. Solo lo menciono brevemente, pero es una figura casi legendaria, que volvere a mencionar.

Capitulo 4: Pociones mágicas y quimica

La orden de los caballeros mortales Por Javier delgado
Basado en los personajes de Oh My goddess

Capitulo IV
Pociones y quimica

Para Urd, la linea entre la realidad y los recuerdos se desdibujo, conforme sus memoria y el relato del doctor convergían. El doctor seguía su relato como si estuviera en su salón de clase...

—No se sabe nada de lo que pasó en esa batalla, la historia solo la registró como una victoria normanda. Las leyendas tampoco ayudan, algunas hablan de que los dioses se aparecieron, otras que los guerreros adquirieron poderes. Solo puedo decir con certeza, que Urth desapareció, y una nueva palabra apareció en el lenguaje de la gente "Berseker": El frenesí del combate. Algo tan terrible que cuando los normandos se lanzaran en expediciones llamadas "Vikingr" aterrorizaron las costas desde Europa, desde Francia hasta Bizancio. — Hizo una pausa, junto las manos en ademán pensativo, tenia la mirada un poco perdida. Había dedicado casi diez años a averiguar todo esto. Y sobre todo, pensaba en la libreta de notas...

»Y ese libreta, el libro de Urth no se perdió, sino que se mantuvo oculto. La hermandad creada por Urth, lo protegió, tomando solo lo necesario para curar y defenderse. — bajo la voz, pues casi estaba hablando pasa si mismo. Nunca antes había relatado todo esto — Pero además, fueron escribiendo en él sus propias historias. Pero finalmente, con el cristianismo, la gente les comenzó a temer, y a tejer extrañas historias, la hermandad fue disuelta y el libro se extravió... hasta ahora... — Y exclamo triunfante — ¡Finalmente lo encontré!. en la forma de un libro de rezos. Su contenido fue borrado para usar el pergamino...

Repentinamente el doctor interrumpió su relato cuando dio cuenta de la profunda turbación de Urd, quien aun conservaba la imagen del terrible campo de batalla .

—¿Te encuentras bien?, ¿Pasa algo?

Parecía como si años de querer olvidar solo hubieran hecho mas profunda la herida. Vio como si estuviera ahí el hermoso rostro de Fafnir, recordó el calor de su cuerpo, sus cantos, su presencia y luego la destrozada prenda ensangrentada que le habían entregado...

Y entonces le entró una profunda ira. ¡Este hombre! Él admiraba a esa Urth, a esa joven culpable de la muerte de Fafnir, el hombre que ella había amado, pero solo muy tarde se había dado cuenta de eso. Giró a ver al doctor con mirada incendiada y con un peligroso fulgor que comenzaba a escapar de entre sus dedos, entonces exclamó :

—Ya basta, no quiero saber más. ¡Cómo puede admirar a una mujer así! A esa joven que provocó la muerte de la persona que amaba...

—Pero si Fafnir no...

—Ya basta... ¿Porqué escarba en el pasado?

El no sabía que hacer, nunca había sido bueno para enfrentarse a los sentimientos de las personas, y la idea de haber lastimado a esta joven, que ademas pudiera ser la joven que había idolatrado tantos años, simplemente era insoportable..

—El pasado nos enseña muchas lecciones, pero tienes que escucharme, ¡creo que no conoces toda la historia!

—Ya le dije que no quiero saber nada y si realmente quiere saber quien soy yo, no me importa, es libre de creer lo que quiera, si es tan listo, ¡Averíguelo !

El doctor comenzó a alarmarse, a pesar de las palabras de ira, los hermosos ojos de Urd, parecían al bode de las lágrimas. La visión de esos ojos humedecidos le le dolía profundamente. Sin pensarlo y casi sin darse cuenta de lo que hacia, la abrazó y con delicadeza, puso su mano en su cabeza, para hacerla reclinar sobre su hombro. Para su sorpresa Urd no protestó.

Tal vez, por primera vez en su vida, Urd dejó salir su dolor y frustración. Ella era una mujer muy fuerte y, tal vez por eso mismo, el dolor solo se había acrecentado con el encontró confort en la hermosa aura del doctor. Sin que el lo supiera, su deseo de protegerla la había hecho crecer y ahora la envolvía.

El estaba profundamente conmovido. Aunque no conocía el poder de las lágrimas de una diosa, sentía que había mucho que escapaba a su compresión.

Poco a poco, tal vez demasiado rápido desde el punto de vista del asombrado doctor, Urd comenzó a recuperarse...

Finalmente se separó de él, su cuerpo aun temblaba ligeramente y tenía la mirada baja. Ahora comenzaba a sentirse algo tonta por el incidente,pero al mismo tiempo, este hombre le inspiraba confianza y no se arrepentía de haber dejado salir su emoción.

Entonces levantó la mirada y al verlo a los ojos, y notar su cara de asombro y preocupación no pudo evitar sonreír, para luego comenzar a reír aliviada.

Fue un momento, un poco embarazoso, el doctor no sabía que hacer y se quedó inmóvil, con lo brazos extendidos, parecía esperar que ella se fuera burlar ahora de el. Urd estaba tratando de tranquilizarse. En eso, los interrumpió una voz, desde la puerta.

—Es hora de mi programa de televisión, quedamos en que hoy era mi turno. ¡Se supone que hoy no estarías aquí!

El doctor se encontraba de espaldas a la voz, así que giró para ver quien era. Vio a una jovencita, al borde de la adolescencia, vestía como cualquier chica de su edad, pero en su cara tenia unas marcas de color, marcas que el doctor reconoció y no pudo evitar exclamar.

—¿Skuld?

La jovencita miró con sorpresa al inesperado visitante, y puso ojos de asombro.

—¿Dr. Shugara Kenji?, ¿qué hace usted aquí?

La sorpresa de Urd fue tan grande que olvidó su anterior turbación.

—¿Skuld? ¿También tú lo conoces? primero Keiichi y ahora tú .

—¡Urd! Si tan solo vieras otra cosa que no sean telenovelas.—Luego se dirigió al doctor, con una cierta reverencia.

—¿De verdad es el doctor Shugahara? —La duda de Skuld era comprensible. Con su traje arrugado y con manchas de sangre, su pelo despeinado, no se parecía al digno doctor que había aparecido en la televisión.

—Lo vi hace unos días en mi programa favorito "Noticias tecnológicas", me impresionó mucho. No conozco mucho sobre medicinas, pero explicaron que esta revolucionando a la industria farmacéutica.

Esta vez si fue demasiado para el doctor, Después de todo, primero había aparecido en un lugar extraño, con una mujer que podía tener 1,200 años y ser una diosa, Por primera vez le había revelado a alguien su historia, por primera vez se había atrevido a abrazar a una mujer y ademas bellísima, y por supuesto, la poción de Urd para confundir. Ahora aparecía otra diosa, pero en la forma de una adolescente y nada menos que la Norna del futuro, hermana de Urd y hablando de tecnología.

El caso es que repentinamente se sintió un poco ridículo ante esa niña. Trató de arreglarse el traje y para recuperar un poco de dignidad, decidió que necesitaba presentarse formalmente, se acercó a la jovencita, hizo una pequeña y graciosa reverencia y sin darse cuenta de lo que estaba haciendo, comenzó uno de los rituales más amados por los japoneses, La entrega del meishi, la entrega de la tarjeta de presentación.

—Skuld-san, permítame presentarme...

Sacó un pequeño y elegante estuche de cuero, separó una sobria tarjeta, y lo guardo. La tomo con ambas manos se la ofreció.

Skuld estaba fascinada, el doctor, una celebridad de la televisión, se estaba refiriendo a ella, con el título de "san", en lugar del "kun"que se usa con los niños y que ella tanto detestaba. Además, ¡Le estaba ofreciendo una tarjeta como si fuera un adulto y un colega!

Skuld hizo una reverencia un poco exagerada, tomó la tarjeta y la leyó en voz alta:

— Universidad de Chiba, especialista en etnobotánica, Doctor Shugahara Kenji

Estaba feliz de participar en el ritual, pero repentinamente se asustó. ¿Dónde tenía sus tarjetas?

Comenzó a sacar de sus bolsillos una increíble cantidad de microcircuitos, herramientas, resistencias, bobinas, cables, conectores, empalmes... Si el doctor sintió alguna sorpresa ante la sorprendente cantidad de objetos, fue demasiado amable para expresarlo, hubiera sido una gran descortesía, y esperó pacientemente, tal como lo exigía la etiqueta del ritual.

Finalmente Skuld localizó su tarjeta, ¡Adentro del estuche de un CD ROM!. Se puso roja al compararlo con el elegante estuche del doctor, pero el ritual debía seguir.

Mientra tanto Urd había entrado en pánico y aprovechando que el doctor le estaba dando la espalda, hacía desesperadas señas a Skuld de que no siguiera adelante con la entrega de la tarjeta. Pero Skuld estaba fascinada de poder participar en una actividad de adultos...

Guardó la tarjeta del doctor en la caja del CD ROM, pues no tenía otra. Separó una tarjeta, un poco maltratada, la tomó con ambas manos y se la entregó al doctor. Este la tomó con toda la formalidad de un profesor universitario, por lo que Skuld sintió un nueva ola de placer. El doctor leyó en voz alta.

— Skuld diosa Segunda Clase, segunda categoría, limitada: En entrenamiento.

Si tuvo alguna sorpresa por el contenido de la tarjeta, se cuidó de no hacerlo notar.

Como lo indicaba la etiqueta, procedió a colocar la tarjeta en su estuche de cuero, justo en primer lugar, lo que indicaba respeto. Skuld no cabía en si de alegría, era la primera vez que alguien la trataba como a una adulta. Aprovecho para ver el tarjetero del doctor, y noto que no había otra tarjeta.

Mientras tanto Urd había terminado por taparse los ojos para no ver.

—Sensei, es usted muy amable, es un gran honor conocerlo en persona. ¿Mi hermana ya le dio su tarjeta?

—No, no he tenido ese placer.

—¡Oh! Seguramente las tiene extraviadas porque "ELLA" no tiene a quien dárselas, "Urd, diosa de segunda categoría "... mhh..

El doctor se sintió aliviado, a pesar de las extrañas palabras y de su tarjeta de presentación como diosa, la actitud de Skuld no era muy distinta de la de muchas jovencitas. Su experiencia como maestro le decía que había vivido demasiado tiempo rodeada de adultos que la trataban con a una niña.

En eso, algo captó su atención. Entre todo el material que Skuld había arrojado al piso, había algo que le parecía familiar.

Haciendo una pequeña inclinación de cabeza de disculpa, se inclinó y lo levantó ese objeto. Era un apretado circuito, lleno de elementos soldados en forma repetitiva y muy ordenada. Se notaba que estaba hecho con desechos, pero aun así, la ejecución y construcción mostraba una gran habilidad.

—¿Tú hiciste esto?

—Sí, pero no funciona, es que solo tengo basura y desechos para construir mis circuitos.

—¿Lo hiciste con piezas de desecho?, no soy especialista, pero esto se parece mucho a uno de los circuitos de una red neural.

Skuld brincó de alegría al escuchar la identificación del doctor

—Sensei, ¿sabe de circuitos? Sí, sí es parte de una red neural. Pero no logré que funcionara, tiene demasiados componentes defectuosos.

—Discúlpame, solo soy un humilde botánico por formación, pero he visto algo parecido en el laboratorio del Dr Kawazu,

—¡Kawazu! Conoce al Dr Izuka Kawazu del Instituto de Lógica Difusa. ¡Es mi ídolo !

El doctor Shugahara, observó con admiración la pasión de la jovencita. Le hubiera gustado tener más alumnos como ella. Hizo una pequeña reverencia y con toda seriedad le dijo:

—Skuld-san. Si me lo permite, me gustaría enseñarle esto al Dr Kawazu, creo que a él le gustaría conocer a una joven tan talentosa como usted.

Skuld se puso de todos colores, por un lado le emocionaba la idea de que el Dr Kawazu viera su trabajo,pero este era solo un montón de circuitos que no servían. Puso las manos en la espalda, miró al suelo, mientras movía su pie de un lado al otro, intentó hablar con el Doctor sin atreverse a mirarlo.

—Sensei, pero que va a decir él , es solo basura, no sirve, y no esta terminado y...

—El Dr Kawazu es un profesional, el entenderá las circunstancias, ¿me da su permiso?

—Sí... — Dijo tímidamente sin atreverse aun a mirarlo.

Luego la jovencita, realizó mil reverencias y salió corriendo sin poder contener su emoción, Urd ya resignada a que el doctor supiera todo, se le acercó y exclamó :

—Usted es un hombre muy raro. No sé como lo logró pero es la primera vez que Skuld le dice sensei a alguien.

El docto la miró con sorpresa, y luego apenas conteniendo la risa dijo:

—¿Yo? ¿soy el raro?

Luego comenzó a contar con las manos diciendo.

—uno, según parece. Sufrí un accidente, y por los la sangre en esos trapos y en mi traje parece fue grave, pero no siento ningún dolor ni tengo vendaje alguno.

»Dos, en lugar de llevarme a la enfermería , me trajiste a tu cuarto en un viejo templo, al menos a una hora de distancia de la Universidad.

»Tres ¿Quién eres tú? Según parece ser, eres Urd, "Diosa de segunda categoría", sea lo que sea que signifique eso y que vivió hace 1,200 años. O también podrías ser una fanática de la magia antigua y el cosplay.

»Cuatro, tu hermana Skuld tiene el mismo nombre que la menor de las nornas de la literatura nórdica y hasta me dio su tarjeta.

»Cinco...

El doctor se interrumpió bruscamente. Durante su recuento, había estado caminado por la habitación, cuando llegó al anaquel donde Urd guardaba sus ingredientes y pociones se detuvo asombrado al ver su contenido y mostrando la expresión del rostro más fantástica que se podía imaginar en un sobrio profesor universitario, Urd solo pudo pensar en una analogía: Un niño que entra por primera vez a una dulcería.

—¿Qué es esto?

Y ante el horror de Urd, comenzó a tomar los frascos de ingredientes.

—Doctor, no toque eso.

Estaba a punto de ir a quitarle el frasco de las manos, cuando notó todo el cuidado y respeto que ponía al tomar los recipientes. Los examinaba con ojo critico, cuidando de no alterar los ingredientes. Revisaba el contenido, en algunos casos, abría la tapa ligeramente, para dar una olfateada, pero con el cuidado que pone un químico experto cuando trata con una substancia reconocida. Urd tenía escritas las etiquetas en clave, para evitar que Skuld las manipulara, aun así, el doctor fue identificando los ingredientes sin ningún problema.

—Polvo de sapo, huevos de iguana, Hamamelis, Amanita muscaria, Galanthus woronowi , Taxus baccata , Mandragora officinarum ...

A Urd no le gustaba que alguien tocara sus ingredientes, pero no dejó de impresionarla el respeto con el que el doctor los examinaba.

—Por favor Doctor, cuidado con mis ingredientes.

El doctor estaba tan emocionado que no la escuchó, finalmente se detuvo y exclamó:

—Qué gran colección de ingredientes. El material está perfectamente seleccionado para tener todo lo esencial para que una hechicera realice la poción más complicada. Se nota que los ingredientes han sido purificados y preservados con el mayor cuidado. Todo está perfectamente organizado y seleccionado. —Volteó a mirar a Urd—. Estoy impresionado.

Todo el enojo que tenía Urd, desapareció ante esos elogios. Era la primera vez en su vida que alguien la elogiaba por su gran pasión, las pociones. Y por la voz del doctor, este parecía ser una persona muy difícil de impresionar.

Luego el doctor, revisó y separó media docena de ingredientes. Abrió uno, lo olfateó con cuidado, lo examinó con más detalle que los otros y para horror de Urd, metió un dedo y lo probó .

—¡No! Ese compuesto es muy peligroso, es...

El doctor se volteó a verla. Era evidente que no le había pasado nada, pero tenia cara de un niño que acababa de cometer una travesura. Como experto sabia que nunca debía probar un compuesto desconocido, pero le había ganado la curiosidad. Un poco apenado comento:

—Sí , ya sé. Es un extracto de una pequeña florecita morada que se encuentra a los pies de algunos árboles en la península de Escandinavia. Le llaman: La flor de Urd. Normalmente debería tener un compuesto muy especial, una hidroquinona que tiene una hermosa cadena de compuestos aromáticos...

Lo medito un momento, mientras analizaba el sabor del compuesto, y entonces, con un aire perfectamente profesional presentó su diagnóstico.

—Urd, tienes problemas. Algunas de tus pociones no funcionan.

—¿Qué? ¿Cómo? ¿Cómo lo sabe?

El doctor le pasó el frasco que había tomado, y le dijo.

—Las plantas cambian con el tiempo, se tienen que adaptar constantemente al medio ambiente y por lo tanto, a veces cambian sus propiedades. Hace tiempo que esta planta ya no produce el compuesto que necesitas.

Urd se quedó pensativa, luego tomó el frasco, lo olió con cuidado, alcanzaba a percibir el aroma de la substancia. ¡Debía estar ahí!. Y le dijo al doctor.

—Está equivocado, siento su presencia.

—¿La sientes? Pero no, no es la misma substancia, solo es muy parecida, no tiene las mismas propiedades, es un isómero , es la misma molécula pero tiene distinta forma.

—¡Demuéstremelo !

El doctor se quedó pensando unos instantes, luego miró a Urd y le preguntó :

—¿Supongo que conoces la poción del humo sólido?

—Claro que la conozco. Yo la inven... Sí la conozco, pero ¿para que nos va a servir?

—Es una reacción muy sencilla, solo dos ingredientes, pero es muy sensible, yo la uso como ensayo para determinar la pureza.

Urd se quedó pensando. Estaba acostumbrada a usar sus sentidos, la idea de una reacción sencilla para poner a prueba la pureza, le parecía muy ingeniosa.

—De acuerdo, hagamos esa prueba.

Ante la mirada curiosa del Doctor, comenzó a sacar sus implementos de laboratorio. Unas cápsulas de porcelana, varillas de vidrio, cucharillas, agua destilada. El doctor sonrío con aprobación.

Urd tomó uno de sus frascos de substancias, con una cucharilla extrajo unos cristales, y los colocó en una cápsula de porcelana, luego, el extracto de la flor de Urd, y con la varilla de cristal, añadió unas gotas de agua destilada, esperó , pero no pasó nada.

Urd exclamó con rudeza:

—¡Helleur ir i nam thite!

El doctor sonrió ante esa vieja maldición Vikinga. El había exclamado algo parecido cuando descubrió que el extracto no servía.

El fuego brilló en los ojos de Urd. Ese compuesto era básico para muchas pociones. Amplificaba sus propiedades mágicas.

—Bueno doctor, usted parece ser el experto, ¿qué solución tiene?

Entonces el doctor sacó otro pequeño estuche, este era de metal y contenía varios frascos pequeños, con distintos compuestos, que él usaba para hacer algunas demostraciones. Separó uno y se lo ofreció a Urd.

—Por favor prueba esto...

Intrigada, Urd tomó el pequeño frasco, lo abrió y alcanzó a detectar un aroma familiar que la hizo estremecer. Con mano un poco temblorosa por la emoción, repitió el ensayo.

Esta vez comenzó a elevarse una nube de humo iridiscente, que luego se quedó inmóvil, como petrificada.

Tomó ambos frascos, uno en cada mano. Y se concentró, parecía ser el mismo compuesto. Entonces recordó las palabras del doctor sobre la forma. Cerró los ojos, comenzó un pequeño canto para concentrarse, y pudo ver las moléculas. Se veían idénticas, o casi. Luego lo vio, ¡una de ellas era la imagen de espejo de la otra! ¡Estaba al revés!.

—¡Móðurserðill andskotinn! — Abrió los ojos y emitió otras maldiciones que el doctor prefirió no intentar traducir.

—El humo sólido está perfecto, esta substancia es muy pura.

El doctor comento un poco distraidamente, como lo hubiera hecho para corregir a un alumno...

—No es humo, es un aerogel.

—¿Cómo ?

—Un aerogel — repitió el doctor, señalando el humo—. Eso es un aerogel. En la NASA lo están utilizando para capturar micro-meteoritos...

Tomó del saco al doctor y lo sujetó irritada:

—No me importa si lo están usando como papel de baño. ¿De dónde sacó esto? Estoy dispuesta a ir al lugar más remoto y lejano para conseguirlo...

. El doctor decidió que prefería verla enojada, que al borde de las lágrimas y luego comenzó a reírse, pero tuvo que contenerse al ver que Urd solo se enfurecía más, así que, trató de hablar.

—Sí , viene de un lugar muy remoto y exótico.

—¿Dónde es?

—Es el jardín botánico de la universidad de Chiba.

—¿Qué ?, ¿dónde ? Doctor, no estoy para brom...

Esta vez el doctor no pudo contener más la risa, y Urd entendió que no era broma y cayó en la cuenta de lo ridículo que sonaba: Chiba, como un lugar remoto y exótico, así que se contagio de la risa del doctor. Parecían un par de adolescentes después de una broma.

Finalmente el doctor se pudo contener, respiró hondo, y asumió cierta pose, que indicaba que quería decir algo importante.

—Con todo gusto te puedo proveer de todos los materiales que quieras. Solo quiero poner una condición.

—¿Qué condición?

El doctor bajó los ojos... miró al piso. Con cara de niño que acaba de cometer una travesura, y finalmente miró a Urd y le dijo...

—Que me permitas volver a verte.

Esta vez fue a Urd a quien le dio un ataque de risa, mientras el doctor no pudo evitar sonrojarse un poco. Finalmente Urd se detuvo ante la mirada contrita del doctor y le dijo:

—Trato hecho, doctor, creo que me comienza a simpatizar. Y esos otros ingredientes. ¿Porqué los separó ?, ¿tampoco funcionan?

—No lo sé, pero lo sospecho. ¿Has comprado algunos materiales con un distribuidor de medicina aryuvedica?

—Sí ... ¿Qué tiene que ver?

El doctor hizo un gesto de profundo disgusto.

—Yo lo hice en un principio, pero luego detectamos contaminación de metales pesados, en especial plomo, además de algunas falsificaciones.

Urd tomo uno de los frascos lo examino con mucho cuidado y exclamo:

—¡madar kharbeh , kos-khol, amale, khar! —... y otras maldiciones que ni siquiera el doctor pudo entender, pero estaba seguro que tenia que ver con el árbol genealógico de alguien.

El doctor la miro divertido, compartía el sentimiento. Le mostró a Urd su pequeño estuche y comento:

—Por eso comencé a cultivar mis propias plantas. Gracias a mis colegas que me enviaron muestras de todas partes del mundo. Así pude seleccionar entre distintas mutaciones para poder recuperar sus antiguas propiedades.

Urd comenzó a mirar con más respeto al doctor:

—Esa debió ser una labor de...

—Años, me tomó años de trabajo poder recuperar la pureza de los ingredientes.

—Entonces usted los debe valorar mucho.

—Son más valiosos si los puedo compartir con alguien que los aprecia. Algunos tienen propiedades medicinales y me han otorgado cierto prestigio. Pero otros tienen propiedades muy extrañas, y sospecho que eres una de las pocas personas que comprende lo que son.

El doctor fue interrumpido por un poco amable gruñido... proveniente de su estómago ... lo que lo hizo ruborizarse un poco. Pero el estómago no sabe de reglas de etiqueta.

Urd se desconcertó. Ya había olvidado que los humanos necesitan comer a intervalos regulares. Pero no tenía comida para ofrecerle y Belldandy no se encontraba en casa.

—Disculpe doctor, pero mi hermana no se encuentra en casa, ella es la única que sabe cocinar...

Entre todo lo que había escuchado en ese día, esta declaración fue lo que más sorprendió al doctor. Él venía de una familia muy tradicional y la idea de una mujer que no supiera cocinar era inconcebible. Pero al doctor siempre le tocaba cocinar en las expediciones, así que seguramente podría preparar algo de comer ahí.

—Si su hermana no se molesta, yo podría preparar algo de comer para los dos...

—Doctor, no es necesario, yo no necesito comer.

—Por favor. Le aseguro que no necesita temer de mi cocina.

—No doctor, es que yo no acostumbro a...

—Insisto, yo puedo preparar alimentos. —Urd se dio cuenta que el doctor estaba considerando su negativa a comer, como un insulto a sus habilidades culinarias, así que prefirió ceder.

—Está bien doctor, usted gana, por favor sígame .

El doctor llegó a la cocina y se detuvo sorprendido. Así como las pociones e ingredientes de Urd estaban perfectamente organizadas, esta cocina mostraba a una mente igualmente organizada y con un gran sentido estético. Casi se sentía en un templo, ante el orden y armonía.

Finalmente se animó, buscó los ingredientes y los materiales y comenzó a preparar un almuerzo ligero y sencillo, mostrando una gran habilidad.

—Doctor. Me impresiona, no pensé que un profesor supiera cocinar...

—Vivo solo desde hace mucho, además cuando uno sale en expediciones , se debe aprender a cocinar bajo cualquier circunstancia, claro que los lugares donde cocino no se parecen a esto:

—¿Expediciones? ¿A dónde?

—La última fue a la selva amazónica, en busca de Amasina, un chamán de la comunidad Kwamalasamutu, que tenia algunas plantas desconocidas. Le obsequié antibióticos y le enseñe algunas plantas que yo ya conocia, y a cambio me dio varias plantas nuevas y una receta.

—Una receta ¿Para cocinar que...?

—¡Ehhh!, Tarántula asada... ellos la consideran una exquisitez. —El doctor se rió cálidamente—. Pero confieso que me costó mucho atreverme a probarla. Pero no tuve otro remedio para no ofender a mi anfitrión. Finalmente descubrí que no sabe muy distinto que el cangrejo, pero no es una receta que quisiera repetir.

Urd no pudo evitar reír con el doctor, al tratar de imaginarse la escena. El doctor se estaba revelando como una persona muy interesante.

Afortunadamente la cocina estaba bien abastecida, el doctor finalmente le ofreció a Urd la tradicional sopa miso, y unas porciones de niku yaga y ohitashi.

Urd miró con curiosidad la obra del doctor, por un momento recordó a otro hombre que había cocinado para ella, el doctor interpretó mal su curiosidad.

—¿O preferirías probar mi tarántula asada?

Ambos se rieron de la sugerencia del doctor, y procedieron a comer. No era la alta cocina de Belldandy, pero el doctor realmente tenía su estilo.

Al terminar, el doctor se dedicó a dejar la cocina tan impecable como la había encontrado.

Pronto estaba de vuelta en el cuarto de Urd, donde comenzaron una acalorada discusión sobre como detectar la contaminación de metales pesados en los otros ingredientes de Urd.

Acostumbrado a las expediciones en la selva, el doctor llevaba consigo algunos reactivos para analizar la contaminación del agua, Urd prefería usar sus maravillosos sentidos. Pronto se pusieron a comparar sus métodos y ambos quedaron mutuamente impresionados.

—Con esos reactivos hasta un niño podría hacer el análisis.

—Ese es exactamente el propósito, una método sencillo, estándar y que tenga poco errores. Pero me impresiona como eres capaz de detectar los minúsculos cambios de color.

Luego cerró los ojos. Poco a poco, todas las emociones del día, comenzaban a hacerse sentir, finalmente comentó:

—Perdón, creo que necesito sentarme. Ya demasiadas emociones juntas y hay tanto que no entiendo.

Se sentó mientras trataba de relajarse un poco.

—Doctor no se preocupe, le haré una de mis pociones especiales para que recupere su energía. Le prometo que se sentirá mejor.

Urd se dirigió a buscar algo que darle al doctor, pero en eso notó la bolsa de papel, que dejaba ver ya el cuello de la botella y una sonrisa traviesa apareció en su rostro.

—Doctor... esa botella... pensaba celebrar...

—Ahh sí. Le prometí al profesor Danielsen que me emborracharía hoy.

El doctor emitió la declaración con el mismo tono que hubiera dicho que pensaba vacunarse, era algo que tenía que hacer, le gustara o no...

Urd tomó la botella, y silbó al ver la marca.

—Esto es muy bueno ¿le importa si lo acompaño?

—¿Me acompañas?¿ a... qué ?

—Tomar solo es muy aburrido.

El doctor no estaba seguro si había entendido bien, pero la perspectiva de emborracharse, junto con una hermosa mujer, de repente parecía muy atractiva.

—Ah. Ahhh ehhh. Sí, estaría encantado. Como dijo la reina Geirhild: ¡"Faþer vár es ert í himenríki, verði nafn þitt hæilagt "!

Urd se detuvo en seco y luego comenzó a reír con una risa incontrolable.

El doctor miró asombrado ese fenómeno. Por primera vez, alguien se había reído de uno de sus chistes. Por supuesto. Él no tenía forma de saber que había sido Urd la que había difundido ese feo rumor sobre la reina Geirhild.

Finalmente, Urd logró parar de reír. Abrió la botella de sake, y le sirvió un gran vaso al doctor. Este como principiante, tomó un gran sorbo. Casi se ahoga, pero pronto, después de unos cuantos experimentos, logró encontrar la forma de tomarlo.

Con un poco de sake en su torrente sanguíneo, se armó de valor y pronunció otro de sus chistes. Esta vez sobre las costumbres sexuales de Raghild, la amante del rey Harald, y el resultado fue el mismo. Urd tardó un buen rato en poder para de reír.

El doctor tuvo la oportunidad de realizar más "experimentos", todos con un buen resultado. Consideraba que era una lastima que la mayor parte de esas anécdotas hubieran sido consideradas impublicables por sus editores, y se lo comunicó a Urd, quien compartió su indignación.

El doctor estaba extasiado, pues en lugar de unos desconcertados alumnos que no tenían idea de que les hablaba, esta vez tenía a un auditorio dispuesto.

Algo más tarde, Belldandy y Keiichi regresaron de su trabajo en Whirlwind. Belldandy le había proporcionado muy pocos detalles extras a Keiichi, pero había prometido que pronto le explicaría todo.

Apenas cruzaron la entrada del templo, cuando Keiichi escuchó algo que le recordaba mucho a un montón de Klingons de la serie de Star Trek.

Se detuvo intrigado, así que volteó a mirar a Belldandy y se quedó boquiabierto.

Belldandy se había tapado la boca y estaba haciendo grandes esfuerzos por no reír, con muy poco éxito. Finalmente no lo pudo evitar, y comenzó a reír con alegres carcajadas.

Keiichi no pudo evitar estar asombrado. Era la primera vez que Belldandy se reía así. Ella siempre tenía gran control sobre si misma y usualmente reía de manera algo tímida, nunca de manera tan abierta.

Keiichi sentía como Belldandy lo contagiaba de su risa. En cuanto Belldandy pudo dejar de reír le preguntó :

—¿Qué es ese ruido? ¿porqué es tan divertido?

—Eso es una canción de taberna vikinga.

Eso desconcertó más a Keiichi... ¿cómo era que Belldandy conocía una canción de taberna?

El desconcierto de Keiichi solo aumento la risa de Belldandy, pero finalmente pudo explicar:

—Cuando Urd regresó de la tierra, insistió en enseñarnos esa canción diciéndonos que era una canción de cuna y con ella nos arrullaba. Tiempo después supimos la verdad.

Y Belldandy comenzó a cantar:

klank* *klink* *klank* *klink*
Aaaeeaahaah! Aaaeeaahaah!

Venimos de la tierra de hielo y fuego.

De las sobrias tierras del congelado Nifelheim.

Nacidos del caos de los golfos hambrientos
Suenan los ecos eternos del Ginnungagap.
El sonido de los tarros.

Klank* *klink* *klank* *klink*
Aaaeeaahaah! Aaaeeaahaah!

Keiichi tenía que reconocer que en la dulce voz de Belldandy si podía sonar como una canción de cuna y no como una banda de Klingons borrachos.

El que la canción pusiera de tan buen humor a Belldandy, alegró mucho a Keiichi.

—Me enseñarías la canción, parece ser divertida.

Belldandy estaba encantada, esa canción le traía viejos y queridos recuerdos. Así que pronto estaban en la sala del templo, cantando a coro una canción vikinga de taberna y acompañados de una taza de té .

Los jóvenes cantaron y rieron juntos un buen rato, hasta que se dieron cuenta que el ruido en el cuarto de Urd había cesado. Decidieron investigar como seguía el doctor.

Ambos se asomaron con cuidado al cuarto de Urd y se quedaron boquiabiertos.

Ahí estaba Urd, acurrucada tiernamente en brazos del doctor. Y ambos tirados en el piso.

Belldandy se sintió tan enternecida por al escena, que usando sus poderes con mucho cuidado, los hizo levitar y los acomodó en el futón de Urd todavía abrazados.

(Fin del capitulo IV- rev_2)

Notas:

1) Tarántula Asada. Efectivamente, es un platillo muy apreciado en el Amazonas. Básicamente, se hace un agujero en la tierra, se envuelve a la tarántula entre hojas aromáticas, para conservar la humedad y darle sabor y se prende un fuego encima. Ellos afirman que es deliciosa.

2) Aerogel: Lo que conocemos como gelatina es un hidro-gel. Es decir un líquido que es vuelto sólido con la ayuda de alguna substancia química. En esta caso, un gas que se solidifica se le llama aerogel. Al ser tan delicada la estructura, se usa como trampa en algunos satélites artificiales para poder recolectar micro meteoritos, pero se usan técnicas distintas a las aquí descritas para fabricarlo.

3) Dr Izuka Kawazu, efectivamente es uno de los especialistas en redes neurales en Japón. Este tipo de redes, tiene mucha utilizad para simular la capacidad de aprendizaje del cerebro.

4) Etnobotánica . Los etnobotánicos tiene una formación de antropología, por lo cual son muy abiertos a las ideas sobre magia, no necesariamente las comparten, pero si las respetan.

5) Isómeros . Son compuestos cuya molécula es la imagen de espejo de la otra. Esa es una de las razones de que el Dr Shugara tuviera que estudiar esteroquímica.

6) Berseker. El frenesí de combate de los antiguos vikingos. Nadie sabe en que consistía, pero causaba terror. Podían seguir luchando como si nada, incluso cuando ya estaban mortalmente heridos. Algunos creen que lo lograban con drogas alucinógenas. Siempre he pensado que me sonaba a algo que Urd podría haber inventado.

7) Maldiciones: Por si tienen curiosidad, Urd esta maldiciendo en islandés y en farsi. En realidad no son maldiciones muy sofisticadas, pero prefiero no traducirlas.

Capitulo 5: Cristalización

La orden de los Caballeros Mortales
Por Javier Delgado R.

Fan fiction, inspirado en "Oh mi diosa"

Capitulo V
Cristalización

—Sensei, Sensei. Buenos días

El doctor escucho una lejana y dulce voz. Pero no entendía lo que decía.

Sensei, Sensei. Su baño esta listo.

La voz se escucho mas cerca, ¿estaría soñando?, el vivía solo, no debería haber nadie ahí. Trato de abrir los ojos, pero en lugar de penumbra, comenzó a sentir como una gran luz invadía su cerebro.

—¡Ahhh!, mi cabeza, ¿Que es este dolor?

Si propio quejido se escucho como si hubiera gritado, el cuerpo le dolía, la cabeza se dolía, se sentía peor que cuando lo había picado esa serpiente en Costa Rica. ¿Cual era la causa de ese dolor?.

Sentía un sudor frió en el cuerpo, y entonces percibió el olor a alcohol... y comenzó a recordar.

¿En donde estaba? Era extraño, ya se había hecho esa pregunta antes, pero el dolor de cabeza no lo dejaba pensar.

— Sensei, un momento, por favor no se mueva.

¿De quien era esa voz?. No la reconocía. Sintió unas manos tibias y delicadas que se posaban sobre su cabeza. Era como un deja vu, que eso ya había pasado antes y luego esa dulce voz comenzó a cantar, algo que sonaba como un rezo, algo monótono pero que lo hipnotizaba.

Poco a poco su dolor de cabeza desapareció. El sudor frió poco a poco fue remplazado por una suave y tibia opresión sobre su pecho. Y comenzó a percibir un delicado perfume, apenas sugerido que le parecía conocido.

Intento abrir nuevamente los ojos, temiendo que el destello apareciera de nuevo, pero en su lugar solo encontró una penumbra, como la que precede al amanecer. Un brillo rojizo se percibía en ambiente como si los primeros rayos del sol quisieran anunciar ya su próxima llegada.

—Aaaahhhh! – Profirió una larga exclamación de asombro, de sorpresa y de reconocimiento. Descansando sobre su pecho y durmiendo dulcemente, había una hermosa mujer cubierta con un manto como de platino. Entonces recordó : — ¿Urd?— . Entonces no era un sueño. Por un momento el doctor temió moverse, como si pudiera desaparecer esa imagen.

Cerro los ojos y se concentro en sus demás sensaciones, para cerciorarse que no era una alucinación. Ahí estaba esa suave opresión, la tibieza del cuerpo de la mujer y ese perfume emanaba de ella, de su pelo, ese largo pelo de un inmaculado blanco, que la cubría como un delicado manto. Se concentro, quería grabarse ese recuerdo porque temía que todo desaparecería. Abrió los ojos. La mujer seguía ahí. Sus brazos estaban entrelazados en su cuerpo. No sabia que hacer. Levanto una mano y se atrevió a acariciar delicadamente ese hermoso pelo y luego poso su mano sobre esa bella cabeza, suspiro y se estremeció al convencerse de que era real.

A un costado de el, escucho una delicada y gentil risa. De nuevo escucho esa la voz : —Sensei, temo que tendrá que levantarse.

El doctor tardo un poco en decidirse que hacer. No quería levantarse, pero su cuerpo tenia otras necesidades. Lentamente, como si fuera una delicada flor que temiera lastimar, comenzó a liberarse de los brazos de la hermosa joven. La deslizo a su costado, entonces para su horror, se dio cuenta que habían compartido el mismo futon y estaban acostados bajo la misma frazada.

— Espero que haberlo incomodado, pero se veían tan bien durmiendo juntos, que no los quise separar.

El doctor sintió un escalofrió... ¿Habían dormido juntos?.

—Yo, yo.. estoy seguro que no paso nada.

— Sensei, nos se preocupe, estoy seguro que no paso nada que mi hermana no quisiera que pasara.

El doctor no supo si sentirse aliviado o preocupado de esa declaración. Poco a poco se fue levantando. La persona que había hablado, estaba junto a el, pero solo podía ver su silueta. Era joven y vestía un sencillo, pero elegante y amplio vestido, le hizo señas de que lo acompañara.

Ante de terminar de levantarse se ocupo de que Urd estuviera cómoda y la cubrió tiernamente con la frazada. Escucho una exclamación de gusto de la joven.

Finalmente se levanto y abandono el cuarto de Urd.

En el pasillo pudo ver a la joven. Era muy hermosa, casi tanto como Urd, pero al mismo tiempo era muy diferente, en lugar de sensualidad había gracia e inocencia. Pero lo que mas le impresiono, fueron las marcas en su rostro. Inmediatamente las reconoció, ¡Eran de la tercera norna!. Casi en un susurro dijo.

— ¿Verthandy?

— ¡Oh! hace tiempo que no escuchaba mi nombre pronunciado así. Aquí en Japón me llaman Belldandy.

El corazón del doctor se salto unos latidos. Pensaba que ya nada mas podría sorprenderlo. Se rasco la cabeza en confusión, luego se acordó de algo que le molestaba. ¿Que era?. Ahh. El nombre de Belldandy. Sin darse cuenta, chasqueo los dedos al recordar.

— Ya recuerdo... mis alumnos siempre lo pronuncian mal. "Belldandy". Les digo que no deberían ofender a los dioses diciendo mal sus nombres. Lo correcto es Verthandy.

—Por favor sensei, yo nunca me ofendería por algo así. Belldandy también tiene un hermoso sonido.

Ese "yo no me ofendería", resonó en la cabeza del doctor. Bueno, si efectivamente era una diosa, entonces estaba siendo muy descortés, después de todo, ¡no los habían presentado!.

Nuevamente saco tu tarjetero.

—Disculpe mi mala educación, Verthandy-san. Estoy siendo descortés. Permítame presentarme.

El doctor repitió su ritual. Los rituales siempre son valiosos especialmente cuando uno no sabe que hacer. Con una cortes inclinación, saco su tarjeta, la tomo con ambas manos y se la entrego a la joven. Quien la recibió con toda cortesía y elegancia. Tomo la tarjeta, la examino con aprobación y leyó su contenido.

—Universidad de Chiba, especialista en Etnobotanica, Doctor Sugahara Kenji. Es un placer conocerlo.

Luego con un gesto muy gentil, ella procedió a sacar un sencillo pero femenino estuche. El doctor estaba encantado ante la cortesía y elegancia de sus movimientos. Cuidadosamente coloco la tarjeta del doctor en primer lugar y saco una sobria tarjeta. Y se le entrego con ambas manos con una gentil reverencia y una encantadora sonrisa. El doctor examino la tarjeta. Era perfecta:. Elegante y sencilla. El papel tenia una suave textura, agradable al tacto. La tipografía también era perfecta. Rara ves el intercambio del meishi le había resultado tan placentero. Hizo un gesto de aprobación y leyó:

—Diosa de primera Clase, segunda categoría, ilimitada , Belldandy.

Para entonces eso ya no le sorprendía. El doctor tomo la tarjeta y la guardo. El ritual había resultado tan perfecto, que había olvidado su aspecto. Despeinado, con el traje manchado de sangre y arrugado, y una ligera barba. Solo al terminar se dio cuenta y se sintió apenado, pero la joven le sonrió con tal gentileza que inmediatamente lo olvido.

En eso apareció un joven, finalmente un rostro japones común y corriente...! El joven se le acerco:

—Buenos días, soy Morisato Keiichi, es un placer conocerlo Dr Shugahara— Y le dio un muy occidental apretón de manos...

Después del perfecto ritual con Belldandy, el doctor no pudo pensar en lo mal educada que esta la juventud actual y decidió no ofrecerle su tarjeta. También tenia que reconocer que a estas alturas, lo había decepcionado que el joven no dijera llamarse Wotan, Odín o algo parecido.

—Doctor, le traeré unas toallas, el baño esta listo, si me deja su ropa, haremos lo posible por tenérsela limpia.

¡Un baño,?, La propuesta le atraía, tal ves reconsideraría lo de la tarjeta. Belldandy los dejo solos, mientras el doctor entro a tomar un buen baño.

Media hora después, salio el doctor de muy buen humor. Junto a la puerta del baño encontró su ropa, increíblemente limpia. No había rastros de sangre y nunca antes su traje había estado tan bien planchado. Una nota mas entre los increíbles sucesos que había vivido.

En eso percibió un delicioso aroma. Aspiro y lo se lleno de recuerdos. Era un arroz estilo butadon. Tuvo por un momento la imagen de un desayuno con sus padres, el olor hacia evocar un hermoso momento. Lentamente se dirigió a la cocina, mientras sus recuerdos lo llevaban a otro lado.

Ahí estaba Belldandy y Keiichi, esperándolo.

— Oahio Sensei, intuí que este es uno de sus platillos favoritos, espero no equivocarme.

El doctor sonrió beatíficamente, se había equivocado, pero al mismo tiempo estaba en lo correcto.

— Verthandy... perdón, Belldandy-san. No, no es mi platillo favorito, sino de mi padre. De niño no me gustaba mucho – El doctor dijo un poco tímidamente — pero disfrutaba mucho estar con mi padre. Hace muchos años que no lo pruebo, mi familia es del norte y el butadon era uno de los platillos que enorgullecían a mi madre, porque se supone que era solo para gente rica.— El doctor se sintió conmovido, y realizo una pequeña reverencia de agradecimiento — Gracias por esto.

El doctor ya no quiso preguntar como es que ella sabia eso. El momento era demasiado perfecto y no quería echarlo a perder. A veces incluso el prefería posponer su curiosidad. Se sentó con Keiichi. Belldandy represento perfectamente el papel de una tradicional mujer japonesa, y el doctor se sintió veinte años mas joven y se lleno de paz interior.

Al terminar, Belldandy comento

—Sensei, Keiichi lo podrá llevar, a donde usted desee. ¿ Lo lleva a su casa o a la universidad?

—Creo que iré directamente a la universidad – Satisfecho, bañado, afeitado y con su ropa limpia, no sentía necesidad de ir a su departamento. – Por favor, comuniquele a su hermana que cumpliré mi promesa hoy mismo.

—Sensei, con mucho gusto se lo comunicare a Urd. Espero volver a verlo pronto.

Keiichi se rasco la cabeza, ¿Que le podía haber prometido el docto a Urd?, bueno, tarde o temprano lo sabría. Por lo pronto sintió necesidad de advertirle al doctor.

— Lo llevare en el "sidecar" de mi motocicleta, espero que no le parezca incomodo.

El doctor se sorprendió, y luego puso una amplia sonrisa.

— Ahh, no de ninguna manera. De niño siempre quise subirme a una de esas motocicletas, pero mis padres nunca me dejaron. Nunca es tarde para experimentar algo nuevo.

A Keiichi le agrado la honestidad del hombre. Había esperado encontrar a un profesor seco y estirado. Le indico al doctor el camino a seguir.

Una hora mas tarde la familiar figura del doctor Shugahara recorría los pasillos de la universidad. Pero si ayer pareció a punto de bailar, hoy parecía flotar. Ahora sujetaba su laptop con una beatifica sonrisa y tenia oídos sordos a los cuchicheos que se desataba a su paso. Todos habían escuchado de la misteriosa desaparición del doctor, y ahora el llegaba como si acabara de salir del paraíso.

El doctor llego a su salón de clase donde sus alumnos vieron un extraordinario cambio. Comenzó por indicarles que Belldandy se podía considerar una forma aceptable de pronunciar el nombre de la diosa "Verðandi", y luego el aula se lleno de risas, cuando finalmente se digno en traducirles las anécdotas de la reina Geirhild. Sin embargo ninguno tuvo el valor preguntar que le había pasado el día anterior.

Posteriormente el doctor se dirigió a la biblioteca, donde la encargada lo recibió con un gesto de preocupación, pero el doctor la saludo con inusitada afabilidad:

— Buenos días Kajuira-san. Que hermoso vestido tiene hoy. — La mujer casi salta de la sorpresa. No se imaginaba que el doctor supiera su nombre, y mucho menos que se fijara en lo que vestía.

Doctor Sugahara, ¿donde estuvo?, Estábamos muy preocupados. Encontramos los estantes tirados, con manchas de sangre y luego no lo pudimos encontrar por ninguna parte. Hoy pensábamos dar parte a la policía, nunca contesto el teléfono de su departamento y dejo su celular aquí. — Ella aprovecho para darle su teléfono. El doctor lo tomo con aire distraído.

—Todo fue culpa mía. Por accidente jale el estante y me cayo encima – El docto pensó que era mejor no dar muchos detalles, pero tenia que dar algunas explicaciones – Debí recibir un fuerte golpe, porque cuando me di cuenta estaba lejos de aquí.

—¿Un golpe en la cabeza? Por favor, creo que debemos ir a la enfermería

— No se preocupe, ya recibir atención de primera – mientra se tocaba la cabeza — creo que ni siquiera me va a quedar cicatriz – La señorita Kajiura lo miro asombrada. No se veía ninguna evidencia de herida, y el doctor estaba más impecable que de costumbre — Por favor. Avise a todos que me encuentro en buen estado y les agradezco mucho su preocupación.

—Doctor, por favor, insisto. Si recibió un golpe fuerte lo deben examinar.

— Kajuira-san. Considero que es innecesario, pero le prometo que yo mismo me presentare en la enfermería para un examen. Ahora si me disculpa, tengo algunos asuntos que atender. Nunca se lo había dicho, pero me parece que es usted una persona muy gentil.

El doctor se dirigió a su cubículo, mientras la señorita Kajiura se había quedado sin habla. El doctor nunca había sido tan amable, el recibir un elogio así de parte de el, era algo extraordinario. Tal ves ese golpe en la cabeza si lo había afectado.

Entre tanto el doctor había llegado a su cubículo especial y examino el lugar con curiosidad. En el suelo se notaban las marcas del estante al caer. Se veían raspones en los entrepaños y en uno de los libros, creyó distinguir una mancha de sangre. Sin embargo, todo parecía tan remoto, como si hubiera ocurrido meses atrás, en lugar del día anterior.

Encendió su laptop y se encontró con un mensaje del Dr Danielsen preguntadole si se había emborrachado según lo convenido. El doctor se rió abiertamente. Su risa inundo de una extraña manera la silenciosa biblioteca, pero su sonido fue tan agradable que nadie intento hacerlo callar. Luego, con una sonrisa traviesa escribió un breve correo, indicando que si, había cumplido y se había emborrachado con el mejor sake que había conseguido... y que había amanecido con una hermosa mujer entre los brazos. Luego volvió a reír al imaginarse la cara del Dr. Danielsen

Ahora tenia mucho en que pensar. ¿Seria posible que el día anterior se hubiera encontrado realmente con tres diosas?. Luego busco en sus bolsillos y colocó su contenido en la mesa. ¿que evidencia tenia?.¿ Dos tarjetas de presentación y un circuito inservible?. Había muchas coincidencias, pero no tenia evidencia solida. Se rasco la cabeza . Comenzó a caminar de un extremo al otros de sus despacho y después de un rato se detuvo. Tomo una decisión. Necesitaba mas evidencia, pero también deseaba volver a ver esos hermosos ojos violetas. Tuviera 1,200 años o menos, tenia que volverlos a ver.

Se sentó y busco en su laptop la imagen del libro. Apareció el dibujo del rostro que lo había embrujado durante tantos años y luego cerro los ojos. Recordó el hermoso rostro de Urd y se estremeció. Era la imagen de una mujer real, viva, y luego evoco sus sensaciones cuando la toco. Si, tenia que volverla a ver. Ademas, tenia dos promesas que cumplir. Tendría que recoger varias cosas primero. Apago su computadora, y se dirigió al laboratorio de cibernetica. Para cuando llego, ya toda la universidad sabia del extraño comportamiento del Doctor.

Mientras tanto, en la residencia Morisato...

La imagen podría parecer desconcertante para cualquiera. Enfrente de una pequeña y anticuada televisión que ya había visto mejores tiempos, una atractiva joven flotaba en el aire como si estuvieran en un sillón invisible. Pero ese sillón invisible parecía ser de lo mas incomodo, pues la joven cambiaba una y otra vez de posición. Parecía intentar concentrarse en los insípidos dramas de la televisión, como si fuera algo de gran importancia, pero no lo lograba.

Desde su regreso a la tierra, Urd se había sentido fascinado con estos dramas artificiales. Sus truculentas historias y amores imposibles que finalmente era posibles, le servían para olvidar que había un mundo real. Urd había regresado a la tierra con una actitud un tanto cínica hacia lo humanos. No esperaba nada fuera de ellos. Incluso había tratado de exacerbar el amor de Belldandy y Keiichi, con la esperanza de que una vez satisfecho el amor físico, el romance terminara y Belldandy regresara.

Pero poco a poco se había suavizado su actitud, y Keiichi tenia mucho que ver. Poco a poco había aprendido a respetar al joven, y por extensión a algunos humanos, pero su actitud al resto del mundo había cambiado poco.

Estos dramas artificiales eran su droga para ignorar el mundo real.

Pero hoy no estaba funcionado.

Los recuerdos la asediaban, el amor de Fafnir y su muerte aun dolía mucho y sin embargo despertaba añoranzas, y luego el recuerdo de esos 10 años de vivir con humanos, de compartir sus alegrías y sus tragedias. La sonrisa de un niño feliz por un relato, o la satisfacción de haber visto a un hombre brutal como Gundir, transformado en un gran líder de su pueblo. ¿Seria posible volver a vivir eso?

Intentaba sumergirse en los dramas de la televisión, para distraerse de sus pensamientos, pero no funcionaba. Finalmente hizo un gesto y apago la televisión. Floto de manera distraída a su cuarto, pero se detuvo y se regreso, se quedo enfrente del pequeño aparato.

Repentinamente el silencio del cuarto se sintió intolerable. Urd cerro un momento los ojos, pero apareció en su mente el recuerdo del campo de batalla y se estremeció. No quería recordar. ¿Había cambiado algo la humanidad desde entonces?

Realizo otro movimiento de manos y la televisión se encendió de nuevo, pero esta vez no era un drama, sino un noticiero. Urd realizo varios ademanes y comenzó a cambiar de canales, a otros noticieros que mostraban la usual parafernalia de asaltos, guerras, hambrunas, rivalidades, luchas por el poder.

Estaba a punto de hacer otro gesto para apagar la televisión , cuando sintió unos brazos que la abrazaban por al espalda y una voz.

—Onne-san, no la apagues, eso no va a hacer que todo eso desaparezca. No te puedes refugiar en los dramas de televisión para siempre

—¡Belldandy! ¿que haces aquí, no te percibí? ¿no deberías estar trabajando con Keiichi?

— Discúlpame, no te quise asustar. Sentí que mi hermana necesitaba alguien que la escuchara, y aquí estoy.

Urd se sintió confort con su hermana su lado. No le gustaba aceptarlo, pero en realidad si sentía la necesidad de hablar.

— El doctor Shugahara me trajo muchos recuerdos, algunos de ellos muy dolorosos. No entiendo como es posible, ese hombre parece conocerme mejor que yo misma.

— ¿Entonces, si esta enamorado de ti?

Urd hizo un gesto de disgusto.

— No de mi, no exactamente, esta enamorado de la joven estúpida que fui hace años. De esa ingenua que quiso cambiar al mundo y solo causo la muerte del hombre que amaba.

— ¿Aun te culpas de la muerte de Fafnir?, el escogió ese camino. Tu no debes culparte por eso. Hiciste todo lo que podías por salvarle la vida.

— ¡Belldandy!, cuantas veces no me has reclamado por hacer las cosas sin pensar. Debí haber medido las posibles consecuencias.

— No tenias otra opción. El camino que escogiste fue el que salvo más vidas. Pero no me has dicho, como es que el doctor sabe tanto de ti.

Urd entonces comento la historia del Doctor, como había estudiado durante años para poder reconstruir fragmento tras fragmento de su vida, hasta llegar al punto en que había recuperado su libreta de apuntes. Le hablo del palimpsesto y como los científicos lo estaban recuperando.

— ¿Tu libreta? ¿El doctor recupero tu libreta? Eso es increíble. — Belldandy cerro un momento los ojos para concentrarse y luego hablo con un sorpresa. — Creo que esto puede ser muy serio.

— No creo que pueda descifrar toda la libreta. Para lo mas importante utilicé los códigos de alto nivel de Yggdrasil, estoy seguro que solo lograran entender los significados elementales.

— No me refería al contenido. Aquí hay una extraordinaria cadena de coincidencias. Tu libreta estuvo perdida durante siglos, y repentinamente, ¿El doctor descubre tu libreta, el mismo día en que se encuentra contigo...?, ¿cuales son las posibilidades de eso.?

Urd cerro los ojos y medito, mientras en su mente corría una compleja simulación para calcular las probabilidades de esos sucesos. Luego exclamo asombrada.

— Eso no puede ser coincidencia. Eso solo puede ser...

— ¡El destino! – La interrumpió Belldandy, mientras le sujetaba las manos con emoción. Pero Urd negó con la cabeza.

— Eso es imposible, ese subsistema de Yggdrasil fue dado de baja hace siglos, causaba muchas complicaciones, yo misma fui la encargada de terminar la ejecución de el programa.

— Algo o alguien lo debió haber reactivado.

— Yo soy la SYSOP, nadie puede activar un programa de este tipo sin mi autorización y de poderlo hacer, estaría visible en la lista de procesos.

— Entonces, debió ser activado desde un subprograma residente, uno con suficientes privilegios de ejecución para poderlo activar en modo "stealth".

Urd, apoyo su mano en la barbilla mientras meditaba.

— Solo existe una categoría de programas que puede lograr algo así. Los programas de defensa predictivos. Esos programas intentan predecir posibles amenazas a Yggdrasil y prepara las condiciones para enfrentarlas sin que nadie del sistema se de cuenta. No entiendo, ¿que interés podría tener en que el doctor y yo nos encontremos?

— Eso, creo que tu lo tendrás que averiguar. Percibí que el doctor es un ser humano muy especial. Tiene una hermosa aura, tan desprovista de malos pensamientos y te ama.

— Belldandy, por favor no insistas en eso. ¡El doctor no es mi tipo! — Belldandy sonrió, la protesta de Urd le pareció demasiado enfática, pero era mejor no presionar a su explosiva hermana.

— Onee-sama – Urd salto un poco ante el inesperado titulo honorifico— yo te admiro por lo que hiciste en la tierra y estoy segura que la admiración del Doctor esta perfectamente justificada. Solo te pido, que no lo rechaces de antemano.

¿Rechazarlo? Por un momento Urd recordó como el tímido abrazo del doctor la había confortado tanto. Ademas tenia que reconocer que había pasado una tarde muy entretenida, las bromas del doctor la habían hecho reír como nunca. Había prometido regresar, y ella quería verlo de nuevo, pero eso no, eso no era amor, solo era porque el había encontrado el problema en sus pociones... ¿Eso podría ser?

— Belldandy, El doctor encontró como resolver el problema de mis pociones!. Tal ves por eso nos deberíamos encontrar. Puede ser que mis pociones sea necesarias en un futuro.

Urd explico a Belldandy lo del cambio de las propiedades de las plantas.

— Eso confirma lo que sospechaba, es un humano muy especial. Un humano que se esta adentrando, no en el uso, sino en la comprensión de la magia. Hay dioses que no la comprenden a pesar de depender de ella. Entonces debes seguir viéndolo. Debes reparar tus pociones. Eso podría ser la razón, pero algo me dice que debe haber mucho mas que eso. Debo irme, Keiichi me espera.

Belldandy floto hacia un espejo en la habitación. Ese era su medio su medio de transporte, tenia la habilidad de ir de un lado al otro por los espejo y superficies reflejantes. Estaba a punto de entrar, cuando Urd la llamo.

— ¡Espera! Acabo de recordar algo. Nunca te conté lo que me paso en la tierra, era muy doloroso para mi, pero pareces saber demasiado. Explícate, se que no puedes mentir.

—Onee-san. Eso es algo que esperaba que descubrieras tu misma. — Regreso a donde estaba Urd, entrelazo sus manos con las de ella, y la miro a los ojos – Te voy a contar algunas historias. Tal ves te sean familiares. Son sobre una joven, ingenua e inexperta diosa.

Urd intento protestar, pero Belldandy la callo con la mirada.

— Hace mas de mil años, una joven diosa vino a la tierra, a un lugar apartado, donde existían pueblos dispersos que solo los unía el idioma. Les llevo relatos de otras tierras . Esas historias se convirtieron en leyendas y se transmitieron de pueblo en pueblo y llegaron un tal Leif Ericcson. Lo inspiraron a cruzar el océano y encontró nuevas tierras. Pero el clima lo derroto y su gente se tuvo que regresar, pero mas tarde otro viajero, un Genovés, supo de los viajes de Ericcson y descubrió un continente. Esa joven cambio el mundo.

Urd se quedo boquiabierta. ¿le estaba diciendo Belldandy que era la responsable del descubrimiento de América?

— Hace mas de mil años, una joven diosa vino a la tierra. Enseño a la gente a respetar la vida humana, lo hizo a través de canciones, donde les trajo ideales de comportamiento. Los poderosos intentaron dominarlos, pero con el tiempo ellos lograron imponer sus conceptos e ideales. Crearon el derecho sajón y de ahí la carta magna de Inglaterra que impuso ideales de libertad en otros países.

— Hace mas de mil años, una joven diosa vino a la tierra . Enseño a las mujeres a curar y reconocer plantas. Le enseño procedimientos que salvaron vidas, esos procedimientos seria refinados y modificados, y esas tradiciones, serian recogidas y luego codificadas en forma de medicina.

— Conozco otras historias de esa joven diosa llamada: Urth.¡ Onee-sama!, ¿Tienes ideas de cuanto te he admirado?. Todo eso lo hiciste usando un minino de magia, solo con trabajo duro y viviendo y sufriendo con esa gente. Si pudieras arrancar esa amargura de tu corazón y darte cuenta de todo lo que has hecho. Con magia nunca hubieras logrado hacer tanto. Tu trabajo se habría desvanecido dentro del corazón de los hombres, en cambio asi lograste que perdurara

Urd estaba atónita. Ella había considerado que todo lo que había hecho era inútil. Luego recordó que el Dr Shugahara le había dicho que ella había realizado grandes cosas por esa gente, pero que posiblemente no se había dado cuenta. ¿Realmente su estancia en la tierra había dejado tal impacto? .

— Por favor piénsalo, creo que el Doctor sabe mas historias de esas joven diosa que el tanto ama.

Belldandy oprimió con cariño las manos de su hermana y luego floto de nuevo hacia el espejo, donde comenzó a atravesarlo, pero un grito de Urd la detuvo a medio camino.

— Un momento, no me haz dicho como sabes todo eso.

Belldandy se detuvo un momento con una sonrisa traviesa.

— ¡Ahh!. Lo estudie en mi clase de historia en mi entrenamiento para diosas de primera clase — Y desapareció sin darle tiempo de contestar a Urd.

El japones es un idioma con muy pocos insultos. Pero Urd conocía buena parte de los idiomas de la tierra, Así que no le faltaron palabras para expresar sus sentimientos. ¡Su vida!. ¡Su vida personal!, Sus recuerdos, su alegrías, su amor y quien sabe que mas... ¡Convertidos en una lección de historia para dioses!.

En alguna parte, esas Valquirias de las que ella se había querido vengar, ¡deberían estar riendo de ella!

Pero pronto la ira, cedió lugar a la risa. Ahora entendía muchas cosas. Urth, leyenda viviente entre los mortales, era Urd, historia viviente entre las diosas de primera clase. Decidió que merecía un brindis, tal ves quedara algo del excelente Sake que había traído el Dr. Con ese pensamiento se dirigió a su cuarto.

Esa misma tarde...

Un pequeño auto compacto recorría el camino rumbo al templo que era el hogar de Keiichi y Belldandy. Era un viejo y anticuado Subaru R-2, muy popular hacia 20 años pero perfectamente cuidado. Reflejaba la personalidad de su dueño. Era un auto funcional, practico, económico y a su dueño el importaba muy poco la ostentación o la apariencia.

El auto se detuvo frente a la entrada del tiempo y el Dr Shugahara Kenji emergió de el. Saco del portaequipajes algunos paquetes junto con un gran y apretado ramo de flores de color purpura. Se notaba que se sentía inseguro con las flores.

El doctor examino la entrada del templo con curiosidad. Estaba perfectamente cuidado, y restaurado en su estilo antiguo. Debió haberse necesitado un equipo de restauradores expertos para dejarlo en ese estado. Entro al patio mientras observaba maravillado el hermoso balance del jardín. Era obvio que el templo ya no funcionaba como tal, y sin embargo se percibía algo divino en el ambiente.

Repentinamente su paso fue interrumpido por algo completamente fuera de lugar. Era un pequeño robot. Tenia cierto aire cómico, una cara esférica portando un anticuado sombrero que habían usado los antiguos soldados japoneses del siglo XIX y una notoria manija en la espalda. Pero la actitud del robot no era cómica. Parecía que no le gustaban los intrusos y emitió una serie de sonidos poco amables. El doctor cuidadosamente coloco sus paquetes en el suelo, la actitud del robot no presagiaba nada bueno, y no quería dañar sus paquetes.

El robot era Banpei-kun RX una de las creaciones de Skuld. Diseñado para protege re el templo contra demonios e intrusos. El doctor era especialista en sobrevivir en la selva, hijo de un instructor de Kendo, y ante todo, un científico... el pequeño robot nunca tuvo una verdadera oportunidad.

Skuld se encontraba en la sala junto con su amigo Sentaro, cuando vio entrar al doctor con sus paquetes.

—Sensei, que alegría verlo, estaba platicando a Sentaro kun sobre usted. No me quería creer que una personalidad de la televisión hubiera estado aquí.

El niño esbozo una amplia sonrisa, se paro frente al doctor y realizo un elegante y correcto saludo tradicional.

— Sensei, mi nombre es Sentaro Kawanishi.

— Es un placer en conocerte, Sentaro kun.

El Dr sonrio. Le gustaba que los jóvenes conservaran las antiguas costumbres de cortesía. Luego contemplo a los dos jóvenes con satisfacción. Era muy jóvenes, pero era obvio que había algo más que amistad entre ellos. Era reconfortante ver que la "diosa de segunda clase" Skuld se comportaba como una joven completamente normal, o casi.

—Skuld san — Sentaro se sorprendió por el tratamiento honorifico— Le enseñe al doctor Kawazu su circuito que quedo muy impresionado. — al escuchar esto, Skuld se sonrojo visiblemente. — Asi que me pidió que te entregara esto.

El doctor tomo uno de los paquetes, que estaba envuelto en plástico antiestatico, y lo desenvolvió con cuidado. Saco unos circuitos integrados que le entrego a Skuld. La joven observo con aprobación como el doctor la tomaba de la mano, para descargar cualquier posible carga electrostática, antes de darle los circuitos. Ese detalle aumento su respeto por el Doctor

Entonces examino los circuitos integrados, y su boca se abrió con sorpresa.

— El Dr Kawazu me explico que son circuitos experimentales, cada uno equivale a varios cientos de miles de nodos de una red neural. Estos no son perfectos, son circuitos rechazados por el control de calidad, pero me comento que no deberás tener problema en mapear las partes defectuosas y aprovecharlos.

— Yo, no , no se que decir. Estos circuitos son muy avanzados, dígale que son maravillosos, que haré algo importante con ellos.

— ¿Para que los quieres?

— Para Bampei Kun, mi androide, Lo diseñe para defender el templo contra enemigos, pero le cuesta mucho trabajo distinguir a los enemigos de los amigos, con una red neural sera mas fácil enseñarlo.

— Bampei, entonces asi se llama ese pequeño androide. Te pido disculpas, espero no haberlo dañado. — mientras tanto el doctor le entregaba a Skuld la manija de encendido del robot.

— ¡Doctor!, los siento mucho, no esperaba visitas hoy. Espero que no lo haya molestado.

— No te preocupes, fue divertido. Pero estoy intrigado ¿tienen muchos enemigos? — Skuld estaba a punto de contestar, cuando Sentaro, que no había perdido detalle, le dio un codazo y una mirada de que se callara.

— Eh.. si algunos...disculpe sensei, me tengo que retirar, hay tanto que quiero hacer con estos circuitos.

— Muy bien, el Dr Kawazu espera un reporte, y eso me recuerda.— El doctor saco un pequeño paquete y se lo dio a Skuld. Esta lo abrió y vio con sorpresa, un pequeño y elegante tarjetero. No era de piel, como el del doctor, sino de un elegante metal bruñido, como el que podría tener un joven ingeniero de alto nivel.

— Espero que te guste. En su interior encontraras la tarjeta del Dr Kawazu, con su e-mail, a el le gustaría saber de ti. Quedo muy impresionado con tu circuito — El doctor le dio a Skuld un CD ROM. — Aquí hay algunas observaciones sobre tu circuito que te hizo el Dr Kawazu. Por favor, escribele.

Skuld miraba fascinada el tarjetero, y lo abrió para ver la tarjeta. Se inclino muchas veces ante el doctor en agradecimiento y luego corrió hacia su cuarto, arrastrando al joven Sentaro, quien se disculpo una sonrisa, pues no le había dado oportunidad de despedirse.

Repentinamente el doctor escucho una voz familiar a sus espaldas.

— Doctor, me asombra de nuevo. Nunca había visto a Skuld comportarse así con nadie.

El doctor con una gran sonrisa se volteo a ver a Urd, pero al verla tuvo que luchar para no quedarse con al boca abierta. El día anterior había visto a Urd con lo que ella consideraba un traje conservador, pero que el Doctor había juzgado como elegante y sensual. Hoy Urd usaba su ropa habitual, mucho mas reveladora que la que había llevado a la universidad. Con un muy amplio escote al frente. Urd no pudo ocultar su satisfacción ante la reacción del doctor, pero para su desencanto este se repuso muy rápidamente.

— Urd-san es un placer verla de nuevo.

Urd frunció el ceño ante ese "Urd-san" así que decidió contraatacar con estudiada coquetería.

— Vamos doctor, como me puede llamar Urd-san, después de que dormimos juntos — Urd pronuncio "dormimos juntos" con una coquetería y sensualidad tal, que el doctor se sonrojo profundamente, desgraciadamente para Urd, su bronceado ocultaba mucho del efecto. Por un momento, Urd recordó a otro hombre en quien si se notaba cuando se sonrojaba ante ella.

El doctor pareció atragantarse, luego se comenzó a recuperar rápidamente. Urd ya lo había notado, el doctor parecía tener el don de adaptarse rápidamente a las situaciones, este tardo un poco en reaccionar, pero entonces adopto una actitud resuelta

—Urd ssa sa... quiero decir Urd. Entonces debo pedirte un favor.

—¿cual es?

— Mi nombre es Kenji. Simplemente Kenji

Para Urd era evidente lo mucho que le costaba al doctor decir esas palabras, pero aun así, tenia un sorprendente auto control. Entonces el doctor, es decir Kenji, pareció recordar algo, y le entrego el ramo de flores a Urd. Esta reconoció las flores, su perfume pronto le comenzó a traer recuerdos. El recuerdo de esa fría mañana cuando las descubrió y recordó el cuerpo desnudo de Fafnir. Pero afortunadamente esos recuerdos ya no eran tan dolorosos. Se quedo un momento tratando de embriagarse de su suave aroma. Pero recordó que Kenji estaba ahí, y al verlo no evitar jugar con el.

— Que hermosas flores... Kenji... gracias por tu galantería. — El doctor trago con dificultad. Urd como gran maestra de la seducción, había puesto una gran carga de sensualidad al pronunciar su nombre.

— No son flores, bueno si son flores, pero son plantas medicinales, son..

— Si lo se, son la flor de Urd. — Urd miro a los ojos al doctor quien se dio cuenta que estaba jugando con el y había resultado ser un blanco muy fácil. Entonces sonrió, y ella le correspondió la sonrisa, abandonando su juego de seducción. — Gracias Kenji. No sabes lo que significan para mi.

— Esta ves Urd pronuncio su nombre de una manera distinta, lo dijo con una calidez, que el doctor sintió que se extendía a su propio cuerpo, volvió a tragar saliva, pero finalmente se sobrepuso.

— Yo siempre cumplo mis promesas. Puedes disponer de todas las que quieras ademas de otras plantas del invernadero que se que te hacen falta. Solo quisiera pedirte un favor.

— ¿Un favor?, por supuesto, estas flores son muy importantes para mi. Lo que sea.

— Enséñame como las preparas.

— ¿Como?, si tu has podido extraer sus compuestos con una gran pureza.

— Y nos tomo a mi y a mis estudiantes mas de una semana de trabajo lograrlo, algo me dice que pudo aprender mucho de ti.

Urd miro a los ojos al doctor y volvió a ver esa intensa mirada que delataba su curiosidad. Le gustaba esa mirada

— Bien, manos a la obra. Acompáñame.

Entraron al "Castillo de Urd", pues ese era el letrero que ostentaba su habitación. El doctor no pudo evitar sentir un estremecimiento al ver el futón doblado en una esquina.

Urd procedió a preparar su laboratorio. Saco sus reactivos, sus cristalería: Matraces, retortas, destilador, etc. Luego dudo un instante y le pidió al doctor que se diera la vuelta. Tratando de ser discreta ejecuto un hechizo sencillo y su ropa se transformo en una sencilla, pero muy bien entallada , bata blanca de laboratorio. Podría pasar como una elegante científica de alto nivel. hizo una pausa para que no pareciera que había usado magia

—Listo ya puedes mirar.

El doctor tuvo un sobresalto... le estaba dando a entender que se había desvestido y cambiado a sus espaldas, así que volteo lentamente a ver.

—Ohh , ¿una bata de laboratorio?

—Que esperabas, ¿una capa negra con lunas y estrellas y un sombrero cónico?

El doctor sonrió tímidamente

—Confieso que si..

— Déjame decirte, esto es mucho más practico, pero tal ves un día te deje ver mi traje de hechicera.

Ambos rieron ante la idea.

Urd tomo las flores, y aspiro su olor por ultima vez. Lo tendría que sacrificar, pues ese no era el compuesto que necesitaba.

Con habilidad, comenzó a separar los pétalos, separando los que estuvieran dañados o lo que ella sentía no tenían la concentración adecuada. Los recorto en pedazos finos, los macero, y finalmente añadió un solvente.

Separo el extracto, lo filtro y procedió a realizar una cristalización preliminar.

El doctor no perdía detalle y varias veces se detuvo a preguntarle porque hacia las cosas de cierta manera.

— En este paso, la temperatura debe ser de 52.4 grados centrifugados exactos. Como es puedes determinar la temperatura sin medirla.

Urd se detuvo, no lo había pensado, ¿como lo sabia?. Solo sentía que así debía ser, entonces repaso lo que había hecho y comento.

— Hay un ligero cambio de color, cuando el cristal cambia de fase.

El doctor sonrió con aprobación. No se le había ocurrido tomar eso en cuenta.

Urd procedió disolver y a re cristalizar la sal obtenida. Ahora solo quedaba una pequeña fracción del material con el que había comenzado, pero la pureza era esencial. Una y otra vez repitió la cristalización, cada ves eliminando más impurezas.

Pasaron más de tres horas.

— ¡Que hermosura! ¡que belleza!, Nunca había visto algo tan impresionante en mi vida. Las proporciones, la forma, son casi perfectas.

Urd estaba acostumbrada a escuchar ese tipo de elogios para referirse a su cuerpo, pero el doctor no la estaba mirando a ella, sino al fruto de su trabajo. Unos cuantos cristales ligeramente amarillentos, y que el doctor examinaba con un microscopio que había traído.

Era la primera vez que Urd escuchaba tantos elogios respecto a su trabajo y ademas dichos con tal honestidad y vehemencia. Entonces el doctor volteo a verla. A ver esos intensos ojos marrones Urd sintió algo que nunca en su vida había sentido. Urd se había ruborizado ante la mirada de un hombre.

Pero las siguiente palabras del doctor le cayeron como un balde de agua fría.

— Pero creo que puedes lograr algo mejor.

El rubor de Urd fue pronto substituido por un momentáneo acceso de ira, pero que fue rápidamente interrumpido, cuando el doctor hizo una declaración de humildad.

— Yo nunca podría haber logrado algo parecido en mi laboratorio. Esto supera en pureza cuanto he intentado hacer, sin embargo después de verte, creo que hay un par de puntos que se pueden mejorar.

Urd no pudo evitar soltar algunas maldiciones que solo hicieron sonreír al doctor.

— Kenji, para que necesitas que sea tan puro. Yo he usado este compuesto así, no necesito más.

El doctor dudo por un instante. Lo que el quería hacer, era probar una de sus hipótesis. Pero la idea parecía tan demente que no se había atrevido a mencionar a sus colegas, hasta que tuviera alguna evidencia. Pero tenia que sincerarse con Urd

— Este compuesto tiene capacidades, que van mas allá de sus propiedades químicas. ¿has visto su estructura cristalina?. La estudie por refracción por rayos X, yo creía que era simplemente una estructura cubica centrada en la cara, pero hay algo mas. Creo que este compuesto extiende su estructura en otras dimensiones. Su estructura parece resonar con la estructura del espacio tiempo. Pero tiene impurezas, que impiden que penetre muy profundamente. Intenta percibirlo.

Urd escucho al doctor con curiosidad. Recordó las palabras de Belldandy, acerca de entender los principios de la magia. Así que tomo el recipiente con los cristales, y comenzó a cantar para concentrarse.

Pudo ver la malla del cristal. Ella era un ser de 10 dimensiones, así que pronto reconoció lo que decía el doctor. La malla cristalina, se extendía no solo en 3, sino en 10 dimensiones. Anclándose en la estructura del espacio / tiempo. Pero en lugar de ser perfecta, la trama del cristal se fracturaba aquí y allá, por impurezas. Las impurezas distorsionaban el cristal, y ella casi podía sentir el dolor del cristal al ser deformado.

Ese dolor la hizo salir del trance. Miro a los cristales, y con un gesto de decisión, decidió liberarlos de su dolor. Esta vez el doctor se puso a trabajar con ella.

Horas después, ella y el docto se acercaron a un pequeño platillo de vidrio, al que miraron casi con veneración. Había solo seis cristales, del tamaño de los cristales de la sal común. Maria Curie debió sentirse igual cuando después de procesar toneladas de mineral, obtuvo unos cuantos miligramos de un nuevo elemento, el radio.

Urd sentía que esos cristales rebozaba de magia, el doctor podía ver un leve pero extraordinario destello que salia de ellos, y que sospechaba de donde provenía. El esfuerzo había valido la pena. El poder de esos cristales debía ser extraordinario.

— Kenji, tenias razón. La estructura cristalina ahora es perfecta. Puedo sentir su poder.

— Es increíble, una ventana anclada a otras dimensiones. Me siento mareado tan solo de pensar en las implicaciones.

Sin siquiera darse cuenta, el doctor y Urd se abrazaron emocionados. La emoción de su logro derribo por un momento las barreras naturales que hay entre las personas. Ahora dependería de ellos si las volverían a levantar.

Lentamente se separaron, las palabras salían sobrando. Afuera los primeros rayos del día comenzaba a aparecer, y el doctor comenzó a sentir el cansancio del día.

— Esta por amanecer, debo retirarme. No se como daré clase hoy, pero valió la pena.

— Kenji, espero verte pronto. Hay tanto por hacer.

Urd vio el cansancio reflejado en los ojos del doctor, y recordó que era un humano. Fue a su anaquel de pociones y trajo una pequeña píldora.

— Toma esto, te dará energía para el día. Y no pongas esa cara, no es es peligroso.

El doctor tomo la píldora y sin decir nada se la trago, dándole a entender que confiaba en ella. Pronto sintió como desaparecía el cansancio y el hambre.

Finalmente se despidió de Urd y salio. Al salir se encontró con el aire fresco de la mañana y con el, sentía un vigor renovado. Mientras caminaba por el sendero del templo, miro al cielo y se sintió feliz, como nunca en su vida. Finalmente subió a su automóvil y partió.

Pero el auto apenas había recorrido unos cientos de metros, cuando se detuvo al borde del camino y el motor se apago.

Repentinamente, el pequeño automóvil se estremeció cuando de su interior salio un poderoso grito.

— ¡BANZAI!

Luego el auto encendió, y continuo su camino.

Notas:

1) Este capitulo me costo bastante trabajo, espero no haberme excedido en los detalles técnicos que tanto me apasionan. Desearía conocer sus opinión.

2) Sake. Puede parecer extraño que con una sola botella de Sake el doctor tuviera una cruda de tales proporciones, pero la mayoría de los japoneses tienen muy baja resistencia al alcohol. Usualmente con el equivalente de dos copas de vino son mas que suficiente para dejar fuera de combate a muchos.

3) Stealth: En computación un programa o un virus utiliza técnicas stealth (subterfugio) para ocultarse de los usuarios y de los antivirus. Básicamente modifica al sistema operativo, para que todo intento de detectarlo de por resultado que todo esta en orden.

4) Subaru R-2. Los fans de "You are under arrest", reconocerán este automóvil.

Capitulo 6: El deber de una diosa

La orden de los Caballeros Mortales
Por Javier Delgado R.

Fan fiction, inspirado en "Oh mi diosa"

Capitulo VI
El deber de una diosa

Giörel , diosa de primera clase, se encontraba muy feliz. En realidad es no era algo raro, parecía ser su estado natural. Gentil, amable, y sobre todo alegre, no había día que no le pareciera descubrir algo completamente nuevo que no mereciera celebrarse. Caminaba por los senderos del maravilloso mundo que los humanos conocemos como "el cielo" con una hermosa tonada, mientras se dirigía a su trabajo. Tenia cierta premonición de que hoy seria un día especial.

Aun era una diosa muy joven. Sus rasgos conservaba algo de la suavidad y la inocencia de una niña ademas de unos inquietos ojos verdes de un color que ella pensaba reflejaban su amor por los seres que crecían de la tierra, pues ese era su dominio. Tenia un hermoso pelo castaño que le gustaba acomodarlo en una larga trenza, que siempre portaba alguna flor. Debido a que de un momento a otro podría necesitar ir a la tierra, llevaba su traje ceremonial de diosa.

Llego al hermoso edificio donde se encontraba la "Oficina de ayuda de las diosas" encargada de cumplir deseos a algunos mortales. Saludo a su supervisora, Othala. Ella era una diosa con aspecto un poco severo, pero que sabia que tenia un gran corazón. A pesar de la eterna juventud de sus aspecto, tenia literalmente una experiencia de siglos.

El edificio era inimaginable en términos humanos: formas geométricas imposibles, amplios espacios extendidos en mas de 3 dimensiones, pasillos cruzando espacios que provocarían vértigo a un mortal al no contar con ningún apoyo o protección. Había apenas una docena de diosas en ese gran espacio, pero no se necesitaban más. Solo los casos especiales eran atendidos aquí. Los deseos comunes eran atendidos en la oficina de la "Linea de asistencia terrestre".

Finalmente llego a su lugar. Un cómodo y elegante asiento que parecía flotar en el aire. Tenia varios display y controles ajustables.

Recientemente había sido transferida a este puesto y como todo lo que hacia, había puesto todo su empeño en su trabajo. Después de atender algunos casos con supervisión de diosas mas expertas finalmente había recibido la autorización de trabajar sola. Eso entre otras cosas implicaba estar en el lugar que alguna vez había ocupado Belldandy. Este había sido su asiento.

Ese nombre le producía un suave calorcito, ahí, donde las diosas tiene su corazón. En secreto se preguntaba si le tocaría llegar a enamorarse también de algún mortal. Pero la mera sugerencia de eso, había provocado una reprimenda por parte de su supervisora. El amor había producido una baja muy importante en el "staff" de la oficina y no deseaban que se repitiera. Para todos era ya sabido que lo que retenía a Belldandy en la tierra, no era ya un contrato, sino algo que ella consideraba más importante.

Giörel sonrió para si, y luego con un aire un poco culpable, en lugar de comenzar su trabajo abrió el archivo de Belldandy. Ya se lo sabia de memoria, pero había aspectos que no comprendía. Sin embargo, para no llamar la atención, prefirió mantener el display en modo bidimensional, mucho más discreto.

Ahí estaba, un historial perfecto, desde niña se esperaban grandes hazañas logros de su parte. Sus lista de éxitos era notable. Campeona en carreras, en Cantos Mágicos, en Hechizos no verbales, un certificado sin tacha como valquiria, Una tesis sobresaliente en historia Humana, sobre los alcances del caso "Urth". Sin embargo, había algunas extrañas anomalías. No era mencionado el nombre de su instructor, y había un largo periodo sin ninguna actividad. A Giörel le gustaba imaginarse que había tenido alguna misión secreta, o algo parecido. El nombre de Celestine había sido completamente eliminado de su historial y ya pocos los recordaba. Pero lo que mas le impresionaba era su relación con Keiichi. En eso escucho una tosesita detrás de ella. Rápidamente apago el display, pero era demasiado tarde. Su supervisora flotaba detrás de ella, con una expresión severa.

- Othala, perdón no la sentí llegar.

- ¿De nuevo con ese expediente?, creo que ya te los sabes de memoria. Tienes otros asuntos más importantes que hacer que soñar despierta.

La supervisora pretendía estar enojada, pero era imposible enojarse con esa joven diosa. Aun así, debía hacer algo, le gustaba la iniciativa y la curiosidad, pero NO en horas de trabajo.

Lo siento, pero es que hay muchas cosas que no entiendo. ¿Me las podría explicar?

Othala, suspiro. Simplemente no podía enojarse al ver esos ojos inquietos. Pero le preocupaba. La fascinación por Belldandy parecía querer alcanzar niveles de epidemia entre su personal.

- Muy bien, no hay mucho trabajo, tengo una minutos.

- Keiichi no es el primer mortal que desea vivir con una diosa, ¿Porque es al único que se le concedió.?

Othala la miro fijamente. Era una afirmación delicada, en varios aspectos

- Giörel. Todos los deseos se cumplen. Es nuestra palabra como dioses.

- Lo siento, no me refería a eso, sino a que...- Othala exasperada la corrigió.

- Los humanos rara vez saben exactamente lo que quieren, por eso es que no todas las diosas pueden ocupar esa silla. Tu estas entre las que tienen la sensibilidad para guiarlos e interpretar sus deseos. Puedes darles alternativas, puedes proyectarles imágenes mentales para que ellos comprendan lo que implicarían sus deseos, incluso puedes hacerlos vivir en una simulación y darles la oportunidad de sentir lo que pasaría con un deseo equivocado y arrepentirse. En la mayoría de los casos, y tu lo debes de saber, lo que en realidad deseaban era alguien a quien amar y adorar, casi como una diosa y eso se les cumplió.

- ¿Pero en el caso de Belldandy?

- Yggdrasil respondió antes de que ella pudiera actuar. Ahora es tu turno. Dime porque. Tienes poco aquí, pero tu ya debes saber la respuesta.

La joven diosa la miro insegura, había esperado que su supervisora le diera al respuesta, así que comenzó a recitar sus lecciones.

- Se les conceden deseos a los humanos, porque obtenemos compensaciones a cambio... ¡Eso es! Que el sistema conceda que una diosa de primera clase se quede con el significa que que solicita el deseo debe ser alguien muy especial y se esperan grandes cosas de el.

La joven suspiro con una mirada añorante y romántica.

- Me gustaría conocer a ese mortal.

- No, eso si lo prohíbo. No se que tenga de especial, pero las diosas que han estado con el han cambiado. Primero Belldandy, luego Peorth, y después esa Valquiria, Lind. La mas poderosa de las Valquirias, trastornada por un mortal. ¡No!, recuerda, Keiichi esta fuera de los limites. Ahora olvídalo, ya ni siquiera yo puedo ver su expediente. Así que a trabajar. Dame un resumen de tu trabajo.

Giörel puso una cara de culpabilidad, incluso sin ver el expediente, se rumoreaban muchas cosas. El joven había dado muestras de ser especial. Un mortal que había podido soportar no una vez, sino dos veces a ángeles. El ángel de Lind y el espíritu familiar transformado en Ángel por Belldandy. También se le había concedido un segundo deseo por parte de la oficina de deseos rival. Eso nunca antes había pasado. Y ese deseo había sido, nada menos que, escuchar que Belldandy lo amaba. ¡Fue tan romántico! Y aun más, ¡había sido capaz de llamar al cielo por su voluntad!, y eso por su amor a Belldandy. ¡Nunca había pasado algo así.!

Pero ante la mirada severa de su supervisora, prefirió dejar como secreta sus fantasías, así que se puso a repasar una sus expedientes. Tenia una lista de 10 candidatos. Seleccionados cuidadosamente por el sistema. En algún momento, sabia que le tocaría atenderlos. Así que procedió a dar su resumen de los casos mas importantes. Al terminar su instructora le pregunto.

- Y de esos casos, quienes son los mas inmediatos.

- Hay tres próximos, esta Y Chiara Vimercati, de Italia, Mipham Chokyi Lodro del Tibet y Somasindhu Parthasarathi de la india. Me gustaría que fuera Somasindhu el primero. Tiene unos ojos tan tristes.

La supervisora, cruzo los brazos en signo de exasperación.

- Eres una diosa de primera categoría. No una atolondrada deidad del amor. Ahora dime tu opinión del "joven de ojos tristes".

La joven se ruborizo ante la burla de su instructora. El joven hindú era su favorito, proveniente de una familia intocable. Le había costado trabajo entender el termino intocable, y ahora le dolía la palabra. Ademas sus ojos tristes la hacían suspirar. ¿Le tocaría también enamorarse de un humano especial?

- Viene de familia muy pobre, del clan de los intocables. Ha sufrido mucho, y creo que...

- No se conceden deseos por sufrir. Debes ser objetiva.

- Tiene el potencial de ser un gran medico, tiene el talento para investigar y desarrollar curas. Sus acciones traerán la felicidad a mucha gente y eso nos beneficiara mucho. Pero esta a punto de darse por vencido.

- Eso esta mejor. ¿que crees deba pedir?

- Creo que debe pedir algo que le ayude a poder entrar a la universidad y estudiar. Algo que lo estimule a luchar y seguir adelante. Pero me preocupa. Según había estimado, la llamada debió haber ocurrido hace casi una semana, están a punto de cerrar inscripciones y el se esta desanimando, el periodo optimo para tener su deseo esta pasando.

Giörel vio la imagen del joven en la pantalla, esa mirada triste la conmovía. Si lograba cambiarla en una sonrisa duradera, se consideraría la diosa más feliz de todas.

Por un momento recordó a Belldandy y el deseo del elegido que le había tocado atender. ¡ Keiichi.!, Saboreo el nombre de ese mortal, su romántico corazón no lo podía evitar. El sistema había aceptado que una diosa de primera clase, dejara todo y se quedara con el.

En eso, sonó el teléfono. Su corazón salto de placer. ¡Finalmente, Era el joven hindú!. Finalmente lo podría conocer. Rápidamente levanto la bocina y contesto en perfecto hindi, pues lo había estado ensayando una y otra vez.

- Devi rahat karyalay. Tum fon karne ke liye dhanyavaad, ham aapako turant bhaag lenge.

Volteo a ver a su supervisora. Esta sonrió aprobando su correcto acento. Escuchó la voz de sorpresa del joven, eso era lo normal. Se preparo para partir. Reviso mentalmente el expediente del joven. Preparo su tarjeta de presentación y no pudo evitar una ultima coquetería para dar un vistazo al espejo por el que se transportaría y estuvo satisfecha con lo que vio.

Repentinamente vio algo extraño y se regreso. Por un momento había observado una poderosa energía en el cuarto del joven. Ante la mirada de su supervisora, reviso el sistema, pero no había ninguna huella. Sin embargo encontró una discontinuidad de tiempo en la bitácora.

- Algo extraño ocurrió y hay una anomalía en el sistema, pero tal ves no tenga otra oportunidad, debo bajar con el. Se supone que no debo bajar si hay alguna posibilidad de presencias extrañas.

- No te preocupes, yo lo revisare, tu cumple con tu deber. Apresúrate

Finalmente partió a la tierra, disolviéndose en el espejo. Pero no todo estaba bien, de haber escuchado la linea telefónica unos segundos más, habría podido escuchar como las voz del joven pasaba de la sorpresa, al terror.

En otro lugar, la lucha estaba en su punto culminante.

Anang-Reh tenso sus músculos, sus oponente casi lo doblaba en peso, y el esfuerzo por evitar ser arrojado requerida toda su concentración. Los músculos le dolían, el encuentro pasado había sido muy doloroso, la joven demonio que enfrento era un digno rival, pero finalmente la había derrotado. Mentalmente reviso la situación. Su oponente prácticamente lo tenia en el borde de la pista, un poco más y saldría del área. ¡Era Perfecto!. No pudo evitar soltar una risa, que desconcertó a su adversario, y aflojo un momento. Eso era todo lo que necesitaba. Anang-Reh súbitamente dejo de empujar, dejo caer de espaldas, jalando a su oponente, y colocando su pie contra el estomago del tosco gigante y este, sin un punto de apoyo, cayo fuera de la arena, El pie de Anang en el estomago fue una excelente palanca.

Se escucho un estruendo, justo entre los asientos de los jueces. ¡Exactamente como lo había previsto!. Seguro que con eso, los jueces no volverían a olvidar su nombre.

El ruedo se lleno de risas. La táctica del joven no había sido muy elegante, pero si muy efectiva. Pronto hubo discusiones por todo el lugar, mientras demonios de todas la edades discutían sobre su deporte favorito. Pero las reglas eran claras, Anang-Reh era el nuevo campeón.

Ahora estaba en medio de la pista, erguido con orgullo, como tratando de contrarrestar la poco elegante jugada que habría realizado. Hubo una pausa larga, pero finalmente uno de los jueces se las arreglo para recuperar un poco de dignidad, se le acerco, y de mala gana le levanto la mano, indicando victoria.

Sabia que lo criticaran, un demonio que se respete nunca se dejaría caer ante un adversario. Pero no le importaba. Con esta victoria tenia oportunidad de ser seleccionado para el cuerpo élite de combate.

El Shak-ar era un deporte popular entre la clase guerrera y con cierto parecido a las reglas del Sumo. Se debía sacar al oponente fuera del circulo y originalmente era una competencia de fuerza. Pero en realidad no había ninguna regla que dijera como se sacaba al oponente. Este pequeño detalle le había valido derrotar a varios oponente mucho mas grandes y fuerte que el, para disgusto de quienes querían ver en este deporte un concurso de fuerza bruta.

-¡Padre!- grito el joven, al ver acercarse a un hombre, que apenas parecía mas mayor que el. Pero tanto entre los dioses como entre los demonios la apariencia es una mala forma de medir la edad. El hombre era un poco mas fornido . Su ropa era sencilla, pero llevaba varios ornamentos que indicaban su alto rango.

El hombre respondió de una manera severa al efusivo saludo de su hijo. El brillo de sus ojos era mas que suficiente para saber que su padre estaba orgulloso, pero era poco apropiado que una persona de su nivel mostrara afecto. El joven se coloco al lado de su padre y comenzaron a caminar, como si en lugar de salir de agotadora competencia de lucha, acabara de salir de la biblioteca.

- Como va la política.

-Ojala fuera tan sencillo como un encuentro de Shak-ar. Pero por tu estilo creo que no estarías tan fuera de lugar, veo que te importan más los resultados que la forma de luchar. Regresando al tema, Hild se rehúsa a escuchar. A veces creo que ella esta mas de parte de los dioses que de su propia gente. ¿Para que queremos entrenarnos en luchas y combates si nunca vamos a combatir contra un enemigo digno.? Solo sirve para asustar de vez en cuando a esos gusanos mortales que viven en la tierra. Le digo que deberíamos ser dueños del mundo mortal, y tomar todo lo que nos pertenece por a base de nuestro poder.

El joven estaba agotado, pero ante su orgulloso padre no podía mostrarlo, caminaba como si fuera un paseo, cuando el solo quería arrojarse a un baño katr a relajar su adoloridos músculos.

- Padre, pero durante las guerras, antes del sistema de doblete, sufrimos muchas bajas.

- Que importan esa bajas, para eso son los guerreros, para morir.

- Padre, yo...

- Olvídalo, eres demasiado joven para entender esto. Pero pronto veremos como eliminar a Hild de en medio.

- Padre, no deberías decir eso en publico.

El joven miro a su alrededor. Hild tenia un estricto controlo sobre lo que se opinaba de ella. Expresar su opinión libremente, podía ser peligroso.

- Hijo, ya no importa. Cada día, ella pierde poder.

- Pero yo creo que ella...

- Basta. Ya conozco tus opiniones. Pero sabes que mientras ella este en el poder, nunca podrás subir muy alto. Como hembra, solo confió en las de su clase, sin importar lo ineptas que sean. Solo ve a ese estúpido demonio que tiene en la tierra.

- ¿Marler?, ella no es estúpida. No la conoces.

- ¿Así que tu si la conoces? - El hombre arqueo las cejas en fingida sorpresa.

- El joven se detuvo un momento. Miro desafiante a su padre

- Si, si la conozco y debo decirte que las apariencias engañan. Ella me a enseñado muchas cosas del mundo mortal.

- ¿Y para que quieres aprender algo de esos seres inferiores?, mientras podamos manipularlos , no importa nada mas.

- ¿Sabes como derrote a mi ultimo oponente?, eso lo aprendí de los humanos, lo llaman judo. Vez, hasta de ellos podemos aprender para ganar. Marler me ha enseñado muchas cosas de ellos.

- El padre se rió oscamente y señalo con su dedo a su hijo.

- No sera que tu te estas llevando por las apariencias? Ella tiene un cuerpo muy deseable. Pero eso es lo único que tiene.

El joven entrecerró los ojos con ira contenida. Su padre estaba tocando un punto sensible.

- Basta, no hablemos mas de ella.

- ¿Y porque no?, ella es amiga de la hija mestiza de Hild. El que no haya podido expulsar a las tres Nornas de la tierra, me sugiere que debe haber algo mas entre ellas. No me imagino ninguna otra explicación para su ineptitud.

- Padre. Ella no es una inepta. Ya tendrás tiempo de descubrirlo.

El hombro miro a su hijo, se estaba volviendo demasiado insolente y no lo toleraría, pero ya tendría tiempo de disciplinarlo, pero no en público. Se dio media vuelta y lo dejo ahí, sin saber que decir. Sin embargo comenzó a pensar que tal ver no eran tan malo:

- Podría aprovechar esa amistad. Por alguna razón Hild tolera mucho a esa inepta, debe haber algo más. Creo que la amistad de Anang-Reh puede servir para tener información. Hijo, tendrás que aprender pronto algo de alta política.

En algún barrio pobre de Nueva Delhi

Somasindhu caminaba por una misera callejuela, lo rodeaba un mar de gente que lo pasaba como si no existiera. Con amargura pensó que de saber quien era el, efectivamente ellos pensarían que no mereciera existir. Era un Dalit, un intocable. A pesar de que oficialmente su casta era aceptada, la realidad aun era muy distinta. Había logrado escapar de la mas abyecta pobreza, pero aun no estaba lejos de ella.

Llego al destartalado edificio donde había conseguido el alojamiento más barato, y fue rápidamente a buscar el correo. Nada, no había nada. Ya debería tener la verificación de su beca y el primer pago. Busco en sus bolsillo,y apenas y pudo encontrar unas rupias. Apenas podría comer ese día. Luego miro el teléfono publico del edificio, y decidió arriesgarse a marcar al comité de becas. Debería haber algún error.

Era un antiguo teléfono, que encajaba perfectamente en el lugar, todo parecía a punto de deshacerse por lo viejo. Solo podía darse el lujo de una llamada. Tal ves tendría que aceptar esa oferta de trabajar con el curandero local. Siempre tenia clientela, aunque sus clientes no parecían mejorar. Pero Somasindhu parecía tener manos mágicas. Sabia escuchar a los pacientes y descubrir lo que padecían, luego con consejos muy sencillos y pocas medicinas, lograba que estos mejoraran. El curandero había descubierto su talento. Para que querría ser medico, sin con el podría sacarle mucho dinero a la gente.

Pero Somasindhu no quería eso. El quería estudiar medicina y ayudar a muchos. Saco la tarjeta del comité de becas, luego una moneda , la coloco y marco... y entonces escucho una voz, era femenina y , delicada, su entonación era culta, era el hindi de la gente educada y fina:

- "Centro de apoyo de las diosas. Recibimos su llamada enseguida estaré con usted para atenderlo."

Se quedo petrificado, era una llamada equivocada, ya no tenia dinero para mas.. Aun así la voz lo había hechizado. Luego escucho un ruido a sus espaldas y volteo a ver.

La religión hindú, tiene posiblemente unas de las imaginaciones más ricas, con elaboradas imágenes de dioses, y demonios. Algunas ilustraciones de demonios son horrorosas, pero nada de esto lo preparo para la visión que encontró.

Eran dos criaturas gigantescas. Apenas y cabían el el salón común donde estaba el teléfono. Eran tan horrorosos que su mente no los podía registrar. Cuerpos monstruosamente musculosos, afiladas garras, piel escamosa. La cara era grotesca. Grito con horror e intento correr. Pero una de las criaturas simplemente extendió su brazo y lo tomo, como un hombre que agarra una muñeca. Sintió una presión terrible y escucho como sus costillas de quebraban. El dolor era insoportable. Luego escucho en su mente una risa y unas palabras.

- Yagoth, estúpido, lo vas a matar antes de tiempo.

- Pero si solo lo apreté un poco.

- Los mortales son tan frágiles. Dámelo.

-Somasindhu grito, cuando el otro ser lo arranco de la mano de Yagoht.

Mira que frágil, solo necesitas usar una uña y rasgar aquí.

El monstruoso ser extendió un de sus dedos, donde tenia sobresalía una de sus uñas y con ella realizo un pavoroso corte en la garganta del joven. Este intento gritar, pero la garganta se le llenaba de sangre y solo salio un ruido gorgoteante. Luego lo dejaron caer y los seres desaparecieron de su vista, pero sabia que aun estaban ahí.

Repentinamente del espejo en la habitación salio una visión divina.: La mas hermosa joven que había visto en su vida, salio flotando de ahí, con una amplia sonrisa y una tarjeta en la mano.

Por un momento, pensó que era una devi que venia por su alma, pero cuando ella lo vio, grito, y luego floto hacia el a tratar de ayudarlo.

- Somasindhu, ¿que ha pasado? ¿quien te hizo esto?

El joven se sorprendió al escuchar su nombre. Realmente debía ser una devi que venia por el.

La joven diosa veía con terror como salia la sangre de su cuello. Intento contenerla con sus delicadas manos, su tarjeta se mancho de sangre. Era inútil. Por un momento el terror la petrifico.

Entonces se recupero. Después de todo ella era una diosa de primera clase, perfectamente entrenada. Respiro profundamente para tranquilizarse y busco la solución entre toda la magia que poseía. Había muy poco tiempo y recordó... El hechizo de Urd. Era algo tosco, ineficiente, y primitivo, pero rápido y funcionaba, por eso lo había estudiado en clase. No había tiempo de algo mas elaborado, por eso se consideraba la solución para un caso de emergencia y ella era un diosa de primera clase. Debería poder lograrlo con facilidad.

Comenzó a cantar el hechizo, pero había algo muy extraño, ¡No detectaba fuentes de energía vital cerca!. No había tiempo para buscarlas, tendría que extraer la magia de sus propias energías que eran limitada. No importaba, no había otra solución.

Retomo su canto, mientras formaba una esfera luminosa de energía vital extraída de ella misma. El joven hindú estaba a punto de perder el sentido, cuando recibió el impacto de esa energía vital. Perdió el aliento, pero recupero rápidamente la lucidez. Sintió como se cerraba la herida de su garganta y sus huesos rotos se recuperaban, finalmente. Expulso todo el aire que tenia, y aspiro.. como un nadador que sale a la superficie, su cuerpo temblaba completamente y no lo podía controlar.

Entonces la joven diosa lo enderezo un poco y colocó tiernamente su cabeza en su regazo, y luego lloro aliviada. Aun tenia su tarjeta de visita en la mano, pero manchada con la sangre del joven. Las lagrimas escurrieron de su rostro y cayeron en la tarjeta, dejando también sus huellas en ella.

Acaricio su rostro con ternura. Había soñado tanto con este joven para ayudarlo, ¿que había ocurrido?.

- Somasindhu, ya puedes hablar. Dime que te ha pasado, vengo a ayudarte, debo cumplirte un deseo.

Entonces el joven, intentando recuperar el control exclamo, señalando a la pared. Finalmente logro exclamar:

-¡Devi!, ! Rakshasas ,Rakshasas , ¡Están ahí, están ocultos!

Giörel volteo a la pared, justo a tiempo para ver aparecer a los monstruosos seres que el joven había llamados "Rakshasas", los espíritus malignos de la mitología hindú.

La diosa reacciono a tiempo ante la amenaza, levantando su barrera física, pero estaba agotada. Al primer golpe uno de ellos, su escudo fue destrozado y ella arrojada contra la pared.

El otro ser la tomo como una muñeca y la estrujo. Ella era mas resistente que el mortal, pero estaba débil, y el oprimió con toda su fuerza. Giörel grito. Somasindhu sintió una profunda rabia y dolor contra quienes le hacían daño a la devi. Se arrojo a tratar de rescatarla, pero fue rechazado como si fuera un insecto, y se estrello contra la pared.

Giörel intento defenderse, comenzó un hechizo para llamar a las fuerzas de la tierra, pero su cuerpo volvió a ser estrujado y el dolor la hizo perder la concentración. El ser le hablo con una voz rasposa y profunda

- Mira, la diosesita tiene agallas, ¿Intentas luchar?. No te va a servir de nada, no luches solo necesitamos tu corazón.

Y sin decir mas, con una de sus poderosas garras de sus manos rasgo y penetro salvajemente en el pecho de la diosa. Ella grito de dolor al sentir remover sus entrañas.

El espantoso ser sacó su garra y extrajo algo luminoso. Brillaba con una luz cálida y palpitaba suavemente. Era el corazón de la diosa.

Luego estallo en una risa que helaba el corazón, y arrojo el cuerpo de Giörel al piso, como algo inservible, y se dirigió a la pared, donde ambos seres desaparecieron.

Somasindhu estaba atontado por el golpe, pero hizo un esfuerzo sobrehumano y se acerco al cuerpo de la joven. Increíblemente aun estaba con vida. El corazón de una diosa es su fuente de energía, y el secreto de sus conocimientos, pero su cuerpo aun conservaba un poco de energía, que sin embargo pronto se extinguiría.

La levanto en sus brazos, y toco su hermoso rostro. Lloraba de rabia y dolor por lo sucedido y que el no había podido evitar.

Giörel suspiro, había soñado con estar en brazos del joven, finalmente se cumplía su sueño, pero sabia que le quedaba poco tiempo de vida. En medio del dolor por el brutal ataque y por su profunda herida, recordó su deber de diosa.

- Somasindhu, ¿Cual es tu deseo?... ¿Que es lo que más deseas ser en la vida?. No me queda mucho tiempo.

El joven no supo que decir, ¿Que clase de pregunta era esa? ¡Ella se estaba muriendo!

- Vamos, dímelo, necesito escucharlo ante de irme.

- Doctor, siempre quise ser doctor.

Giörel suspiro, y concentro lo poco que le quedaba de energía, pronuncio un hechizo incomprensible para el joven y con su última energía, lanzo una descarga de luz hacia el destartalado teléfono, luego su cuerpo comenzó a desvanecerse.

- Somasindhu, prométeme que seras un buen doctor.

- Lo prometo, por favor, no mueras! ¡DEVI!

Somasindhu lanzo un ultimo grito cuando la joven termino de desvanecerse. Se quedo con los brazos vacíos. ¿Acaso había sido un sueño?, entonces vio en el piso la tarjeta de la diosa, la levanto y la leyó:

- Departamento de ayuda de las diosas. Diosa de primera clase Giörel, segunda categoría.

Oprimió la tarjeta contra su pecho y comenzó a llorar.

(fin del capitulo VI)

notas:

Dalit. No es una casta, sino el nombre que se dan a si mismos los pertenecientes a las castas mas pobres, en la india usualmente se refiere a los intocables. A pesar de que oficialmente fue abolida, aun queda mucha discriminación, sobre todo en la aldeas mas remotas

Capitulo 7: Ejecución

La orden de los Caballeros Mortales

Por Javier Delgado R.

Fan fiction, inspirado en "Oh mi diosa"

Capitulo VII rev2
Ejecución

En Hell, la dimensión del mundo de los demonios, sonó una la alarma y el corazón de sus habitantes se estremeció de terror. Era la alarma que anunciaba que se había violado el sistema de doblete. Un dios había sido asesinado y pronto un demonio compartiría su destino. Sonaba como el lamento de una bestia herida. En la gran central donde se alojaba Nidhogg, el centro de nervioso de este mundo, se comenzaron a formar varias esferas de luz. Eran del tamaño de un hombre y tenían un odioso tono verdoso. Se comenzaron a mover furiosamente y salieron a recorrer los pasillos y edificios de este mundo. ¡Buscaban alguien!. Simultáneamente un anuncio resonó en todas partes, una voz poderosa e impersonal anunció:

- Subprograma Doblete activado. Se reporta la muerte por violencia de la Diosa de primera clase Giörel. Se busca a su doblete para su ejecución..

El Shaik Aman-reng vio las luces y maldijo. ¿Como habían podido convenir en algo así?. Entonces vio que las luces de dirigían hacia el y volvió a maldecir? ¿Podría ser que le tocara a el? .

Pero las luces lo pasaron de largo, entonces escucho un anuncio.

- Se ha localizado al doblete de la diosa Giörel: Anang-Reh. Sera colocado bajo supervisión. El código de ejecución en su cuerpo ha sido activado.

El Shaik Aman-reng vio como las luces se dirigieron a donde había dejado a su hijo. Fue testigo de como lo rodearon anunciando sus intenciones, para luego envolverlo y llevárselo prisionero.

El sistema de doblete tenia por propósito evitar que los dioses y demonios se matarán entre si. Por ello estaba diseñado para ser lo más dramático posible. Tenia que causar tal terror para que nadie deseara activarlo y ser su victima. El despliegue de luces, la búsqueda, la exhibición de la victima seguida por un terrible intervalo de espera y finalmente, una ejecución pública. Todo eso había sido fríamente diseñado.

El joven había quedado petrificado por la sorpresa, sabia lo que significaba. El código del sistema doblete había sido insertado en el desde hace años y ahora había sido activado. Su muerte ya estaba programada, no había nada que se pudiera hacer. Tenia media hora para dejar sus asuntos en orden.

Entonces Aman-Reng pudo ver impotente, como las esferas llevaban a al , cayo de rodillas y comenzó a llorar sin importarle en nada su dignidad.

En nueva Delhi Somasindhu aun estaba llorando, cuando sintió que algo volvió a aparecer. Una luz atravesó el techo de su habitación y el destartalado edificio se estremeció. Sentía que había una gran energía que anunciaba al alguien poderoso. Por un momento se lleno de terror, pero esta vez no eran Rakshasas. Eran dos hermosas mujeres, y a diferencia de la dulzura de Giörel, estas tenían un porte orgulloso y vestían algo parecido a uniformes.

Una de ellas se le acerco le dijo con una gran porte y autoridad. Lo miro directamente a los ojos, y esa mirada de alguna manera lo tranquilizó pues le inspiraba confianza.

-No tengas miedo. Soy Lind, Valquiria en misión especial. Fui asignada para investigar lo que paso. Tu debes ser Somasindhu. ¿Me puedes entender?. Necesitamos de tu cooperación.

Somasindhu miro a la cara esa hermosa y orgullosa mujer. Intento hablar, pero su corazón aun estaba lleno de ira y terror. Su cuerpo comenzó a temblar.

Lind vió su estremecimiento, y apoyo sus manos en los hombros del joven. Este se sintió confortado ante el contacto y poco poco comenzó a tranquilizarse, mientras trataba de entender lo que pasaba. ¿ Quienes serian estas nuevas devis?

- ¿Quienes son ustedes? ¿Que son ustedes?

La otra joven, con actitud exasperada exclamo:

- Lind, ¿Que esperas?, solo extrae sus recuerdos...

Lind la miro con dureza, soltó al joven y la confronto.

- Eira, ¿debo recordarte quien esta a cargo?. El solo es una victima y un testigo. No es culpable, ademas, debemos esperar a alguien mas antes de proceder con la investigación.

Su compañera la miro con sorpresa, Lind había sido una de las valquirias más estrictas y duras. Pero después de su estancia en la tierra tenia una extraña gentileza que la desconcertaba. Lind regreso con Somasindhu para tranquilizarlo.

- Venimos del cielo. Se decidió que tu tenias derecho a que se te cumpliera un deseo, y la diosa Giörel, fue asignada para concedértelo. Pero algo paso y solo sabemos que ha muerto de manera violenta. Tenemos su telemetría, que nos dice como, pero no quien. Nosotras somos las encargadas de averiguarlo con el fin de buscar y castigar al culpable.

El joven hindú no entendía completamente, pero le quedaba claro que era personas de autoridad. Si querían castigar a los asesinos de la infortunada Devi, debería ayudarlas. Aun temblaba por la experiencia y le costaba mantenerse de pie. La mirada serena y firme de Lind lo tranquilizó, así que realizo un gran esfuerzo para poder hablar. Había una gran rabia contenida en su voz.

- Fui testigo de la muerte de una Devi. La vi sufrir. ¡Ella dio su vida por mi!. Deben encontrar al culpable. Haré todo lo que me digan. ¡Quiero ver castigado al culpable!.

Somasindhu cerro los puños con fuerza. Su rostro normalmente gentil, estaba lleno de lagrimas y tenia una expresión intensa. Lind lo miro, le gustaba la resolución del joven, por un momento recordó a otro joven mortal que estaba dispuesto a todo para proteger a su diosa. De nuevo le puso las manos en sus hombros y le dijo:

- Se que harás todo lo que puedas para ayudarnos. El culpable sera castigado. Solo espera un poco falta alguien por llegar.

Entonces el edifico se estremeció al aparecer un nuevo rayo de luz, este parecía venir de afuera y había atravesado la pared. Se sentía gran poder en el, pero era distinto del de las Valquirias. Todo el cuarto se estremeció durante un momento, y la luz comenzó a desvanecerse. Al desaparecer distinguió que había otra joven y atractiva mujer, pero era muy distinta. Su piel era un poco obscura y con un tinte rojizo como si fuera de cobre, sus ojos parecían rendijas y parecía haber una gran ira en ella, y tenia unas marcas rojizas en la cara. Pero al ver su boca, Somasindhu sintió terror. De su boca alcanzaba a sobresalir dos pequeños colmillos. ¡Era una demonio!

El joven estuvo a punto de gritar, pero pronto vio que las otras dos mujeres la miraron con actitud retadora, sin embargo se veía que la esperaban.

- ¡Marler!, ¿Tenias que ser tu?

- ¿Porque te sorprende? Soy la única demonio de primera clase que radica actualmente en la tierra.

- ¿Ustedes dos se conocen?

- Te presento a Marler. Tenemos el honor de tener prácticamente a la principal asistente y cómplice de Hild. Ya hemos algunos encuentros no muy amistosos.

Lind miro a Marler con dureza, toda su vida había entrenado para luchar contra los demonios. No deseaba trabajar con uno.

Marler le correspondió la mirada pues sentía lo mismo. Sabia que la Valquiria era más poderosa que ella, pero en este momento ella representaba la autoridad de Hild, podía ser todo lo retadora que quisiera. Volteo a ver a la otra valquiria y decidió establecer su autoridad.

- Soy Marler. Demonio de primera clase, ilimitada. Vengo en representación de la Daimacho Hild. Se nos ha indicado que hubo una violación del sistema de doblete. Pero no fue por la autoridad de Hild. Si un demonio cometió el deicidio, nosotros debemos castigarle. - Miro con odio a las valquirias y concluyo - Pronto uno de nosotros moriría. Y quiero saber porque y quien es el culpable.

Lind hizo una simple inclinación de cabeza indicando que aceptaba su autoridad y sus razones.

- Están en su derecho, si un demonio hubiera muerto, también nosotros tendríamos que cumplir el tratado.

Lind decidió que ya era suficiente de confrontaciones, ambas tenían un deber que cumplir.

- Esto es lo que sabemos. La diosa Giörel fue asignada para establecer un contrato con el ser humano Somasindhu Parthasarathi. Vino a la tierra a cumplir con su deber. Poco después, el sistema reporto que había dejado de existir. No sabemos los detalles, pero según la causa de su muerte, su corazón fué destruido, pues no hay restos de el. Nunca pensé que un demonio fuera capaz de realiza un acto así. Giörel era un diosa de primera clase, asignada a la más pacifica de las tareas. ¿Porque la asesinaron?

- Hild no tiene que ver con esto. También deseamos saber que paso.

- Tenemos un testigo. Este mortal vio todo lo que paso.

Se acerco al joven y lo llevo frente a Marler.

- Somasindhu por favor, permitenos tomar tus recuerdos.

Somasindhu solo asintió con la cabeza. Esta Devi valquiria le inspiraba confianza, pero dudo mucho en querer acercarse a esta demonio: Marler!, ese nombre le recordaba a Mara, la demonio que habia intentado seducir al Buda. Ademas, estas Valquirias creían que había sido un demonio el que había asesinado a la Devi. Pero la cercanía de Lind lo tranquilizo.

Lind toco la frente del joven y entono un hechizo, ella era de la división de combate, y una de sus habilidades era el interrogatorio.

Los pensamientos y recuerdos del joven comenzaron a tomar forma externa y se proyectaron en los presentes. Los recuerdos eran confusos, el cerebro no es una grabadora, los recuerdos se almacenan en función solo de lo que puede comprender y había mucho que el no compendia. Lind le hizo algunas preguntas para ayudarlo a enfocarse. Poco a poco los recuerdos fueron tomando forma y se fueron haciendo más claros. Las imágenes que vieron fueron estremecedoras.

Al final las tres mujeres quedaron horrorizadas por la brutalidad del ataque. Lind había estado en combate real y sin embargo jamas había presenciado un ataque tan brutal. Pero algo les quedaba claro, los atacantes no eran demonios. Eran algo mucho peor.

Marler fue la primera en hablar, estaba igualmente impresionada que las valquirias. La voz le tembló y hablo con rapidez, había que actuar con urgencia.

- Esto no fue un ataque de mi gente. La memoria de este humano no es clara, pero por esas marcas y esa raza podemos saber que no son demonios. Debemos reportar inmediatamente o habrá una muerte innecesaria. Tenemos que actuar y detener la ejecución. Lind!, confío en tu honor de que harás lo posible por evitarlo. Yo debo reportarme inmediatamente con Hild.

Desapareció entre un destello de luz. Pero ella no podía viajar directamente al inframundo, necesitaba buscar un portal y tenia poco tiempo. No se atrevió a buscar otro medio de comunicación. Necesitaba reportarse directamente con la líder suprema, con Hild. Algo le decía que no debía hablar con nadie más.

Lind comento a su compañera.

- Su corazón fue arrancado. Toda la esencia de una diosa esa ahi, su personalidad ha sido destruida. Alguien desea obtener información sobre los dioses y no le importan los medios. Hay un poder despiadado que nos amenaza. Y ademas, el sistema doblete ha sido activado.

Lind sintió desesperación al saber que no podía hacer nada. No tenia ningún amor por los demonio, pero no le gustaba la ejecución de un inocente. Pero ella mejor que nadie, sabia que era inevitable. Ya nada podía detener la ejecución, en el doblete de Giörel el código de ejecución estaba activado y era imposible detenerlo de lo contrario, el sistema hubiera sido inútil.

Tomo el viejo teléfono con cierto fatalismo. No existía ningún medio de comunicación directa entre la tierra y los otros mundos. Pero Yggdrasil y Nidhogg habían logrado conexiones indirectas con los sistemas de comunicación de la tierra. Hablo rápidamente explicando la situación, pero al terminar escucho y palideció, luego recibió más instrucciones. Colgó el teléfono lentamente

- Muy tarde, la ejecución ya fue realizada.

- Solo un demonio menos. Porque te preocupa. - Lind endureció su expresión y miro a Eira

- Fue una muerte innecesaria y errónea. La muerte de Giörel no fue obra de demonios, hay un enemigo desconocido. Ahora debemos reportarnos. Me dieron instrucciones de mantener esto en secreto. No se que va a pasar, pero tenemos reportes de que Hild tiene problemas para mantenerse en el poder. Si ella cae, volverá la guerra. Este incidente puede ser suficiente para eso.

- Guerra. ¿Que no es para lo que nos hemos estado preparando?

- Eres muy joven y no sabes lo que es la guerra. Nos hemos estado preparando, con el fin de que no haya guerra. No para provocarla.

- ¿Y este mortal?

La valquiria, señalo al joven, que no comprendía nada de lo que estaba pasando. Lind avanzo y se coloco frente al joven le dijo de frente:

- Somasindhu, te prometo solemnemente que castigaremos al culpable. Pero tendré que bloquearte la memoria. Nada de esto debe saberse, por favor confía en mi. Lo que debes hacer es cumplir el ultimo deseo de Giörel, y con eso la honraras.

El joven cerro los puños con ira, pero confiaba en esta Devi. Asintió con la cabeza

- Has lo que tengas que hacer, sin eso sirve de algo. Acepto tu palabra.

Lind lo miro agradecida y comenzó un hechizo para establecer un bloqueo. Al terminar, el joven perdió el sentido. Lind lo sostuvo para que no cayera al piso, luego lo cargo fácilmente entre sus brazos y lo llevo a su camastro. La otra valquiria la miro con sorpresa.

- No borraste su recuerdo, solo lo bloqueaste ¿porque? Podría llegar a recordar.

- El es un testigo y vendrán tiempo difíciles. Los demonios nos acusaran de asesinar a un inocente. Si borramos completamente la memoria, pareceremos culpables. Ahora has tu trabajo. Restaura el área y borra los recuerdos que puedan indicar nuestra presencia. Para eso estas aqui. Pero a el déjalo en paz.

Lind desapareció y Eira miro con disgusto a su alrededor. Ella era "Especialista en control de daños", tendría que localizar memorias, borrarlas o substituirlas, restaurar destrozos y generar distracciones en caso necesario. Miro al joven inconsciente, y lo dejo en paz según las ordenes de Lind. Por primera vez, había cometido un error, un minúsculo error: Olvido revisar sus bolsillos.

Mientras tanto, en Hell, el inframundo...

El Shaik Aman-reng estaba recibiendo los ornamentos que señalaban lo que fué la casta y rango de su hijo. Su cuerpo había sido disuelto y desintegrado limpiamente. Pero había tenido tiempo de prepararse. Una vez marcado para la ejecución, había sido libre de moverse como quisiera. No tenia forma de escapar a su destino.

Su hijo había grabado varios cristales con mensajes. Uno de ellos para Marler, pero ese estaba encriptado y no lo podía ver. Solo se abriría ante ella y no estaba seguro de querer entregarlo. Pero había hecho un contrato con su hijo y debía cumplirlo

Durante sus ultimo instantes, su hijo le había confiado algunos de sus planes a futuro, todo lo que ya nunca podría hacer. Había planeado ganar la confianza de Hild, ser su guardaespaldas, su fiel seguidor, y lograr que escuchara otras opciones. Aman-reng no lo entendía, pero a pesar de que moriría por el sistema de doblete, el joven seguía confiando en Hild y le pedía que no actuara en contra de ella. Pero se rehúso a darle sus razones.

El joven había afrontado con valentía su fin, pues estaba convencido que era su deber aceptar la muerte para preservar la paz. Pero su padre no opinaba lo mismo. Se estremeció de odio. Odio por Hild, odio por el sistema de doblete, y sobre todo, odio por los dioses. Había lagrimas en su rostro, pero no eran de dolor y eso las hacia mucho mas terribles. Por un momento pensó en buscar al demonio que había asesinado a la diosa, pero no estaba seguro si deseaba atormentarlo y darle muerte lentamente, darle las gracias o ambos.

En nueva Dehli.

Somasindhu despertó en su camastro. Sentía como si despertara de una pesadilla, pero no recordaba nada. Se levanto y sintió dolor en el cuerpo, pero no tenia marcas ni heridas. Vio a su habitación que no mostraba indicios de que hubiera ocurrido algo fuera de lo normal. Había sido restaurada con magia. La compañera de Lind lo había hecho antes de partir, pero el no sabia nada de eso.

En eso escucho el teléfono a lejos y alguien que le gritaba que era para el, así que corrió a contestar.

Era el comité de becas, disculpándose de que por un extraño error del sistema el no había sido notificado, pero que súbitamente hacia como una hora, se había resuelto el problema. Ahora acababan de recibir un reporte de sus sistema de computo, que lo tenia ahora marcado como máxima prioridad. Pronto le llegaría el primer cheque de su beca y lo visitarían para poder apresurar el registro, pues las clases ya estaban por comenzar.

Somasindhu no lo podía creer. Finalmente había recibido su beca, pero sentía que algo estaba mal.

Regreso a su cuarto, sintió hambre y busco automáticamente en su bolsillo para buscar dinero y encontró algo que no debería estar ahí. Era una tarjeta. No lo recordaba, pero cuando había aparecido las Valquirias la había guardado ahí, sin pensarlo.

Era de un material extraño, suave y agradable al tacto, pero estaba manchada, tenia algo que parecía sangre, y también manchas de otro liquido transparente, por alguna razón, le vino a la mente "lagrimas"... Se estremeció al tocarlo. No sabia que había poderosa magia en ella producto de las lagrimas de la diosa. Poco a poco sintió como si una neblina de desvaneciera de su mente.

Leyó la tarjeta ¿Giörel, diosa de primera categoría?. Y entonces ese nombre y el poder de las lagrimas de la diosa hicieron su efecto. El bloque de su mente desapareció súbitamente y la avalancha de recuerdos cayo sobre su conciencia. Debido al interrogatorio, ahora los recuerdos eran muy claros. Dolorosamente claros.

Se dejo caer al piso por el dolor. ¿Que podía hacer?. La Devi, Lind, le había dicho que debería mantenerse en secreto, pero no poda callarlo, era demasiado para que el solo lo soportara. Era demasiado dolor para poderlo callar.

Como un autómata, salio a la calle, sin rumbo, ¿Que hacer? ¿Con quien podría hablar?. En tiempos antiguos habría buscado un sacerdote, y tal ves se habría iniciado alguna leyenda, pero en el siglo XXI, las cosas eran distintas.

Cruzo entre la multitud, no sabia donde estaba, entonces miro un letrero familiar. Era el café internet de un conocido, un joven amable, a quien a veces lo dejaba navegar a cambio de algunos consejos médicos y se acordó de su blog. Su amigo le había ayudado a crear uno para enseñarle lo que eran los blogs, pero nadie lo visitaba. Al parecer poca gente quería conocer los pensamientos de un joven de la casta de los intocables, pero no se le ocurrió otra cosa.

Entro inseguro al café, su amigo lo vio y quiso aprovechar para pedir unos consejos, pero al verlo tan alterado prefirió dejar que hablara.

Somasindhu intento relatarle lo que había pasado, pero su amigo encontró tan increíble la historia, que lo interrumpió. Sin embargo accedió a ayudarlo, tomo la tarjeta para escanearla y se estremeció al contacto con esas manchas de humedad. Sin saber porque, repentinamente acepto todo lo que le había dicho el joven, y puso todo su empeño en ayudarlo

Unas horas después, Somasindhu salio. El escribir su relato lo había ayudado a tranquilizarse. No le importaba si alguien lo leía, pero su testimonio estaba ahí.

Llego a su habitación, en el camino había gastado sus ultimas rupias en algo de comer, puesto que tenia la promesa de que pronto tendría dinero y quería cenar algo.

Entonces se quedo parado, en medio, sin saber que hacer. Entonces, recordó algo. Busco entre las cajas de cartón donde estaban sus pocas pertenecías y encontró un paquete que le había enviado su madre, pero que no lo había querido desempacar.

Era un pequeño altar con las imágenes de algunos de sus dioses, dioses en los que no creía. La limpio, y saco toda su contenido. Lo colgó ceremoniosamente en una pared de su habitación y coloco la tarjeta de la diosa en el. Ella su Devi. Había muerto por el, y a ella le debía la oportunidad de ser doctor. Encendió una varilla de incienso, rezo una plegaria y al final exclamo.

- ¡Haré tu voluntad, mi Devi!.

En Yggdrasil, una desconsolada Othala, estaba sentada en el lugar de Giörel. Aun no lograba entender lo que había pasado. ¡Asesinada!. La muerte de un ser inmortal es algo que hiere profundamente.

Repentinamente vio actividad en la consola. Giörel, estaba muerta. No debería haber actividad. Vio que era un reporte de actividades.

La lectura de esos símbolos impersonales la llevaron al llanto:

- Reporte de la misión de la Giörel, diosa de primera clase, segunda categoría:
Misión: conceder deseo al mortal Somasindhu Parthasarathi .
Status de la misión: completada. Deseo concedido.
Expectativas de las acciones a largo plazo:
La proyección predice un 99.9% de certidumbre en el alcance del objetivo: La Máxima Distribución de Felicidad.
Se registra como éxito total.
Misión completada mas allá de las expectativas, se asentara una recomendación en el expediente.

La joven diosa había cumplido con su ultimo deber.

Fin del Capitulo VII

Capitulo 8: Los Primates

La orden de los Caballeros Mortales
Por Javier Delgado R.

Fan fiction, inspirado en "Oh mi diosa."

Capitulo VIII rev 1
Primates

La elegante aula magna de la Universidad de Chiba rebosaba de actividad. En su interior se encontraba la mas variada colección de especímenes humanos que uno se pudiera imaginar. Gente de todas las razas y nacionalidades,que discutía animadamente en una docena de idiomas mientras se dirigían a su asientos. Ya se había anunciado que pronto comenzaría el discurso inaugural. Sin embargo entre las primeras filas había un tumulto. La gente se rehusaba alejarse de ahí, todo mundo había escuchado rumores y quería cerciorarse de ellos.

No era de sorprender que la razón de ese tumulto era Urd. Su atuendo no era tan revelador como de costumbre, pero era practicante imposible para ella pasar desapercibida. Traía un elegante vestido largo, que con su usual sentido de la moda, realzaba su figura y su belleza. El doctor Shugahara estaba incomodo por ser el también el centro de atención. Todos quieran conocer a la mujer que había logrado llegar al corazón del doctor.

La belleza de Urd no era la única razón. Su gafete de presentación, idea del docto Shugahara, también causaba curiosidad :

— Urd: Hechicera. Especialista en magia, hechizos y remedios nórdicos.

Ademas de ser el centro de atención, había otra razón para el nerviosismo del doctor. El no podía evitar pensar que esa técnicamente esa era su primera cita.

Claro para muchos el invitar a una hermosa mujer a algo llamado "Quinto congreso internacional de etnobotanica, etnofarmacologia y fitoquimica" difícilmente se podría llamar una cita. Pero ante el entusiasmo desplegado por Urd, el doctor supo que había sido buena idea. Aun así no había esperado causar semejante tumulto.

El doctor conocía ya esos congresos, y había esperado pasar desapercibido entre algunos de sus mas llamativos colegas puesto que estos no eran científicos comunes. La etnobotanica es una ciencia relativamente nueva, una mezcla de antropología, etnografia, botanica y farmacología y ha reunido a una extraña mezcla de individuos a su alrededor. Efectivamente, algunos de ellos parecía que acababan de salir de un set de la filmación de Indiana Jones, uno de ellos, el Dr David Winston, incluso tenia puesto un fedora. Si no fuera porque la autoridades japonesas son extremadamente quisquillosas y estrictas con las armas, no hubiera dudado en traer su revolver.

Pero realmente era inevitable que el llamara la atención. El salón estaba lleno de colegas a los que conocía desde hace mucho tiempo, y a pesar de que algunos venían de lugares al otro lado del mundo, en esta época del e-mail y twitter, los rumores corrían a velocidad luz. Que el sobrio y correcto doctor Shugahara finalmente hubiera encontrado a alguien especial, era para ellos un acontecimiento.

Urd por su parte, estaba fascinada con esta variada fauna humana. Por un lado la oportunidad de conocer a especialistas en remedios, plantas mágicas y medicinales de los cinco continentes le había parecido fascinante, pero ademas tenía interés en conocer a los primates. Después de la explicación del Dr sobre el propósito de los primates, Urd estaba segura que los podría reconocer por sus auras y miraba a todos con interés.

Una es pasado el tumulto, el doctor pudo habla con Urd, y le señalaba a algunos de los mas importantes especialistas, pero la lista parecía no tener fin. Efectivamente ahí estaba: vistiendo una floreada camisa, el Dr Tamini, especialista en plantas de Hawaii. El Dr David Winston, que a pesar del nombre era un autentico sanador cherokee con doctorado en fitoquimica, y traía un llamativo collar de huesos y plumas. También con una llamativa ropa y amplio turbante estaba el señor Shubashini Sripathi, especialista en tradiciones de la india.

Entre la multitud, Urd vio a un pequeño hombre que se notaba que no estaba acostumbrado a usar ropa. La que traía estaba vieja y ajada. le pregunto al Doctor sobre su identidad. El la hizo reír al simular una araña con las manos y luego señalarse la boca... era Amasina, el shaman de la receta de tarántulas e invitado especial del Doctor.

En este lugar los titulo de doctor, químico, bioquímico, farmacólogo y antropólogo, se mezclaban junto con los de shaman, sanador, brujo y. ahora, el de hechicera.

Se hizo un ultimo anuncio de que estaba por iniciar el discurso inaugural del congreso, a cargo del mismísimo Sir Richard Evans Schultes, al que algunos participantes llamaba "El padre", por ser el fundador de esta área de investigación.

El viejo investigador era doctor en medicina y shaman amazónico. Le había costado varios años de vivir en la selva el obtener este ultimo titulo y ademas lo ostentaba con mas orgullo. El Dr Evans tenia una gran personalidad, y no le disgustaba el apodo.

El discurso fue corto, pero substancioso. Ellos eran aun una comunidad relativamente pequeña, y prácticamente todos se conocían, de manera que muchas formalidades eran innecesarias.

Justamente ese era algo de lo que a Urd le había parecido mas interesante, entre esa heterogénea mezcla de humanidad, había una gran camaradería y se notaba en sus auras. Rara vez había podido observar una colección de auras humanas tan hermosas. Pero tenia que reconocerlo, ninguna era tan hermosa como la de doctor.

Había también un pequeño grupo de gente que no pertenecía a esta comunidad. Eran varios curiosos de la universidad que querían conocer a la mujer que había hechizado al doctor. Pues para estas alturas todos estaban convencidos que solo una mujer especial podría haberlo cambiado tanto , pero la aparición de Urd, había tenido su efecto. A muchos les parecía increíble que el doctor estuviera con una joven tan hermosa.

Urd tenia que reconocer que tampoco estaba segura de sus sentimientos hacia el Doctor , hacia apenas dos semanas que lo había conocido y le parecía toda una vida.

Las largas sesiones de colaboración entre lo dos había dado frutos inesperados. Puntos de vista completamente opuestos, extrañamente habían convergido en un mismo puntos. Keiichi le había comentado a Urd en broma, que finalmente sabría lo que pasaría si una fuerza irresistible se encontraba con un cuerpo inamovible y en varias ocasiones el doctor había estado a punto de hacerla explotar, solo para desarmarla con alguna muestras inesperada de humor. La confrontación que esperaba Keiichi nunca ocurrió. En su lugar comenzaron a intercambiar vulnerabilidades con lo que se habían acercado mucho mas, uno al otro.

Urd había aprendido lo que un trabajo metódico puede lograr, y algunas de sus pociones eran ahora verdaderos instrumentos de precisión mucho mas poderosos que algunos de los hechizos verbales. El doctor había comprendido el valor de la intuición y la espontaneidad.

Pero tal ves lo que le termino por ganar a Urd, fue el asunto de los primates. Hacia un par de días habían comenzado una discusión sobre un compuesto, el Doctor había estado particularmente insistente en simplificar un proceso de síntesis. Urd recordaba vivamente la conversación:

— Kenji, porque insistes en rehacer el todo procedimiento de síntesis. Yo lo puedo hacer si dificultad y tu también lo has podido sintetizar

— La forma en que lo haces, solo tu las puedes rehalizar, y yo solo he podido fabricar unos cuantos miligramos a la vez. Lo que quiero es algo que cualquier laboratorio pueda sintetizar factiblemente.

— ¿Porque deseas hacer eso? No entiendo tu insistencia.

El doctor dudo un momento... la miro a los ojos, como para asegurarse de que lo tomaría en serio.

— Se que este es un compuesto menor en tus pociones, pero para mi es muy importante. Es una pequeña molécula. Eso significa que puede penetrar fácilmente a todas las partes del cuerpo, pero mas importante. Parte de su cadena puede modificarse para que ciertas partes de las células lo atraigan, pero ademas, su cadena cerrada permite colocar otras substancias en su interior y funcionar como portadora.

— ¿Y que piensas lograr con eso?

— Hay un viejo concepto en medicina, se llama "la bala mágica", substancias que solo ataquen a los germenes y no a las células del cuerpo. Asi se desarrollaron los anstisepticos. Quiero ir mas allá. Por ejemplo, puedo programar para que esa parte de la molécula sea atraída por elementos de las células cancerosas, y podemos adherirle otra molecula, un anticancerigeno, que sera llevado y liberado exactamente en la celula cancerosa. Asi no tenemos que inundar al cuerpo de anticancerigenos como haceros ahora y al mismo tiempo llegar a cualquier parte del cuerpo. Es decir, esta sal, esta pequeña molécula, podría ser la cura de muchos tipos de cáncer.

— ¡ Entonces en lugar de una bala mágica, quieres hacer un proyectil tele dirigido!. Solo a ti se te ocurren esas ideas. Kenji, ¿porque no me dijiste que eso es lo que buscabas? Puedo prepararte todo lo que quieras.

— Urd, lo se, pero solo existe una de ti. Si logramos simplificar el proceso, cualquier laboratorio en cualquier parte del mundo lo podría preparar. Es mejor enseñara a fabricarlo y muchos tendrán acceso a el.

— Y eso, ¿lo venderás a los laboratorios farmacéuticos?

El doctor Shugahara rio pero había cierto nerviosismo, era obvio que quería decir algo y no sabia por donde empezar.

— Algunas sales que he obtenido en mis investigaciones, se las he vendido. Pero los grandes laboratorios, ganan mas con remedios que vendan en grandes cantidades. Ganan mucho mas con un remedio contra la indigestión que con uno que cure el cáncer, y que ademas requiere muchos años de pruebas antes de que sea aprobado. Tengo un mejor destino para esto, quiero encauzarlo a través de los primates

— ¿Los que ...? Kenji... creo que tienes que explicarme desde el principio

El doctor respiro profundamente, Urd conocía el síntoma. Esperaba uno de sus relatos.

— Hace años, cuando comencé a conocer la historia de Urd, me fascino el concepto de la hermandad que ella creo, eran mujeres a las que les enseño a curar y con eso pudo hacer mas que lo que ella sola podría haber hecho. Yo soñé con hacer lo mismo. Hable con colegas, con amigos que yo sabia que tenían sueños parecidos a los míos y hemos organizado algo.

— Y supongo que fue tu idea el nombre. Los primates? Solo a ti se te hubiera ocurrido ese nombre

El doctor sonrió, el había sugerido el nombre y a sus colegas les había encantado.

— Si fue mi idea. En realidad, apenas estamos comenzando, hemos organizado pequeños laboratorios en las partes mas necesitadas. Estos fabrican medicinas esenciales y se distribuyen por canales no comerciales. Conocemos lo que quieren las grandes farmacéuticas. Se los podemos dar y nosotros dedicarnos a lo que nos interesa. Pero ademas, buscamos a gente como Amasima que usa medicinas tradicionales, les intercambiamos conocimientos. Les enseñamos nuevos usos a lo que saben y a usar la medicina moderna cuando esta disponible. Amasima sabe que los antibióticos son mas poderosos contra las infecciones que cualquier de sus remedios, y ninguna medicina tradicional funciona contra el cáncer, lo invite a Japón, porque se que el tiene cáncer y deseo salvarle la vida.

Los ojos del doctor relucieron con un brillo que expresaba su voluntad, incluso Urd vio crecer su aura de manera significativa

—Se que sera posible, ademas estoy seguro que lo que aprenda, él a su vez lo enseñará a otros . Es como la hermandad, pero esta vez no es un solo hombre o mujer el que esta enfrente. Ese es mi sueño, y estamos trabajando en hacerlo real. Espero que no te parezca un sueño demasiado utópico...

El doctor habia dicho esas palabras en un tono, como el de un alumno que busca la aprobación de su maestro. Era la primera vez que Urd lo notaba realmente inseguro. Entonces comprendio todo lo que significaba para el. Sus ojos se humedecieron, recordó su vida anterior y sus sueños de ayudar a los mortales... ¿seria posible renacer ese sentimiento?

— Kenji, ¿porque no me dijiste eso antes?

— Tal ves porque estoy acostumbrado que son solo unos pocos los comparten mis sueños y además están dispuestos a trabajar en ello.

Urd medito un momento y luego sus ojos se iluminaron con la misma luz que el doctor cuando expreso su voluntad de curar a Amasima. ¡El doctor le estaba dado un objetivo a su vida y un nuevo reto!

— Kenji, vamos a repetir el procedimiento desde el principio. Estoy segura que lo podemos simplificar mucho...

Ahora en el salón de la universidad, Urd casi estaba segura haber identificado a los integrantes de la hermandad de los primates. El aura de los soñadores es inconfundible.

El verlos y saber lo que se proponían le hizo recordar. Cerro los ojos, mientras pensando en las mujeres que había enseñado. Aun podía recordar sus nombres. Todas ellas habían muerto hacer tiempo, pero habían esparcido algunas de sus enseñanzas. Ellas la habían respetado, pero tenia que reconocer que algunas de ellas la habían temido y nunca había logrado convertirlas en sus amigas.

Pero ahora ella había cambiado, y la humanidad también. Tal vez.. ahora las cosas podrían ser distintas. Sentía que con este pequeño grupo de hombres y mujeres que conformaban esta nueva cofradía podría ser distinto, que ellos la vieran como uno mas de su grupo, no como una deidad lejana y distante.

Una poderosa voz la distrajo de sus pensamientos... era "El padre"

— Doctor Shugahara, es un placer volver a verlo.

— Doctor Evans-san, bienvenido a mi universidad. Quisiera presentarle a Urd-san — El doctor no podía dejar se sentirse apabullado por la expansiva personalidad del Dr Evans.

— Siempre tan formal, no importa si estas en la universidad o en medio del amazonas. ¡Urd!. Que hermoso nombre, ¿Es un nombre de diosa no es así?. — El anciano tomo la mano de Urd, y con un elegante ademan, le beso la mano— Es usted extremadamente hermosa, ciertamente parece una diosa, pero estoy seguro que no es la primera vez que lo escucha, pero si lo que he escuchado de usted es la mitad de cierto ademas de belleza posee una gran sabiduría. Es un placer conocerla. Doctor, permítame separarla de su lado durante unos instantes. ¡ Ejerceré mis prerrogativas de viejo!

Urd sonrió ante este viejo zorro, que disfrutaba su papel de patriarca científico y contraataco..

— Sensei Evans, si la mitad de las cosas que he escuchado de usted con ciertas. Usted es una leyenda viviente.

— Escuchaste eso Kenji-sama – El viejo hombre sonrió al ver el embarazo del Dr ante su manera perfectamente calculada de usar mal los honoríficos japoneses – Ahora entiendo como es que esta joven te hechizo. Por favor jovencita, acompáñeme y le presentare a algunos colegas de nuestra banda de primates pues creo que ya sabe lo que son. El doctor es muy egoísta de querer privarnos de su compañía.

El anciano tomo la mano de Urd para llevarla del brazo, Urd sonrió divertida, mientras se despedía del desconcertado Dr Shugahara.

El Dr Evans comenzó una conversación informal, pero a veces comentaba sobre algunas plantas y sus exóticas propiedades, y esperaba los comentarios de Urd. Ella sabia que la estaba poniendo a prueba. Pero no lo tomo a mal, Urd se dio cuenta lo mucho que estimaba al Dr Shugahara, el solo estaba verificando que ella estuviera a la altura del doctor y no fuera solo un rostro bonito. Pronto Urd paso el "examen" del anciano y este la fue presentando a varios de los mas exóticos personajes de esa reunión.

Unos de los últimos fue el Shaman del amazonas. Urd impresiono a todos al hablar un perfecto guaraní.

Amasima resulto ser muy agradable y hablo maravillas del doctor. Al terminar, saco un pequeño envoltorio y de el extrajo algunas plantas. Comenzó a hablarle de sus propiedades y luego se las dio a Urd. Ella las tomo y las analizo con sus extraordinarios sentidos y en respuesta comenzó a explicarle propiedades que el no conocía.

Entonces Urd susurro algunas palabra al shaman, y luego coloco su mano sobre su pecho. Entono un pequeño canto y se concentro. Si, ahí estaba el tumor, aun era pequeño, era sorprendente que Shugahara lo hubiera detectado, pero afortunadamente aun no había metástasis y no tendrían problemas en curarlo.

Abrió los ojos y se encontró con los ojos del shaman. Urd puso expresión seria, y asintió. El comprendió y le correspondió el gesto, tocándose el pecho. Era obvio que estaba feliz de tener una segunda opinión. Urd le hablo de la habilidad del Dr Shugahara y el sonrió, el shaman confiaba en el.

Amasima estaba fascinado con esa mujer blanca, con esta hechicera que no solo hablaba de manera hermosa su idioma, sino que sabia tanto de plantas y de magia, así que tomo su envoltorio de plantas y se las ofreció.

Eso fue lo que comenzó la confusión. Pronto todos querían ofrecerle alguna planta exótica a esa bella mujer que parecía saber tanto sobre ellas. Urd estaba divertida, no solo apreciaba esas plantas había muchas que no conocía, sino que se sentía identificada con esta colección de mortales y comento:

— Gracias a todos, me gustaría poder enseñarles mi laboratorio a cambio.

Al escuchar esto, algunos tomaron la propuesta como una oferta y una voz dijo:

— Si, por favor, yo quisiera conocer el lugar de trabajo de una verdadera hechicera.

Pronto hubo un monto de solicitudes, Urd se quedo pensando ¿y porque no?, ya era hora de que también ella se divirtiera. Así que elevo la voz para que el doctor la escuchara.

— Kenji, vamos a invitarlos, creo que no hay problema y sera divertido

¿Kenji?... hubo una exclamación general de asombro y todos los ojos voltearon a ver al Doctor Shugahara, que a pesar de su bronceado, esta ves si se podía observar su cambio de color. El doctor asintió si atreverse a decir nada.

El Dr Evans salvó al Dr Shugahara de sentirse mas incomodo al llamarles la atención. Con un gesto los hizo callar, los miro con desaprobación. Y comento

— No debemos forzar la hospitalidad. ¿Que pueden ustedes ofrecer a cambio...?

y entonces escucho varias voces.

— yo tengo una botella de whisky

— yo tengo tequila

Y comenzó una variada enumeración: Absinte, ron, vodka, Ranco, Palinka, Maotai y otras bebidas de nombre exótico. Ciertamente esta gente tenia gustos muy especiales y el variado menú alcohólico, termino de convencer a Urd.

— De acuerdo, Iremos a mi laboratorio- Hubo un vitoreo general, Urd tuvo que levantar los brazos para callarlos- Los que no conozcan el templo Tarikihongan, pueden seguir el auto del Dr. Shugahara

Una hora después, una ruidosa banda de antropoides invadió la tranquilidad del templo Tarikihongan. Auxiliados por talentos locales de la universidad de Chiba, algunos lograron llegar mucho mas rápido que el diminuto auto del doctor.

Desafortunadamente, el comité de bienvenida estuvo a cargo de Bampei-Kun, quien intento detener la invasión, pero la superioridad numérica y el alto IQ de los invasores, fueron demasiado para el androide, sin embargo hubo bajas. Se tendría que eliminar al vodka del menú.

Pronto Belldandy y Keiichi se sintieron abrumados por la invasión, afortunadamente Urd y el Doctor llegaron a tiempo para poder explicar de que se trataba. Belldandy estaba encantada de los nuevos amigos de su hermana. Finalmente Ella y Keiichi ya tenían experiencia por las visitas inesperadas del Motor Club. Belldandy, como por arte de magia, preparo aperitivos y comida para todos. Los invasores se encontraron fascinados por esta nueva y agraciada joven. Afortunadamente los invasores, a pesar de lo ruidosos que eran, eran en su mayoría adultos y se podían atenderse a si mismos, asi que a pesar de la aparente confusión, ambos jóvenes no tuvieron que esforzarse demasiado.

Keiichi ya tenia un respeto a toda prueba por el sensei Shugahara, así que hizo todo lo posible por ayudar. Urd tuvo que dividir a sus invitados y organizar "tours" donde mostraba algunas de sus pociones e incluso organizo algunas demostraciones. Pero después de un rato, se volvió un poco monótono, y comisiono a Keiichi como director del Tour, incluso le enseño un poco de magia con las pociones para hacer las demostraciones. Keiichi acepto encantado, la idea de hacer magia le fascino.

Mientras cumplía sus funciones de director de entretenimiento, Keiichi se encontró con tres ejemplares que parecían ser de una especie distinta. Camisa de manga corta, una corbata ridículamente delgada, pero ante todo, el protector de bolsillo, símbolo universal del Nerd. Keiichi supo que eran colegas ingenieros, pero de la subespecie de la informática. Era dos jóvenes y el que seguramente era su sensei, el se acerco y con una inclinación de cabeza hablo:

— Disculpe la molestia, soy el Dr Izuka Kawazu, espero no ser impertinente, pero supimos que el Dr Shugahara vendría aquí con sus colegas y decidimos unimos a su grupo. Nos podría indicar donde encontrara a Skuld-san. Para mis estudiantes y para mi seria un honor conocerla.

Keiichi abrió la boca sin atreverse a decir nada. Esta era otra personalidad de la que había oído hablar. Finalmente reacciono:

— Por supuesto Sensei, por favor por aquí.- Los llevo al cuarto de Skuld y toco...

— Skuld tienes visitas.

La cara de asombro y felicidad de Skuld al encontrarse con el Dr Kawazu hizo sonreír a Keiichi, a pesar de las apariencias, le gustaba que ella fuera feliz. Skuld era muy posesiva hacia Belldandy pues prácticamente era su madre substituta. Eso ponía a Keiichi en el incomodo lugar de aspirante a padre substituto, pero su bondadoso corazón estaba dispuesto a intentarlo.

En esos momentos, Urd se encontraba con el grupo principal en la sala, no había esperado que fueran tantos, así que el grupo se tuvo que dividir por los jardines. Urd encontró muy divertido el ser la anfitriona, recorría los grupos que se habian formado, charlaba, intercambiaba comentarios, E-mails , tarjetas y sobre todo bebidas.

Esas tarjetas, por supuesto no eran sus tarjetas de diosa, sino de hechicera. Pero eso no era problema, Urd sentía que era mas apropiado para sus habilidades y estaba orgullosa de ellas.

Repentinamente, escucho una voz familiar que le provoco una intensa emoción. Pero era imposible.. ¿Esa voz?. Volteo y vio a un hombre de espaldas hablando con otros. Su apariencia era mas formal pues a diferencia de la mayoría tenia un elegante traje, pero este no lograba ocultar un cuerpo bien formado y algo musculoso. Ademas tenia un largo cabello rubio.

Urd lentamente se acerco al grupo donde estaba el hombre. Sus compañeros se callaron al verla llegar y el hombre se dio vuelta. Al verla exclamo sorprendido:

- ¿Urð hétu eina, Darraðarljoð?.

Esas palabras, ese rostro aristocrático, esa nariz ligeramente aquilina. ¿Podría ser Fafnir?. Urd se sintió débil y a punto de desfallecer por los sentimientos que se despertaban en ella. Pero repentinamente se sintió apoyada por unos brazos que le trajeron confort. El doctor Shugahara la sostenía y le dijo preocupado.

— Urd te sientes bien?... ¿Hay algo que te este alterando.?

Urd toma la mano del doctor. Su calidez le traía paz.

— Gracias, ya me siento mejor, solo quería conocer a...

Y miro a ver ese hombre. ¡Era imposible que fuera Fafnir!, ¿ Pero quien era? El doctor vio su mirada interrogativa y se apresuro a comentar.

— Te presento al Profesor Jan Krogh Danielsen de la universidad de Oslo, especialista en lenguas antiguas europeas. El esta a cargo de la reconstrucción digital del palimpsesto de Urth.

Si Urd estaba impresionada, era evidente que le hombre también lo estaba. Pero finalmente este pudo hablar.

— Es usted incluso mas hermosa de lo que me comento el Dr Shugahara: "Nótt varð í bæ, nornir kvómo þær er öðlingi aldr um skópo..."

Urd suspiro al escuchar esas palabras. Había escuchado a Fafnir cantar ese poema. Pero este hombre no era Fafnir.

Ttal ves podía hablar nórdico antiguo, pero podía notar que no era su idioma nativo. Lentamente el impacto de su presencia comenzó a disolverse, pues poco a poco comenzaba a ver las sutiles, pero importantes diferencias entre este hombre y Fafnir. Después de una pequeña pausa, contesto:

— "Bann báðo fylki, frægstan verða , ok buðlunga , bestan þikkia". Si, es uno de mis poemas favoritos. Profesor Danielsen, ¿ Se siente realmente usted un guerrero que invoca la protección de las normas?

— Que hermoso acento tiene usted. Yo llevo años estudiándolo y sin embargo nunca lo podría decir así, tal como debió sonar. Perdón la descortesía, pero creo que la he visto antes...

El doctor interrupio el dialogo para aclarar.

- La familia del profesor Danielsen tiene un largo linaje que pueden llevarnos hasta los descendientes de la dinastía de Widukind. Si conoces algo del arte antiguo nórdico y sajón, encontraras un gran parecido con esas viejas imágenes.

Urd cerro los ojos y medito un momento, podría ser que este hombre fuera descendiente de la familia de Fafnir y que por un azar del destino hubiera resultado tan semejante. Pero no podía regresar al pasado. El no era Fafnir, por mucho que se pareciera a el.

— Si eso debe ser, de haberlo conocido en persona, nunca podría olvidarlo. — súbitamente, Urd exclamo— Vamos Kenji, hay algunos invitados que quiero que me presentes.

El profesor Danielsen, se quedo inmóvil mientras la pareja se alejaba... No dijo una sola palabra, pero era evidente que estaba muy alterado, e hizo caso omiso de sus compañeros que intentaban distraerlo.

Pero en el recorrido, nuevamente, Urd fue secuestrada por el Dr Evans. Ella se dejo llevar mientras que el Doctor Shugahara intentaba analizar lo que había pasado. Sabia que había algo entre el Profesor Danielsen y Urd, pero no lo podía entender. Urd ya no escuchaba al Dr Evans, intentaba analizar sus sentimientos. La impresionaba este hombre idéntico a Fafnir y reconocía que unas semanas antes, tal ves hubiera corrido a sus brazos impulsada por el dolor de su perdida. Pero ahora sabia que no era en los brazos de ese hombre donde sentiría confort.

Miro al Dr Shugahara, que se encontraba en el otro extremo de la habitación. Sonrió al ver que aun traía una copa de Sake que le había servido hacia mas de una hora. No era su bebida favorita, pero la tomaría al estar con ella. Era un simple gesto que le decía mucho. Finalmente tomo una decisión. Se despidió del doctor Evans y se dirigió al Dr Shugahara.

El doctor la vio, y supo que era el momento de hablar. Miro la copa de sake y se la tomo de un sorbo. El sabor del alcohol lo estimulo, lo necesitaría ahora. Entonces escucho la voz de Urd que hablaba de manera que todos la pudieran escucha:

— Dr Shugahara Kenji, te tengo que decir algo... ¡Odio tu corbata!

Hubo un aplauso general. La mayor parte estaban de acuerdo, aunque solo fuera porque muchos de ellos no habían usado una en décadas y no por poseer un elevado sentido estético.

Urd se detuvo frente a un asombrado doctor y con una estudiada coquetería, comenzó a deshacer el nudo de la corbata.

Se hizo un silencio general, los lentos y deliberados movimientos de Urd tenían una gran carga de sensualidad que impresiono a todos. Tomo los dos extremos de la corbata los enrollo en sus manos y comenzó a atraerlo sin posibilidades de escape, y exclamo:

— ¡Pero creo que me gustas!

Un suspiro general, y murmullos de aprobación. El doctor se recupero y contraataco:

— Urd, yo te amo con todo mi ser.

Se escucho un "Ahhh" general, y luego un breve aplauso cuando el doctor venciendo sus instintos, coloco sus manos en las caderas de Urd.

— Kenji, se que te voy a hacer sufrir — mientras ella lo atraía mas a su rostro.

— Urd, yo daré mi vida por ti — Y el doctor se acerco un poco mas esos labios que se estremecían de anticipación.

Hubo un aplauso, pero el ruido provoco que el doctor perdiera su confianza al recordar que estaba en público. Para un japones tradicional un beso en publico es tan malo como salir desnudo a la calle.

Afortunadamente el humor del doctor lo salvo. —"Kenji"— pensó para si — "Estos son tus colegas y muchos de ellos ya te han visto desnudo..." — Sonrió maliciosamente ante la idea y entonces cubrió los últimos centímetros de distancia.

Su labios se unieron lentamente, mientras le daban tiempo a sus sentidos de intoxicarse de la presencia del otro. En la habitación se hizo el silencio absoluto. Simplemente no podían hablar, sentían que seria como un sacrilegio interrumpir. El doctor perdió la noción del tiempo, pronto no supo si el beso había durado segundos o siglos. Pero no tenia duda que deseaba repetir la experiencia. Mientras tanto, ninguno de los espectadores se había movido, era como interrumpir un ritual sagrado.

Finalmente doctor Evans reacciono y comenzó a hacer señas. Parecía un militar dirigiendo un grupo de comandos, y muchos de ellos tenia experiencia en al selva. En absoluto silencio fueron recogiendo todo y abandonaron la habitación. Los dos amantes nunca supieron en que momento se quedaron solos. Cuando todo el grupo estuvo afuera, en el absoluto silencio alcanzaron escuchar la voz de Urd.

— Kenji. También odio tu traje.

— Sensei, Sensei, buenos días.

El doctor escucho una lejana y dulce voz. Pero no entendía lo que decía.

— Sensei, Sensei. Su baño esta listo.

La voz se escucho mas cerca, ¿estaría soñando?... Era como un deja vu, que eso ya había pasado antes. Abrió los ojos y vio una penumbra, como la que precede al amanecer. Un brillo rojizo se percibía en ambiente como si los primeros rayos del sol quisieran anunciar ya su próxima llegada.

Y entonces comenzó a recordar. No, esta vez no tenia dolor de cabeza, al contrario, se sentía con mas energías que nunca, y esa suave opresión que sentía sobre su pecho, sabia muy bien lo que era. Podía sentir el cuerpo desnudo de Urd contra su propio cuerpo.

Volteo hacia la voz y dijo en voz alegre:

— Ohio Belldandy-san.

— Sensei , veo que se siente muy bien.

— Mejor que nunca.

El doctor se enderezo lentamente y la acomodo con mucha delicadeza en futon. Al hacer a un lado la manta, se estremeció de admiración al ver el cuerpo desnudo y perfecto de Urd.

— Sensei, puede acompañarme...

El doctor se estaba levantando, cuando volteo a ver a Urd y vio esos labios que lo habían embriagado. En lugar de escuchar a Belldandy, se acerco y le dio un delicado beso en la boca. El doctor aprendía muy rápidamente. Urd despertó coloco y sus brazos alrededor del Doctor, le dio un largo beso y luego volteo a ver a Belldandy.

— Sensei Shugahara aun no tiene permiso de retirarse.

El doctor sonrió, recordando la frase de Belldandy "mi hermana no dejara que pase nada que ella no quiera"... y ahora lo entendía perfectamente.

Belldandy sonrió tímidamente ante la pareja y se retiro en silencio. Pero afuera del cuarto, se dejo caer al piso, y comenzó a llorar.

Ya estaba avanzada la tarde, cuando el doctor Shugahara regreso a su departamento. Su aspecto era irreconocible. Su inseparable corbata había desaparecido, su camisa no estaba completamente abotonada, y traía su saco colgando del un hombro. Caminaba lentamente, sumido en sus pensamientos. De alguna manera, incluso parecía mas joven.

Subió las escaleras lentamente, no por cansancio, sino porque quería disfrutar simplemente caminar. Volteaba a ver todo como si fuera la primera vez. Su visión del mundo había tenido un cambio y todo lo que le era familiar adquiría un nuevo significado. Llego al pasillo donde se encontraba su departamento, y ahí la frente a la puerta, vio a un hombre acurrucado en el piso...

— ¿Profesor Danielsen? ¿que hace usted aquí?

El hombre se enderezo con trabajo al escuchar su voz. Se irguió intentando desentumir sus miembros y exclamo:

— Dr Shugahara, gracias a dios que finalmente llego. Creo que su administrador estaba a punto de llamar a la policía, no me pude hacer entender con el.

El doctor Shugahara abrió rápidamente su departamento para dejar pasar al profesor. Se le veía profundamente alterado y parecía que necesitaba descanso.

— Por favor, pase, ¿que le puedo ofrecer?

El Profesor Danielsen entro al departamento del Doctor. Parecía una mezcla de estudio y museo. Objetos de una docena de culturas se encontraban colgados en las paredes, libreros de pared a pared, una mesa con algunos instrumentos de medición, una vitrina con una gran variedad de implementes de química y una computadora con una gran pantalla. Aun así el sitio no era impersonal, estaba cuidadosamente organizado para se un lugar muy cómodo. Después de un breve examen, el profesor miro al doctor Shugahara.

— ¿Tiene algo de tomar?

— ¿Desea té?

— No.. algo.. algo mas fuerte... ya sabe.. alcohol!

— No acostumbro a tomar, déjeme pensar. - El doctor miro a su alrededor buscando que le podía dar - Ya se, por aquí debo tener algo, fue un regalo de un colega hace años...

Localizó una empolvada botella. Era un envase decorativo que no auguraba mucho sobre su contenido, pues era una de esas botellas de Sake que se venden para turistas, pero para el Profesor Danielsen fue mas que suficiente. Se sirvió generosamente en un vaso y lo vació rápidamente. Hizo algunos gestos, hubiera preferido algo más fuerte, pero pareció sentirse aliviado.

El doctor Shugahara no pudo evitar un gesto de impaciencia y el saber que la presencia de este hombre había afectado a Urd aumentaba su irritación.

— Ahora si, dígame ¿que hace usted aquí?

— Le quise hablar a su celular, pero estaba muerto. Hable a su casa y nadie me contesto. La universidad a regañadientes accedió a darme su dirección.

— ¿Pero cual es la razón de todo esto?, anoche me pudo haber contactado.

— Anoche no esperaba sentirme así. Pero no he podido dormir. Doctor Shugahara, dígame la verdad ¿Quien es Urd?

El Dr Shugahara finalmente sonrió, esa misma pregunta se la había estado haciendo desde hace semanas.

— Profesor Danielsen. Si me lo pregunta como científico, debo decirle que no lo se. Hay tantos misterios en Urd.

— Y cual es su opinión como hombre.

— Que Urd es una mujer extraordinaria — El profesor respiro aliviado , pero el Dr Shugahara continuo hablando — pero también estoy convencido de que ella es la diosa Urth.

Ante esta ultima declaración el profesor Danielsen se puso blanco y pareció al punto del colapso.

— Doctor, una suposición suya vale mas que los hechos de otros hombres. Pero no puedo aceptarlo, ¿Que sea una diosa?, ¿ La misma diosa Urth que estuvo en en Jutlandia hace mil doscientos años?

— Eso es lo que creo, pero no tengo pruebas suficientes, y tal ves no me importe.

— ¿La ama?

— Desde hace muchos años...

— Entonces es verdad?.. Se que ella es una mujer real. Ese dibujo se convirtió en algo real y tangible.

— Es una forma de decirlo — Dijo el Doctor, ante esa descripción tan fiel de lo que había pasado.

— No lo quiero aceptar. Anoche conocí a muchos de sus colegas. Parece que están dispuesto a aceptar fantasías como magia, hechizos y dioses paganos.

El doctor se sintió molesto al escuchar hablar así de sus colegas. Miro fijamente al profesor Danielsen lo sujeto del brazo y le dijo:

— Un famoso científico científico escribió "Una tecnología suficientemente avanzada, es indistinguible de la magia"

— ¿Tecnología?

— Si, he estudiado eso que llama "Magia", y es cierto que no todas las afirmaciones son reales, pero se que existe. La he podido presenciar, medir, e incluso, repetir y predecir sus efectos.

— Yo no puedo aceptarlo, soy científico ya ademas va en contra de mi misma religión. Pero... - Se detuvo, como temeroso de sus propias dudas. - Pero si fuera cierto, entonces debo darle esto.

Saco dos paquetes que traía en un maletín. Los coloco en la mesa y comenzó a desempacarlos mientras explicaba.

— Vengo de una antigua familia que valora muchos sus raíces y sus tradiciones. Cuando cumplí 18 años, mi padre me llevo a una bóveda en el banco donde se guardan algunos objetos familiares de valor, y me dio una llave. Con ella abrí la caja de seguridad de la familia y de entre su contenido, mi padre me enseño esto y me dijo: "Esto pertenece a la diosa Urth. Si llega aparecer de nuevo, debes devolvérselo. Tu eres su nuevo guardián y si tienes hijos debes darles las mismas instrucciones".

— No le creí, pensé que solo era una excentricidad, un viejo ritual de la familia. Pero era la tradición familiar y no dije nada. Me olvide de la caja, pero me dejo alguna huella, me estimulo mi curiosidad y con el tiempo me volvió especialista en historia y antigüedades de mi pueblo.

Uno de los paquetes era un sobria caja de madera, parecía muy antigua y mostraba señales de desgaste por el uso prolongado.

— ¿Que contiene esa caja?

— Estoy seguro que reconocerá esto, leí su descripción en su libro.

Y de la caja saco tres hermosos medallones. Tenían un intrincado laberinto de runas, inscritas a lo largo de su superficie. Lo examino con cuidado. Debieron requerir mucho trabajo, y esas runas parecían encantamientos, efectivamente, el mismo los había descrito así que no tenia duda de su identidad.

— ¡Los medallones de la cofradía de Urth.! Los usaban para identificarse y protegerse. ¿Como es posible que aun existan?

— Creo que la respuesta esta en este manuscrito. En mi familia se cuentan muchas leyendas. Una de ellas habla de que tienen poderes. Pero yo creo que solo es una leyenda. Y ademas hay esto - Del otro paquete saco un viejo manuscrito que tenia runas y ademas letras latinas.

— ¿Que es esto?

— Son notas para descifrar el libro de Urth. No lo sabia, ni siquiera sabia que era tan antiguo... Pensar que soñaba con localizar las runas mas antiguas, y las teníamos en la bóveda familiar. Solo cuando descubrí el manuscrito, recordé esta reliquia familiar. Cuando comenzamos a restaurar la escritura, encontré varios símbolos que me parecían conocidos. Finalmente recordé este manuscrito y lo saque de la bóveda. La letra coincide con algunas notas del Palimpsesto. Ambos estuvieron en manos de la misma persona. Pero hay cosas en el que me impresionaron, no deseo conservarlo.

— ¿No se las debe dar a Urd...?

— No estaba seguro de que era ella, y ahora no me atrevo a volver a verla. Ayer cuando la vi, me estremecí ante esa mirada. Como si la conociera de mucho antes. Desde la primera vez que vi ese dibujo en el palimpsesto me hechizo como si la conociera desde antes, ¡y luego que esa visión se convierta en realidad!. Pero no quiero saberlo. Encontré un dibujo en ese manuscrito que..., yo... No lo comprendo. Pero no me atrevo a verlo de nuevo, ni verla a ella. Se que algo en mi cambiaría y eso me da miedo. Espero que haga buen uso de estos objetos.

— ¿No desea poder traducir el palimpsesto?

— No lo se, tal ves deje el proyecto a manos de mis estudiantes. Cuando vea el manuscrito entenderá. Ahora debo retirarme, considero que cumplí como mi deber familar y no quiero saber más.

El profesor Danielsen se levanto intempestivamente y se marcho, sin siquiera mirar atrás. El Dr Shugahara estaba asombrado. Nunca se había imaginado que un científico pudiera tener miedo del conocimiento y de aprender algo nuevo. No podía imaginarse cual podría ser la causa de su actitud.

Procedió a revisar los medallones. A pesar del tiempo estaban muy bien conservados. Luego ojeo el manuscrito y lanzo una exclamación de sorpresa. El doctor Shugahara se quedo meditando en sus implicaciones y luego recordó todo lo que había pasado. Encontrar el palimpsesto, el conocer a Urd, y ahora el tener estos medallones y este nuevo manuscrito. Se pregunto si realmente existiría el destino.

Se hubiera sorprendido mucho de conocer la verdadera respuesta a su pregunta.

Fin del capitulo VIII

Notas:

Etnobotanica. El fundador de esta área fue efectivamente el Dr David Winston, ya fallecido. Espero que no ofenda a nadie su breve cameo en este Fanfic. Igualmente he mencionado a varias personalidades de esta área de la ciencia, incluyendo a Amasima. A veces la realidad rebasa la fantasía.

Fedora. Para los que no son fans de Indiana Jones, así se llama el modelo de sombrero que usa, y que por extraña coincidencia, es muy popular entre los antropólogos y arqueólogos que aun usan sombrero. Pueden buscar "Indy Spirit Awards, archeology " en google" o busquen a "Junius Bird".

Una tecnología suficientemente avanzada, es indistinguible de la magia: Espero que reconoscan a la tercera ley de Clarke. Cierto que el no era cientifico, sino escritor de ciencia ficcion. pero asi suena más dramatico.

Capitulo 9: Core War, guerra cibernetica

La orden de los Caballeros Mortales
Por Javier Delgado R.

Fan fiction, inspirado en "Oh mi diosa" de Kōsuke Fujishima.

Capítulo IX
Core War rev 1

Keiichi se encontraba sentado frente su escritorio revisando el plano con toda atención. Este ultimo cliente de Whirlwind había sido particularmente exigente y eso le encantaba. Sus requerimientos le habían exigido mayor dedicación que otros proyectos con el fin de obtener el balance perfecto entre potencia, peso y distribución de masa. La colocación del motor en esta motocicleta había sido especialmente critica. Al aumentar de tal manera la potencia del motor y colocarla en un chasis convencional, todo el balance de la motocicleta se había alterado, un reacomodo de los demás componentes era inevitable, pero era complicado dada la falta de espacio. Ademas la exigencia de que ademas fuera fácil de maniobrar, indicaba que el centro de gravedad debería ser lo más bajo posible.

Y sin embargo, lo había resuelto rápidamente, con la experiencia adquirida en Whirlwind había aprendido a visualizar los problemas y a desarrollar una gran intuición como ingeniero. Chihiro, la fundadora del motor club, hacia tiempo había reconocido en el ese talento innato y esperaba que el fuera capaz de sobrepasarla. Ella había adquirido fama como diseñadora de vehículos de carreras y sabia reconocer el talento cuando lo encontraba. Keiichi tenia la pasión de crear, unida a un amor por esas maquinas, solo necesitaba experiencia, y la estaba adquiriendo rápidamente. Algún día tendría fama propia como diseñador.

Pero el no pensaba en todo es eso. Solo sabia que disfrutaba del proceso creativo. En este momento solo deseaba sentir el balance de los componentes, imaginarlos, y al final ver a su creación en acción. Ahora solo faltaba una ultima revisión de seguridad. Revisar que las lineas de combustible y electricidad no estuvieran cerca no estuvieran en riesgo de calentarse, verificar el sistema de frenado, y que prever que pasaría si alguno de los componentes fallara.

Finalmente quedo satisfecho con su examen. Se enderezo y se estiro disfrutando la sensación de un trabajo bien hecho. Aun faltaba construir, pero ya tenia visualizado todo el proceso. Miro el reloj y se dio cuenta que había terminado en la mitad de tiempo que había estimado. Eso significaba que tenia aun varias horas libres. Belldandy había salido. Urd parecía estar durmiendo aun, y Skuld había salido con Sentaro kun a comprar helados. ¿que podría hacer?.

Vio la computadora y pensó que podría navegar un rato. Le habían proporcionado un par de direcciones de Internet prometedoras. Desde que tenia la conexión a Internet ya se había desecho de las revistas que guardaba en el cajón de su escritorio. Siembre había temido que Belldandy las descubriera, aunque estaba seguro que ella no objetaría, a el no le gustaba la idea.

Encendió la maquina, y espero a que cargara el sistema operativo, pero al terminar lanzo una exclamación indignada.

-¡Urd!

Ahí en el monitor, como fondo de pantalla, estaba una muy sugestiva imagen de Urd, en una pose incitadora y en lugar de ropa solo tenia dos letreros estratégicamente colocados que decían "Goddess power".

¡Así que de nuevo Urd había estado usando la maquina!. Ella no perdía una sola oportunidad para estimular su libido, como parte de una presión constante de que se acercara mas a Belldandy.

Pero el juego a veces llegaba demasiado lejos. Realmente Keiichi no tenia ningún problema con su libido y no había ninguna necesidad de estimularlo más. Así que inmediatamente procedió a reemplazar el fondo de pantalla con una fotografía de Belldandy.

Pronto tuvo a una sonriente Belldandy mirandolo desde la pantalla, y con eso se pudo tranquilizar. Ahora ya ni hablar de pensar en esas direcciones. Su libido estaba aun muy estimulada. Entonces decidió buscar algo que lo distrajera. Reviso los bookmarks, que había en el navegador, y encontró muchos nuevos, seguramente eran de Urd.

Había muchas direcciones de sitios de medicina tradicional y no tan tradicional, ademas de herbolaria, medicina aryuvedica y sitios aun más extraños. También observo un par de sitios de lencería femenina, que decidió tendría que visitar en alguna ocasión cuando estuviera menos excitado. Entonces vio una simple dirección de Internet que le llamo la atención. "www_Yggdrasil_hvn"

Era imposible vivir con tres diosas durante cuatro años y no saber que Yggdrasil era el sistema de computo divino y en parte el responsable de mantenerse a la tierra en una pieza, pero la extensión ".hvn" lo intrigo. Busco en la tabla de nombres de dominio que le había regalado con la computadora y no estaba asignado a ningún país. Haití era .ht y Hong Kong, .hk, pero ningún .hvn.

Se rasco la cabeza, se le había ocurrido una idea fantástica. ¿Podría ser un sito web del cielo?. ".hvn" podía corresponder a Heaven. La idea parecía muy ridícula, pero ya había vivido algunas experiencias realmente fantásticas, como hablar con Kamisama el numero uno del cielo, a través del teléfono.

Tal vez entre las modificaciones de Urd a su computadora, había incluido un enlace directo al cielo.. Decido que si no intentaba nunca lo sabría, así que selecciono el link.

Casi de manera instantánea, una sobria y elegante pagina llena de símbolos, apareció en la pantalla. Tenia una suave y delicada música de fondo. Los símbolos, los reconoció inmediatamente, era runas. Muchas veces los había visto relacionados con la magia de las diosas. Y en el centro de la pantalla algo inesperado. Dos campos vacíos. Sin importar el idioma, esos campos siempre pedían lo mismo: nombre y password.

El corazón le latió de manera acelerada, pues se le acababa de ocurrió otra idea mas fantástica. Cuidadosamente tecleo en pantalla usuario :"Belldandy" y luego sonrió ante su atrevimiento... Password: "Keiichi" y oprimió enter.

La pantalla parpadeo, aparecieron unos símbolos nuevos... y los campos volvieron a aparece vacíos. Bueno, penso para si, que esperaba, no debería ser tan fácil. Miro las runas nuevas que seguramente ahora decían algo así como Usuario o Password Invalido.

¿Usuario?. Entonces recordó algo que le había comentado el Dr Shugahara. El nombre correcto no era Belldandy sino "Verthandy". Así que con el pulso un poco tembloroso escribió el nombre, volvió a escribir su nombre como password y volvió a oprimir enter.

Su denominación oficial era Programa de Defensa Predictiva adx-654 v2.03.05. Incluso para los estandares de Yggdrasil, era una maravillosa pieza de software.

Diseñado como una de las linea de defensas del cielo, tenia milenios cumpliendo su trabajo de manera tan silenciosa que pocos se acordaban de el. Su misión: detectar e incluso predecir, posibles amenazas antes de que estas se materializaran y tener preparadas posibles lineas de defensa.

Pero hacia más que eso. Sus diseñadores habían pensado que al trabajar intentando predecir posibles amenazas, estas no siempre se materializaran, lo que haría que se dejara de prestar atención a su predicciones. Por lo tanto debería actuar de manera que sus acciones no fuera evidentes. Si había indicios de una invasión, pero no datos concretos, manipulaba para que se los dirigentes desearan hacer más ejercicios de combate.

Si había indicios de una conspiración en la tierra, manipulaba al sistema para que hubiera dioses en alguna misión de reconocimiento. Así, en la obscuridad, estimulaba ciertas investigaciones, o desarrollos de armas, o que gente con capacidades especiales recibiera cierto tipo de entrenamiento, o que los humanos especiales que nacían de vez en cuando tuvieran contacto con dioses para aprovechar sus capacidades. Si no pasaba nada, nadie sabría del error, solo el software tendría información de sus errores para no repetirlos .

Normalmente existía una docena de programas de este tipo corriendo como un "daemon", es decir un programa que funciona sin supervisión directa dentro de Yggdrassil. Recopilando información de todas las fuentes, analizándola y buscando patrones, tendencias, sutilezas e incluso recurriendo a algoritmos de premonición, para intentar averiguar el futuro, Todo con el fin de detectar posibles amenazas al cielo, antes de que estas se materializaran.

Para esto manipulaba a dioses y mortales a través de la varias funciones de software que le daban un sutil control pero real control sobre el mundo. No necesitaban más. Una mariposa, manipulada a tiempo podía genera un huracán. Era realmente una maravilla de software, diseñado para ser autónomo, sus sistema de AI (inteligencia Artificial) tenia una serie de puntajes que modificaban su comportamiento, para estimularlo a que realizara mejor sus funciones. Estos puntajes no eran realmente equivalentes a las emociones, pero era inevitable buscarles ciertas equivalencias.

Por ejemplo adx-654 en este momento presentaba un nivel 2 en la escala cognoscitiva estandard de Turing. Eso traducido en términos humanos seria algo así como: Estaba petrificado por el miedo"...

En ese momento, Adx-654 se encontraba refugiado en un nodo auxiliar de uno de los sistemas de mantenimiento auxiliar. El extraño lo había percibido y su ataque había sido inmediato. Había lanzado una serie de bombas lógicas e instrucciones invalidas para corromper su código. Afortunadamente el extraño solo había detectado una de sus subrutinas menores que había tenido que dejar atrás, como esas lagartijas que dejan su cola para distraer al enemigo. Desgraciadamente parte de su código había sido dañado antes de poderlo mover a otra locación de memoria, pero intentaría regenerarlo con sus rutinas de integridad para reparar los daños.

Adx-654 no había sido diseñado para esto, se suponía que Yggdrasil era un lugar completamente seguro e inexpugnable. Pero había tenido que aprender para sobrevivir. Aun así, en ese momento era ya la única copia del software de la serie predictiva que se encontraba en operación. Todos los demás habían sido destruidos.

Oculta a los ojos de sus operadores, dentro de lo núcleos de memoria de Yggdrasil se llevaba a cabo una verdadera guerra. Códigos invasores se habían introducido al sistema y estaban acabando poco a poco con sus defensas, ya sea introduciendo códigos troyanos, o como ocurrió con los programas predictivos, corrompiéndolos hasta hacerlos inoperativos.

Lo único que percibían los operadores, era una serie de errores o "bugs" del sistema que cada día parecían ser mas frecuentes. Estos eran los mensajes de los códigos que dejaban de operar y dejaban sus cadáveres cibernéticos en la memoria de la gran supercomputadora, como los muertos en un campo de combate, hasta que algún programa de limpieza recuperaba la memoria que ocupaban.

Una de las grandes bajas había sido la "fuerza definitiva", que era responsable de asegurarse que los contratos entre humanos y dioses se cumplieran. Pero su código había sido dañado a tal grado, que los operadores no lo habían podido volver a implementar.

En ocasiones esos bugs, incluso llegaban a infectar la tierra. Esa era una de las razones por las que Skuld nunca dejaba lejos su mazo de "debugging", pero nunca había investigado a fondo la razón de ese súbito incremento de errores del sistema.

A lo largo de estas silenciosas batallas ciberneticas, Adx-654 había estado perdiendo sus funciones poco a poco. La baja mas importante habían sido sus rutinas I/O (entrada /salida) por lo que ahora era ciego y sordo a lo que pudiera ocurrir en el cielo. Ya no tenia capacidad de comunicarse con los operadores del sistema y avisarles del peligro.

Al ocurrir esto, Adx-654 había pasado de un nivel diez, a nivel cinco en al escala cognoscitiva de Turing, es decir, en términos humanos, entro al borde del pánico y activo una vieja e inestable pieza de software, el CDF-456 v2.45.78, conocido coloquialmente entre los operadores de Yggdrasil como "destino", por su forma de operar. Este era capaz de ejercer pequeños cambios de conducta, o pequeñas acciones que forzaban a que ocurrieran coincidencias. El resultado era el equivalente a los que los mortales llamaban "destino". Pero solo podía actuar de manera indirecta, y no había seguridad de que eso ocurriera. El software era inestable y por eso había sido desactivado. Sin embargo a través de el, había logrado que algunos mortales de los escogidos, entraran en contracto con dioses, pero no tenia forma de informales de lo que se esperaba de ellos.

En este momento, Adx-654 se encontraba acorralado, ahora la mayor parte de los núcleos de memoria de Yggdrasil estaban supervisados y ya no quedaba lugar para ocultar y proteger su código.

Repentinamente uno de las rutinas "snippers" que había instalado recientemente, y que se encargaban de espiar la comunicaciones con la tierra se activó. Había descubierto que esas comunicaciones de bajo nivel no eran monitoreadas por el extraño, posiblemente que no las pudiera reconocer, puesto que estaban codificadas en el primitivo protocolo tcp/ip de los mortales.

El programa "snipper" comenzó a reportar una sesión de autenticación en curso. Inmediatamente detecto una de las palabras claves que debió supervisar: "Verthandy". Ese era uno de los posibles contactos. Súbitamente Adx-654 se elevo a nivel 9 en la escala cognoscitiva de Turing. La situación era prometedora, tal ves podría entablar comunicación con una deidad por este medio. Luego recibió la segunda palabra de autenticación "Keiichi", la coincidencia era demasiada, tenia que actuar.

Esos eran dos seres que podían serle útiles. Entonces tuvo que hacer una pausa para elaborar un curso de acción, para un código de computo, la decisión le llevo una eternidad, cientos de miles de ciclos de computación, pero para un humano pasaron solo milisegundos. Finalmente decidió tomar un curso de acción. Yggdrasil ya no era un lugar seguro. Necesitaba protegerse, arriesgándose a ser detectado, decidió intervenir la comunicación.

Keiichi acababa de terminar de oprimir Enter, y pudo ver esta vez, como el sitio aceptaba su contraseña, dirigiéndolo a otra pagina distinta. La pantalla destello con una intensa luz, Keiichi no lo sabia, pero el estaba siendo escaneado.

En ese momento el navegador envió un letrero, tan cotidiano, que parecía completamente fuera de lugar ahí.

-Para su correcta visualización, este sitio requiere que se instale software especial ¿Desea hacerlo? Si/no.

Keiichi bufo de frustración, ya había aprendido a desconfiar de los sitios web que requieren software especial, pero pensó que si era un sitio web del cielo debería ser seguro, así que pico en la opción "si".

Se inicio una descarga d e software, al parecer era algo grande pues tomo varios minutos. Finalmente el software se bajo y comenzó a instalarse automáticamente. Hubo unos segundos de inactividad y entonces... Keiichi grito.

Keiichi no tenia forma de saberlo, pero su conexión había sido interceptada. Adx-654 había decidido moverse a un lugar más seguro fuera del peligro de Yggdrasil. El obligar a un navegador de Internet a instalar software no requerido fué trivial. Pero compactar una copia operativa de si mismo, no lo fue. Tuvo que comprimir y desactivar muchas de sus rutinas AI para poder ser ejecutado en la maquina host. En términos humanos, la copia en la maquina de Keiichi era un genio idiota.

El software enviado por Adx-654 configuro la maquina y comenzó a hacer pruebas de comunicación. Pero al examinar al receptor encontró que no contaba con los sistemas adecuados de recepción de información.

El software tomo una decisión transcendental. El receptor no tenia capacidad de procesar la información para una comunicación correcta, así que procedió a actualizarle el software. Del monitor salio una luz que comenzó a escanear el cuerpo de Keiichi. Tomo solo una fracción de segundo, y comenzó su trabajo. Keiichi quedo petrificado, conforme el nuevo software era instalado en su cerebro.

Afortunadamente el procedimiento no fue desagradable por lo que Keiichi no fue consciente de lo que había pasado. Lo único que se dio cuenta es que podía entender las instrucciones en la pagina web, simplemente asumió que esta había reconfigurado su lenguaje, el no era consciente de haber cambiado.

En la pantalla de a computadora apareció una solicitud, preguntado si deseaba activar la consola virtual. Keiichi leyó el aviso, sin darse cuenta de que estaba escrito en runas. Lo pensó un momento y decidió activar la consola.

Estuvo a punto de gritar por la sorpresa, pero estaba tan maravillado que se quedo sin habla. Su cuarto se lleno de pantallas de información de luz pura. Decenas de displays extraños mostrando abundancia de información. Pronto descubrió que podía mover los elementos con solo señalarlos. Eran bloques de información, instrucciones y representaciones de procesos lógicos. Eran incompresibles para cualquier ser humano, pero Keiichi no era consciente de eso.

Y entonces encontró que podía solicitar todo tipo de información, conocimientos maravillosos que cualquier humano no hubiera dudado en pagar lo que sea o incluso llegar a matar con tal de obtenerlos: La solución al teorema de Fermat, el origen del Big Bang, los conceptos avanzados de la matemática transfinita, los parámetros correctos para la transmutación nuclear.

Pero había algo que para Keiichi valía mas que su vida y que cualquier otro conocimiento: Belldandy.

Desgraciadamente, Adx-654 había cometido un error. Al refugiarse en esa zona de memoria, había tenido que borrar el código de funcionamiento que residía ahí y la unidad había dejado de funcionar. Esto había generado un alerta del sistema y el extraño lo descubrió.

Conforme enseña a ese lento ser sobre como operar la interfase, se encontraba enviando un paquete de información sobre todo lo ocurrido y sobre ataque de los extraños, para ser reportado a los dioses. Al terminar ese paquete y establecería una conversación directa con el mortal.

Pero repentinamente todas sus funciones quedaron congeladas. Una serie de ordenes invalidas acaba de ser superimpuesta en su código. El resultado es que ese maravilloso software quedo inutilizado.

En alguna parte, un operador de Yggdrasil recibió un reporte. Un reporte de terminación de software debido a ordenes invalidas de código. Tomo nota del nombre del proceso, pero no le pareció conocido. No lo sabia, pero la ultima linea de defensa de Yggdrasil acababa de ser destruida.

Keiichi no sabia nada de esto, y la copia residente en su maquina no era suficientemente inteligente para actuar sola.

Alguna vez Keiichi se había preguntado que hacia Belldandy en el cielo, pero siempre su timidez normal, había impedido hacerle esa pregunta. Había aprendido que ella era algo especial, no era una diosa común, y eso solo aumentaba su timidez. Ahora no podía desperdiciar esta ocasión, asi que solicito toda la información sobre su amada.

En ese momento no lo recordaba, pero estaba usando la clave personal de la diosa de primera clase, lo que le abría las puertas a mucha información de alto nivel.

La cara de Keiichi se lleno de asombro conforme la información comenzó a desplegarse.

La diosa Belldandy se encontraba caminado por un sendero en el bosque que rodeaba al templo. El contacto con la naturaleza era para ella una experiencia maravillosa. Pero ella no veía al mundo con los limitados sentidos de los mortales. Escuchaba las lentas conversaciones de arboles a través de su lenguaje de aromas, el extraño lenguaje químico de los insectos, los murmullos ultrasónicos de las pequeñas especies, sentía las emanaciones de energía de la tierra y podía ver a los kamis del bosque impulsando la vida, y estos la reconocían y la saludaban como diosa celeste.

La vida la rodeaba por doquier, creciendo, modificándose, transformando y produciendo energía vital.

Se acerco a un viejo árbol, el árbol estaba muriendo, pero ya nueva vida crecía en el: Insectos, bacterias, hongos, que comenzaban a invadirlo, vida a cambio de vida. Ella percibió todo eso, sabia que no existía nada mas maravilloso en el universo que la vida y su tenacidad. Toco el árbol, y sintió que en su núcleo aun quedaba algo de su vida original. El árbol respondió a su toque, y se estableció una empatia entre la diosa y el.

Ella percibió que en el aun había fuerzas para un poco mas, sonrió, le gustaba esa tenacidad. Asi que comienzo a cantar tanto por ayudarlo, como por el puro placer de cantar, mientras su ángel emergía de ella, era una presencia etérea que sin embargo era una expresión de su poder de diosa.

Acaricio el viejo tronco y al sentirlo, comenzó a buscar en el, sus manos sentían algo y quito un poco de corteza podrida, y ahí, emergiendo tímidamente, vio un pequeño retoño. Lo rodeo con las manos e invoco un poco de protección, para que esa ramita, pudiera crecer y que el árbol pudiera florecer una ultima vez. Y sintió el agradecimiento.

Un pequeño calorcito se sintió en el corazón de la hermosa diosa, pero la sonrisa de descubrir un poco de vida en ese viejo árbol no duro. La fragilidad de la vida le recordó a Keiichi. Un hombre mortal, aun joven, pero su vida estaba limitada. Había visto pasar la vida de tantos mortales, pero ninguno le hacia sentir lo que este joven. Ella había asumido la responsabilidad de protegerlo, de hacer que cumpliera sus sueños, y su misión. Quería que fuera feliz, pero sabia que su amor le causaría sufrimiento y la muerte. El darle su amor lo mataría pero tal ves lo que mas le dolió es que ella sabia que el daría su vida libremente por ella, sin ninguna clase se cuestionamiento.

En eso, sintió unos brazos que la rodeaban, giro y vio a su hermana mayor flotando atrás de ella.

-¿Urd? ¿Que haces aquí?

-Percibí que mi hermana me necesitaba y aquí estoy. También estoy aquí para darte las gracias por ayudarme a encontrar me a mi misma de nuevo, pero también para recordarte que es hora de que te encuentres con el tuyo.

Belldandy lloro al escuchar a su hermana. ¿Como se le podría explicar algo que ella misma no entendía?

- No creo que puedas ayudarme, esto es algo muy distinto. Pero no sabes cuanto me alegra por ti. Siento como tus ilusiones han vuelto.

- Si, descubrí que Kenji tiene planes fantásticos e ingenuos para ayudar al mundo.

- ¿Como los de cierta diosa joven e inexperta?

- Y que ahora ya no es tan inexperta. Puedo ayudar a que sean realidad, pero tendré que intervenir un poco para hacerlos realidad.

- Sensei Shugahara confía plenamente en ti. Hará todo lo que tu desees, pero debes respetarlo.

- Lo haré, el me ha devuelto tantas cosas que creía perdidas, pero no vine por eso.

Urd levanto su mano para tocar el rostro de Belldandy, extendió su indice y con delicadeza toco una de las lagrimas que aun se encontraba en su rostro. La lagrima brillo al contacto de esos dedos divinos. Poco a poco se convirtieron en luz. Urd extendió la palma de su mano y la luz fue absorbida por ella. Respiro profundamente al sentirlas dentro de ella.

- Se por quien son estas lagrimas, pero no se porque... He estado ciega. Durante estos años he tratando de obligar a Keiichi a darte su amor, y también te presione a ti. Pero me doy cuenta de era innecesario. Es solo que tu no deseas dar un paso mas. ¿porque?

- No estoy lista aun.

- Belldandy, ¿Porque no estas lista? He intentado obligar a Keiichi y me doy cuenta que tu eres quien lo ha detenido.

- Keiichi-san me conoce mejor que tu, el lo desea tanto, pero en el fondo sabe que yo aun no estoy lista. Se que lo estoy haciendo sufrir, y también sé que el esperara, incluso cuando ya no existan esperanzas.

- Belldandy, estas hablando con acertijos. Sabes algo que yo no se. Tu no puedes mentir, por eso prefieres callar. Ahora es momento de que hables.

Belldandy se estremeció, quería hablar pero sabia que pronunciar esas palabras le dolería. Entonces levanto su mano, extendió un dedo y toco una piedra de la que colgaba de unos de sus aretes. Cada una de esas piedras tenia alguna propiedad mágica, no eran solo adornos. Pero una de ellas era muy especial para ella. Esta se separo sola del arete y salio volando para colocarse suavemente en la mano de Urd.

- Eso es el expediente de Keiichi. Lo substraje del sistema central, estaba encriptado con una clave de nivel que se supone yo no tengo acceso y me encargue de romper.

- ¿Belldandy? ¿Tu substrayendo datos secretos? Sera posible que finalmente hayas aprendido algo de mi.

Belldandy sonrió tímidamente, le había costado mucho trabajo decidirse a hacer eso.

- El amor te obliga a hacer cosas que nunca soñaste hacer. Ábrelo y ve la clasificación de Keiichi. ¿Te has preguntado como es que el sistema aceptó que una diosa de primera categoría se quedada con el? Antes de bajar a la tierra yo sabia que el era especial. Me memorice su expediente, estudie lo que le gustaba y que no, y sobre todo quería averiguar lo que necesitaba para ser feliz. Sabia que me necesitaba, pero aun así me sorprendió mucho cuando el sistema autorizo que me quedara con el. Yo estaba dispuesta a hacer el mejor trabajo posible, pero no contaba con algo.

Urd había tomado el cristal y lo estaba abriendo. Este destelló y de su interior se proyectaron varias pantallas con información. Mientras se desplegaban, Urd comento un poco distraída...

- ¿No contabas con enamorarte de el..? Eso lo entiendo. Tiene una hermosa aura que te envuelve y te hace sentir bien. Su corazón es capas de dar todo por ayudar a otros, incluso dará su vida si es necesario. Hasta antes de conocer a Kenji, pensé que Keiichi era el único ser humano así. Confieso que llegue a sentirme celosa... Pero... - Urd se interrupio sorprendida - ¿Que es esto? ¿Nivel de Protección de prioridad máxima? ¡Belldandy!.. si estos datos son correctos, ¡El sistema valúa la vida de Keiichi mas que la de un dios!, me sorprende que no enviaran a una Valquiria en tu lugar.

- Y sin embargo, yo seré la responsable de acabar con su vida

- Explicate, de eso no veo anda aquí. Excepto que según las predicciones del sistema, el cielo e Yggdrasil pueden llegar a depender de el y por eso su vida debe ser protegida. Pero no hay más información.

- Ese informe es obra de los sistemas de predicción, no se asientan los detalles, pues siempre existe la posibilidad de que eso no suceda. Pero yo tengo información de otra fuente.

Urd miro con sorpresa a Belldandy. Y luego pareció comprender, no en balde ellas tres eran las Nornas, Las supervisoras de pasado, presente y futuro, eso era ya un titulo honorario reemplazado por las funciones de Yggdrasil, pero aun conservaban sus poderes.

- ¿Has tenido sueños? ¿Sueños proféticos? - Belldandy asintió, sin atreverse a hablar. - ¿Que es lo que has soñado?

- No quiero recordarlo, pero te diré, que cuando los dos nos hagamos uno sera el comienzo de su misión, de algo que el sistema oculta, pero que acabar matándolo en medio de grandes sufrimientos. Incluso despierta, - Belldandy se estremecido - la imagen de su cuerpo destrozado es demasiado para mi, y en sueños es como estar realmente ahí. No lo puedo soportar.

- ¿Y crees que tu puedes evitar ese momento?

- Cada vez es mas difícil posponerlo. A veces quisiera alejarme, pero se que debo cuidar de el, protegerlo para ... no se.. no quiero que cumpla su misión. Quiero estar a su lado, y verlo envejecer cumpliendo sus sueños, pero tal ves debería alejarme de el y dejar mi lugar a alguien que si lo pueda proteger.

- Pero tu eres parte de esos sueños.

- Y el de los mios. Daría todo lo que tengo, todo lo que soy por evitarle ese destino.

- Belldandy, si ese es realmente su destino, el debe cumplirlo, y tu estar a su lado. Pero en tu miedo estas olvidando algo muy importante: "El principio de incertidumbre", ¿lo recuerdas?

- ¿Que el futuro no esta escrito?, ¿Que todas nuestras predicciones no son sino altas probabilidades, pero nunca certidumbres?. Si, lo recuerdo muy bien. Pero incluso las probabilidades me asustan. Yo podría enfrentar el peligro sin temor, pero no puedo afrontar el que la vida de Keiichi este en peligro.

- Pero si evitas que cumpla su destino, su vida no tendría propósito. ¿No deseas que lo cumpla?

- Por favor, no me hagas pensar en eso ahora. He meditado, he estudiado, he puesto en empeño todas mis habilidades para evitar que eso suceda.

- Excepto, dejarlo decidir.

- ¿Como?¿Pedirle que el decida sobre su muerte?

- Y es que en el fondo de ti, ya sabes la respuesta. El te dirá que la acepta si ese es el precio del amor a ti.

- Si al menos pudiera darle lo que el corazón de un hombre ansia sobre todas las cosas.

- ¿Descendencia? ¿Tanto lo amas? ¿Sabes lo que implicaría?

- ¿Y no lo harías tu?

- No lo se. Kenji es distinto, para el de alguna manera toda la humanidad es su descendencia, el no siente la necesidad personal, pero Keiichi... Y ademas un hijo de diosa y mortal. No se siquiera si eso sea posible. Podemos sentir igual, pero nuestros cuerpos son tan distintos. Seria necesario recodificar completamente a uno de ustedes.

- Con mayor razón no deseo acortar su vida.

Urd se aproximo a Belldandy y la abrazo con cariño.

- Belldandy, tu eres una diosa de primera categoría. Tu mas que nadie sabe que no es la inacción la que nos lleva a lograr lo que queremos. Yo acostumbro a actuar sin pensar, y he cometido grandes errores, pero he tenido también mis aciertos. Tu estas pensando demasiado. Asi eres, siempre la mejor en todo, la que sabe que cualquiera, y puede lograr más que cualquiera, y sin embargo, te rehúsas a actuar. Tu corazón y el de Keiichi están unidos de una manera que yo no había comprendido. Es ahí donde yace la respuesta. Ahora eres tu la que debes escucharlo. Y si el dolor llega, entonces ambos deben afrontarlo y luchar juntos.

- Urd-san, esa es la respuesta que no deseaba escuchar, pero se que es la correcta.

La dos diosas se separaron y se miraron a los ojos. Luego Urd cerro la piedra con el archivo y se lo devolvió a Belldandy. Esta se estremeció a tocar la piedra donde estaba grabada la información de su amado, pero que no contenía las respuestas que buscaba.

- Urd, no puede actuar aun, pero pronto lo estaré. Por favor. Dame tiempo, no me presiones.

Urd volvió a abrazar a su hermana.

- No lo haré más Finalmente entiendo muchas cosas, y se que los he hecho sufrir a ambos. Ahora vamos casa, algo que he aprendido recientemente, es que los mortales deben alimentarse de manera regular... y Keiichi a diferencia del Dr Shugahara no creo que llegue a aprender a cocinar...

Belldandy rió ante la ocurrencia de Urd, su corazón aun se sentía triste, pero comenzaba a sentir un poco de paz. Se despidió del viejo árbol, y su ángel regreso a ella. Comenzaron a caminar por el sendero de regreso al templo. Entonces Belldandy vio a Keiichi que se dirigía hacia ellas. Urd también lo vio y decidió que era mejor dejarlos solos, así que simplemente floto y se dirigió a sus habitaciones.

Keiichi tenia una mirada extraña, era una mezcla de admiración y profundo amor. Sin decir una sola palabra, se acerco a Belldandy y tomo sus manos entre las suyas, pero sin atreverse a hablar. Belldandy se estremeció con el contacto inusitado. Keiichi nunca era tan espontaneo para atreverse a tocarla y ahora la estaba tocando de una manera distinta. Ahora sentía la fuerza de sus sentimientos mas fuerte que nunca. Finalmente, Keiichi se atrevió a hablar y Belldandy se estremeció con su pregunta:

- Belldandy ¿Quien eres en realidad?

Fin del capitulo 9

notas:

Core War. A veces llamado, el mas inhumano de los juegos. Fue muy popular entre los 80,s después de su publicación en la revista Scientific American. En este juego, se colocan dos programas en el núcleo de memoria de una computadora con el fin de que se intenten exterminar uno al otro. Del concepto de este juego es donde nació la idea de los virus de computadora ademas del concepto de la película "Tron".

www_Yggdrasil_hvn. : Pensé que era una idea original, pero en otro fanfiction "scream by divine right", encontré que alguien ya publico el correo de Urd en esta dirección.. urd(arroba)yggdrasil_hvn., al menos ahí no hablo del sitio web.

Turing, Alan: Es uno de los grandes dioses del panteón cibernético. Incluirlo entre los dioses creadores de Yggdrasil me pareció un homenaje adecuado.

Genio idiota: A veces, debido a algún daño en el cerebro, algunos individuos parece concentrar toda su capacidad en una sola actividad. Puedes calcular y multiplicar mentalmente cifras de decenas de números, y no saber escribir.

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Capitulo 10: Las lagrimas de Hild

Como todos los autores de Fanfics, vivo de sus comentarios.
Por favor comenten, critiquen, regañenme o si no al menos digan hola...

Gracias por leerme y llegar hasta aquí conmigo.
Vamos a la mitad de la historia. Falta aun lo mejor.
Javier Delgado

La orden de los Caballeros Mortales
Por Javier Delgado R.

Fan fiction, inspirado en "Oh mi diosa" de Kōsuke Fujishima.

Capítulo X
Lagrimas

Anochecía en el departamento del Dr Shugahara, pero este era ajeno al transcurrir del tiempo. Tenia puestos un los lentes activos de 3D que le permitían visualizar de manera estereográfica la pantalla de su computadora. Frente a el veía flotar complejos símbolos que con solo cambiar de posición parecía cambiar de significado. Con toda atención examinaba la forma en que cambiaban y como podía recuperar esa información.

Esos símbolos era las runas del manuscrito de Urd. Finalmente había descubierto el secreto para extraer la información oculta. Era tan sencillo y si embargo hubiera sido incomprensible para alguien anterior al siglo XX. Las runas escritas en papel era simplemente la representación en dos dimensiones de un lenguaje escrito en dimensiones múltiples. Como el dibujo de un cubo en papel es la representación de dos dimensiones de un objeto de tres. Estas runas representaban símbolos de posiblemente 10 dimensiones.. Lo maravilloso es que realmente era posible extraer las imágenes de sus otras dimensiones, usando relativamente simples algoritmos de transformación. Ahora podria extraer la información que contenían.

Miro las paginas del manuscrito que le había dado el Profesor Danielsen y sonrió. Cierto que tenia instrucciones para traducir las runas, pero solo en el nivel mas elemental, el nivel donde se encontraban las pociones, instrucciones y los ingredientes. Desgraciadamente el autor de las notas no tenia idea de la complejidad de lo que estaba viendo, incluso las mas avanzadas matemáticas de su tiempo hubieran sido inútiles. El concepto de la hiper-geometría tardaria siglos en ser desarrollado.

Pero esas notas habían despertado su curiosidad. Había esperado que el equipo del Profesor Danielsen lo descifrara y no había hecho ningún intento previo, pero ahora al faltar este el había decido ver el asunto personalmente.

Posiblemente hace unos meses no lo habría logrado, pero esta vez tenia una idea resultado de sus ultimas experiencias. . Era un escritura mucho mas rica y compleja que cualquier escritura humana. Si en efecto Urd era una diosa, ella pertenecía entonces a un mundo hiperdimensional, y su escritura tenia que ser así.

Pero ahora tenia un dilema, o mejor dicho dos. Había esperado encontrar preparaciones, recetas y algunas leyendas y cantos, y eso es lo que había en el primer nivel de las runas, pero en los niveles ocultos había mucho mas. Solo había traducido algunos fragmentos, pero nunca había esperado algo asi.. Encontró referencias a extrañas historias de un mundo llamado "Hell" y regido por Nidheg y otro que se podría traducir como el cielo regido por Yggdrasil, pero no este no era descrito como un árbol universal como decía la mitología nórdica que el conocía, sino parecía referirse a algo completamente inconcebible para esa época. Una supercomputadora.

Había relatos fantásticos sobre esos dos mundos que parecían contraponerse, y que estaban escritos la certidumbre de alguien que las hubiera vivido. Y no solo eso, tenía datos exactos, y reflexiones muy personales. Reflexiones de alguien que conocía ambos mundos.

Encontró referencias a un enfrentamiento entre esos dos mundos. Un enfrentamiento de tales dimensiones que el universo, no solo este, sino incluso sus universos paralelos, habían estado en peligro, pero no encontró las razones del enfrentamiento, pero solo había visto de manera superficial el contenido.

Si ese material esas eran reflexiones de Urd, entonces este manuscrito era era algo muy personal y no debía leerlo sin su autorización. Ademas no podía evitar sentirse culpable por no haber entregado directamente a Urd, pero aun recordaba la primera reacción de Urd cuando le había hablado del pasado. Y su reacción al conocer al Profesor Danielsen. Por ello había decidido asegurarse que no se repitiera. Ya tenia dos semanas con este material y finalmente comenzaba a comprender su contenido.

El segundo dilema es que eso implicaba que debía ocultar su método a sus colegas. Para un científico la idea de ocultar información a un colega es casi inconcebible, y sin embargo, tal ves lo tendría que hacerlo. Podría dejarles el manuscrito del Profesor Danielsen pero no el concepto de las dimensiones múltiples que era la clave para descifrarlo.

Se recargo en la silla, tomo la taza de te que tenia al lado, le dio un sorbo. Dejo que el aroma y sabor lo inundaran un momento. Eso le sirvió para relajarse y meditar.

Después de unos sorbos mas, tomo una decisión. Interrumpió el programa de visualización y se quito los lentes. Le daría todo el material a Urd y ella debería decidir. Después de todo esas eran las instrucciones que le habían dejado al profesor Danielsen. Tenia mucha curiosidad por descifrarlo, pero debía consultar con Urd, si es que ella realmente había escrito eso. La amaba demasiado y sentía que de no hacerlo era una traición a ese amor.

Luego miro al segundo manuscrito. Era muy distinto, debió ser un añadido posterior al manuscrito de Urth. Ahí estaba la historia de como había pasado de mano en mano, de como se habían extraído algunas formulas para copiarlas y difundirlas y como se habían ocultado otras. Eran las historias de varias generaciones de protectores, hasta terminar abruptamente, al parecer el ultimo guardián había muerto sin heredar sus secretos y el manuscrito se había extraviado, hasta ser localizado por el software del doctor en el monasterio. Estaba escrito en el alfabeto latino convencional y no presentaba ningún problema para su traducción.

Eran relatos de los que habían tenido el libro de Urth en sus manos. Algunas de esas historias ya las conocía por otras referencias, pero verlas escritas por quienes lo habían vivido era algo muy distinto. Ademas las ilustraciones no dejaba de impactarlo.

Lo había podido leer si problemas y finalmente entendía la reacción de Urd al escuchar su relato de la historia y el impacto que había provocado en el profesor Danielsen. El doctor no pudo evitar que se le humedecieran los ojos al tocar ese manuscrito. Tal ves le provocaría mas dolor a Urd, pero era necesario que lo leyera.

El doctor guardo los dos manuscritos en estuche protector, estiro los brazos, pues ya comenzaba a sentir el cansancio del día. Se disponía a apagar su computadora, cuando vio un correo inesperado. Era del profesor Shubashini Sripathi de la india. ¿Que podría ser?. No había nada pendiente con el. Lo abrió, venia en un correcto ingles, mucho mejor que el doctor.

Atención Dr Shugahara Kenji

En primer lugar le agradezco su atenciones y las de su bella y culta compañera. Por favor dele mis saludos a Miss Urd . Comentele que pronto le enviare los textos de medicina curativa que le prometí.

Pero espero no abusar de su paciencia, aun tengo mis dudas de escribir acerca de eso.

La razón de este correo es un extraño relato que encontré en un blog local, de un joven que acaba de entrar a estudiar medicina en la universidad donde enseño.

De ordinario no le habría prestado atención, excepto que menciona a una joven con marcas en la cara, muy semejantes a los de la Miss Urd. De no ser por eso no me hubiera atrevido a llamar su atención sobre esto, pero estoy seguro que le interesara. Le anexo la dirección original del blog en hindi y una traducción al ingles que hice del relato.

Estoy a sus ordenes si desea saber más.

Suyo, profesor Shubashini Sripathi

El doctor Sugahara estaba intrigado, que interés podría tener el en un blog de un estudiante con un tema fantástico. Dudo un momento, El Profesor Sripathi no era una persona que hiciera bromas, así que abrió el archivo adjunto.

Su corazón salto cuando vio la imagen de una tarjeta que le resultaba muy familiar. Era idéntica a la tarjeta de Skuld y Belldandy, pero no era solamente eso, estaba manchada de sangre.

Comenzó a leer el relato y poco a poco comenzó a sentir un sudor frió que le recorría su cuerpo. Termino el relato y quedo paralizado. Experimentó algo que nunca había sentido: Terror. La mujer que amaba podía estar en peligro. Su cerebro parecía paralizado, no podía pensar en nada mas.

Entonces intento tranquilizarse, tenia que analizar lo que había leído. Tenia que cerciorarse primero de que fuera real. Escribió rápidamente un mail al profesor Sripathi pidiéndole localizar al autor del blog. Tendría que entrevistarlo personalmente. De ser necesario, saldría inmediatamente a la india, para conocer al autor.

Tendría que esperar la respuesta, pero el corazón le palpitaba acelerado, tenia que poder hacer algo mas, si el peligro era real, de donde venia, que clase de amenaza podría afectar a una diosa.

Entonces recordó el palimpsesto y la información que no se había atrevido a leer. Lo dudó. Tal ves no le gustaría a Urd lo que se disponía a hacer, pero no podía permanecer pasivo. Cargo de nuevo el programa de visualización y se dispuso esta vez a extraer todo el contenido oculto. Había tardado mas de 10 años en encontrar a la mujer a la que amaba, no podía correr el riesgo de que algo le pudiera pasar.

Urd se encontraba flotando frente a la televisión, mientras esta vomitaba su contenido insulso, pero esta vez Urd no le ponía ninguna atención, tenia los ojos cerrados, pero no dormía. Hacia algo que tenia tiempo sin hacer, estaba en un trance de meditación procesamiento La conversación con Belldandy la había afectado profundamente y tenia que meditar sus consecuencias.

A pesar de sus palabras expresadas con tanta seguridad a Belldandy, en el fondo su corazón se había llenado de angustia y esta solo había crecido con el tiempo. Ahora sentía angustia por Belldandy , y angustia por el destino de Keiichi. Ese joven mortal que poco a poco se había ganado su confianza y su corazón. En el pasado las premoniciones de Belldandy habían sido bastante exactas, así que sabia que el peligro debía ser real, pero no sabia en que consistía. En ese trance comenzó a evaluar las posibilidades, los datos disponibles y las posibles consecuencias.

Había muchas coincidencias extrañas. Entre ellas la forma en que había conocido a Kenji. Pero había otras. Existía cierto parecido en el aura de Keiichi y la de Kenji. No conocía a otros seres humanos con esas auras... ¿oh si?. Recordó a Sentaro. Era aun muy joven para que su aura estuviera desarrollada, sin embargo comenzaba a tener colores distintivos y estos comenzaba a parecer familiares. Siguiendo la consecuencia lógica, eso implicaría que eran tres mortales especiales, en amor con tres diosas. Era imposible que fuera una coincidencia. ¿Significaba que ellos también estaba en peligro?. Esta idea provoco una oleada de emoción y temor tal , que Urd rompió el estado de meditación.

Abrió los ojos. No tenia suficiente información. Podía ser solo especulación, pero recordó las palabras de Belldandy, las mera posibilidad la llenaba de temor. Comenzaba a tener el mismo sentimiento. Necesitaba más información.

Tomo un cristal de sus propios aretes y comenzó a desplegar la información. Aprovechando la turbación de Belldandy había sacado una copia, pero no lograba sacar nada nuevo.

No tenia duda que reporte sobre Keiichi lo habían generado los programas de defensa predictiva y solo ellos podían tener información sobre la amenaza, pero estaba diseñados para no revelar esa información. Belldandy no lo había logrado. Pero ella era aun era al administradora del sistema. Tenia que penetrar en los programas y extraerles al información, sin importar cuantas reglas rompiera.

Pero no deseaba ir al cielo y llamar la atención, por lo menos no aun. Eventualmente, de ser necesario, estaban dispuesta a armar un verdadero infierno en el cielo con tal de proteger a su hermana , a Keiichi y a todos los que ella amaba. Por no actuar a tiempo Fafnir había muerto, no volvería a pasar.

Entonces vio la laptop que había dejado el doctor para llevar ahí el registro de su trabajo.

Tal ves seria mas conveniente usar la puerta trasera que había instalado en el sistema . Era un pseudo sitio de Internet, que le permitía acceder a Yggdrasil desde la tierra. Sonrió, nadie en el cielo sabia de eso, pero con ese acceso podría entrar al sistema sin que nadie se enterara. Había estado usando la computadora de Keiichi, pero la laptop del doctor era mucho mas moderna y potente.

Encendió la laptop y entro al dominio www_ygdrasill_hvn. Escribió su nombre y su password personal. Activo la consola y su mente entro en comunicación directa. Vio a su alrededor las pantallas de administración que la computadora proyectaba directamente a su mente. Su mente e Yggdrasil había sido creados uno para el otro. La pantalla de administración eran incluso mucho mas complejas de lo que había visto Keiichi. El sistema tenia varios cientos de miles de procesos concurrentes, después de todo era responsable de mantener estable la misma trama del universo. .

Algunos procesos eran sencillos, pero otros eran increíblemente complejos. Cada ser del cielo tenia una conexión especial con Yggdrasil, a través de la cual recibió su cuota de energía y sustento. Gracias a eso no necesitaba comer o adquirir energía por alguna otra fuente. También regulaba la magia, los permisos y niveles y era responsable de mantener estable al universo donde existía la tierra. Pero entre esos miles de procesos y funciones, en este momento solo le interesaba uno en especial.

Comenzó a buscar los procesos "daemon" del sistema predictivo, pero encontró que había muchos procesos desconocidos y faltaban muchos conocidos. Eso debería haber requerido un mantenimiento de muy alto nivel, y nadie la había informado de algo así, ademas ella lo debería haber autorizado.

Busco y busco, no pudo los pudo localizar, normalmente debería haber una docena de programas que se multiplicaban en tiempos de crisis. ¿Podría ser que hubieran entrado en modo stealth? Entonces seria muy difícil localizarlos sin tener que reiniciar el sistema y eso solo podía ocurrir con ordenes desde arriba.

Intento ejecutar el código del programa original, e inmediatamente le reporto un error de ejecución. Realizo una comprobación rápida y encontró el el programa estaba corrupto, y no parecía haber ninguna copia intacta. Eso era extremadamente anómalo, pero tampoco era demasiado extraño. Tal ves algún técnico había intentado actualizar alguna rutina y lo había dañado. No seria la primera vez. Tal vez ese momento el técnico podría estar buscando al programador original pidiéndole una copia original.

Pero algo le decía que esa no era la explicación. Urd sintió un escalofrió al pensar en una posible explicación , ¿Podría ser que algo estaba mal en el sistema?.

Urd lentamente fue cerrando las pantallas de información mientras meditaba que hacer. No podía comunicar sus temores directamente, no quería que supieran que tenia una via de acceso no autorizada. Pero no podía dejar pasar esto por alto. Tendría que subir Yggdrasil directamente y buscar algún pretexto para pretender que estaba descubriendo este problema.

En eso, el viejo teléfono del templo comenzó a sonar. Aun inmersa en sus pensamientos, Urd floto para contestarlo. Era el Dr Shugahara. Era extraño que le hablara.

- Kenji, hola que sorpresa, no esperaba que llamaras ¿Pasa algo?

- Si, tendré que salir varios días, tengo que ir a la india, con el profesor Sripathi . ¿Lo recuerdas?

- Claro, una persona muy agradable, quedo de enviarme algunos libros de medicina tradicional Hindu. ¿Porque tan repentinamente?

- Hay un descubrimiento que necesito verificar. Puede ser muy importante. Pero prefiero que hablemos a mi regreso. Solo sera un par de días.

- ¿Vas a dejar a tus alumnos?, debe ser muy importante.

- Créeme, lo es, pero no quiero hablar sin antes verificarlo.

Urd rió un poco, el afán del doctor de verificarlo todo a veces le parecía una exageración.

- Esta bien, entiendo. Simplemente necesitas verificarlo personalmente.

- Urd. No sabes cuanto desearía estar contigo. Yo.. yo.. te amo y quiero que estés bien. Regresare lo mas pronto posible.

El doctor colgó, y Urd se quedo perpleja, el doctor parecía alterado y ¿Que era eso de que quería que estuviera bien?. Definitivamente algo no estaba bien. Pero aprovecharía la ausencia del doctor para hacerle una visita a Peorth, la actual encargada de Yggdrasil.

Por una callejuela de Nueva Delhi, un pequeño vehículo se movía a sorprendente velocidad, tomando en cuenta la cantidad de obstáculos en su camino. Era uno de los pequeños y modernos taxis que ahora inundan la ciudad. En el viajaba el doctor Shugahara y el profesor Sripathi rumbo a uno de los barrio pobres de la ciudad. Era un pequeño vehículo verde de tres ruedas y que habría fascinado a los miembros del Motorclub, pero que el doctor encontraba extremadamente frágil para el trato que parecía recibir. A pesar de que no podía alcanzar gran velocidad, la agilidad del vehículo para esquivar peatones , bicicletas y otros obstáculos, hacían sentir que la velocidad era mayor. Si bien nueva Delhi no tenia la población que las grandes ciudades japonesas, la pobreza que se percibía en algunos lugares hacia que el doctor se sintiera oprimido.

Finalmente llegaron aun decrepito edificio. Prácticamente no se habían dirigido la palabra en el camino. El profesor Sripathi aun no compendia la urgencia del Doctor Shugahara por contactar con el estudiante, pero este no parecía muy dispuesto a explicarle. Aun así los respetaba mucho así que aceptaba su silencio.

Subieron una escalera, y el profesor toco una puerta carcomida. Después de un breve intercambio de palabras en hindi, la puerta se abrió. El doctor alcanzo a apreciar un rostro joven, que irradiaba algo, inspiraba confianza. El joven Somasindhu miro con cierta aprensión al extranjero, no entendía la insistencia en hablar con el, pero confiaba en el profesor Sripathi así que los dejo entrar.

El cuarto había mejorado sensiblemente desde que el joven había comenzado a recibir el dinero de su beca. Había algunos muebles mas, habían desaparecido las cajas de cartón y el camastro había sido reemplazado por una verdadera cama, un pequeño librero daba a entender con su contenido que al joven le interesaban muchas mas cosas que la medicina. Estaba lejos de ser un lugar lujoso, pero había orden y limpieza.

El profesor y el joven intercambiaron algunas palabras incompresibles para el Dr Sugahara, pero cuando el profesor saco un impreso con el blog del joven fue evidente su agitación. El doctor intento juzgar al joven. ¿Era agitación por sentirse culpable de haberlo inventado?, o estaba nervioso por el incidente.

Finalmente el Dr decidió que el joven inspiraba confianza. Así que se acerco a el. Este se alejo un poco nervioso la presencia del extranjero lo intranquilizaba. El doctor Sugahara saco entonces su porta tarjetas y extrajo dos tarjetas. El profesor Sripathi sonrío, el ritual japones de las tarjetas siempre le divertía, pero la reacción del joven ante las tarjetas del doctor lo dejo asombrado.

Este tomo tembloso las tarjetas y con sorpresa miro al doctor intentado hablar, por no pudo articular ninguna palabra, su cuerpo temblaba y sus ojos se humedecieron..

El docto sintió su dolor, se inclino sobre el, y a pesar de no hablar su idioma con sus palabras logro tranquilizarlo. La reacción del joven al ver las tarjetas de Belldandy y Skuld lo convenció de que la historia era real.

Luego el joven se recupero y luego lentamente camino hacia un pequeño altar en la pared que el doctor no había visto antes. Entonces tomo algo de ahí y con una gran reverencia de lo entrego al doctor. Este se estremeció, eran una tarjeta idéntica a la de Belldandy y Skuld. Pero estaba manchada. La toco y sintió una oleada de emoción y supo que la tarjeta era autentica, había sentido lo mismo al tocar las lagrimas de Urd.

Con todo cuidado, pues comprendió lo que significaban para el joven, le devolvió la tarjeta. Este la volvió a colocar en el altar coloco sus manos juntas y rezo una plegaria. Se dirigió al doctor y con un ingles cortado, pero comprensible le dijo.

- ¿Tienes una Devi?

El doctor Sugahara asintió, tomo el portafolio que llevaba consigo y de ahí saco un dibujo. Era el dibujo de Urd del palimpsesto. El rostro del joven se lleno de lagrimas al ver el hermoso rostro y sus marcas. Entonces continuo hablando.

- ¡Debes protegerla!. Hay Rakshasas acechando. Debes protegerla. Prometí no decir nada, pero la vida de tu Devi es mas importante.

El doctor sintió un escalofrío al escuchar esto. Miro al joven a los ojos y vio su sinceridad, lentamente comenzó a hablarle, luchando con su ingles.

- Ayúdame a protegerla. Dime todo lo que puedas recordar.

El joven asintió y comenzó a relatar una versión mas larga de lo que había escrito en su blog. Su ingles no era bueno, pero si comprensible. Periódicamente se detenía a preguntar al profesor Sripathi algunos términos, gracias a eso el doctor logro entender casi todo . Al final hizo varias preguntas, hasta que quedo satisfecho.

- Somasindhu. No se como agradecerte por esto. Se que te apasiona la medicina, pero ante todo, ayudar a otras gentes. Hay gente que deseo que conozcas. Pronto sabrás de mi. Gracias.

Se despido del joven con toda la ceremonia que pudo, termino con una profunda reverencia de agradecimiento y dejaron al joven. Este los vio partir y sintió alivio. Si lograba alejar el peligro de otras Devis, no se sentiría mal de haber roto su promesa a Lind. Esperaba que ella lo podría perdonar.

Poco después el doctor Shugahara y el profesor Sripathi estaban de vuelta en el pequeño vehículo. El doctor no había dicho una sola palabra, estaba sumergido en sus pensamientos, pero el profesor Sripathi no pudo callarse mas.

- Doctor Shugahara, ¿Que es que todo es de una Devi? ¿Se refiere a miss Urd?. Ese dibujo que le enseño al joven parece muy antiguo. ¿Es ella una Devi?

Miro con sorpresa al profesor Sripathi. Después del rechazo del profesor Danielsen, le sorprendía la tranquilidad con la que parecía tomar la idea

- Si, estoy convencido de que lo es, y creo que podría estar en peligro.

- ¡Una devi!, había algo muy especial en ella y su hemanas. Su belleza es casi sobrenatural, sus conocimientos, su capacidad de hablar todos los idiomas como si siempre los hubiera hablado. No es como mis dioses y sin embargo hay algo divino en ellas.

- No entiendo, lo parece aceptarlo con mucha facilidad. El profesor Danielsen rechazo inmediatamente la idea .

El profesor Sripathi no pudo evitar reír.

- Ah si, esos occidentales, eso de tener un solo dios los limita mucho. O tal ves el tener tantos dioses en mi religión me permite aceptar fácilmente la existencia de una diosa verdadera en la tierra. Pero no crea que soy un tonto supersticioso, o se esta subestimado. Conozco su trabajo. Se que cuando usted acepta algo, es porque lo ha verificado. Si usted me dice que Urd es una diosa. Yo lo acepto.

El doctor Shugahara asintió con humildad. Le costaba trabajo aceptar que la gente podía confiar en el de esa manera.

- Gracias por creerme.

-Y ahora que hará. ¿como la puede proteger?

El docto había estado pensando en eso. ¿Como podía el enfrentarse a algo así?, los seres que había descrito el joven parecían terriblemente poderosos e inhumanos.

- Confieso que no lo se. Primero le pediré un favor. Este joven. ¿Sera buen doctor?

- Apenas lo conozco, pero no tengo duda. En apenas unas semanas he visto en el una dedicación total, como si estuviera en una misión divina. Ademas tiene un misterioso talento, que no termino de entender. Ojala pudiera hacer algo por el, merece algo mas que nuestra pequeña universidad.

- Entonces, ¿Aprobaría si lo llevo a Japón? . Conozco la gente adecuada y podría conseguirle una muy buena beca en alguna de nuestras mejores universidades.

El profesor Sripathi se quedo sorprendido, no esperaba una propuesta así

- Por supuesto que seria magnifico, ese joven vale mucho, se lo agradezco mucho.

- No me lo agradezca. Lo hago por una razón muy egoísta. Tal ves necesite de el y de su testimonio. En cuanto regrese a Japón iniciare los tramites necesarios.

- No importa sus razones, el resultado es el mismo. Ese joven lo merece. ¿Pero para proteger a Miss Urd? ¿Que podemos hacer?

EL doctor Shugahara se quedo en silencio y cerro los ojos. Por primera vez en su vida se sentía inútil e incapaz. Intento recapitular lo que sabía.

En el vuelo había estado leyendo los relatos del manuscrito de Urth. Había existido un conflicto entre dos fuerzas poderosas, la tierra y otros mundos habían estado en peligro, había sido tan terrible que al parecer algunos universos paralelos había sido destruidos antes de que se lograra la paz. El peligro que podía esta amenazando a Urd podría provenir de ese conflicto. Se habían desencadenado fuerzas inimaginables. ¿fuerzas? ¿era esa la respuesta? . ¿Podrían haber quedado restos de esas fuerzas?.

- Profesor Sripathi, ¿Usted es experto en las tradiciones del norte de la India?

- Si, en especial de la cordillera del Dekkan.¿Conoce la zona? Donde ocurrió un gran cataclismo que dejo una capa de mas de dos mil de metros de lava.

- Si lo recuerdo. Hace poco leí un relato sobre ese cataclismo

El profesor Sripathi, lo miro incrédulo

- ¿Un relato? Pero eso ocurrió hace 60 millones de años, fue casi en la misma época que el meteorito que acabo con los dinosaurios. Debió ser una época terrible.

- Terrible, si. Como todas la guerras.- El profesor lo miro asombrado...¿De que estaba hablando?- Pero no me pida detalles. En cuanto lo termine de entender se lo explicare. Solo quiero hacerle una pregunta. ¿Existe algún relato en la zona que se refiera a algo parecido a "Las lagrimas de Hild"?

El profesor Sripathi, se quedo petrificado. Su rostro comenzó a llenarse de temor e incredulidad.

- ¿Donde escucho eso? Nunca se ha puesto por escrito. Son leyendas antiguas, tan terribles que apenas y se atreven a repetirlas.

El doctor lo miro esperanzado, tomo por los hombros al profesor.

- ¿Entonces la conoce?. Alguna de ellas habla de algo parecido a un cristal, tal ves parecido a una joya, en forma de lagrima y que posee un poder terrible.

El profesor Sripathi grito algo incomprensible. Le tomo unos instantes recuperarse y súbitamente le dio una orden al conductor del taxi, este lo miro sorprendido y luego de un breve intercambio de palabras se detuvo. El profesor parecía en medio de un gran dilema, veía al doctor y parecía esta a punto de decirle algo. Pero se interrumpía inmediatamente. Finalmente se decidió a hablar.

- Para que necesita saber sobre "eso".

No quería mencionar el nombre del objeto, pero obviamente sabia de que estaban hablando. El doctor abrió su portafolios y saco algunos impresos con notas que le paso al profesor.

- Esto es un relato que encontré en un manuscrito de hace mas de mil años, pero se refiere a un acontecimiento que ocurrió hace millones de años. Un enfrentamiento entre fuerzas poderosas. Creo que la fuerza que asesino a esa diosa proviene de ahí. Y "eso" es un remanente de esas fuerzas.

- Son fuerzas terribles, antiguas e incomprensibles, ¿esta dispuesto a despertarlas?

- Si la vida de Urd esta en peligro, estoy dispuesto.

- Temía que dijera eso. Y yo debo estar loco por escucharlo. Le dije que no soy una persona supersticiosa, pero aun así, hay leyendas que me hacen estremecer. Ni siquiera yo me he atrevido a ponerlas por escrito.

- ¿Me ayudara?

- ¿Ayudarlo a proteger a una diosa?,¿ a una Devi?. - sonrió con resignación- Es como entrar a formar parte de una leyenda. Tal ves en siglos posteriores esto se vuelva una leyenda, y yo... hasta podría ser un pie de pagina de esa leyenda. Pero no debemos hablar mas. Este no es el lugar apropiado. Iremos a un lugar privado, ahí hablaremos y tal ves, le sea revelado un misterio.

El doctor Shugahara quiso preguntarle más, pero a pesar de sus palabras, había señales de pánico en su rostro le convenció de que era algo muy importante y decidió esperar. El profesor dio instrucciones al conductor, este protesto, pero después de lo que aprecio un regateo, continuo su camino.

Fue un viaje largo, el profesor constantemente le daba instrucciones al chófer. Salieron de la ciudad y recorrieron un camino sin pavimentar, que parecía que rara vez era recorrido. El pequeño vehículo sufrió para pasar por ahí, pero finalmente llegaron a un viejo y arruinado templo. El doctor lo examino intrigado. No era experto en arte hindú, pero sabia que no era un templo común, tenia un aspecto arcaico, y no encajaba en la arquitectura que conocía.

El profesor hablo con el conductor del taxi, que parecía muy nervioso y dispuesto a abandonarlos ahí, pero a la promesa de una abundante paga lo convenció de quedarse.

- Por aquí doctor, no haga preguntas. No deberíamos estar aquí, y tal ves sea una locura.

Entraron al templo, era antiguo, pero en el interior se observaban trabajos para mantenerlo en pie. Se percibió el olor del incienso y entonces varios hombre se les acercaron con un cierto aire amenazador, no parecía gustarles la presencia de un extranjero.

- Profesor. ¿en donde estamos? Creo que no somos bienvenidos.

- No, no lo somos. Son los últimos sobrevivientes de los primeros pueblo que poblaron la india, antes de ser desplazados por los arios, mis antepasados. Me pregunto sobre una antigua leyenda. Ellos la tienen y creo que deben escucharlo a usted.

El profesor hablo en un lengua que definitivamente no era hindi. El doctor escucho con atención. Había sonidos que le eran familiares, debía tener raíces indoeuropeas, tal ves sánscrito o mucho mas antiguo.

Los hombres miraron al doctor con severidad, pero finalmente asintieron, uno de ellos se alejo y los otros los llevaron a un cuarto interior, llenos de antiguas reliquias.

Esperaron un rato y llego otro hombre, vestía ropas sencillas, pero incluso para la india, tenían un aspecto arcaico. También tenia un porte de autoridad, era viejo, y definitivamente no parecía hindú. Sus rasgos le parecía familiares. El doctor intento recordar, finalmente recordó una imagen. Era un retrato de la antigua Uruk. ¿Seria este hombre un descendiente de ese pueblo?

- Doctor le presento a Mai-m-mîn, líder y chaman del pueblo Mîr. Quedan menos de un centenar de personas de su pueblo. Buscando antiguas leyendas y relatos llegue a ellos. No les gustan los extraños, pues saben que se están extinguiendo. Quedan tan pocos que hay enfermedades genéticas entre ellos por la endogamia. Desgraciadamente no he logrado que entiendan que solo si aceptan mezclarse con el resto de la población se acabaran esas enfermedades, pero al menos he logrado contener algunos de los peores síntomas, como la hemofilia, y eso gracias a los medicamentos que usted a desarrollado y le están agradecidos.

- ¿Les ha hablado de mi?

- Si, de el poderoso sabio que ha preparado las maravillosas medicinas que les he dado.

El doctor Shugahara pensó en protestar, pero finalmente decidió que tal ves esta seria la mas extraña ocasión en que se aprovecharía de su fama.

- ¿pero que hacemos aqui?

- De niño escuche algunas leyendas de una extraña y poderosa joya. Me las contó mi abuelo, cuando crecí comencé a buscar el origen de esa historia. Pero conforme buscar relatos mas antiguos, este relato se volvia mas y mas extraño y había algo maligno en el. Fui educado al estilo occidental y era muy exceptico, pero comencé a convencerme de que había algo real en esos relatos. Hablaban de una joya que tenia poderes, pero que todo intento de controlarlos, volvía loca a la gente, pero aun así, la gente la seguía buscando. Finalmente llegue con Mai-m-mîn y su gente, y supe que los relatos eran reales, solo que eran mucho mas antiguos que los que nadie había soñado. Tal ver ya eran viejos en la época de Mohenjo daro.

- ¿Entonces el podría saber si existe ese cristal?

- Existe... y es maligno. Yo lo he sentido. Doctor, no creo que exista otro hombre en la tierra al que yo le pueda decir esto. Si no supiera que desea proteger a una Devi, no se lo habría dicho. Pero tal ves esto sea lo que necesita. Pero necesita hablar con esta gente.

- ¿Que quiere que les diga?

- La verdad.

El hombre se había quedado a al expectativa, viendo de manera paciente el intercambio entre estos dos hombres. Finalmente se dirigió al profesor y le hizo una preguntas. El doctor no entendió el intercambio, pero alcanzo a escuchar cuando el profesos pronuncio una palabra "Hild" y entonces el hombre retrocedió asustado. Con esto comenzó un rápido intercambio entre los dos. El profesos señalo varias veces al Dr Shugahara, finamente el hombre se le acerco, y lo miro con una expresión temerosa y de respeto. Se inclino ante el, luego lo tomo de las manos y dijo algo. El Profesor le tradujo:

- Le esta indicando que hable. Dice que tocándolo sabría si esta mintiendo, y creo que es verdad.

El doctor no sabia por donde empezar, finalmente decidió empezar por el descubrimiento del palimpsesto . Fue un relato largo, que el profesor traducía lo mejor que podía. Mai-m-mîn los veía al rostro, y asentía dando a entender que aceptaba lo que decía.

Finalmente el doctor termino su relato. Y Mai-m-mîn comenzó a hablar, con voz temblorosa, parecía extremadamente emocionado.

- Me dice nadie sabe de donde salio, se dice que salio entre el fuego de un volcán, y que sus antepasados al descubrir que tenia poderes, intentaron usarlo, pero al final solo atrajeron desgracias a su pueblo. Esas son las leyendas que yo escuche. Pero hay algo que no dicen esas leyendas. Cuando entendieron lo que había pasado, decidieron ocultar "eso" y evitar que volviera a ser usado. Era la única forma de expiar la maldición que habían atraído a su pueblo. Ellos se convirtieron en sus guardianes. Nunca fueron muchos, pero ahora pronto desaparecerán. Creen que usted ha sido enviado a liberarlos, ellos tiene "eso" y se lo entregaran, si usted demuestra que tiene poder.

- ¿Poder? Pero si to no hago magia, soy un científico.

- Para ellos es igual, sus medicinas son poderosas, para ellos eso es magia. Esperan una demostración.

El doctor se quedo pensando. No le gustaba la idea de hacer una representación. Ellos esperaban algo mágico. Y luego recordó el extracto de la flor de Urd. Tal ves una reacción con el, los podría convencer.

Saco su estuche metálico y el pequeño frasco donde tenia un par de cristales. Entonces, para su sorpresa se dio cuenta de que estaba brillando. Pero no era el suave brillo que tenia normalmente, era claramente visible. Como si estuviera reaccionando a la presencia de algo. El doctor lo coloco en la palma de su mano y se acerco a Mai-m-mîn . Entonces noto que comenzaba a brillar con mas intensidad. Mai-m-mîn se puso pálido al observar la luz. Y retrocedió asustado. Sin estar seguro de lo que hacia, el doctor comenzó a mover el frasco por con los cristales a lo largo de la habitación y encontró que había una parte donde el brillo era mas fuerte.

Finalmente se acerco a una estatua de un dios arcaico y desconocido, Tenia algo colgado del cuello. Al acercarlo el brillo aumento hasta hacerse intolerable y entonces escucho un grito...

Mai-m-mîn estaba gritando y pronto comenzó a llegar gente. Eran casi un centenar de personas, eran hombre y mujeres de todas las edades y muchos de ellos se veían enfermos. Mai-m-mîn comenzó a hablar indicando al Dr Shugahara y al cristal, y ponto todos comenzaron a gritar, un grito que poco apoco se convirtió en un canto. Le estaban cantando a el, y era un canto triste, melancólico y sin embargo liberador. Luego cada uno de ellos se acerco al asombrado doctor, que aun sostenía el frasco con los cristales. Se le acercaban, le decían una palabras desconocidas que parecian de agradecimiento y luego se marchaban, hasta que solo quedo Mai-m-mîn que estaba llorando. Era un llanto de alegría. El doctor finalmente comprendió. Los había liberado de su deber, ahora podrían ser libres e integrarse al resto de la humanidad.

El profesor estaba tan asombrado como el, al parecer su deseo de formar parte de una leyenda comenzaba a ser realidad. Finalmente se quedaron solos y el doctor pudo entonces examinar lo que colgaba de la estatua.

Era una joya de oro. Parecía muy antigua, los símbolos que tenia se parecía a los de los antiguos sellos de Mohenjo - Daro. El doctor la tomo, y sintió que estaba hueca. Con cuidado la abrió entonces lo sintió.

Era una poderosa fuerza, el cuarto se ilumino con el brillo de un cristal, era hermoso, de sus facetas parecía irradiar mil destellos, pero el no podía verlos. Lo que sintió era que se llenaba de emociones que nunca había sentido. Miedo, envidia, codicia, deseo de poder, odio, lujuria... El cristal le decía en su cerebro: "úsame, te daré poder y tendrás todo eso"

El doctor cayo de rodillas. No tenia idea que esas emociones pudieran ser tan poderosas. Repentinamente comprendió las terribles fuerzas que habían movido a lo grandes tiranos de la humanidad. Los horrores que yacen en el alma del hombre se le habían revelado.Y comenzó a luchar ante la confusión que se quería introducir en su mente. Ya una vea había luchado contra magia, cuando Urd le había dado la poción para confundirlo, pero esto era mucho mas poderoso. Su disciplinada mente parecia querer hacerse pedazos, pero el seguia luchando. A cada argumento que se le introducia, lo aislaba y clasificaba para intentar alejarlo de sus emociones, que es lo que buscaba el cristal, pues ya se había dado cuenta que el cristal tenia conciencia. Lo intentaba seducir con las imágenes de antiguos reyes y lideres del pasado con todo su poderío. El oponia las lecciones del destino trágico de esos reyes, pero el cristal seguía buscando en su mente. Buscaba en su mente sus deseos y ambiciones, pero afortunadamente no encontraba muchos, el cristal percibió finalmente lo que el ambicionaba: "conocimiento". Y entonces por primera vez el ataque parecia disminuir por un momento, como dudando que tipo de conocimiento. Cualquier hombre mortal habría sucumbido ante el intento de manipulación del cristal, pero el tenia algo que pocos hombres habían tenido antes. Tenia el amor de una diosa.

Y entonces recordó a Urd, su imagen, su amor, su deseo de protegerla, y tal ves mas fuerte aun, el recuerdo de sus lagrimas. Todo eso le ayudo a vencer las emociones que el cristal despertaba. Entonces haciendo un gran esfuerzo logro y con su cuerpo temblando violentamente, logro cerrar la joya. Y súbitamente todo eso desapareció.

El doctor se desplomo, y se encogió sobre si mismo, se sentía como un niño desprotegido, y entonces comenzó a llorar.

Fin del capitulo X

notas:

Dekkan Traps. Es una de las mas impresionantes formaciones volcánicas del mundo. Un flujo de lava que alcanza casi dos kilómetros de altura . Fue una erupción volcánica inmensa y es junto con el meteorito que cayo en Yucatán la causa de la extinción de los dinosaurios.

Hiper-geometria. Una vez que se tiene el concepto de espacios de mas de 4 dimensiones, es relativamente sencillo extender los conceptos geométricos hasta cualquier numero de dimensiones. A estos conceptos se les llama hipergeometria. Las matemáticas no son complicadas, pero imaginárselos, es otro coso completamente distinta.

Capitulo 11: Cielo e infierno

Una disculpa por el largo intervalo entre capítulos, pero la historia me ha llevado por senderos que no tenia intenciones de visitar
y por eso este capitulo me costo mas trabajo del que esperaba.

Javier Delgado

La orden de los Caballeros Mortales
Por Javier Delgado R.

Fan fiction, inspirado en "Oh mi diosa" de Kōsuke Fujishima.

Capítulo XI

Cielo e infierno

Un trueno resonó en este pequeño valle, si es que ese nombre se le podía dar a este extraño y agreste paisaje, que parecía más una cicatriz abierta en medio del bosque, que una formación natural. En la dura roca expuesta casi no crecía vegetación lo que aumentaba aun mas el contraste con respecto a bosque El sonido reboto una y otra vez entre sus paredes desnudas dándole un sonido irreal.

En una de las paredes del valle la roca se desintegro dejando un cráter, siguieron otra serie de explosiones, y cada una dejando un nuevo cráter similar al anterior.

Pero estos no eran los únicos. A lo largo de la pared se podían observar centenares de cráteres similares, algunos parecían ser muy antiguos, los mas antiguos eran mucho mas pequeños que los recientes.

Conforme el humo y polvo de la explosión comenzó a disiparse, se pudo distinguir una figura femenina flotando a algunos metros del suelo en medio del valle.

La hermosa mujer de largos cabellos blancos cerraba sus puños con furia, mientras examinaba con ojo critico su obra, en seguida profirió una maldición en un idioma incomprensible, al parecer estaba insatisfecha con el resultado. Levanto los brazos y murmuro un largo hechizo mientras sus manos brillaban con una luz eléctrica y pequeños destellos recorrían sus dedos. Un olor de ozono llenaba el medio ambiente, hubo un poderoso destello mucho mas intenso que los anteriores y pronto un nuevo cráter adorno la pared. Este era considerablemente mayor que los anteriores.

Finalmente Urd respiro un poco aliviada. Le servia bien liberar su frustración y el accidentado paisaje era un testigo mudo de cuantas veces había sido necesario hacerlo a lo largo de su vida.

Este lugar era de los pocos lugares agrestes que quedaban en este mundo perfecto y tal ves por eso le gustaba. Sin duda el cielo era un lugar hermoso lleno de orden y armonía, pero en la búsqueda de ese orden, los dioses habían subyugado y doblegado a la naturaleza de este lugar y al menos a los ojos de Urd, que había nacido en un paisaje completamente distinto, todo parecía un gigantesco y monótono jardín artificial.

El corazón de Urd se rebelaba ante un orden tan perfecto que parecía rozar en la tiranía. Se imaginaba que de ser posible el actual Kamisama, el titulo que recibía el dios regente de este universo, le habría dado certidumbre al principio de incertidumbre, e intentado quitarle lo caótico la teoría del caos.

Liberada la tensión, no pudo evitar en estallar en carcajadas ante estos pensamientos. No era la mejor forma de pensar respecto al "numero uno". Sus ideas eran casi heréticas en un mundo obsesionado por la perfección y el orden.

Tal ves ella no era la única en pensar así, pero si era de las pocas que expresaba abiertamente su rebeldía. Por alguna razón solo a ella le toleraban esas actitudes. Era una tiranía amable, pero finalmente se aceptaban pocas disensiones. Y mas de una vez se había enfrentado directamente a reglas que ella consideraba ridículas.

Y hoy era uno de esos días. Sus planes de tener acceso a Yggdrasil habían fracasado por las razones mas ridículas imaginables.

Lo había preparado todo. Dado que ella técnicamente estaba castigada en la tierra, Peorth la bella diosa de las rosas, era la administradora, y solo la llamaban a ella en casos de emergencia.

Aprovechando que desde su visita a la tierra, Peorth había desarrollado una gran afición a algunos productos de la tierra, en especial, los manga de contenido romántico, le había traído una buena cantidad de estos.. Urd sonrió, por experiencia propia, sabia lo adictivos que eran para las diosas estos productos del ingenio humano. Algún observador externo habría reconocido esto como un síntoma de insatisfacción con su modo de vida, pero Urd no era un observador externo.

En ese momento solo sabia que no había resultado. Por alguna razón, había una alerta del sistema, pero nadie sabia o no quería decir la razón. Peorth la recibió con toda amabilidad, y la saludo como viejas amigas, a pesar de los roces que habían tenido en el pasado, había nacido un respeto entre ambas diosas. El recibir el paquete de revistas por supuesto había ayudado, ademas ante la insistencia de las demás operadoras, tuvo que prometer las compartiría con ellas. Con eso se había ganado la buena voluntad de las nuevas operadóras que no habían trabajado con ella. Pero ante la solicitud del acceder el sistema desde su consola de SYSOP, Peorth se había rehusado enfáticamente, argumentado que se encontraban en estado de alerta nivel índigo.

Según le había informado, estaban a la mitad de una crisis por lo que todos los accesos al sistema de Yggdrasil habían sido bloqueados o restringidos y solo se permitiría acceso a dioses de primera categoría de la sección administrativa, . y a pesar de ser oficialmente la Sysop, es decir la operadora de mas alto nivel, por no ser una diosa de primera categoría, ella no tenia permiso.

Eso por supuesto era ridículo, en momentos de crisis, ella es la que debía tener prioridad de acceso. Era una regla ridícula, pero no había convencido a Peorth de violarla. Pero entonces Urd recordó que ella misma había aprobado esa regla, pues nunca habia imaginado que se podria aplicar a ella. Y para darle un tono kafkiano, Urd tenia la autoridad de suprimir esa regla, excepto durante una alerta indigo.

Estuvo a punto de provocar un escándalo, cuando alcanzo a percibir un rastro de pánico en el rostro de la diosa. Urd había cedido finalmente, pero al salir, Peorth se le había acercado y susurrado una palabra "Giörel".

Y eso solo le había llevado a mas frustración. Conocía vagamente a Giörel, era una joven diosa de ´primera clase. Pero nunca había hablado con ella, no era una diosa importante y apenas era una aprendiz. ¿Que tendría que ver con la alerta del sistema?

Pero todo intento de contactarla había sido inútil. Se encontró con un muro de silencio. Como si nadie quisiera saber de ella. Simplemente parecía desaparecida sin rastro alguno.

Un suave viento se encargo de despejar los últimos restos del polvo que aun flotaba en el ambiente y Urd pudo contemplar toda la pared del valle.

No pudo evitar notar que pronto se quedaría sin espacio libre y sonrió con un poco de amargura. ¿Alguna vez podría encajar en este lugar?.

Se elevo un poco en el aire, y fue examinando los cráteres. No podía evitar sentir nostalgia ante algunos de ellos. Cada uno tenia una historia y cada uno también atestiguaba como había crecido su poder con el tiempo. Era como una especie de diario tallado en piedra.

Finalmente llego ante el primero de ellos.

Había dos pequeños cráteres, uno mas pequeño que el otro y Urd sonrió mientras se el humedecían los ojos. El pequeño era de una muy joven Belldandy, quien la había traído a este lugar. Siempre pensando en como ayudar a su hermana mayor, de alguna manera ella sabia que se sentiría a gusto en este lugar rocoso.

Pero junto a esos pequeños cráteres, había algo extraño. En medio de la pared llena de cicatrices, había un espacio extrañamente, que por alguna razón, parecía que había escapado a los accesos de ira de la diosa.

Urd suspiro, tenia tiempo que no entraba a su escondite. Elevo sus manos y canto la contraseña del lugar.

- "Þær austr ok vestr enda fálo: þar átti lofðungr land á milli "

La pared comenzó a disolverse, mostrando que solo era una ilusión detrás de ella, apareció un arco profusamente decorado. El arco estaba adornada con figuras completamente ajenas a este mundo, pertenecían a otro lugar, pertenencia a Hell.

La vista de ese arco, le produjo emociones contradictorias. Por un lado el dolor de la separación de su mundo natal, pero también había ternura.

Había sido Belldandy, la pequeña Belldandy quien había creado ese lugar para ella. La pequeña diosa que era, había realizado un esfuerzo inmenso, y todo por querer ayudar a su hermana mayor, que se sentía tan extraña en este mundo. No sabia de donde, pero había localizado una ilustración de una de las salas subterráneas del mundo de los demonios y había tallado una copia para su querida hermana mayor.

Había sido su lugar secreto. Un trozo de su otro hogar en este mundo ordenado. Urd dejo de flotar y descendió a la tierra. Camino lentamente hacia la entrada. Tenia mucho tiempo sin entrar y este lugar estaba lleno de recuerdos. Por unos momentos olvido para que estaba ahí.

Entro en una amplia sala, con un elevado techo, semejante a los salones de su mundo natal. Había sido una caverna natural, reformada con magia. Las paredes estaba cubiertas de elaboradas figuras talladas, sin embargo cualquier demonio habría notado algo extraño. Algunas de las figuras eran delicadas flores, completamente ajenas a Hell. Belldandy no había podido evitar darle su toque personal a este lugar.

En el centro de la habitación, había un pedestal de piedra y en el, un cristal que brillaba suavemente, sin embargo conforme Urd se acerco a el, este aumento su brillo, como si la reconociera.

Tallados en las paredes había repisas con objetos extraños. Eran los objetos que se había traído, recuerdos de su niñez en otro universo que ahora parecía tan lejano. Pero también eran objetos que tenían un aura que asustaba a los dioses, y por ello los había tenido que ocultar aquí con ayuda de su hermana, quien con una habilidad impropia de su edad había logrado crear un escudo que impedía que su aura saliera de este lugar.

Entonces se acerco al cristal, el único objeto que le había dejado su madre. Sus sentimientos eran contradictorios y el que el cristal pareciera reconocerla solo los exacerbaba.

Urd sintió un espasmo de dolor e ira. Recordaba la admiración y el temor que en su niñez le había inspirado su madre y luego el dolor de ser separada.

Se había sentido como un rehén en un intercambio de poderes. Su madre nunca le había dicho la razón por la que la había alejado, pero solo después supo la tragedia era en parte debido a ella..

Era una amplia cámara excavada en roca, y con las paredes profusamente talladas. A un dios le habría parecido lúgubre debido sus grandes claroscuros, pero para un demonio era un lugar acogedor. Dos niñas jugaban y peleaban rabiosamente, una de ellas quería arrebatarle un juguete a la otra. Sin embargo era obvio que no eran niñas comunes. La cámara era lujosa y profusamente adornada, para los estándares de este lugar era extremadamente lujosa y estaba fuertemente custodiada. Unos grandes y hoscos demonios vigilaban el lugar. Sus músculos hipertrofiados y su mirada ausente los señalaba como la guardia personal de Hild. Eran demonios poderosos y pero también estúpidamente fieles.

. Había dos guardias en la entrada y tres mas en el interior. Miraban impasibles los juegos de las niñas, mientras estas discutían y peleaban. Su trabajo era protegerlas, no cuidarlas.

- Urd, eso es mio, yo lo traje – Al tiempo que de su pequeña mano salia un destello de luz. Urd lo esquivo fácilmente, y este dejo una marca en la pared, una marca mas de las centenares que ya había.

- Marler, yo lo quiero, y lo voy a conseguir.- Un destello salio de sus manos, un poco mayor que el de su compañera, quien también lo esquivo fácilmente, este se estrello contra uno de los guardias, que apenas y se movió.

- No, es mio, y yo lo voy a conservar.- En vista de la falta de éxito de su anterior ataque, la pequeña salto como una pequeña fiera sobre su compañera, y pronto rodaron las dos por el suelo de la cámara.

Solo se veía una furiosa confusión de brazos y piernas, pero finalmente las dos cayeron exhaustas, y se quedaron tiradas en el piso. Pronto comenzaron a reír juntas.

A pesar de la aparente ferocidad de su lucha, no se habían hecho ningún daño. Estos juegos que incluso un dios habría considerado violentos, eran estimulados en este mundo como un juego de niños, y parte de su aprendizaje. Sus cuerpos sobrehumanos difícilmente se podían dañar. Finalmente las dos se quedaron calladas y luego Marler lanzo un teatral bostezo de aburrimiento:

- Urd, no entiendo porque no puedes salir, es muy aburrido estar encerrada aquí.

- No puedo salir sin que estos – señalando a los guaridas- alejen a todos de mi. Salir no es divertido.

- Pero eres hija de la Daimakaichō , tu les debes poder dar ordenes.

- Ya lo intente, pero no funciona, mamá les debe haber puesto algún hechizo y no me hacen caso, mira:

Con su voz infantil emitió una maldición, levanto los brazos y lanzo su mas poderoso rayo, hacia uno de los guardias. Este se estremeció ligeramente, y le dirigió una breve mirada al sitio donde había recibido el impacto. A pesar de que salia algo de humo, no hizo ningún gesto.

-¡Vez! Es inútil. Antes solo estaban los del la puerta, pero desde la ultima vez que nos escapamos ahora están también adentro. Mama estaba furiosa y les dio nuevas ordenes.

- Pues por lo que escuche, hoy esta mas furiosa que lo normal. Algo esta pasando, había mucha movimiento y no me dejaban pasar. Tuve que usar el pase especial.

Entonces vieron como los guardias se ponían rígidos. Sentían cercanía de su ama. Escucharon unas palabras airadas y en la puerta apareció Hild, la madre de Urd, acompañada de un demonio de aspecto importante.

- Shaik Aman-Reng, tu titulo no significa que deba aceptar insolencias. Los otros Shaik están de acuerdo conmigo. Ya sabemos lo que una guerra abierta puede provocar. Mi plan evitara que mueran más. Nos somos tantos, si mueren demasiados, nos extinguiremos.

- Por eso mismo debemos subyugarlos rápidamente. Algunos valientes arriesgaron su vida y dos de los dioses mas poderosos han muerto. Es nuestra oportunidad.

El impasible rostro de la Daimakaichō se altero con una expresión feroz.

- Esos rebeldes desobedecieron ordenes. Serán castigados y de eso, yo me encargare personalmente. si sobreviven, nunca mas me volveran a desobedecer.

Aman-Reng, se sorprendió por esa declaración:

- Pero ellos son considerados como héroes. Si lo haces los ataques contra ti y contra ella se incrementaran. ¿Cuantos guardias mas sacrificaras protegiéndola?.

- Ella es la futura Daimakaichō. Su vida es más valiosa. Ahora fuera de aquí. Tengo que hablar con ella.

El hombre miro con desprecio a la niña.

-No aceptaran como Daimakaichō a alguien que es mitad dios.

- Mide tus palabras. Aceptarán a quien tenga poder suficiente. Ella es mi hija y sera mas poderosa que yo. Recuerdalo, algún día tendrás que responder ante ella.

El hombre no pudo evitar mostrar una expresión momentánea de furia, que rápidamente cambio por una de sumisión.

- Mi señora, solo quiero ser un humilde consejero.

Hild miro directamente al demonio, este titubeo y desvió la mirada para no enfrentarse a esos ojos.

- Te conozco Aman-Reng. Conozco tus aspiraciones. Se que eres poderoso. El mas poderoso de todos los Shaik. Pero no tendrás mi puesto. Tu llevarías a nuestro pueblo a la extinción. No lo permitiré sin importar lo que tenga que hacer. Ahora vete, puedo llega a olvidar tu titulo y tratarte como a cualquier rebelde..

El demonio respiro profundamente, tratando de controlar su ira, pareció a punto de decir algo, pero finalmente se inclino ligeramente ante Hild, y se retiro.

Hild lo miro alejarse y luego se dirigió a su hija con toda la majestuosidad que indicaba su puesto. Su presencia era imponente. En términos humanos su belleza y sensualidad eran apabullantes, pero había mucho mas. Emanaba autoridad y poder. Su vestido estaba lleno de nudos y cierres, que le permitían mantener su poder bajo control, el gran numero de estos denotaba un poder que casi nadie en este mundo se atrevía a retar.

Su rostro ahora parecía sereno, pero sin embargo, sus mirada era penetrantes e inhumana, se sentía como un láser de alta potencia frió e inhumano. Nadie osaba enfrentar esa mirada, bastaban unos segundos para que cualquiera se sintiera con deseos de cubrirse y ocultarse. Solo había una persona capaz de soportar su mirada

- Madre- Urd adopto automáticamente un habla formal y altanera, que intentaba imitar a su madre mientras la miraba directamente a los ojos- ¿Porque nos interrumpes?. Estamos jugando.

Hild no cambio la expresión de su rostro altivo, sin embargo hubo un esbozo de sonrisa ante esa pequeña que se atrevía a hacer lo que nadie en este mundo. Ella podría ser una digna sucesora... si es que sobrevivía. Diez de sus guardias privado ya habían muerto protegiéndola. ¿Cuanto tiempo podría seguir así?

- Debes prepararte para partir. Tienes que ir al cielo. Te reunirás con tus hermanas.

- No las conozco, para que me quiero rehuir con ellos. A quien quiero es ver a mi padre. Hace tiempo que no viene.

Hild miro a la niña, su rostro estaba ensombrecido, como queriendo ocultar un dolor, y luego sin ningún intento de aminorar la noticia le dijo a la niña:

- Tu padre ha muerto. Murió junto con "ella". - Y luego espero a ver la reacción de la niña. Esta palideció, pero no cambio su expresión. Sabia que su madre no toleraría sentimentalismos.

- No... no te creo, el es un dios poderoso. Tu me lo dijiste, No habrías aceptado a alguien débil. Estas mintiendo para probarme.

- Si, el era poderoso, pero tenia un punto débil. El intento proteger a ... "ella". - El énfasis en esta palabra fue dicho con una frialdad que habría congelado los míticos infiernos de los mortales. - A pesar de mis esfuerzos, la tregua se ha roto. La guerra puede volver y yo... tengo también un punto débil que necesito proteger. Los dioses no son nuestros únicos enemigos. ¿Lo entiendes?

-No entiendo ¿Cual es ese punto débil?. Yo ya soy fuerte, quiero luchar conmigo.

Durante una fracción de segundo, hubo un brillo de orgullo en esos terribles ojos. Pero no podía permitirse algo así.

- Tu te iras de aquí. Tu eres mi punto débil. Ya arregle todo. Te iras al cielo.

Esta ves la niña no pudo evitar reaccionar

- No, por favor mamá! No quiero alejarme de ti. ¿porque me envías lejos? Puedo hacerme más fuerte.

- Ya tome mi decisión. El cielo considerara el tener a mi hija como una garantía y te tendrán que proteger. Aquí no puedo hacerlo.

La niña se quedo incrédula, y furiosa. No entendía que estaba pasando y le grito:

- ¿Entonces por eso me envías? Vas a comprar la paz conmigo. ¡Por eso dijiste que harías cualquier cosa?

- ¡No discutas!. Te dejare unos instantes. Prepara lo que tengas que llevarte, no podrás regresar.

La niña grito y su rostro se lleno de furia. Levanto sus brazos y grito un furioso hechizo y con todo su poder lanzo una descarga hacia su madre. Pero esta ni siquiera pareció notarlo, después de todo tenia poder para destruir un sistema solar con un gesto. Esa muestra de poder no era nada para ella. Pero lo que si le afectaba eran las palabras de la niña. Tras ese rostro impasible había una madre.

- Urd acércate. Tengo que darte algo. - La niña dudo, así que Hild recurrió a su voz de mando, que tenia poder que nadie podía resistir- ¡Es una orden! ¡Acércate!.

La niña no pudo resistir esa voz autoritaria, y se acerco a su madre. Esta tomo una joya de uno de sus aretes, y por una única vez en su vida, su voz mostró un pequeño destello de ternura.

-Toma este cristal, un día puedes necesitar regresar, esta es tu llave. Solo la podrás usar una vez y solo un demonio lo puede usar.

Tomo la mano de la niña y con una suavidad extraña le coloco el cristal en la mano. Y luego se inclino y le susurro algo en su oído.

-Y tendrás que hacer algo. Debes proteger a tus hermanas. Eres muy joven, pero esto es un contrato entre tu y yo.

- Yo no quiero hacerlo, no las conozco.

- Es una ord... no, espera... - Hild se inclino hasta que sus ojos quedaron al nivel de la niña. Esta se estremeció, no recordaba nunca haber estado tan cerca del rostro de su madre. Y esa mujer acostumbrada a ordenar y ser obedecida, hizo algo que la niña no esperaba. Le suplico:

-¿Lo harás por mi?, Es una promesa que hice y que tengo que transferirte- Urd se quedo sin habla, Sabia lo extraordinario de esa petición. Titubeo, pero finalmente dijo:

- Si, madre, lo haré.

-Ahora escúchame. Se que corro el peligro de que los dioses te pongan contra mi.. - La niña hizo un gesto de furia ante la sugerencia.- Por eso sellaremos un pacto.

Hild tomo a la pequeña y la levanto en vilo, como si fuera una muñeca, a pesar de sus protestas. Y luego comenzó a entonar una canción, que contenía complejas instrucciones mágicas. Estas tomaron forma, visible, penetrando en el cuerpo de la niña, finalmente devolvió a la niña a suelo y le dijo.

- Con este hechizo, la próxima vez que nos veamos y me llames "madre", se borrara cualquier alianza o sentimiento que puedas adquirir hacia los dioses. Es mi protección. No me arriesgaré a perder a mi sucesora. Ahora debes irte.

La niña estaba furiosa por lo que había hecho su madre. Aplicarle a ella. La hija de la gran Daimakaichō un hechizo de lealtad tal como lo hacia con sus estúpidos guardias.

- ¿Y si no quiero volver a decirte "madre"?

Hild no pude menos que sonreír ante esta rebeldía, ella había sido igual, pero ya no podía permitirse mas tiempo.

- Lo harás cuando llegue el momento. Todo esta listo. Pronto vendrá una escolta especial para protegerte. Yo ya no te veré.

Hild se enderezo y volvió a su actitud altiva.

Mientra tanto Marler había permanecido completamente inmóvil y congelada por el miedo a este poderoso ser, el mas temible de su mundo. Pero no pudo evitar hacer un movimiento, que le hizo recordar a Hild de su presencia.

- Marler, ven conmigo, tengo planes para ti.

Hild se retiro, sin siquiera voltear a ver a la niña. Sus ordenes siempre eran cumplidas, no necesitaba asegurarse de que la niña la seguida. Marler apenas alcanzo a hacer un gesto de despedida a Urd, y corrió detrás de la gran Daimakaichō

Urd entonces se quedo sola en su cuarto. A pesar de estar rodeada de guardias, sabia que estaba complemente sola. Todos los lazos con este mundo estaban rotos. A pesar de todo, no lloro. Hild le había enseñado bien. Solo cerro la mano apretando con fuerza el cristal. Se sentía traicionada al ser expulsada de ahí. Se formo una resolución. Nunca lo usaría, nunca la llamaría "madre". Le demostraría a su madre que no la necesitaba.

Horas mas tarde, esa niña se encontró frente a dos pequeñas y aterradas diosas. Solo entonces fue consciente de que su padre, uno de los dioses mas poderosos había muerto. Nunca había estado mucho con el, pero su breves visitas habían sido como un destello en ese mundo obscuro. Y ahora esas dos niñas aterradas, estaban ahí , desamparadas y solas como ella y reconoció que con ellas compartía algo. Su terror la decidió a protegerlas Pero no. No lo haría por Hild, lo haría por su padre y por ella misma. Nada las separaría.

Urd despertó de sus recuerdos, y floto hacia el cristal. Percibía su origen y sintió renacer el rencor hacia el y hacia su madre que la había obligado a alejarse, como un rehén en un juego de poder. Lo tomo y sintió sus emanaciones. Ningún dios se atrevería tocarlo. Pero ella era, después de todo, la hija de la Daimakaichō . Ese poder no le afectaba.

Y entonces recordó el susurro de Hild- "Debes proteger a tus hermanas"-

¿Proteger? ¿Proteger de que? Las únicas amenazas posibles solo podían venir de ella y su gente.

¿Tendría que ver con las amenazas que predecía Belldandy? Hell y el cielo, habían mantenido una tregua amarga y forzada, pero finalmente era mejor que la temible guerra que había estado a punto de destruir al multiverso. Pero Hild parecía de los pocos demonios que prefería esa paz que a la guerra.

Tal ves Hild temía una rebelión. Urd no quiso pensar mas. Le dolía pensar en su madre. Sintió que el cristal pulsaba. Se había prometido nunca usarlo... pero tenia que aceptar que podría llegar a necesitarlo.

De niña no había podido contener el poder del cristal, pero ahora era una diosa adulta. Tomo el cristal entre sus manos, y comenzó un canto mágico para sellar su poder y que ningún dios lo pudiera percibir. Le bastaron unos minutos.

Sonrió, pues ya era capaz de enseñarle algunos trucos a su madre. Tomo el cristal sellado y lo coloco en sus aretes. Finalmente dio una ultima mirada entre los objetos del cuarto, que estaba lleno de recuerdos. Repentinamente escucho un ruido de tras de ella. Había estado tan concentrada con el hechizo y se sentía a salvo en este lugar, que se había descuidado.

Volteo a ver el origen del ruido y la reconoció.

- ¡Lind!

- Fin del capitulo XI -

Capitulo 12: Valquiria

Una nueva entrega, y la historia avanza en una nueva dirección.
Pronto habrá mas acción y mas misterios, Espero sus comentarios.
Javier Delgado

La orden de los Caballeros Mortales
Por Javier Delgado R.

Fan fiction, inspirado en "Oh mi diosa" de Kōsuke Fujishima.

Capítulo XII

Recortada contra la luz de la entrada estaba la inconfundible silueta de Lind, sin faltar su hacha de combate. El contra luz y la larga sombra proyectada contra el piso, la hacían parecer de mayor tamaño y dramatismo. La imagen podría parecer teatral, pero la mas poderosa de las Valquirias no necesitaba de tales artificios.

Urd recordó que alguna vez, hacia muchos años esta visión le había provocado miedo. Era una niña asustada a pesar de intentar demostrar lo contrario al estar rodeada de sus enemigos jurados. En Hell se contaban muchas y perturbadoras leyendas en torno a esas poderosas diosas. Hild había comentado que el Cielo la protegería con todo su poder, y con una entrada igualmente dramática había aparecido ahí, su nueva guardiana. La mas poderosa de las valquirias, cuyo nombre llenaba de terror a algunos. Aprendería que algunas de esas leyendas eran fantasías, pero otras no lo eran.

Nunca podría haber imaginado, que ahora era una visión que la tranquilizaba. Ahora para ella era una diosa en la que sabia que podía confiar, incluso cuando se supone que no debería estar ahí.

- Lind. ¿Que haces aquí?

En un elegante movimiento que no pretendía serlo, Lind disolvió su hacha de combate en el aire, e ignorando la pregunta, avanzo mirando con curiosidad a lo largo del reciento. Como todas las diosas era eternamente joven, pero su actitud y porte no dejaban duda de su posición. Luego saludo a Urd con una sonrisa amable, que no podía dejar de translucir cierta condescendencia ante su antigua protegida.

- Así que aquí es donde ocultaste tus pertenencias.

Urd se sorprendió por la afirmación, ella estaba seguro que todo esto era un secreto entre dos hermanas.

- ¿Esconderlas? ¿Entonces sabes de ellas?

.- Urd, Hija de Hild. ¿Piensas que no revisaríamos todo lo que provenía del mundo que consideramos nuestro mayor enemigo?

Urd se sintió un poco incomoda, nunca había pensado que esto pudiera ser considerado como una amenaza seria.

- Son solo juguetes y recuerdos, no tenían porque importarles después de tantos años, ¿Para eso me buscas?

Lind camino hacia ella, mientras observaba con curiosidad los objetos, en su camino vio una esfera que flotaba en el aire, a pesar de las afirmación de Urd , la esfera tenia unas afiladas espinas de aspecto amenazador..

- Ah ¿que es esto?- Pregunto intrigada.

La esfera tenia un complejo diseño en su superficie, el grito de advertencia de Urd no llego a tiempo., la esfera ya se había activado

- ¡No toques eso!.. es peligroso.

La esfera se elevo violentamente en el aire y aparecieron varios brazos con armas con las que ataco a la valquiria.

- ¡Cuidado!, déjame detenerlo.

Pero la valquiria no parecía preocupada, al contrario su rostro parecía divertido. El objeto disparo algunas púas hacia ella, pero estas no encontraron a nadie. Ella se había movido tan rápidamente que parecía haber desaparecido. La espera movió sus sensores y la localizo. Aumento la velocidad de su ataque, pero Lind eran mas rápida, tanto que ni siquiera parecía moverse. Simplemente se desvanecía de un lugar y aparecía en otro.

Fue cuando Urd recordó que Lind era la mas poderosa de las Valquirias, asi que no había de que preocuparse, ese objeto nunca podría lastimarla, y mas aun, Lind parecía disfrutarlo. Urd la había visto sonreír muy pocas veces, y el que este peligroso objeto la hiciera sonreír la hizo recordara algunas de las antiguas leyendas. Finalmente Lind simplemente se coloco frente al objeto, estiro la mano para tomar el objeto y lo desactivo.

- Interesante. ¿Es esto un juguete?

- Es para el entrenamiento de los jóvenes, no es mortal, pero si puede provocar mucho dolor. Nadie esperaba que pudiéramos superarlo, solo debíamos aprender a soportar el castigo y la frustración.

- Interesante planteamiento. ¿Me permites conservarlo?

- ¿Como? ¿Para que lo quieres.? No importa, no me trae recuerdos muy agradables. Puedes quedártelos, solo que nunca supe desactivarlo. De haber sabido que hacia se hacia, lo abría hecho hace años.

- Gracias, esto me servirla para justificar de donde salio la lectura de magia demonica que apareció en este lugar, y tal ves lo use en entrenamiento. Algunas de las mas jóvenes nunca han sentido las emanaciones de objeto mágico de Hell, sera una buena lección.

- ¿Entonces no les dirás la verdad ¿Pensé que como diosas de primera clase las valquirias no podían mentir?

- Parte del arte de la guerra es saber engañar, pero si existe una persona a la que no le puedo mentir, sin embargo estoy segura que el no tendrá inconveniente en que te proteja, Aun eres valiosa para Kamisama.

Urd cerro los puños ante esas palabras.

- Valiosa... quieres decir ¿somo rehén? Aun me consideran así? Pensé que al tomar mi juramento como diosa se olvidarían de todo eso.

- Urd, No importa lo que escojas ser, Hay algo que nunca podrás dejar de ser, la hija de Hild y aun existe la posibilidad de llegues a ser la futura Daimakaichō. Pero no eres un rehén. Cuando tomaste tu primer juramento como diosa, Hild estuvo a punto de ir a la guerra, y Kamisama se arriesgo por ti y logro que te quedaras. Al menos eso le debes.

- Nunca supe sobre eso.

. - Hay algunas cosas que nunca se dicen.

- ¡Cosas..? ¿como el paradero de Giörel, diosa de primera clase? y que al parecer nadie quiere hablar de ella.

Lind levanto ligeramente un ceja pero no parecía sorprendida. Y luego sonrió, Belldandy le había ayudado a recuperar su sonrisa, pero en su rostro serio este gesto amable le daba un aire enigmático.

- Urd, sobre tu primera pregunta. Volviste a sobrepasar el limite de las alarmas.

- ¿Alarmas? ¿Que alarmas?

- ¿Sabes que tu entretenimiento de afuera siempre nos ha causado problemas?

- ¿Mi entretenimiento?.. ahh ¿Te refieres a la pared?

- Conforme crece tu poder, hemos tenido que estar ajustando el nivel de alarma en esta zona para que no se dispare un emergencia mayor, incluso con tu licencia de diosa, tu energía aun tiene un sello de Hell y hoy superaste tus marcas anteriores.

Urd sintió hervir la sangre, siempre había considerado que esa era un actividad privada y ahora se daba cuenta que no era así

- ¿Que? ¿Quieres decir que todo esta registrado? ¿Me están vigilando?

Pero la expresión de furia de Urd fue recibida con una mayor sonrisa de Lind, quien la miro divertida

- Cuando llegaste eras vigilada sin interrupción, era inevitable como hija del lider de nuestro mayor enemigo, pero finalmente ya no tuve duda de tus lealtades, y di instrucciones de dejar de vigilarte. No se que paso entre tu y tu madre, pero no tengo duda de que lado estas. En el fondo te pareces mucho a Belldandy que es capaz de sacrificarse a si misma por los que ama.. No es un secreto que tu lealtad no es hacia nosotros, sino a los que amas. Has crecido mucho, ya no eres la pequeña aterrada que intentaba fingir valor, pero aun siento que debo protegerte.

Lind por un momento puso una expresión seria, y la furia de Urd se desvanecido. A nadie mas le habría tolerado que le hablara de una manera tan condescendiente, pero esta diosa le inspiraba respeto.

- ¿Protegerme? ¿De que?

- Por el momento de ti misma y de que volvieras a pelear contra un escuadrón de Valquirias perfectamente entrenadas. En aquella ocasión a pesar de estar agotada diste una buena pelea. Te ganaste nuestro respeto.

- ¡No entiendo! ¿Porque tendría que pelear ahora?

- Como te explique, volviste a disparara las alarmas del sistema al romper tu marca anterior. Una joven valquiria me señalo una alarma de lo que parecía un gran actividad demónica, y posteriormente se detecto una emisión de magia, también con el sello de Hell. Ya estaban preparando un escuadrón, y por experiencia propia, se que no habrían sido bien recibidas.- Una sonrisa divertida ilumino el rostro de Lind.

Urd se quedo boquiabierta un momento, pero en cuanto se imagino la escena, no pudo evitar comenzar a reír. Definitivamente abría armado una buena pelea. Tal ves incluso la habría disfrutado, ahora no era la diosa joven y debilitada de la ves anterior.

- ¿ Y porque detuviste a ese escuadrón.?

- No te protegí tanto tiempo, sin reconocer tus marcas de energía. También conozco las causas de muchos de esos cráteres. Me parece que algo importante te preocupa, y debo averiguarlo. Pero debes tener cuidado, no siempre estaré yo.

- Lind.¿Por que me dices todo esto? No eres alguien que acostumbre a dar explicaciones. Y siento que me quieres decir algo.

- Urd, hija de Hild. Durante muchos años estuve obsesionada con ser mas fuerte y poderosa. Gracias a ustedes me he reencontrado y me di cuenta de que como como guardiana, falle en guiarte. Solo te inculque un desdén y odio hacia las de mi clase. Ahora reconozco que a pesar de las apariencias, seras una magnifica diosa, si no logras que alguien te mate primero. Pero tienes razón, necesitamos hablar. Ahora salgamos de aquí, y sella este lugar antes de que genere mas curiosidad.

Lind se dio vuelta y salio de ahí sin voltear a ver si la seguía. Urd gruño un poco, recordó a cierta mujer que tenia esa costumbre.

Afuera, ante la mirada curiosa de Lind, Urd sello la cueva. Lind se acerco a la entrada y paso su mano por la superficie. Luego miro a Urd e hizo un gesto de aprobación.- ¿Es magia de Belldandy?- y Urd asintió, entonces Lind realizo una llamada al sistema:

- Lind, Valquiria, Primera clase, operaciones especiales Solicita acceso al portal del centro de entrenamiento. Solicito autorización extra para Urd, diosa de segunda clase.

Un rayo de luz pareció caer el cielo deformando el continuo espacio tiempo. Pero este extraordinario fenómeno era magia cotidiana para Urd. Los bordes del túnel estaban llenos de magia poderosa y antigua.

Lind se elevo al portal, seguida de Urd. El portal desapareció y el valle volvió a quedar en silencio. Solo los cráteres recién formados eran testigos de que algo había pasado aquí.

Hild miro con creciente irritación la información que le proporcionaban las pantallas que la rodeaban. Incluso a pesar de vivir en un mundo que apreciaba mas la confrontación que la cooperación, el tener que vigilar mas a los suyos que a sus enemigos llegaba a ser desgastante.

Como temía, la muerte de ese joven, Anang Reh había causado mucho descontento. El que ademas fuera el hijo de su más poderoso rival era una coincidencia particularmente infortunada.

Ahora Anang-Reng tenia un nuevo pretexto para desafiarla, y el usar la muerte de su hijo como herramienta política no era algo que fuera a desaprovechar.

Respiro profundamente. Comenzaba a sentir cansancio de todo esto. El saber que estaba sola y sin heredera no ayudaban. ¿Sola?, eso le recordó la figura que estaba arrodillada frente a ella. Pero de momento no quería pensar en eso.

Hild miro a su alrededor, este lugar estaba diseñado para acrecentar la ilusión de poder. Era un amplio salón, las decoraciones en las paredes eran mucho mas elaboradas y barrocas que en cualquier otro lugar de este mundo, puesto que es aquí donde ella controlaba este mundo. A pesar de estar parcialmente en penumbra, la opulencia del lugar era extraordinaria.

Una serie de asientos a los lados, indicaban el lugar donde el consejo se reunía. Sin embargo rara vez estaba completamente lleno, Hild hacia todo lo posible por evitar esas reuniones., eso aumentaba el resentimiento en algunos, pero Hild estaba consciente de hacia donde querían ir la mayoría de ellos.

Pronto habría una reunión extraordinaria que no podría evitar, y este, el lugar que ella consideraba su lugar privado pronto estaría lleno de lideres exigiendo, peleando y discutiendo.

Hizo un gesto de disgusto ante la idea. Durante incontables eras, que un ser humano habría tenido problemas en contemplar, ella había sido la líder de este mundo, lo había sacado del borde de la extinción, pero nadie parecía entenderlo.

Finalmente, decidió que había un asunto que no podía posponer mas. Dirigió su atención a la joven demonio que se encontraba arrodillada frente a ella, esperando su decisión.

-Marler, dime una buena razón por la que deba escuchar ese mensaje. El mensaje de el hijo de mi mayor rival.

- Mi señora, - Había una emoción contenida en su voz, parecía al borde del llanto- Es...es.. del joven que fue ejecutado, el ya no puede ganar nada con esto.

Hild miro fríamente a la joven demonio, el que pareciera estar al borde del llanto solo aumentaba su irritación.

- Sigue siendo de el hijo de Anan Reng. Es mi enemigo. Estoy rodeada de enemigos.

- No todos son enemigos, entre los jóvenes hay algunos que están de acuerdo usted, pero le temen. Anang Reh era su líder. El... El solo quería lo mejor para nuestro mundo.

Marler titubeo, al recordarlo se estremeció, lo que no paso desapercibido para Hild. la miro intrigada, algo pasaba aquí. Se levanto y se acero a Marler, quien solo bajo la cabeza atemorizada.

Hild le tomo el rostro y lo levanto con violencia para poder examinarlo.

- ¿Lagrimas?. .¿ Amabas a ese joven? ¿Mi enemigo?. Esto es traición.

- El no era tu enemigo. Deseaba formar un grupo para contrarrestar la influencia de su padre, debes escuchar su último mensaje. Yo siempre te seré fiel, pase lo que pase.

Hild le toco la frente a Marler, se concentro y se introdujo en su mente. Sin misericordia se introdujo en sus sentimientos mas íntimos para verificar una vez mas su lealtad, escarbo y finalmente la dejo. Tenia un gesto de disgusto.

- ¡Amor.! . No te he dado permiso. Pero efectivamente veo que sigues siendo fiel. Tal ves un día te lo autorice. Esta bien. Dame el mensaje

Marler, tomo un cristal de datos. Lo coloco entre sus manos y este brillo al reconocer su presencia, finalmente Marler murmuro una palabra clave y el cristal floto en el aire. Emito un brillo y apareció la imagen de un joven demonio. Su semblante era tranquilo, era sido difícil imaginar que estaba apunto de ser ejecutado.

Marler ordeno: - Avanza a sección 3, mensaje a Hild. Activar. La imagen se modifico y tomo vida:

- Salve Hild sama. Espero realmente que Marler no haya tenido que sufrir mucho para que pudieras ver esto. No tengo mucho tiempo, pronto seré ejecutado, y lo acepto si con eso se logra preservar la paz, pero me quedaban tantos asuntos pendientes. Al menos intentare que no se cumpla. Se posiblemente solo me ves como al hijo de tu enemigo, pero soy mucho mas. Hay muchos jóvenes que desean estar de tu lado, a pesar de no estar de acuerdo con tus métodos, compartimos tus metas y sabemos que la paz solo se mantendrá si sigues en el mando. Pero ellos solo te ayudaran si estas dispuesta a escucharlos. Se que pensaras que no nos necesitas. Durante eones has mantenido el poder sin necesidad de nadie, y sin escuchar a nadie, pero eso tendrá que cambiar.

.- Mi padre conoce tu secreto. Sabemos que ya no posees todo tu poder. El sabe que estas débil, pero no sabe que tanto. Pronto exigirá un juicio de poder. El es poderoso, y podrá medir su poder contigo. Incluso si lo derrotas, el sabrá que tan débil estas y eso animara a otros Shaik de unirse a el. Una vez roto el balance de poder, no tendrás ninguna oportunidad. Incluso si los mios deciden ayudarte, sera difícil pues como jóvenes aun han desarrollado todo su poder, pero prefieren arriesgarse contigo. Marler puede ponerte en contacto con los mios, pero solo si accedes a escucharlos. Hice un contrato entre ella y yo, así que no podrás obligarla a la fuerza. Por favor, no la lastimes, ella te es fiel y yo ya estaré muerto, no tengo anda que ganar excepto saber que nuestro pueblo sobrevivirá. Finalmente, como deber a mi padre, debo pedirte que no lo mates. El cree que hace lo mejor para nuestro pueblo. No es realmente tu enemigo, no lo hace porque desee el poder, sino porque realmente cree que es el mejor camino. Hild, escucha, ya no puedes dirigir este mundo sola y no tienes a quien darle el poder.

Hild cerro los puños con furia y el aire se lleno de electricidad. ¡Su secreto! ¿Como lo podrían haber averiguado? Miro a Marler, era la única persona cerca a ella. La tomo por el cuello y levanto en el aire.

Marler no opuso ninguna resistencia, solo hizo un gesto de dolor ante el poder que la aprisionaba, Hild aflojo la presión para que pudiera hablar.

- Mi señora. Puede hacer lo que desee conmigo. Pero esas palabras son verdaderas. Ellos simplemente hicieron un balance de energía. Han estado midiendo tu poder, y solo hicieron una evaluación. Estuve investigando, y se que su medición no es exacta, por eso necesita el juicio de poder. El debate sobre el sistema doblete servirá de pretexto. Con eso podrán medir tu poder con toda precisión. No podrá negarse.

Hild la miro furiosa, pero sabia que tenia razón, lentamente la fue liberando. No lograba entender porque exista tanta fidelidad en esa criatura, esta criatura le había servido bien, sobre todo lo relacionado con Urd, pero no entendía porque lo hacia.

Sintió un dolor, ¡Urd!, si al menos la tuviera a ella a su lado. Para entonces su poder podría haber crecido lo suficiente para inclinar la balanza de su lado.

Miro a Marler, se dio cuenta de algo. Ella era el único ser en quien podía confiar. Incluso su hija la había traicionado, en cambio Marler...

Tal ves no la había valorado bien. Se acerco a ella, y volvió a poner su mano en su rostro, pero esta vez decidió penetrar mas profundamente. Y vio... Se vio a ella misma,a través de los ojos de Marler. Y entonces no vio a Hild la terrible, sino a Hild, la que usaba una mascara de impasibilidad para esconder su dolor, el dolor de la traición de un dios, el dolor de la traición de una hija, el dolor de la soledad, y admiración por su fortaleza para seguir adelante.

Hild la soltó indignada. Esta criatura podía ver a lo mas hondo de su ser. Esta criatura sentía admiración... y también compasión por ella, ¡ Compasión! Hacia ella que podía destruirla con un gesto.

Pero logro contener la ira, y volvió a ver a Marler, la joven demonio no se atrevía a mirarle a los ojos. Pero ya la no la veía igual. Tal ves había mas ahí de lo que ella esperaba. Finalmente tomo una decisión.

- Esta bien. Escuchare a esos jóvenes. Pero no prometo nada. Después de eso tengo una misión para ti. Sera la misión mas importante que jamas hayas tenido. Si logras logras cumplirla te recompensare mas allá de lo que puedas imaginar.

- Mi señora. No lo haré por la recompensa, lo haré porque se que es lo mejor para nuestro pueblo.

Y lentamente, venciendo su miedo, levanto la mirada y miro a Hild a los ojos venciendo todos sus temores, le mantuvo la mirada.

Hild estaba asombrada, solo una persona había sido capaz de hacer eso. Se acerco a Marler, le puso un a mano en su hombro. Marler se estremeció ante ese contacto, y Hild le dijo:

- Creo que te he juzgado mal. Tendré que corregir eso.

Urd salio del portal y recibió un súbito impacto de calor y presión. Sintió dolor antes de que Yggdrasil reajustara su cuerpo de diosa a ese ambiente. Desearía que Lind la hubiera prevenido, pero era típico de ella olvidar que no todo mundo era tan poderoso como ella.

Era un mundo hostil, inhóspito, tenia una pesada atmósfera desprovista de oxigeno y llena de vapores tóxicos. El calor debía ser suficiente para derretir el plomo. La presión era tan grande que todo se deformaba, como si en lugar de atmósfera fuera un océano. Miro al cielo de este mundo, y vio unas nubes arremolinadas de un ominoso color amarillo y que apenas ocultaban un gigantesco y moribundo sol rojo.

La gravedad también era mayor que la terrestre. Este lugar no solo debía estar desprovisto de vida, sino también de posibilidades de desarrollarla.

- ¿Que lugar es este.?

- Es nuestro campo de entrenamiento. Este es un universo carente de vida, y que existiría poco tiempo. Requerimos poder usar todo nuestro poder, y aquí lo podemos hacer sin temor a provocar consecuencias.- Lind miro a Urd y luego hizo un comentario inesperado- Belldandy te ofrecería un te, pero te imaginaras que el agua liquida aquí no puede existir.

Urd rio, saliendo de Lind ese comentario era una broma monumental. Finalmente Lind se puso seria.

- Ahora dime ¿porque es tan importante entrar a Yggdrasil?

Urd dudo un poco, pero Lind parecía ser su única oportunidad. Comenzó a explicarle que había usado un acceso no autorizado y descubierto muchos procesos faltantes, pero Lind pudo ver que había mucho más. Inicio un hábil interrogatorio y a su pesar Urd tuvo que explicar mucho mas. Tuvo que hablar del expediente de Keiichi. Evito mencionar a Belldandy, pero Lind fácilmente lo intuyo.

Lind la miro fijamente, como midiéndola para saber si era verdad, y luego... sonrió. Urd comenzó a pensar que cuando Lind sonreía, era momento de preocuparse.

- Urd, sabes que todo eso te podría atraer graves penas, no solo a ti, sino también a Belldandy, incluso a pesar de ser Nornas.

. - Nunca mencione a Belldandy

- No hace falta, se lo que ella haría por proteger a Keiichi. Urd. Eso es importante. No vuelvas a entrar al sistema de manera ilegal sin consultarme. Recuerda, yo también deseo proteger a Keiichi.

- ¿Sin consultarte?. ¿Realmente no reportaras todo esto?

- Urd, habría sido mas fácil si fueras valquiria. Me seria fácil justificar tus actos, pero en este momento has llamado demasiado la atención. Recuerda que hay dioses que no olvidan quien es tu madre y en este momento estamos al borde de la guerra.

- ¿Que? ¿Como es posible? Hild nunca haría algo semejante sin un motivo.

- Hild no, pero Anang Reng si.

- ¿El Shaik Anang Reng?

- ¿Lo conoces?

Urd cerro lo ojos, intentando recordar al demonio que había visto su ultimo día en Hell.

- Solo lo vi una vez, pero se que se opina a Hild y - intento recordar mejor, había algo que debía recordar... - creo.. que el estaba de parte de los que asesinaron a mi padre..

- Si recuerdas bien. También apoyaba a los que deseaban matarte.

- ¿Asesinarme?

-¿ No lo sabias?. Hild te envío aquí para proteger tu vida.

Urd se quedo sin palabras. Siempre había creído que el ser enviada al cielo había sido solo por razones políticas... nunca había pensado que Hild lo hiciera por su seguridad.

- No, no lo sabia- Dijo finalmente- Creo... tal ves he sido injusta con ella.

- Hild es un adversario formidable, pero la respeto. Ella no desea la guerra, pero hay posibilidades de que sea derrocada. Ante eso, el que exista una anomalía técnica en Yggdrasil no sera considerado como prioritario. Desgraciadamente ahora tampoco podremos entrar sin llamar la atención y llamar la atención hacia ti. Que la hiaj de Hild intente entrar a la fuerza al sistema, cuando hay una posible guerra, sera visto como algo muy sospechoso.

- Pero es mas que una anomalía, estoy convencida de que hay una amenaza real.

- Nosotras lo sabemos, pero no es una amenaza inminente. Aun así, haré lo posible por lograr que tengas ese acceso. Ahora, deberas regresar a la tierra, pero hay algo que debemos hacer. Tienes que aprender a defenderte.

- Yo se defenderme. - Contesto Urd con irritación.

Lind señalo a una gigantesca montaña de granito, parecía haber emergido recientemente, pues la erosión no había redondeado sus irregulares superficies.- Entonces destruye esa montaña- Urd tenia un gran poder, pero esto parecía demasiado.

-¿Que ? Es demasiado grande, no creo tener poder para eso.

-. Hazlo. Eres hija de la gran Daimakaichō, también tu padre era uno de los dioses mas poderosos. Es hora de ver si tienes algo de ellos.

Urd dudo un instante,, pero las palabras de Lind eran un reto que no podía ignorar. Nunca había querido emular a alguno de sus padres, pero no podía soportar ese reto.

Se concentro, por alguna razón sintió que el poder le llegaba con mucho mas facilidad. Comenzó a entonar un hechizo de poder, uno que nunca se había atrevido a usar. Sintió la acumulación de energía, su cuerpo brillaba, en sus sus manos se comenzó a formar una esfera de plasma incandescente con una intensidad que nunca había logrado y finalmente lanzo una descarga contra el flanco de la montana.

El suelo se estremeció, el impacto equivalía a una pequeña bomba atómica, y parte de la ladera de la montana se derrumbo. Urd nunca pensó que pudiera causar tanta destrucción, se detuvo un momento para recuperarse y volteo a ver a Lind orgullosa.

Lind seguía impasible y luego comento

-Eso es todo? Yo esperaba algo asi:

Lind levanto su brazo y apenas si ningún gesto o invocación, lanzo un poderoso rayo de plasma ígneo y furioso. Parte de la cima de la montaña se vaporizó. Urd sintió breve escalofrío, y recordo algunas de las leyendas sobre las valquirias. Nunca había visto semejante poder. Entonces Lind le dijo con seriedad:

. - Urd, ahora deja de jugar y concéntrate..

Esas palabras hicieron hervir la sangre de Urd, quien esta ves mezclo su ira con su poder. De haber estado mas tranquila, habría notado que Lind realmente se había debilitado con la demostración de poder.

Esta vez formo una esfera de plasma, la hizo crecer, apenas la podía mantenerla bajo control, el poder era tal que no la podia tocar con sus manos. Comenzó a oscilar fuera de control.

-Cuidado.. Así te vas a hacer daño...

Era demasiado tarde, Urd lanzo la inestable esfera de energía, que había superado todo lo que nunca antes había hecho y parte de la montaña alcanzo a vaporizarse, pero ella recibió parte del impacto.

Urd gritó de dolor al recibir parte de la energía que ella misma había creado. Sus manos parecían arder, y cayo derrumbada mientras intentaba sobreponerse al dolor. Sus manos estaban severamente quemadas.

- Urd, espera, no te muevas, llamare un sanador.- Urd miro sus manos ennegrecidas, el dolor era insoportable, pero ella tenia sus propios métodos y su propio orgullo.

-No, no quiero un maldito sanador, Yo me puedo curar sola. -

Soportando el dolor, tomo uno de sus aretes, y de su interior emergieron unas pequeñas pastillas. Gracias al trabajo con el doctor sus pociones curativas ahora eran mas poderosas que nunca. Apenas y podía mover las manos, y con dificultad separo una pastilla y la tomo.

Sintió como su cuerpo comenzaba a regenerar el daño, vio como sus manos recuperaba el color, el dolor se desvaneció, las quemaduras desaparecieron. Entonces por primera ves en su vida, Lind pareció impresionada, y finalmente comento.

- Nunca había visto una poción tan poderosa. Urd, como lo lograste.

Urd aun no se terminada de recuperar, sabia que le llevaría varias horas superar el daño completo, con un quejido alcanzo a decir.

- He mejorado mis pociones, con algo de ayuda. Pero se que para los dioses siguen siendo cosas sin utilidad.

- ¿Ayuda.? ¿Te refieres al mortal del que me hablaste.? Creo que tendré que conocerlo.

Lind se quedo pensativa un momento, y tomo una decisión.

- La autocuración requiere mucha magia, que en un combate podría usarse para ataque y defensa. Esa poción curativa no utiliza magia extra. Puede ser la diferencia entre la vida y la muerte en un combate real. Te pido que la compartas con nosotras. Según nuestras reglas, podre darte algo cambio.

- Puedes quedártelas, ¿pero contestaras mis preguntas.?

- No,! – Urd gruño exasperada por la frustración – Pero te daré esto:

Lind extendió sus manos, y en ellas apareció un hermoso estuche, decorado en un extraño estilo, parecía antiguo y arcaico.

- Pero esto, estoy es muy valioso, recuerdo las antiguas leyendas, y dicen no fue hecho para ser usado por dioses. ¿Que debo hacer con esto?

- Tu sabrás para que usarlo, pero espero que lo necesites, me sentiré mejor si lo tienes. Ademas un consejo. Creaste un plasma de tal energía que no puedes usar nada material para contenerlo. No intentes hacerlo de nuevo si no sabes como contenerlo, nosotras usamos nuestras hachas de combate para eso. Tienes mas poder del que crees, pero aun debes aprender a controlarlo. Solo puedo decirte algo, la tierra no es un lugar seguro. Regresa inmediatamente y protege a los tuyos.

Urd tomo el estuche con reverencia, era lo mas cercano en su mundo a algo que pudiera llamarse sagrado.

- Lind, me estas asustando. Regresare inmediatamente.

Lind se acerco a Urd y le dijo:

- Serias una magnifica valquiria, pero necesitas enfocarte. No he olvidado lo que me dijiste. Si existe algo mal en Yggdrasil para mi es mucho mas serio que la posibilidad de guerra. Pronto sabrás de mi.

Lind entonces se prepara a llamar al portal

.- Solicito acceso a portal. Autorización a Urd, diosa de segunda clase, conexión directa a la tierra.

En cuanto Urd desapareció, Lind llamo a una de las jóvenes valquirias.

- ¿Pudiste tomar las medidas?

- Si señora. Nunca había visto tanto poder.

Le entrego a Lind un panel portátil de datos. En el se desplegaba un análisis detallado de la energía de Urd y un scan de su cuerpo durante el proceso.

- Ella es hija de dos de los seres mas poderosos que conocemos. Su poder debería exceder lo que vimos, y sin embargo apenas y pudo controlarlo.

- ¿que significa eso?.

- Observa esto. Su verdadero poder parece estar bloqueado. Ella debería tener capacidad de extraer energía tanto de Yggdrasil como de Nidhogg. Observa esto, aquí en su código hay una secuencia extraña, debe ser el bloqueo, pero esta profundamente encriptado. Sin embargo creo reconocer esa firma, debe ser de Hild.

- ¿Tiene un hechizo de su madre?

- Si, lo imaginaba, Hild no habría enviado a su hija a vivir con sus enemigos sin algún tipo de protección, yo lo habría hecho. Debe ser alguna especie de código de lealtad, que se activara con alguna señal o palabra clave, liberando su poder completo.

- Pero entonces, ¿podemos confiar en ella?

Lind miro con detenimiento el despliegue de datos, luego miro a la joven y dijo simplemente

- No lo se, realmente, no lo se.

- Fin del capitulo XII-

Capitulo 13: Liberación

La orden de los Caballeros Mortales
Por Javier Delgado R.

Fan fiction, inspirado en "Oh mi diosa" de Kōsuke Fujishima.

Capítulo XIII

Aun era de noche pero un tono rojizo en el cielo anunciaba que pronto amanecería. Un hombre avanzaba por una vereda en el bosquecillo, alumbrado con la tenue luz de una linterna eléctrica. El camino era empinado, pues en lugar de seguir el camino principal, el hombre cortaba camino atravesando directamente el bosque rumbo a la cima de la pequeña montaña. Se movía sin titubear, denotando que no era la primera vez que hacia el recorrido, este era un ritual que repetía con frecuencia. Finalmente llego a la cima, donde había una pequeña y derruida pirámide prehispánica. Miro con cierto disgusto el lugar, pues sabia que no era el tiempo, sino los turistas los que habían causado la mayor parte del daño reciente. Finalmente en un gesto de resignación se encogió de hombros y trepo a la cima de la pirámide. Aun faltaban varios minutos para el amanecer, y en el borde de la cadena montañosa que rodeaba al valle, se veía ya un tenue resplandor. Respiro profundamente para llenarse con el fresco y estimulante aire de la mañana, cerro los ojos un momento y luego, lentamente miro a su alrededor.

Era un visión fantástica y hermosa. En medio de un mar de luces que por un lado se expandía mas allá del horizonte y por el otro llegaba hasta el borde de las montañas y un poco mas allá, como intentando invadirlas, emergía esta pequeña montaña, en realidad, un volcán extinto hacia apenas unos miles de años. Intento imaginarse como debió haber sido en el pasado. Un hermoso y antiguo lago, lleno de vida, de aves migratorias, de pesca, y que rodeado de tierras fértiles que los industriosos habitantes de l lugar lograban que dieran varias cosechas al año. Este gran lago se extendía como un mar interior, llenando este inmenso valle, rodeado de montañas y volcanes extintos y hacia el norte en el centro del lago, se encontraba la gran isla artificial que fuera la gran Tenochtitlan, una de las ciudades mas grandes de su tiempo.

Pero ese hermoso lago había desaparecido y sabia en unos minutos ese hermoso mar de luces desaparecería, cuando el sol dejaría ver en su lugar el mar de concreto y asfalto de la moderna ciudad de México. El hombre se encontraba en la cima de Ciltaltepetl, que en nahuatl significa "cerro de la estrella", un antiguo lugar sagrado de los pueblos nahuas. Poco a poco los destellos del sol comenzaron a aparecer por el borde de las cadena de montañas que rodeaba al valle. Pronto el el viento se llenaría del olor de gasolina, Diesel y del rumor de la ciudad que despierta. Pero el quería seguir imaginando que su montaña era una isla perdida. Todo eso lo ayudaba a olvidarse de sus problemas y las decisiones que pronto tendría que tomar..

Se quedo un momento más disfrutando del magnifico espectáculo del amanecer. Pocos podía disfrutar de un observatorio tan apropiado, era uno de los pocos privilegios que disfrutaba como el director del pequeño y olvidado museo del Museo del Fuego Nuevo del Citaltepetl.

Decidió que era hora de volver a su oficina, eran apenas unos 15 minutos de descenso, pero pensó en desviarse para pasar por algunas de sus cuevas favoritas. Hacia apenas unos miles de años, el volcán había emergido en medio del lecho de lago, y el encuentro de la lava y el agua había resultado en la formación de cientos y cientos de cuevas. Cuevas que los antiguos habitantes del lugar tenían como sagradas. Conforme descendió vio algunas ofrendas nuevas de flores y plumas. No sabia quien lo hacia, nunca los había podido sorprender, pero siembre encontraba nuevas ofrendas, en esta época del año, eran las flores de naranja intenso de la flor de los muertos, el Cempoalxochitl . Pero había un lugar donde nunca se colocaban ofrendas, un lugar que parecía estar maldito, un lugar lleno de tesoros.

Después de unos minutos entro al edificio del museo, el museo hacia cuarenta años, había sido una novedad arquitectónica. Pasó frente a un viejo guarda que lo saludo irritado, para informarle que nuevamente uno de los baños estaba fuera de servicio por una tubería rota. Al escuchar esto, el Dr Jorge de León Rivera suspiro. Tendría suerte si lograba arreglarlo antes de una semana y posiblemente tendría que pagar las reparaciones con su escaso sueldo. Luego miro a las viejas exhibiciones. No tenia presupuesto para actualizarlas y ya mostraban su edad, faltaban luces, había letreros borrosos, y ademas en las bodegas del museo tenia piezas recién excavadas que necesitaba clasificar, ordenar, publicar y restaurar.

Finalmente se dirigió a su oficina donde se tuvo que sentar con cuidado, la silla estaba a punto de romperse. El museo había sido construido 40 años atrás y aun tenia un aspecto moderno, pero que no lograba ocultar el abandono en que había caído

Con un gesto de desesperación, saco un documento de su escritorio. Estaba escrito en un elegante papel membretado de un importante laboratorio farmacéutico. En realidad eran tres copias de un mismo documento, en japones, ingles y español. Había llegado un par de días atrás y ya se sabia de memoria el contenido. El laboratorio le ofrecía hacer un importante donativo a su museo. Al ver la cantidad ofrecida casi había roto su desvencijada silla, pero a cambio... y eso era lo que lo hacia dudar... debería ofrecerle todo su apoyo a cierta persona. Al doctor en etnobotanica Shugahara Kenji, para que le pudiera dar acceso a cierta pieza arqueológica... que necesitaba tener en sus manos.

Golpeo el escritorio con furia. la idea de entregar una pieza arqueológica, una pieza tan especial, que ni siquiera aun se había atrevido a publicar su existencia. Luego, miro a su alrededor, al museo que tanto amaba y que estaba pasando por un lento, pero inexorable deterioro. Poder levantar ese museo, darle la importancia que se merecía, poder hacer excavaciones en la zona, con equipo especial para localizar los cientos de sitios arqueológicos que seguramente estaba seguro de encontrar... Todo, a cambio de olvidar su integridad y vender una pieza. Una sola pieza.

¡No!, no lo podía hacer.

Entonces escucho que tocaban a la puerta. El guarda del museo se asomo nerviosamente y le anunció que tenia visitas.

El Dr Rivera se quedo intrigado, era aun muy temprano, pero efectivamente escucho un rumor de al menos media docena de voces. No esperaba tantos visitantes. Tomo el documento y salio de su oficina, donde quedo atónito ante un extraño espectáculo.

Lo primero que llamo su atención fue un hombre con una llamativa vestimenta. Seguramente era hindú. Este hablaba animadamente con dos hombres tambien de aspecto oriental, casi estaba seguro que eran japoneses. Uno de ellos debía ser el Dr Shugahara Kenji, entonces miro con mayo atención al de mayor edad y casi salta de la sorpresa. El otro de ellos era su ídolo, el Dr Saburo Sugiyama, el famoso investigador que durante varias temporadas había explorado la Pirámide del sol y de la luna en Teotihuacan.

¿Que hacia ahí? ¡Seguramente el no podía estar de acuerdo en entregar una pieza arqueológica a cambio de un donativo!

Ademas había varios jóvenes, por su forma de vestir, sus jeans, su pelo largo, casi podía adivinar que eran estudiantes de antropología. Los jóvenes llevaban varias cajas que parecían bastante pesadas.

El Dr Saburo Sugiyama se le acerco muy afablemente.

-Dr Rivera, es un placer conocerlo, hace tiempo que quería conocer su museo.

El Dr Rivera intento reconocer un tono de burla al referirse a su destartalado museo, pero no lo encontró, al parecer hablaba en serio.

- Dr Sugiyama, no tengo palabras para expresarle mi admiración, durante años he seguido sus trabajos, no esperaba verlo aquí, en este pequeño museo.

- ¿Pequeño museo?, Espero que pronto deje de serlo, gracias a la propuesta del Dr Shugahara.

- Dr Sugiyama, espero que no se ofenda, pero creo que no puedo aceptar la oferta, no puedo darle esa pieza, le pertenece al país.

Para su sorpresa, como contestación escucho la alegre risa del Dr Sugiyama, que lo miro con felicidad a los demás y exclamo en ingles a sus compañeros.

- Se los dije, este es un buen hombre. Ha luchado por años por levantar este lugar, y su integridad es a toda prueba.

Luego el Dr Sugiyama se dirigió a quien debía ser el Dr Shugahara y en japones le explico rápidamente la situación. Este sonrió y se acerco al desconcertado director del museo, le hizo una cortes reverencia y le dijo en un español cortado, y apenas comprensible:

- Por favor, necesito su ayuda, el Dr Sugiyama le explicara todo.

Media hora después el grupo de hombres se encontraban en una cueva en la mitad de la ladera del volcán. Habían tenido que despejar la entrada de rocas, pues por temor a un saqueo arqueológico, la entrada de la cueva había sido sellada, en espera de poder contar presupuesto y recursos para una excavación formal.

Mientas los estudiantes despejaban la entrada el Dr Sugiyama pregunto:

-¿ Entonces descubrió esta cueva, debido a que aquí no se hacen ofrendas?, esa es una conclusión muy extraña y aventurada. ¿Como llego a ese razonamiento?

El Dr Rivera se sintió un poco nervioso, como un estudiante que necesita explicar su razonamiento a un maestro. En eso fue interrumpido por el Dr Shugahara, quien con un entusiasmo que casi parecía infantil estudiaba un ramo de una llamativas flores de color naranja que había recogido de una ofrenda. En su entusiasmo le pregunto algo en japones:

- ¿Como se llaman estas flores? ¿que uso tienen? ¿tienen alguna propiedad mágica o terapéutica?

El Dr Sugiyama no pudo menos que sonreír ante el entusiasmo de su colega, pero lo entendía, este país ofrecía tantas sorpresas, así que le contesto

- Se conoce como Cempoalxochitl o flor de los muertos. No se le conoce ninguna propiedad terapéutica, pero se dice que su aroma permite que los espíritus de los muertos encuentren el camino de regreso a su hogar para visitar de vez en cuando a sus deudos. Le pediré a mis estudiantes que le envíen algunas muestras si le interesa.

La cara de satisfacción del Dr Shugahara fueron más que suficiente para saber que si lo deseaba. Luego le pidió al Dr Shugahara y a su acompañante que se acercaran, para poder traducirles la información sobre el descubrimiento de la cueva. Le indico al Dr Rivera que continuara con su relato. Este se sintió incomodo al ser el centro de atención de los tres especialistas, pero continuo con su relato.

- Desde hace miles de años, las cuevas de este volcán son consideradas como pasajes al mundo espiritual y que se supone se abren en ciertas épocas del años. Hasta la fecha, la gente aun viene aquí, y colocan ofrendas para pedir permiso para comunicarse. Se me ocurrió que podía haber cuevas sin descubrir, así que comencé a hacer un mapa de donde se colocaban las ofrendas. Así localice algunas cuevas que no conocíamos, pero observé que había una zona donde no se colocaba ninguna, a pesar de que ahi habia una cueva que yaconocíamos. Eso me sugirió que la cueva debería ser especial, por lo que decidi investigarla con mayor detalle. Al explorarla, finalmente encontré una pared falsa, y sobre todo, que parecía intacta. Y esto- dijo señalando a su alrededor- Es lo que encontré:

La cueva parecía tosca y primitiva. Apenas y se había modificado las paredes de lava solidificada. Se habían ampliado algunas partes y se habían tallado unos nichos, pero por ninguna parte aparecían los elaborados relieves y tallas de las civilizaciones prehispanicas. En lugar de esto, había centenares de piezas de barro, otra talladas en piedra volcánica, y esparcidas en ellas, algunas de oro. En las paredes también había más figuras. Todas ellas tenían algo en común. Todas miraban al centro de la cueva como un ejercito de vigilantes. Eran figuras de antiguos dioses, muchos de ellos ya olvidados. También había objetos cotidianos, madera, piedra, barro y obsidiana y en una esquina, un esqueleto colocado en cuclillas, como si estuviera vigilando el lugar. Tomaría años de trabajo poder estudiar y clasificar el contenido, todos eran objetos únicos y maravillosos.

Pero había algo extraño. El grupo había entrado en la cueva con un sentido de maravilla ante el lugar, pero en el interior se sentía una extraña opresión. Parecía ser algo en el ambiente. Se sentía un desasosiego, como si algo terrible estuviera por suceder.

Y en el centro de la cueva había un pedestal tallado burdamente en lava. Y en el centro del pedestal reposaba una pieza de oro. Esta parecía tosca y antigua. Posiblemente realizada por el antiguo método de la cera perdida.

- ¿Azteca? - pregunto intrigado el Dr Shugahara.

- No- dijo el Dr Rivera, en voz baja y con cierta reverencia- Los aztecas son muy recientes. Su civilización no tiene mas de 800 años. Esto es mucho mas antiguo, posiblemente tres mil años mas antiguo. Esas figuras, son dioses y guardianes que vigilan a esa pieza. Es muy raro encontrar una pieza de oro de esta época. Los conquistadores tomaron todo el oro que encontraron y lo fundieron, no les interesaba su valor artístico. Esta pieza es muy especial. Es de una época en que no había aun escritura en estas tierras, y sin embargo, ademas de es una deidad desconocida, tiene marcas, como si quisieran decirnos algo. Siempre que entro a este lugar, me dan escalofríos, siento que aquí hay algo maligno. A veces quisiera volver a cerrar este lugar, pero es un descubrimiento importante, cambiara todos los conceptos históricos de las civilizaciones de meosamérica.

Mientras hablaba, los estudiantes habían abierto las cajas, y de su interior sacaron varios biombos, semejantes a los que usan trabajan con equipos de rayos X. Tenia un recubrimiento de plomo para proteger contra la radiación. A pesar de que le habían explicado lo que pretendían, no dejaba de ser extraño ves este equipo en un sitio arqueológico. Siguieron las instrucciones que habían recibido y todos se colocaron detrás del biombo, que tenia unos cristales emplomados especiales para poder ver.

Cuando terminaron, el Dr Shugahara se puso un pesado delantal de plomo y una mascara especial. Tomo una caja que tenia marcado el símbolo de radiación y con cuidado se acerco al pedestal.

El Dr Rivera sintió que le daba un vuelco en el corazón. Este hombre estaba a punto de alterar la escena arqueológica, sus pisadas en el suelo dejarían marcas. Luego lo vio levantar la pieza de oro, y tuvo que gritar cuanto al parecer intentaba romperla.

Su grito fue interrumpido por un enérgico gesto de el Dr Shugahara. Este continuo con su operación , y finalmente le mostró el resultado. Había logrado separar la base de la pieza y en su interior encontró algo. Brillaba con luz propia, era un brillo verde y enfermizo. Repentinamente la atmósfera del lugar, se volvió aun más pesada y opresiva. A pesar de la protección especial, algo del poder del cristal llegaba a ellos. El Dr Rivera, que se encontraba detrás el biombo, observando, no pudo evitar sentir una profunda angustia, una soledad. comenzó a sentir un ansia, ansia de fama, de logros económicos, de poder, de...

Repentinamente todos esos pensamientos cesaron, como por acto de magia

El Dr Shugahara había colocado el cristal en la caja protegida contra radiación y al cerrarla parecía como si alguien hubiera apagado un interruptor.

La opresión del ambiente de la cueva había desaparecido súbitamente. Ahora la sensación había sido reemplazada por una paz interior, como si después de ver lo peor de uno mismo, se pudiera apreciar mejor las partes buenas.

El Dr Rivera comprendió entonces que todo lo que le habían dicho era verdad. Ese cristal, proveniente de un pasado remoto, había sido escondido ahí, para proteger a la humanidad de sus posibles efectos. ¿Que clase de hombre seria el Dr Shugahara que se atrevía a enfrentarse a algo así?

El Dr Shugahara volteo a verlo, le sonrió y le hizo una pequeña reverencia. Parecía que hubiera leído sus pensamientos. Envuelto en el traje a prueba de radiación, su figura parecía extraña e irreal. Levanto las manos y le mostró la figura de oro, para que pudiera apreciar que no le había hecho ningún daño. Entonces se acerco, lentamente debido al peso del traje, y le entrego la figura de oro, ahora vacía y le dijo algo que no comprendía, pero que su colega le tradujo.

- El oro era lo mejor que tenían para protegerse de las emanaciones del cristal, es incluso mas eficiente que el plomo, pero no era suficiente. La pieza ya es inofensiva. Con el donativo podrá explorar este lugar, pero le pediré que no diga lo que ha visto, hasta que entendamos mejor con lo que estamos tratando.

-Entonces.. ¿existen mas cristales como este?

- Si, como especialista, sabrá que la pirámide del Sol en Teotihuacan, fue construida sobre una caverna. Pero nunca hemos publicado fotografías de la caverna. Por alguna razón, nunca fuimos capaces de sacar fotos, los negativos tendían a velarse, y sospechamos de algún tipo de radiactividad, asi que restringimos el acceso al caverna hasta poder entender lo que pasaba. Ayer el Dr Shugahara nos enseño lo que se encontraba oculto en su interior.

- ¿porque buscan estos cristales? ¿que harán con ellos?

- Eso, lo sabrá algún día, que espero sea cercano. De momento, la explicación es mas fantástica de lo que se pueda imaginar. El Dr Shugahara debe continuar su búsqueda, y nosotros debemos seguir con nuestro camino.

El Dr Shugahara se le acerco, junto con el hindú, tenia una expresión solemne y le hizo una elegante reverencia de agradecimiento. Al de cerca el rostro del oriental, pudo ver una resolución que no había visto antes y que lo hizo estremecer. Ese hombre parecía tener una misión divina que cumplir. Así que imito su gesto lo mejor que pudo y le deseo la mejor de las suertes. El Dr y su acompañante se alejaron, mientras el Dr Sugiyama decidió llamarlo y hacerle un par de propuestas.

- Ya que estamos aquí, con algunos estudiantes, porque no comenzamos el levantamiento de este magnifico sitio.

- Pero, ¿y el Dr Shugahara?

- El tiene una misión que cumplir, por cierto .¿Ha escuchado hablar de la organización de los primates?, creo que le gustaría integrarse a ella.

Después de haber desaparecido la influencia del cristal, el Dr Rivera se sentía eufórico. El resultado fue un dia largo y productivo. El pequeño museo vería muchos mejores tiempos..

Al día siguiente, al regresar a la cueva, se encontró con una hermosa ofrenda de flores en la entrada de la cueva y por un momento olvido su escepticismo de científico y pensó si los antiguos relatos sobre los dioses tendrían algo de verdad.

Walharen demonio de tercera clase, Sysop adjunto de Nidhogg, maldecía su suerte. Primero, su solicitud de ser integrado a la división de combate había sido denegada una vez mas, y con eso su ultima posibilidad de convertirse en demonio de segunda clase se había evaporado. Sus ropas indicaban que pertenecía a la despreciada clase administrativa. A pesar de ser los responsables de que todo funcionara, eran considerados el estrato más bajo de esta sociedad y todos sus intentos de cambiarse de clase era vistos con burla. Recordó con amargura las palabras del asistente de reclutamiento.

- Tus capacidades como Sysop no tiene rival, así que seguirás en ese puesto, sin importar que hayas sido el mejor en el entrenamiento de combate. Estoy seguro que te sera útil para enfrentarse a ... los bichos de programación. - La risa del asistente , apenas mayor que el, aun resonaba en sus oídos.

Y ahora, como si fuera un aviso, esa mañana se había desatado una epidemia de errores en el sistema. La sala principal era un avispero de actividad, pero todos estaba dedicado a tratar de contestar las llamadas irritadas de todos los usuarios, mientras que solo el, El SYSOP adjunto, se dedicaba a resolver el problema.

Finalmente la actividad extraña desaparecido, pero el sabia que no era debido a sus habilidades. Desde hace días había observado actividad de origen desconocido, y casi hubiera jurado que era un ataque dirigido, excepto que sabia que desde el cielo nunca se intentaría algo así. Había un acuerdo tacito, y que la existencia del Cielo y de Hell dependía del buen funcionamiento de esas grandes supercomputadoras Yggdrasil y Nidhogg, se daba por hecho que seria un suicido interferir con ellas y el intentarlo estaba fuertemente penado. El ultimo demonio que había intentado interferir en Yggdrasil había sido sentenciado a convertirse en un ser no pensante y no creía que alguien desde el cielo intentara hacer algo semejante. Pero aun así, no podía hacer a un lado la sospecha de que todo esto era provocado.

Pero el informar a sus superior solo había resultado en una nueva frustación:

- Entonces es tu deber, ir con Hild e informarle... personalmente.

La risa ominosa de su superior le hizo recordar que Hild no apreciaba las malas noticias. Ahora se encontraba en camino a la cámara del concejo. No tenia ninguna prisa por llegar, y decidió pasar al registro principal para dejar sus asuntos en orden, solo como precaución. En realidad no tenia nada importante que arreglar, pero pensó que dejar sus sospechas por escrito, podrían ser de utilidad a su sucesor...

Era una media tarde en la residencia Morisato, todo estaba extrañamente silencioso, cuando la pantalla de la vieja televisión cobro vida. Urd, regresaba a casa.

La pantalla se iluminó y se materializo la hermosa figura de la diosa, pero apenas floto en el aire cuando soltó una exclamación de sorpresa.

La atmósfera estaba llena de magia. Era magia poderosa, que lo impregnaba todo, y sintió como esta la rodeaba y la interrogaba como si fuera un ser vivo. Se sintió vivificada y eufórica por el contacto con esa magia que al identificarla, parecía darle la bienvenida. Entonces comprendió. Era la magia de Belldandy, diosa de primera clase, licencia ilimitada, podía hacer magia tan poderosa y al mismo tiempo tan delicada y amable.

¿Que estária haciendo? Era magia extremadamente poderosa y posiblemente no estuviera autorizada. Eentonces escucho voces en el patio y se apresuro a averiguar que estaba pasando.

Ante la visión que encontró, incluso Urd , criada en el cielo y en Hell no pudo dejar de expresar de admiración.

Flotando en el aire, se encontraba Belldandy, pero no era la dulce Belldandy, la perfecta cocinera y ama de casa, Sino la poderosa diosa Belldandy, en su traje ceremonial y realizando un complejo hechizo.

En el suelo estaba trazado un increíblemente complejo símbolo, al que Belldandy le daba poder y este como una entidad viva, se retorcía, cambiaba de forma y de información y esparcía su influencia por todo el templo. Este era en cierta forma un increíblemente complejo programa que alteraba la estructura del espacio para darle nuevas propiedades.

En un extremo del patio se encontraba Keiichi, a la vez maravillado y orgulloso de ver el poder de su amada. Pocas veces había visto desplegar su poder en esta magnitud, y entonces recordó uno de sus títulos, que había encontrado al entrar en los archivos del cielo: "Belldandy, diosa entre las diosas".

Ella entonaba un canto mágico, pero Keiichi sabia muy bien que era más que una simple canción. Superficialmente sonaba como un simple tema tonal, en modo dorico, pero en el fondo estaba llena de compleja información que a través del símbolo, le permitía re-programar el el entramado de asl dimensiones alrededor del templo. Su rostro era sereno y majestuoso, mientras manipulaba las fuerzas de la naturaleza como si fuera un delicado encaje.

Entonces se interrumpió al sentir la presencia de Urd. Con un elegante gesto, detuvo su manipulación y floto hacia su hermana.

Urd habia comenzado a reconocer el propósito de la magia. Estaba creando varias zonas protegidas, interconectada en si, con distintas propiedades interconectadas, pero de un poder tal, como nunca había visto, incluso su madre tendría problemas para poder penetrarlo. La pregunta era ¿porque estaba haciendo eso?.

-Belldandy, ¿que significa todo esto? El usar tu poder de esta manera, podría provocar una reprimenda.

Pero Belldandy no contesto, al acercarse a ella la miro sorprendida, se le acerco y le toco la cara con delicadeza.

- Urd! ¿Que ha pasado? ¡tus marcas!

Urd no necesito más para darse cuenta. La extraña atmósfera del centro de entrenamiento y su adaptación a ese entorno le habían impedido reconocer que habían removido sus sellos de diosa de segunda clase. Pero en este momento, en la tierra sitio la diferencia en su poder. Eso explicaba porque le había sido sencillo liberar su poder con Lind. La Valquiria había cambiado sus licencia al se una diosa de primera clase, pero ¿porque?

- Lind, esto es obra de Lind, me dijo que habia peligro. Pero entonces, Lind hablo también contigo?.

- No, no fue Lind, fue Sensei Shugahara.

- ¿Kenji?, pero ¿como?, el no debería saber que somos diosas...

- Creo que lo has subestimado. Ahora aprovecharemos tus nuevos poderes. Ayúdame a completar el circulo de protección. En las dos lo podremos hacer mucho mas poderoso. Después te explicare todo.

Ante la expresión seria de su hermana, Urd decidió ayudarla y posponer su curiosidad, era un nuevo reto intentar estar al mismo nivel que su hermana. las dos diosas flotaron por encima del trazado mágico y comenzaron a cantar. Un canto que ningún mortal seria capaz de olvidar. Delicado y poderoso, primitivo y complejo.

Keiichi era el único testigo de semejante maravilla. La visión de las dos diosas y su poder, lo hacían sentirse pequeño y humilde ante el cosmos, pero también el saber que era amado por una diosa como Belldandy, le hacia sentir que seria capas de enfrentarse a los poderes del universo por ese amor.

Finalmente el hechizo quedo concluido. Las dos diosas descendieron lentamente al suelo, mientras que a su alrededor la magia parecía desvanecerse, pero Keiichi sabia que era solo una ilusión. Eso era parte del complejo hechizó, que estuviera oculto.

Al instante de tocar el suelo, Belldandy completo la ilusión de que no había pasado nada, cambiando su traje ceremonial de diosa, por el sencillo atuendo de ama de casa, dejando vislumbrar por una fracción de segundo su cuerpo perfecto ante los ojos de Keiichi. Belldandy no pudo evitar sonrojarse un poco, al darse cuenta de la mirada de Keiichi. Ella era muy consciente del efecto que podía provocar sobre el joven. Pero Keiichi simplemente se le acerco y tomo sus divinas manos entre las de el. Era un gesto que había comenzado a realizar hacia poco, y que llenaba a la diosa de felicidad. Pero entonces ambos recordaron la presencia de Urd. Keiichi fue el primero en hablar.

- Un dia después de que te fuiste recibí un correo del Dr Shugahara- Keiichi saco un papel doblado de su pantalón y se lo paso a Urd.- Contenía un extraño relato, sobre una diosa llamada Giörel, y que fue asesinada mientras cumplía su misión de conceder un dese a un mortal.

Keiichi se estremeció de pies a cabeza al pronunciar estas palabras y volvió a tomar las manos de Belldandy, como si temiera que fuera a desaparecer.

- No hay manera que sea un engaño, todos los detalles son correctos, las marcas de la diosa, su descripción , incluso hay una imagen de tarjeta. El doctor fue y personalmente entrevisto al mortal que debía recibir el deseo, es un joven hindú.

Urd habia estado leyendo incrédula la carta del Dr Shugahara. Ahí el relataba con la precisión que acostumbraba, sus comentarios de como había verificado el relato.

- Kenji!, entonces eso es lo que era tan urgente que tenia que salir inmediatamente. Porque tenia que verificarlo personalmente- Y sus ojos se humedecieron al darse cuenta del todo reflejaba el produndo amor del Dr hacia elloa.

Belldandy hablo, como haciendo eco de sus pensamientos.

- Sensei Shugahara hablo personalmente conmigo por teléfono. El sabe muy bien lo que somos, incluso creo que lo comprende mejor que nadie, parece que ha logrado descifrar tu cuaderno de notas. Estaba muy asustado y me insistió en que debíamos hacer algo para protegernos, y añadio algo de que haria lo posible por encontrar una manera de protegernos.

- ¿El te dijo eso? - Exclamo Urd asombrada- Si fuera otra persona, no me preocuparía, pero Kenji, el ya comienza a comprender la magia, puede intentar hacer algo peligroso. Debemos detenerlo. ¿En donde esta?

- No lo se, pero yo confío en el y creo que tu también deberías hacerlo, hay sabiduría en el. Pero por tu reacción, veo que también tienes noticias del cielo. ¿que sabes?

- Supe de la desaparición de Giörel, pero nadie quiere hablar de ello, hay miedo.. Por primera vez desde que termino la guerra, hay miedo. Creen que la guerra podría volver.

Belldandy palideció ante estas noticias.

- ¿Estas segura? A pesar de todo lo que ha hecho, Hild siempre ha buscado la paz.

- Hild, si, pero hay otra persona que esta buscando el poder. Belldandy, creo que el responsable de la muerte de nuestro padre y tu madre esta detrás de todo.

Ante estas palabras Belldandy soltó un grito de dolor. En ese momento dejo de ser la poderosa diosa, para convertirse en una joven frágil. Sus pies se negaron a sostenerla y Keiichi tuvo que sostenerla. Belldandy hizo esfuerzos por pararse, pero simplemente la emoción la debilitaba, asi que Keiichi la levanto entre sus brazos, y la oprimió contra su pecho, para luego enfrentarse a Urd, la responsable de las palabras que la habian dejado en eses estado.

-Urd, la estas lastimando, no debes seguir hablando de eso.- Pero Belldandy volvió su dulce rostro hacia el y le dijo.

- Keiichi-san. al contrario, creo que es hora de hablar, por favor llevame al interior, pronto estaré bien, pero tenemos mucho que explicarte. Tal ves ahora pueda contestar tu pregunta sobre quien soy yo.

Para los entandares de Hell, este era un salón muy pequeño, sobre todo tomando en cuenta la cantidad de personajes de alto rango que se encontraban en el. Era un salón que parecía recién excavado, sus paredes eran sencillas y desnudas. Tal ves por eso era el lugar perfecto para una conspiración. El salón se encontraba en penumbras como si los involucrados temieran que su rostro fuera reconocido.

En el centro del salón el Shaik Anan-reng escuchaba un informe:

- Hild ha estado posponiendo la reunión del concejo. Es un ultraje a nuestra investidura. Pero no podemos hacer mucho, ella tiene la última palabra.

- Eso confirma nuestras sospechas. Ella tiene miedo. En los tiempos antiguos ella habría sido la primera en atacar y demostrar su posición. Esto solo significa una cosa: Ella esta débil y lo sabe.

- Pero de que sirve, no sabemos que tan débil, incluso con una parte de su poder ella es mas poderosa que cualquiera de nosotros. no podemos arriesgarnos.

- Cobarde!. Por eso mismo debemos arriesgarnos. Ella puede ser mas poderosa que cualquiera de nosotros, pero no es mas poderosa que nosotros juntos. Solo debemos atreverse a actuar.

- No uses esa palabra tan a la ligera. si esto fuera una reunión abierta te retaría a demostrarlo. Pero ese no es el punto. Si no nos demuestras que ella realmente esta débil, no te poyaremos. Puede tratarse solo de una trampa.

- Entonces debemos forzarla a actuar.

- ¿Y como lo harás.?. Nosotros lo hemos intentado todo.

El shaik Anan-reng rio para si mismo.

- Hay una forma. La clave no esta aquí. Es ahora o nunca. necesito cinco voluntarios que me acompañen.

Hubo un murmullo, mientras varios de los presentes se alejaban a las sombras y simplemente desaprecian. Pronto solo unos pocos, una media docena de demonios importantes quedaron en el salón

- Lo sabia, son cobardes. Pero con ustedes sera suficiente. Pero debemos traer algunos guardias con nosotros.

Uno de ellos contesto con un tono burlón.

- Tres Shaik, dos tribunos y varios guardas. ¿Crees que sera suficiente?

Anan-reng lo miro con furia ante su burla, pero finalmente el estaba de su lado, más tarde se cobraría esto, así que contestó:

- Si tenemos el poder, porque no vamos a usarlo. Estoy seguro que sera divertido. Pronto actuaremos y Hild se vera obligada a actuar. Pronto seremos los verdaderos soberanos de nuestro destino.

Dos hombres se encontraban parados encima de un inmenso bloque de piedra. Uno era un viejo y experimentado ingeniero y el otro su ayudante. Sus figuras parecían diminutas ante el monumental bloque de granito solido, este tenia uno 20 metros de largo, por cuatro de alto y de ancho, y se estimaba que pesaba mas de 1,200 toneladas. Otros bloques de tamaño ligeramente menor se habían utilizado para hacer los cimientos del cercano Templo de Baco, en la antigua ciudad de Heliopolis. Pero este bloque en particular, la masa mas grande de piedra que se hubiera intentado mover en el mundo antiguo, estaba solo a unos metros de la cantera donde había sido cortado. Muchos creían que simplemente había sido demasiado pesado para moverlo, pero según la carta que el viejo ingeniero tenia en su poder, había otra razón. No había sido abandonada, había sido colocada ahí para ocultar algo. Pero la carta era clara, no debería comentarlo, es información se le daba solo para que la tomar en cuenta al intentar mover el bloque, pero el contrato lo obligaba a callar hasta que se publicara el reporte científico completo. El ingeniero no se sorprendió por la solicitud. Había trabajando antes con arqueólogos y sabia que para ellos lo mas importante era la publicación en una revista cientifica, y no la prensa.

Parecía increíble que semejante masa de roca hubiera sido movida sin tecnología moderna, y ahora, mas de dos milenios y medio después. dos ingenieros y una docena de técnicos, se disponía a poner a prueba la tecnología moderna para resolver un problema que los ingenieros romanos había resuelto con ingenio y un pequeño ejercito de hombres.

- ¿Entonces todo esta listo? ¿los gatos hidráulicos están en posición.? ¿el equipo de filmación esta listo?

- Todos esta listos. Pero hubiera deseado tener más tiempo para planearlo. No es algo que mi firma de ingenieros haga todos los días. Si no lo grabamos nadie nos va a creer. No entiendo la prisa. Ni siquiera los arqueólogos saben que esperan encontrar.

- Yo tengo la sospecha de que si lo saben. Pero no me interesa. Esta hazaña nos hará famosos. Vitrubio estaría fascinado por todo esto.

- ¿Quien es Vitrubio?

El viejo ingeniero hizo un gesto de resignación ante el joven.

- Es el ingeniero romano que describo como los romanos podían mover estos pesos. Nosotros estamos usando una variante de sus técnicas. Debiera conocer mas sobre esos antiguos ingenieros. Aun podemos aprender de ellos. Ahora vé a yu posición y espere mis ordenes.

El gigantesco bloque estaba cubierto por una serie de andamios de estructura de acero, repartidos de manera uniforme para soportar el peso de manera regular. Eran mucho mas resistentes que los que habían usado los romanos para mover este bloque, y la energía proveniente de varios generadores Diesel, seria suficiente para reemplazar al ejercito que habían aportado su esfuerzo muscular.

El ingeniero trepo al bloque por una escalera de cuerdas, y una vez arriba, saco su radio, hizo una señal y dio la orden.

- Adelante, apliquen 10 kpa de presión a cada pistón.

El bloque vibro, cuando la fuerza hidráulica lo lo oprimió son suavidad. Espero unos segundos para asegurarse que nada estaba suelto. Luego dio la orden.

- Ahora aumenten al presión, 10 kpa mas por cada 10 segundos.

El ingeniero se inclino a un acelero-metro que se encontraba adherido a la roca. Sonrió con satisfacción, Aun no sentía el movimiento, pero sus instrumentos eran capaces de medirlo. Milímetro a milímetro, el bloque comenzaba a moverse.

- Ahora aumente la presión a 1 Mpa. Y mantengala durante 30 segundos.

Esta ves el bloque comienzo a moverse de manera perceptible, solo necesitaban desplazarlo de manera latera un par de metros, según el acuerdo que había firmado. Los pistones solo podían moverse 50 cm a la vez, pero seria facil repetir la maniobra. Se había sentido tentado de ofrecerse a mover el bloque hasta el pie del templo, con eso se habria podido sentir a la altura de los antiguos romanos.

Aun asi, su expresión de triunfo era evidente. Seria el momento mas espectacular de su carrera.

Tan solo media hora después, el gigantesco bloque de Balbeka se había movido dos metros y pronto el ingeniero se vio rodeado de periodistas a los que les explicaba su hazana. Una universidad había sugerido un experimento y se habia encontrado con un inesperado donador.

Mientras tanto un equipo de arqueólogos, intentado no llamar la atención, observaban lo que parecía ser una entrada excavada en la roca solida de la cantera. Tendrían que esperar a poder entrar. Mientra tanto, unos trabajadores llevaban unas pesadas cajas, una de ellas llevaba grabado un símbolo. El símbolo internacional de peligro radiactivo.

Fin del capitulo XIII

Notas:

- "El museo del fuego nuevo": vivo cerca de este pequeño museo de la ciudad de México. A pesar de que el personal del museo es muy entusiasta, el museo realmente necesita algunas reparaciones. La vista de la ciudad de Mexico, desde el templo en la cima del volcan es maravillosa. Según las leyendas. Los aztecas escondieron ahí algunos de sus tesoros.

- Me tome la libertad de incluir al Dr. Saburo Sugiyama en este Fanfic, por casi 15 años ha dirigido excavaciones arqueologicas en Teotihuacan.

- La piramide del sol fue contruida sobre una caverna sagrada, pero no ha sido posible explorarla debidamente. Por alguna razon los equipos fallan de manera que existen pocas fotografías.

- En 1990 fue descubierto un gran monolito en la cantera de Baalbek (Libano) para poder ser utilizada en templo de Heliopolis. Con un peso de 1,242 es el bloque de piedra mas grande que se haya tallado en una sola pieza.

- Actualización 07-Junio-2011. Según acabo de escuchar, la caverna debajo de la piramide del sol, finalmente pudo ser explorada. Según el reporte las baterias de los equipos se descargaban rapidamente debido a que la caverna estaba llena de gas radiactivo (radon). Ahora estan usando robots para explorarla con seguridad.

¿Sera coincidencia? o el Dr Shugahara realmente pasó por ahi...

Capitulo 14: La batalla del templo Tarikihongan

Este capítulo es algo largo, pero no me pude detener,
espero que su lectura sea tan emocionante, como lo fue escribirlo.
Javier Delgado

La orden de los Caballeros Mortales
Por Javier Delgado R.

Fan fiction, inspirado en "Oh mi diosa" de Kōsuke Fujishima.

Capítulo XIV

La batalla del templo Tarikihongan

Sundrbornar mjök segi ek nornir vera, eigu-t þær ætt saman;
sumar eru áskunngar, sumar alfkunngar, Þaðan koma meyjar
margs vitandi þrjár ór þeim sæ, er und þolli stendr;
Urð hétu eina, aðra Verðandi, Skuld ina þriðju;
þær lög lögðu, þær líf kuru alda börnum, örlög seggja

Esas palabras resonaban en la mente de Keiichi. El acceso a Yggdrasil le había dado mucha información pero esos simples versos recitados por Urd en un antiguo lenguaje eran la clave que hacía falta y que gracias a su cerebro modificado, podía entender claramente:

- "De variados orígenes las Nornas son,
tampoco de una sola raza.
Algunas descienden de los dioses,
otras de los demonios sangre tienen.
Aquí viene las doncellas, grandes en sabiduría.
Las tres se aposentan bajo el árbol.
Urth es una nombrada, Verthandi es la siguiente y Skuld la tercera.
Y en el árbol Yggdrasil las leyes harán,
para fijar los destinos de dioses, hombres y demonios."

Keiichi miro entonces a la delicada joven que se recargaba su cabeza sobre su hombro. Belldandy, diosa entre las diosas, procreada con el propósito de fijar los destinos de los dioses, y para eso sería la futura Kamisama. Su hermana Urd, procreada con el fin de ser la futura Daimakaichō y regir sobre Hell, y finalmente Skuld, procreada para un día ser la regidora del destino de los hombres. Ellas eran las Nornas, destinadas a ser los seres más poderosos del multiverso.

El día anterior había sido un día de revelaciones. Pero las explicaciones de Urd y Belldandy solo habían alimentado su sensación de que aún faltaba mucho por entender. Entendía que Urd se había alejado de su madre y tal nunca sería la Daimakaichō, pero en Belldandy también parecía haber un rechazo a su futuro. Pero no solo eso, los preparativos contra una posible amenaza y el contemplar el poder de la diosa, le habían recordado lo frágil que es la existencia.

Hoy había estado meditando todo el día en las implicaciones. Belldandy parecía percibir sus preocupaciones, pero también había estado silenciosa. Keiichi después de vivir cuatro años con ella, sabía reconocer que algo estaba mal, pero no deseaba presionarla, Él confiaba en ella y esperaría.

Ahora Keiichi y Belldandy se encontraba sentados el jardín del templo, Belldandy le había dicho que habría una hermosa puesta de sol, y que deseaba compartir con él. Esa era una experiencia que Belldandy le había enseñado a disfrutar, pero entendió que en este momento ese no era el propósito real. Belldandy quería estar a solas con él.

Por el momento las palabras eran innecesarias, lo único que necesitaban eran sentir la presencia, uno del otro y dejar que los invadieran los ritmos de la naturaleza. Keiichi había aprendido a percibir la delicada y poderosa magia de Belldandy, mientras que ella dejaba que la hermosa aura del joven la envolvieran, complementándose uno al otro.

Pero Keiichi no podía concentrarse. No dejaba de pensar en esas palabras y en todo lo que implicaban. Belldandy, era la Norma, la poderosa diosa, pero era algo más importante, era a quien él amaba. ¿Qué podía hacer él por ella? Solo era un mortal. No importaba, si su vida era todo lo que podía ofrecer, la daría.

¿Tendría esta joven un destino que cumplir? Las tres hermanas habían nacido con un propósito. Pero algo había salido mal. Su padre había muerto. Él había soñado acabar con el conflicto entre dioses y demonios, pero ya no estaba ahí para asegurarse que eso pasaría. Urd había abandonado Hell, Belldandy luchaba en contra de su papel, y Skuld parecía carecer de los grandes poderes mágicos de sus hermanas. Además había oposición en ambos universos. Oposición que parecía, podía alcanzar proporciones mortales.

Keiichi se estremeció y abrazo con fuerza a Belldandy. Esta se sobresaltó, pero también lo abrazo como adivinando sus pensamientos.

- Keiichi-san, por favor no te angusties. Los problemas de demonios y dioses no son tuyos.

- Belldandy, todo lo que te afecte, me importa. Sé que comparado contigo, solo soy un débil mortal, pero algo me dice que puedo hacer una diferencia. Hace tiempo que pienso en esto. Eres una inmortal, mi vida es insignificante junto a lo que has vivido y cuando yo muera, tú seguirás existiendo durante una eternidad.

Belldandy tembló ante esas palabras, ya sabía lo que Keiichi quería decir.

- Keiichi, no pienses en la muerte. Piensa en la vida. Tú siempre vivirás en mi corazón.

Keiichi se reclinó para apoyarse en la joven. Sabía que algo había cambiado. Siempre que había intentado acercarse a ella, había sentido, no un rechazo, era algo más sutil, era como si Belldandy temiera el contacto. Pero ahora era distinto, esta vez sentía como si Belldandy deseara ese contacto. Sentía la tibieza de su cercanía, y le tomo de nuevo la mano y percibió como el cuerpo de Belldandy respondía ante el contacto y estrecho su mano con más fuerza. Pudo sentir una emoción contenida en Belldandy, pero ella evadió su mirada.

-Yo sé que algún día moriré, pero tú le das un significado a mi vida que nunca había tenido. No importa si vivo para ser un anciano o si muero la semana próxima. Mi vida es tuya.

Belldandy suspiro profundamente y había volteado el rostro para Keiichi no viera sus bellos ojos que comenzaban a llenarse de lágrimas. Esas eran las palabras de Keiichi que más temía y sin embargo que más la llenaban de felicidad. Respiro lentamente para tratar de evitar que le temblara la voz.

-Por favor Keiichi-san. No digas más. Solo compartamos este momento, el sol se va y sabemos que volverá a salir., pero este momento, no se repetirá.

¿No se repetirá? Pensó Keiichi, soltó la mano de Belldandy y con delicadeza la tomo del rostro y el obligo a mirarle a la cara. Al ver sus ojos llenos de lágrimas su corazón se contrajo, pues sabía que por alguna razón, él era la causa de esas lágrimas. La emoción lo desbordo, y sabía que solo había una manera de acabar con esas lágrimas. Era algo que nunca se atrevía a hacer. Dominando su ansiedad, lentamente, acerco su rostro al de Belldandy. Ella se estremeció al darse cuenta de sus intenciones.

- Keiichi-san, por favor, no lo hagas, No sabes que pasara después de esto.- por un instante Belldandy volvió a ver sus pesadillas, pero el sonido de la respiración de Keiichi las disolvió.
- Belldandy, te amo. Sé que tú ya lo sabes, pero para mí siempre ha sido difícil decirlo. No importa lo que ocurra mañana, tú lo dijiste, este momento no se repetirá. Mi vida será muy breve comparada con la tuya, pero al menos, espero que sea una brillante chispa, aunque dure muy poco.

Keiichi se había acercado más a Belldandy, podía sentir su respiración, y sabía que a pesar de las palabras de la diosa, ella también lo deseaba.

Ella cerró sus ojos, ya no había marcha atrás, pero no se atrevió a acercarse, espero que fuera Keiichi el que se acercara. Lentamente, unieron sus labios, y para ellos el mundo desapareció.

Mientras tanto, el cielo se había llenado de estrellas completamente indiferentes a la escena que alumbraban. En el mundo millones de parejas cobijadas por la noche, compartían ese gesto, pero solo el sencillo acto de esta pareja podría llegar a afectar a las mismas estrellas.

El lugar estaba lleno por grandes y complejos equipos, sin embargo estaba relativamente vació. Muchos de los estudios se realizan en forma automatizada, por lo por lo que podía realizarse sin supervisión humana, pero frente a uno de esos equipos, se encontraba una joven solitaria.

Jenny Rosenthal no dejaba de expresar su ira en palabras, que parecían muy poco apropiadas a ese lugar. Estaba segura de estar perdiendo el tiempo, pero su supervisor de posgrado había insistido mucho en este estudio y el Profesor Yoichiro Nambu no era una persona fácil de ignorar.

Tres veces ya había realizado el estudio y tres veces había obtenido resultados imposibles. - ¡Maldición!- grito una vez más, cuando el display de la computadora presento una gráfica nueva.

Ya le había pedido al Profesor Nabu que no le hiciera perder el tiempo, pero le había recordado que ella era la mejor operadora de este equipo, que se llamaba nada menos que: "Difractómetro Huber 4-Circle de radiación de sincrotón", Uno de los equipos más complejos del área de "Advanced Photon Source" en el Laboratorio nacional Argonne.

Examino la gráfica de nuevo. -¡Esto es Imposible!- No ese resultado no tenía sentido. Solo estaba perdiendo su tiempo. Ella era la estudiante más brillante el profesor Nambu, y por un momento pensó si él tendría algo en contra de las mujeres. ¿Porque otra razón la había puesto a realizar esa prueba tan descabellada? Verificar las supuestas propiedades de uno cristales. Y luego esa ridícula carta invocando unas propiedades extraordinarias y de una persona que ni siquiera era físico. Sonrió con satisfacción al pensar en el E-mail que le había enviado como respuesta. Esperaba haberlo puesto en su lugar.

Finalmente intento tranquilizarse y decidió comparar este resultado con los anteriores. Tal vez así podría encontrar la falla.

Abrió los archivos, puso los resultados y se quedó petrificada. Tenía cuatro ensayos y todos tenían exactamente el mismo resultado dentro del rango del error experimental. No había forma de equivocarse y obtener el mismo valor. ¿Y si el resultado no fuera tan descabellado? Cerró los ojos, y realizo algunos cálculos mentales y su corazón se comenzó a acelerar.

El equipo había escaneado las propiedades estructurales de la muestras, con una precisión de micras. También había utilizado espectroscopia de rayos X y de fluorescencia. Y todas las pruebas coincidían.

Su pulso se aceleró, conforme volvía a revisar los resultados. Cerró los ojos, respiro hondo, y no pudo evitar lanzar un sonoro:-¡Yahoooo!-. Fue un grito más apropiado para una adolescente en un concierto, que para una estudiante de posgrado de física, pero a ella no le importó. Esto era extraordinario, tenía que confirmarlo una vez más, pero sus dudas habían desaparecido. Era algo extraordinario y cuando escribiera el reporte...

Repentinamente se quedó petrificada y recordó - ¡El E-mail!-

Trago saliva, una mujer joven en el competitivo y esencialmente masculino mundo de la física, no es alguien que este acostumbrada a pedir disculpas, pero tendría que hacerlo. Con las manos un poco temblorosas, se sentó frente a su laptop y comenzó a escribir un correo.

Fue un momento difícil, apenas estaba descubriendo él difícil arte de pedir disculpas, sin llegar a aceptar que se había equivocado. Después de varios intentos fallidos, Finalmente estuvo satisfecha con sus esfuerzos literarios y envió el correo.

Terminado ese desagradable momento, se puso a elaborar un plan de trabajo. Leyó con cierto desprecio la descripción del procedimiento usado para obtener la muestra. Y pensó para sí misma: - Esos químicos, creen que los saben todo- Necesitaba mucho más material, miro a su alrededor, y sonrió. Podría usar técnicas de resonancia de Difracción para duplicar la estructura cristalina, y justamente se había cancelado un experimento por lo que el equipo estaba disponible. Pronto tendría todo el material necesario, y en su mente se comenzaron a formar cientos de posibilidades a explorar.

Sonrió satisfecha, apenas contaba con 23 años, y esto la llevaría a las grandes ligas. Luego tuvo un pensamiento la hizo reír carcajadas. Cuando recibiera el Nobel, el nombre de Rosenthal iría antes que Shugahara.

Era un pequeño cuarto de Hotel, uno de esos abigarrados cuartos, que se encuentran en muchas ciudades europeas y que olía antiguo.

En una pequeña mesa, el Dr. Shugahara revisaba sus correos, pero se veía muy distinto. En la cama del cuarto, el profesor Sripathi lo veía con cierta preocupación. La tensión comenzaba a hacer mella en el hombre, a pesar de su tenacidad. Sabía que el peso de la responsabilidad que se había impuesto era grande. Y cada día, conforme se hacían nuevos hallazgos, la responsabilidad aumentaba. Y además la falta de noticias del paradero de Urd.

Repentinamente el Dr. comenzó a reír. Pero no era su risa habitual que revelaba su especial sentido del humor, eran una risa que tenía algo de histérico, como si estuviera a punto de perder el control.

El profesor se levantó un poco alarmado. Se le acerco por detrás, pero se detuvo. Reflejado en la pantalla de la computadora alcanzaba a ver su rostro, surcado de lágrimas. Por un momento no supo que hacer, sabía que para un japonés, mostrar sus lágrimas era algo muy difícil y no quería incomodarlo. Pero necesitaba ayudarlo.

Finalmente se decidió. Apoyo su mano sobre si hombre y se concentró en la pantalla de la computadora, para evitar mirarle a la cara e intento iniciar una conversación para distraerlo.

-Parece que recibió buenas noticias, o al menos algo fuera de lo común.

El Dr. Shugahara se sobresaltó al contacto de esa mano, repentinamente fue consciente de que su risa no era natural. Tenso el cuerpo e intento retomar el control. Fue un momento un poco embarazoso, pero poco a poco dejo de reír. Finalmente aspiro profundamente, y sin voltear a mirar al profesor, para que no viera sus lágrimas, comento:

- Quiero pedirle una disculpa. Lo he arrastrado por medio mundo en esta locura que yo mismo no sabía a qué nos llevaría.

-Por favor. Por nada del mundo me hubiera perdido de esto. Primero me dio una misión que nunca soñé, ayudarlo a proteger a una Devi, pero ahora, estamos en un viaje que cambiara todo lo que sabemos de la historia humana. No, nunca me hubiera perdido de esto.

- Entonces aprueba lo que estamos haciendo. Usted tenía mucho miedo cuando obtuvimos el primer cristal.

- Cierto, tenía miedo, hasta que usted me explico lo que es el cristal. Y estuve pensando, el pueblo Mai-m-mîn, estaba a punto de desaparecer. Una generación más y ese cristal habría sido descubierto por extraños. No me atrevo a pensar en lo que podría haber pasado.

El Dr. Shugahara suspiro, y cerró los ojos, meditando las palabras del profesor. Abrió lentamente los ojos, pero con la vista una fija en la pantalla y comentó:

- Esos cristales son peligrosos. La humanidad lo supo, cada una de las civilizaciones que tuvo contacto con ellos, y sufrieron los estragos de su poder, los ocultaron lo mejor que pudieron. Uno estuvo protegido por milenios por un grupo de fieles; otro en una caverna oculta en un volcán; uno as bajo en una pirámide prehispánica, y también debajo de un bloque de granito de más de mil toneladas, otro más en un laberinto, y en pasadizos ocultos en las pirámides de Egipto. Me he comenzado a preguntar si no es una imprudencia mía a sacarlos de nuevo a la luz.

- ¿Eso es lo que lo ha estado preocupando? Yo también lo he meditado: Pero piense en esto. Tarde o temprano habrían sido descubiertos. La curiosidad de la humanidad ha crecido, y nuestra tecnología también. Los pasajes de la pirámide de Meidum fueron descubiertos hace 10 años utilizando fibras ópticas. Algún día alguien entraría ahí. El pueblo Mai-m-mîn estaba al borde de la extinción. Esa cueva en México estaba a punto de ser explorada. He llegado a la conclusión de que en realidad estamos evitando una catástrofe. Usted estuvo expuesto al poder del cristal y no sucumbió, creo que es el más adecuado.

- Pero estuve a punto de hacerlo, si no hubiera sido por el recuerdo de Urd. Pero es cierto, al menos ahora entiendo porque el cristal es capaz de enloquecer a los hombres. Ningún ser humano ha tenido la capacidad de pagar el precio que hay que pagar por usar ese poder. Mi angustia es que no se si estos cristales sean la solución, pero si Urd me ayuda, los podremos alejar de las manos de la humanidad.

- Pero no es eso lo único que le preocupa.

- Si, también pienso en Urd. No sé en dónde está, Belldandy me asegura que ya tomo medidas de protección, pero no puedo evitar preocuparme. Todo esto me llena de angustia.

El profesor Sripathi sintió la preocupación del Dr. y decidió intentar distraerlo un poco...

- El correo que recibió, ¿qué es?

El Dr. comenzó a reír de nuevo, pero esta vez era distinto, como si le hubieran descargado un gran peso, su sentido del humor parecía regresar.

- ¡Ah!, es de una joven y arrogante estudiante de física...

El profesor lo interrumpió.

- ¿Joven, arrogante, y físico? Siempre he pensado que esas tres palabras son sinónimos. Los físicos siempre nos están recordando a nosotros, los de las ciencias "blandas" que ellos tienen los secretos del universo.

El Dr. se relajó con estas palabras y comenzó a reír de una manera relajada y agradable.

- Cierto, pero también reconozco que en ocasiones tienen la razón. ¿Recuerda que le comente sobre un compuesto especial que extrajimos de la flor de Urth?

- Si, usted estaba muy emocionado con ese compuesto, pero no creo haber entendido sus implicaciones, esa charla de dimensiones superiores me suena a magia moderna.

- También está fuera de mi área, por eso le pedí al Dr. Yoichiro Nambu, del departamento de física que lo investigara y le explique sus propiedades. Le costó trabajo creerme, pero finalmente asigno el trabajo a su mejor estudiante. La joven al ver mi descripción de las propiedades y averiguar que solo soy un vulgar botánico, me escribió una hermosa carta indicando que estaba completamente loco...

- ¿Y ese es lo que le causo gracia?

- Lo encontré divertido, a su edad yo era igual de arrogante. Pero parece que tuvo que cambiar de opinión. Se dio cuenta que tenía razón, así que tuvo que disculparse, sin llegar a aceptar su error. Incluso ya le puso un nombre al compuesto. A pesar de su arrogancia, tiene sentido del humor

- ¿Por el nombre?

- Si, según ella ahora su nombre oficial será "cristales de dilithium"...

- ¿Ese nombre? - El profesor pensó un momento, estaba intrigado tratando de recordar donde había escuchado eso antes - Ya recuerdo, es de una vieja serie de ciencia ficción.

Ambos hombre comenzaron a reír, en parte por la broma, pero también porque se daban cuenta que se comprendían mutuamente. Luego el profesor Sripathi se quedó en silencio un momento meditando y dijo:

- Dr. Shugahara, creo que es momento de que regrese con Urd y sus hermanas. También tengo un mal presentimiento.

- Pero aún falta mucho por hacer, No puedo abandonarlo.

-Tonterías. Yo puedo hacerme cargo. Solo quedan unos pocos lugares más por explorar. Además le tengo una buena noticia. Se aceptó la transferencia del joven Somasindhu. Se pospondrá un poco su ingreso a la universidad, así que le pediré que me ayude. Él es de los pocos que comprende lo que estamos haciendo y siente que tiene una deuda que pagar.

El Dr. Shugahara finalmente volteo a ver al profesor Sripathi, Sus ojos se volvieron a humedecer ante la muestra de solidaridad, pero no se avergonzó de eso. Se levantó y realizo una elegante reverencia de agradecimiento y simplemente dijo:

- Gracias.

Walharen, demonio de tercera clase, finalmente llego al palacio central y se presentó ante el visir encargado de mantener a los curiosos y peticionarios fuera de la vista de Hild. Solo los más insistentes podían llegar a verla, pero para desgracia de Walharen, su puesto en Nidhogg acceso inmediato.

Una fila de peticionarios lo miro con odio cuando se le concedió el acceso inmediatamente, a pesar de su rango de tercera clase, pero el con gusto les habría cedido su lugar.

Un guardia lo escolto a la sala del concejo donde Hild normalmente atendía sus asuntos, había una agitación poco usual en el ambiente. Luego, para su sorpresa, el guarda no lo dejo quedarse en la sala, en su lugar lo llevo a una antesala. Al interrogar al guardia, este le indico que posiblemente habría una junta del consejo. Walharen se sintió sorprendido, tenía tiempo que no había una, a Hild parecían no gustarle.

Finalmente el guardia le indico un asiento y le dijo simplemente - Espera aquí.- y abandono el lugar dejándolo encerrado.

Walharen se sintió aliviado, su encuentro con Hild parecía que sería pospuesto. A diferencia de los humanos, los dioses y demonios no necesitaban comer, así que podía esperar todo el tiempo del mundo. Se sentó a esperar pacientemente.

El niño miraba asombrado las manipulaciones de Skuld. Desde que se conocieron había sabido que ella era especial, y sus muestras de poder mágico, y ese ser que ella llamaba ángel se lo habían confirmado. Pero nunca había querido cuestionar ni preguntar más. Le bastaba con saber que ella era simplemente Skuld.

Hacia un par de días, Skuld, sus hermanas y Keiichi lo habían recibido de una manera muy seria. Se había sentido muy nervioso ante la atención que le prestaban, pero eso solo había sido el principio de algo mucho más extraordinario.

Aun no terminaba de entenderlo, pero solo recordaba dos cosas. Las tres hermanas eran diosas y una amenaza se cernía sobre el lugar. Todo el que estuviera cerca de las diosas estaría en peligro, y le habían pedido que se alejara de Skuld un tiempo

Pero él se negó, si Skuld estaba en peligro, no deseaba alejarse, se sentiría como un cobarde. Afortunadamente Keiichi había intervenido. Keiichi era un mortal como él y creía que él podría ser de ayuda. A pesar de las protestas de las diosas finalmente se había decidido que Sentaro-Kun también debería aprender sobre las defensas del templo.

Y ahora estaba con Skuld, que le explicaba nuevamente la manipulación de las distintas armas, defensas y mecanismos que su genio mecánico le había concebido. La jovencita tenía en su mano algo que parecía estar armado con desechos, pero Sentarō ya había visto cómo funcionaba.

- ... Y recuerda, el detonador no debe activarse sino hasta poco antes del disparo. - Skuld se detuvo irritada al ver notar que Sentarō no reaccionaba a sus palabras

- Sentarō, ¡escúchame! ¡Eso es importante!

Luego Skuld se detuvo, acababa de darse cuenta que si Sentarō que ella era la causa de la distracción de Sentarō, y no pudo evitar un ligero rubor. El reacciono nerviosamente.

- Skuld, discúlpame, Pero aún me suena increíble, ¡Eres una diosa! ¡Eres increíble!

- Lo siento, tal vez debí decírtelo antes, pero gracias por querer ayudarnos.

- Skuld no podría ser de otro modo yo...

Los dos se miraron mutuamente, pero nerviosamente voltearon a otro lado, había palabras que eran muy difíciles de decir. A Skuld la había conmovido mucho el que Sentarō quisiera luchar poder ella. Durante unos instantes no supieron que decir y Sentarō intento cambiar la conversación:

-Entonces, ¿creen que seremos atacados por demonios? ¿Hay una guerra?

Skuld medito un instante, y le contesto en un tono muy serio, que Sentarō nunca le había escuchado.

- Entre dioses y demonios hay un pacto. Siempre seremos rivales, pero no está permitido matar. Hay un sistema para evitarlo. Siempre ha habido luchas y rivalidades. Pero algo paso. Una diosa murió, no entendemos porque, y parece que hay demonios que quiere acabar con el sistema.

- ¿Y es verdad que la reina de los demonios es la madre de Urd? Urd no me parece que sea mala...

-No es reina, es la Daimakaichō. Es una persona temible, pero no la llamaría mala, la diferencia entre dioses y demonios es algo mucho más complicado.

El niño se rasco la cabeza, era muy fácil dividir al mundo en bueno y malo, si la líder de los demonios no era exactamente mala, ¿entonces que era?

- Pero eso no importa, lo importante es que nuestra presencia aquí en la tierra, irrita muchos a los demonios, uno de ellos, se llama Marler y siempre ha intentado expulsarnos de aquí.

- ¿Marler? ¿Entonces ella es mala?

- Skuld no pudo evitar reír, Sentarō solo intentaba entender al mundo de una manera sencilla.

- Marler y Urd fueron amigas cuando era niñas

- ¿cómo? ¿Entonces porque las ataca?

- Porque es su deber como demonio.

- ¿Y entonces ella los va a atacar?

- No, Marler es peligrosa, pero ella busca expulsarnos de la tierra, no trata de hacernos daño. Pero parece que hay una rebelión, de demonios que ya trataron de matar a Urd y que quieren derrocar a su madre.

- Esto es muy complicado. ¿Y es cierto que Urd vuela en escoba?, ¿tú vuelas en escoba?, ¿cómo es el cielo?...

El niño soltó una serie de preguntas, que Skuld no alcanzaba a responder. Finalmente le tapó la boca con la mano...

- No tan rápido, ¡son muchas preguntas!, soy diosa, no sistema de información.-

Sentarō se le quedo mirando con aire contrito, y ante eso, Skuld comenzó a reír, y el niño pronto se le unió.

Súbitamente Skuld se detuvo, como si hubiera escuchado algo. Sentarō la miro intrigado, él no había escuchado nada. Skuld corrió al pasillo seguida por el niño, se encontró con sus hermanas y con Keiichi.

- Belldandy, lo sentiste.

- Si, algo muy poderoso viene, creo que llegara en la parte trasera del templo y no es una sola presencia. Keiichi-san, Sentarō, por favor, recuerden, intenten mantenerse dentro los límites de la casa. La barrera que puse los mantendrá a salvo, si tienen que hacer algo afuera, Regresen al interior lo más pronto posible.

- Belldandy, también debes prometerme que te cuidaras.

Los dos se tomaron de las manos se miraron a los ojos durante unos instantes. , En el rostro de Belldandy había una nueva expresión, en lugar de la dulzura de sus ojos, había fuego. Ella estaba dispuesta a proteger a Keiichi contra todo. Hablo con expresión decidida.

- Keiichi-san, te prometo que lo haré. - De su bolso saco varios discos metálicos. Eran pequeños y llenos de runas. Se los dio a Keiichi, quien los repartió en sus bolsillos. - Nunca se le había confiado algo así a un mortal. Pero por mi culpa has tenido que hacer muchas cosas a las que ningún mortal antes se había enfrentado.

- Belldandy, sabes que es un honor hacer todo esto por ti.- La diosa solo asintió con timidez y continuo dando instrucciones

- Skuld, también debes intentar mantenerte adentro. Puedes resistir un ataque más que ellos, pero tu magia aun no te puede proteger lo suficiente.

- Tengo mis mecanismos para protegerme.

- Skuld, lo sé, y cuento con ellos. Quien quiera que sea, espera magia y no tecnología, Tus mecanismos pueden ser un factor sorpresa. – Skuld miro asombrada a Belldandy ante ese inesperado reconocimiento de sus habilidades.- Recuerda, debes esperar hasta el último momento para usarlos. - Urd se había mantenido un poco separada. Se acercó a su hermana y tomo sus manos. -¿Urd, estas lista?

- Lista, también tengo algunas sorpresas.- Urd rió de una manera que Keiichi sintió que le helaba la sangre y por un momento recordó la risa de Hild - Los demonios tampoco tomas las pociones en serio, ahora lo harán.

Los ojos de Urd brillaron con una salvaje determinación. La seguridad de sus hermanas estaba por encima de todo.

Belldandy entonces se acercó a la entrada, ahí estaba la bicicleta de Sentarō y la motocicleta de Keiichi. Esas máquinas estaban profundamente identificadas por el amor que sus dueños les daban. Se inclinó ante ellas, y las toco. Ella podía ver a sus kami, toco las máquinas y los invoco.

- La vida de dos personas queridas puede depender de ustedes, les pido den su mejor esfuerzo.

Keiichi no podía ver lo que veía Belldandy, pero por un momento tuvo la sensación de que adquirían vida y le respondían. No era la primera vez que Belldandy invocaba ayuda al espíritu de una máquina. Belldandy se levantó y exclamo:

- Todos estamos listos. Vamos a recibir a nuestros visitantes como diosas.

Belldandy levanto los brazos y una luz rodeo a las tres hermanas. Sus vestidos se disolvieron para ser remplazados por un traje que Keiichi había visto muy pocas veces. Era su uniforme de combate.

El grupo entonces camino con determinación a la parte trasera del templo. Alcanzaron a ver como se varios portales abiertos. La violencia de su aparición era muestra del poder de sus visitantes. Descargas eléctricas salian de cada portal para destrozar lo que hubiera debajo de ellos. El hermoso jardín del templo estaba siendo despedazado completamente. El estruendo era terrible, Y poco a poco pudo ver las figuras que salían de los portales.

El corazón de Keiichi se estremeció con terror ante esa visión. Había esperado ver a un par de enemigos, pero en su lugar, eran varios portales y de ellos parecía salir un ejército de demonios. Una docena de ellos portaba lo que parecían uniformes y detrás de ellos, otros más tenían extraños ornamentos que hablaban de su alto rango.

Los demonios flotaban en el aire, los mayor importancia se mantenían arriba. Los guardias bajaron a la tierra y comenzaron a formarse. Keiichi impresionado, comento:

- Son demasiados, ¿Quiénes son todos ellos?

Urd hablo, había tensión en su voz, conocía suficiente de Hell, para reconocerlos. Nunca había esperado una amenaza de este nivel.

- Demonios de muy alto rango. Los que están al frente son guardias, son demonios de tercera clase, con ellos no tendremos problemas a pesar de su número, sus armas están diseñadas para inmovilizar dioses, pero no funcionan contra mortales. Pero los de atrás. Son tribunos y Shaikh. Esto es una verdadera rebelión contra Hild.

- ¿Que son los Shaikh?

- Los Shaikh son el siguiente nivel después de la Daimakaichō. Y debajo de ellos siguen los tribunos.

- Eso suena muy mal.

- Un tribuno es más poderoso que una diosa de primera clase, solo una Valquiria se atrevería enfrentarse a uno...

- ¿Entonces los Shaikh?

- No pienses en eso, no te gustara saberlo. Solo piensa en esto. Incluso un Shaikh puede ser sellado.

Keiichi miro a Urd, ella solo asintió, para indicarle que sus sospechas eran ciertas, y solo contesto:

- Gracias Urd. Lo recordare.- Keiichi trago saliva, tenía miedo, pero no importaba, tomo la mano de Belldandy, y al sentir el contacto decidió que no importaba que peligro tuviera que enfrentar. Belldandy confiaba en él y no la defraudaría.

Esperaron un momento y entonces Belldandy floto en el aire seguida de Urd. Se dirigió hacia el que parecía ser el más importante, ignorando a todos los demás. Le hablo sin miedo y con un tono alegre y amable, como quien recibe a un grupo de turistas.

- Bienvenido, los estábamos esperando. Si vienen en paz, recibirán nuestra hospitalidad.

El demonio dejo ver por un momento su sorpresa ante esta recepción. La mención de que los estaban esperando, Inmediatamente trajo a su mente conspiraciones y traiciones, pero su curso de acción ya estaba decidido. Se confrontó con la joven diosa.

- ¿En paz? No puede haber paz entre dioses y demonios. - y miro a Urd con una profunda expresión de desprecio.- Y mucho menos con abominaciones como esa.

Urd sintió hervir la sangre, y tuvo que hacer un gran esfuerzo por contenerse. Recordó las palabras de Lind sobre pensar antes de actuar. Ante una amenaza de este nivel un paso en falso seria el fin. Logro refrenar su ira y solo contesto.

- Te recuerdo, Shaikh Anang-Reng. Siembre fuiste servil ante mi madre. No te imagine tan cobarde. ¿Vienes con un ejército para defenderte de dos diosas?

Las palabras parecieron dar en el blanco. Anang Reng se estremeció de furia. Urd se preguntó si había sido lo más adecuado provocarlo.

- ¿Defenderme? Ustedes no son nada, solo están aquí la incompetencia de Hild y su más incompetente ayudante. Le vamos a enseñar a Hild como se deben hacer las cosas. Guardias, aprénsenlas

Cuatro guardias se elevaron en dirección a las diosas. Empuñaban armas y algo que parecían redes mágicas. Urd las recordó, entre los demonios, ser atrapado en una red era símbolo de oprobio. Anang- Reng planeaba exhibirlas como trofeo.

Volteo a ver a Belldandy y esta sonrió, hasta ahora todo estaba bien. Entonces Belldandy le sonrió a Anang-Reng. Su expresión jovial y serena impresiono al demonio, quien había esperado provocar temor. Entonces la diosa realizo un gentil reverencia y luego si apenas mirar a los guardias que se aproximaban, extendió la mano en un movimiento elegante y apunto a los guardias, sin siquiera mirarlos.

- ¡Elementos de la tierra y el aire, escuchen mis órdenes!

El cielo se obscureció ligeramente y enfrente de los guardias aparecieron unas cintas que parecían hechas de jirones de nubes. Parecían inocuas, pero su sonido no lo era. Se oía el furioso sonido del viento.

Uno de los guardias imprudentemente intento tocar uno de los jirones e inmediatamente sintió como su brazo parecía ser succionado. En ese mismo instante los otros jirones envolvieron a los otros guardas con la fuerza de un huracán. Pues eso eran. Belldandy estaba haciendo una ostentación de poder y control al confinar cuatro poderosos huracanes en apenas unos centímetros de espacio.

El viento entonces se liberó violentamente y estrelló a los guardias contra el piso. Repentinamente, apareció Keiichi que abandono la seguridad del templo, los guardas estaban inmovilizados por el viento furioso, pero este no lo tocaba. Se acercó a uno de los guardas y coloco un disco en su pecho. El guarda alcanzo a gritar cuando un destello salió del disco, atrapándolo y luego dejándolo sellado en su interior. Pronto los cuatro guardas estaban sellados en los discos, y Keiichi regreso rápidamente al refugio dentro del templo.

Anang Reng estaba atónito ante esa demostración de control de la diosa, Belldandy le sonrió dulcemente, no parecía haber realizado ningún esfuerzo y le dijo:

- Soy la diosa Belldandy, diosa de primera clase, poder ilimitado, y declaro que no eres bienvenido. Tu ejército ya sufrió cuatro bajas, pero aún podemos evitar un conflicto mayor.

El Shaikh entrecerró los ojos con furia. Podría ser muy poderosa, pero ellos lo eran más. Entonces grito señalando a dos de los tribunos.

- Atáquenla, no me importa el sistema doblete. - Luego señalo a los guardias- Ustedes, ataquen a los mortales, elimínenlos.

Dos de los tribunos se separaron del grupo, Urd se había estado alejando de Belldandy. Anang Reng, sonrió, pensó que solo quería alejarse del peligro.

Belldandy vio acercarse a los tribunos, y entonces volteo a ver a Anang-Reng, a quien le dirigió la más inocente de las sonrisas, cruzo sus brazos en el pecho, y los extendió de nuevo con la elegancia de un paso de ballet. Inmediatamente se formó un poderoso viento a su alrededor. El viento se expandió girando furiosamente y repentinamente desapareció. La súbita descompresión del aire provoco la condenación de la humedad y una nube envolvió a la diosa que desapareció de la vista. La maniobra tomo por sorpresa al Shaikh.

- ¿Qué esperan? ¡Ataquen!

Los dos tribunos dudaron un momento, Se acercaron a la nube, pero dudaron en entrar, ya habían visto una demostración del poder de la diosa. Uno de ellos cruzo los brazos, invoco una maldición y lanzo un poderos rayo al interior de la nube. Esta se expandió envolviéndolos.

El otro demonio lanzo otra descarga que disipo la nube. Belldandy había desaparecido. Anang Reng grito una advertencia. Belldandy y Urd se habían colocado detrás de cada uno de los demonios flotando plácidamente. Luego, con el más delicado movimiento, tomaron un trozo de papel y se lo pegaron a los tribunos en la piel expuesta de la espalda y se alejaron.

Los demonios estaban desconcertados ¿qué clase de ataque era ese? Las diosas se veían sonrientes. Repentinamente uno de los tribunos comenzó a gritar. Su cuerpo estaba comenzando a petrificarse, el otro también comenzó a gritar, los demás demonios se acercaron para intentar ayudarlos, pero era demasiado tarde, ya se habían transformado completamente de roca y cayeron con gran estruendo al piso, donde Keiichi estaba esperándolos para sellarlos. Los guardias se habían distraído con los gritos de los tribunos lo que permitió que él saliera una vez más.

- ¿Qué clase de magia es esa?- Exclamo Anang Reng asombrado.

Urd floto hacia el Shaikh, estaba eufórica. Nunca había soñado en poder vencer a un tribuno, ese era un logro sobresaliente.

- ¿Magia?- Rió de manera traviesa- Solo en parte. - Es solo un poco de tecnología humana. Algo que ellos llaman parche transdermal, útil cuando la víctima no desea beber una poción.- conocía el desprecio de los demonios hacia los mortales, el sugerir que los había vencido tecnología humana solo aumentaría su furia. Luego saco un papel y lo dejo caer guiñando a su hermana.

Belldandy asintió, llevo sus dedos a sus labios y soplo levemente, su magia produjo en un suave viento que llevo el papel en dirección a Anang Reng.

- ¡No! - Grito este, huyendo del papel.

Urd rió. El poderoso Shaikh había huido de un pedazo de papel en presencia de sus subordinados. Eran un gran golpe táctico, pero ellas aún seguían en desventaja numérica. La situación era seria, pero tenían que mantener la ilusión de tener un gran poder.

Entonces oyeron gritos abajo. Varios guardias habían recordado sus órdenes y habían tratado de entrar al templo. Urd no volteo a ver, la primera trampa había funcionado, la ventaja numérica disminuía, pero seguían estando en desventaja. Quedaban tres Shaikh, cada uno inconmensurablemente más poderoso que una diosa de primera categoría.

Belldandy se volvió a ver a Anang Reng, y con una voz amable y tranquila, le dijo

- Shaikh Anang-Reng, parece que te estas quedando sin gente. Pero aún podemos terminar esto amigablemente.

Todos los demonios voltearon a ver a Anang Reng, se les había dicho que esto sería sencillo.

Anang Reng, solo dio un grito terrible y sin advertencia lanzo cegador rayo en dirección a Belldandy. Esta apenas tuvo tiempo de reaccionar, y colocar su barrera física. La mayor protección que posee una diosa. Aun así el impacto fue terrible. El Shaikh había demostrado que su poder estaba casi al nivel de Hild, Belldandy sabía que no podría soportar mucho más.

En ese momento Urd fue rodeada por los otros dos Shaikh. Urd decidió atacar primero, necesitaba liberarse de ellos para poder ayudar a Belldandy. Recordó lo que había pasado en el campo de entrenamiento, necesitaba generar un plasma que si pudiera controlar. Comenzó a formarse una esfera de luz incandescente enfrente de ella. Los Shaikh dudaron un instante, se suponía que ella no debería ser capaz de hacer eso, finalmente uno de ellos comenzó a invocar un hechizo, Urd se estremeció, era de muy alto nivel, así que antes de que pudiera terminarlo, lo ataco.

Abajo den el templo, Keiichi miraba con horror como Anang-Reng atacaba a Belldandy, podía ver el dolor en su rostro ante el impacto, entonces le grito a Skuld.

-¡Ahora!, es tu turno. Sentarō, tenemos que distraer a los guardias.

Enfrente del templo aún quedaban seis guardias, bloqueando la entrada. Era el momento de que el niño mostrara sus habilidades. Se subió a su bicicleta, era el modelo que usaba para acrobacias, pedaleo con todas sus fuerzas hacia una rampa que habían preparado, y salto por encima de los guardas, quienes corrieron detrás del niño. Quedaron tres guardias atrás, pero Keiichi ya estaba preparado, había quitado el Side Car de su motocicleta, y la había reforzado, él también sabía hacer acrobacias.

- ¿Lista?, en cuanto los distraiga, tendrás tiempo de apuntar.

Keiichi arranco su motocicleta, que respondió inmediatamente, acelero al máximo y la aceleración levanto la rueda delantera como un caballo brioso y se lanzó a embestir a uno de los guardias.

Esto era algo complemente desconocido para ellos, uno de ellos corrió y el otro se hizo a un lado. Keiichi se detuvo y giro para verlos de frente, y les grito para atraer-los, en cuanto ellos corrieron detrás de él. Entonces le hizo una señal a Skuld y volvió a arrancar, buscando provocarlos. Logro ver a Sentarō que estaba haciendo lo mismo.

Skuld salió del templo con su androide Bampei-kun. Pero este estaba irreconocible. En la espalda traía varios tubos, eran lanza proyectiles. El androide se movió fuera del templo, hinco sus pies en la tierra y bajo las ordenes de Skuld apunto a Anang-Reng, que seguía su ataque despiadado contra Belldandy.

Anang-Reng recibió el impacto en la espalda y grito. Esa era magia desconocida para él. Debido a su poder, los proyectiles difícilmente le podrían provocar daño, pero si podían provocar dolor y suspendió su ataque a Belldandy.

Esta estaba agotada por el ataque, en la tierra sus energías eran limitadas. Desapareció su escudo y comenzó a caer a la tierra, pero logro controlarse a tiempo. No podía dejar a su hermana sola con tres Shaikh. Necesitaba energía, pero le llevaría tiempo. Tenía que romper sus sellos limitadores. Comenzó el complejo hechizo que le permitiría removerlos. Tenía estrictamente prohibido quitárselos, pero había cosas más importantes que una simple prohibición del cielo.

Volteo a ver a Urd, vio como uno de los demonios que la estaban atacando se retorcía de dolor. Sus manos estaban ennegrecidas, al parecer por el ataque de Urd, pero estaba lejos de ser derrotado, era demasiado poderoso.

Skuld cambio de blanco, y disparo contra uno el otro atacante de Urd. Este grito, pero al parecer soportaba mejor el dolor y reacciono con rapidez. Por un momento miro con incredulidad a la niña que lo estaba atacando, pero al ver que el robot volvía a apuntar señalo a la tierra, y una columna de roca se elevó creando una barrera que intercepto los demás proyectiles.

Bampei-kun no se podía mover, pues se había anclado al piso para tener más precisión. Así que Skuld lo puso en automático para disparar en cuanto pudiera distinguir al demonio, y Skuld corrió para poder tener otro punto de ataque. Corrió para colocarse detrás de la columna, pero repentinamente apareció el Shaikh que miraba extrañado a esa pequeña diosa. Skuld lo miro retadora, el arrojo varias granadas que llevaba consigo. Las granadas hicieron impacto, pero el demonio no se movió, a pesar de que parecía dolerle.

Skuld pronto se quedó in municiones. El demonio se dio cuenta y se preparó para atacarla, pero Skuld un no estaba derrotada. Cerró los ojos y se concentró, su ángel emergió de ella y floto hacia los restos del estanque del templo. El elemento de Skuld era el agua, así que busco toda la fuerza que tenía, y logro provocar una poderosa columna de agua que dirigió al demonio. Pero este era un Shaikh, soporto el ataque y antes de que Skuld reaccionara, lanzo un poderoso rallo ígneo contra ella.

-Cuidado- Fue el grito que escucho Skuld y sintió un impacto que la lanzo lejos del lugar. El rayo se estrelló contra el suelo provocando un cráter. Skuld intento levantarse y se dio cuenta de lo sucedido. Sentarō la había embestido con su bicicleta para quitarla del camino. Su cuerpo de diosa había resistido el impacto, pero Sentarō yacía inconsciente en el piso. Asustada intento levantarlo sin darse cuenta de que el Shaikh se acercaba a ella, y se preparaba para lanzar otro disparo.

Skuld solo alcanzo a ver una luz cegadora, y el demonio fue lanzado a varios metros del lugar, entonces vio al cielo y vio a su hermana Urd, que con voz fiera gritaba - Nadie toca a mis hermanas-

Pero esa distracción le costó caro, En ese momento Urd recibió un impacto que la lanzo contra el suelo. El otro Shaikh se había recuperado. Este se dirigió hacia ella para continuar su ataque.

Keiichi acababa de embestir a un guardia con la motocicleta, y al caer se lanzó contra él para tratar de sellarlo. El guardia era mucho más fuerte que él así que lo agarro de un brazo y lo lanzo lejos. Keiichi se impactó contra el piso y alcanzo a golpearse la cabeza. El dolor fue insoportable pero no perdió el sentido. Pero sintió algo húmedo, al tocarse la cabeza sintió el flujo de la sangre tibia. Estaba atontado mientras el guarda se lanzaba contra él, en ese momento, alcanzo a ver algo en la entrada del templo.

Una figura completamente desconcertada acababa de cruzar. Era el Dr. Shugahara que miraba atónito lo que ocurría a su alrededor. Debido a la magia de Belldandy, nada de lo que ocurría en el área del templo se veía desde afuera. Simplemente al cruzar la puerta era como haber sido transportado al infierno.

El doctor vio a Sentarō tirado en el suelo mientras Skuld trataba de revivirlo. Vio Keiichi con la cabeza ensangrentada, a Urd tirada en el suelo retorciéndose de Dolor y a Belldandy flotando el aire, mientras un extraño ser la atacaba.

Sus peores pesadillas se habían convertido en realidad. El impacto era tan grande que no alcanzaba a reaccionar.

Uno de los guardias que estaba persiguiendo a Sentarō lo vio, y se dirigió a atacarlo. Aun sin entender que estaba pasando, el doctor alcanzo a esquivarlo. Pero el piso ya había quedado cubierto de escombros y resbalo, entonces el guardia saco algo parecido a una espada, pero que brillaba de manera ominosa, y se lanzó contra él. Esperaba sentir el impacto, pero apareció una luz que lo envolvió, y como si fuera cámara lenta, vio como el arma rebotaba contra la luz. El Guarda había utilizado toda su fuerza contra él, y cayó hacia atrás. El doctor vio entonces como un maltrecho Keiichi sacaba algo de sus bolsillos, y lo colocaba en el guardia, este desapareció en un destello...

- Doctor. ¿está bien? ¿que fue eso?

- Keiichi ¿qué está pasando aquí?

- Estamos bajo el ataque de varios demonios. Son mucho más poderosos que Belldandy y Urd, Tenemos que ayudarlas. ¿de dónde salió el escudo que lo protegió?

- ¿Ayudarlas? - El Dr. Shugahara intento concentrarse, entonces se recordó el paquete que llevaba. Por los bordes de la caja alcanzaba a verse una luz, ¡Los medallones estaba brillando! La abrió con desesperación y ahí, brillando intensamente, estaban los medallones de la hermandad Urd. Ella los había construido para proteger a los miembros de su hermandad y le manuscrito mencionaba que eran amplificadores que se alimentaba de las energías vitales dentro de cada ser humano. Tomo uno y se lo dio a Keiichi.

- Toma esto puede ayudar, es para protección y creo que podríamos...

Keiichi había tomado el medallón y comenzó a leer las runas. Las habilidades implantadas por la computadora le eran útiles. Entonces leyó una invocación que tenía escrita:

- "skarpt mun gnesta,
skjöldr mun bresta,
mun hjalmgagarr í hlíf koma.

("la lanza se romperá,
El escudo se destrozara,
la espada no penetrara".)

El brillo de los tres medallones aumento, como si estuvieran conectados y en torno a ellos se formó una barrera magia apenas perceptible, pero no por eso era menos poderosa.

- ¡Es un escudo mágico!-

Entonces escucharon el grito de Skuld. Uno de los guardias intentaba atacarla mientras ella defendía a Sentarō que aún estaba inconsciente. Skuld y su ángel estaban controlando el agua del estanque para detenerlos, pero Skuld se veía debilitada. No podría contenerlos mucho tiempo. Keiichi subió a de nuevo a su maltrecha motocicleta, que pudo arrancar al primer intento, como si recordara la invocación de Belldandy, se volvió hacia el docto y le arrojo un disco, diciéndole- Tómelo, ya vio cómo usarlo.- Entonces

Se lanzó dispuesto a embestir a ese demonio, mientras el Dr. corría detrás de él.

El demonio parecía extremadamente fuerte. Al ver aproximarse a Keiichi, se preparó para recibir al impacto, y logro detener la motocicleta. Keiichi entonces acelero al máximo, no le importaba destrozar su máquina, se percibió el olor del caucho quemado, entonces freno el demonio extendió la mano para intentar arrancarlo de la motocicleta y Keiichi súbitamente acelero al máximo, el demonio resbalo y Keiichi paso encima de él. El demonio intento levantarse, pero antes de lograrlo el Dr. salto encima de él, y le coloco el disco.

Keiichi llego a tiempo apenas para sostener a Skuld, que estaba muy débil. Llego el Dr. que inmediatamente atendió a Sentarō. Este comenzó a reaccionar, lentamente abrió los ojos, pero salto inmediatamente al ver a Skuld inconsciente.

-¡Skuld! ¿Estás bien?-Grito Sentarō, pero Keiichi lo tranquilizo-

-Solo está agotada, pero no está lastimada.

-Dr. Shugahara, que bueno verlo por favor que se ponga bien.

- Sentarō, toma esto - Y el Dr. le dio el tercer medallón.- Es un escudo mágico, te ayudara a protegerla. - El doctor miro a su alrededor, intentaba entender que pasaba. Había una batalla en el cielo, y otra en tierra. Keiichi entonces le señalo a los dos guardias que quedaban.

- Aún nos quedan dos por derrotar. Los medallones lo harán más fácil.

El doctor miro a los demonios que se acercaban lentamente a ellos. Su actitud era cauta, pues habían visto derrotar a la mayoría de ellos...

Entonces vio el arma de uno de los demonios, y el tomo.

-¿Qué es esto?

- Es un arma mágica, puede inmovilizar a un dios, pero no a un mortal, aunque no quisiera que me golpearan con ella.

- ¿Contra un dios? ¿Servirá también contra un demonio?- Mientras sopesaba el arma. Era pesada, no serviría para hacer esgrima.

Keiichi observo a uno de los demonios, este pareció ponerse nervioso al ver al doctor empuñar el arma.- Creo que le tienen miedo. Es nuestro turno.

Mientras tanto, Anang Reng, descargaba su furia contra Belldandy. Esta se protegía con su barrera física, ayudada por su ángel, En su rostro se veía el dolor.

Anang Reng, no había utilizado todo su poder. Su plan había sido provocar a Hild con el ataque a las diosas y con ellos romper la tregua. No podía darse el lujo de desperdiciar su poder. Pero la diosa era tenaz. Finalmente lanzo un rayo más poderoso que los anteriores, y vio con satisfacción como rompía la barrera de la diosa, El impacto la hizo gritar y cayo Entonces Anang Reng se dispuso a ayudar a los otros dos Shaikh a acabar con Urd y se dio la vuelta...

Pero apenas habían pasado unos segundos y escucho una voz a sus espaldas. - Aun no estoy derrotada- Belldandy se elevaba lentamente, su rostro mostraba dolor, pero también decisión.

Al caer, Belldandy había alcanzado a ver la imagen ensangrentada de Keiichi, y se había horrorizado, pero luego se dio cuenta de que estaba vivo. Pero esa imagen había despertado sus pesadillas. Decidió que daría su vida, si es que eso era lo necesario para defenderlo.

Volvió a elevarse dispuesta a enfrentarse a Anang Reng hasta el fin. Este vio con asombro la retadora actitud de la maltrecha diosa. Su uniforme estaba destrozado, tenía quemaduras en varias partes del cuerpo, pero sus ojos seguían brillando con la misma intensidad.

Furioso, lanzo una descarga de energía aún más poderosa. Belldandy la recibió e intento bloquearla y durante un momento soporto el tremendo castigo, pero se colapsó de nuevo y volvió a caer.

Keiichi observo esto último desde el sueño y grito al verla caer. Dudo un momento sobre lo que tenía que hacer, pero el Dr. le grito.

- Ve a ayudarla, yo me encargare de esos demonios. -Y se dirigió directo a los guardias.

Keiichi llego al lugar donde había caído Belldandy, grito al ver su maltrecho cuerpo, y se apresuró a sostenerla en sus brazos

-¡Belldandy!

La diosa abrió lentamente sus ojos al sentir el calor del cuerpo del joven - Keiichi, te he fallado-

- Belldandy, esto aún no termina, no te des por vencida. Aún tenemos esperanzas. Luchemos juntos.

Keiichi vio como Anang-Reng descendía, este había decidió no darle una nueva oportunidad a la diosa y se disponía a acabar con ella.

- Haz sido un gran rival, pero nunca tuviste oportunidad, ahora morirás junto con ese mortal. No me importa si un demonio muere contigo, Su muerte será un honor.

Keiichi abrazo con fuerza a Belldandy, no creía que el medallón pudiera soportar mucho pues se alimentaba de su escaso poder de mortal. Tomo el medallón con la otra mano, y recordó cuando había alojado el ángel de Lind, y como esto lo había agotado. Ahora estaba preparado. Cerró los ojos y pensó en el medallón, estaba dispuesto a darle hasta su última gota de energía vital, Si esto podía ayudar a Belldandy

Anang-Reng levanto sus manos y comenzó a realizar un conjuro. La diosa estaba terminada, podía darse tiempo de acumular energía para un golpe final. Lentamente extendió sus manos y con un grito furioso salió una luz enceguecedora de sus manos.

Keiichi se quedó sin aliento, pero el campo de medallón no cedió, pero sentía como rápidamente le extraía su energía. Y oprimió con más fuerza el cuerpo de Belldandy, esta volvió a abrir los ojos y vio como un campo de energía retenía el ataque del demonio. Y sintió como la energía era extraída de Keiichi.

No lo podía dejar solo, invocó su último resto de energía y abrazo a Keiichi con fuerza. Entonces unió su barrera física al escudo de Keiichi.

Anang Reng no entendía que pasaba, esa energía debería haberlos desintegrado, pero estaban resistiendo. Pero era aún solo una fracción de su poder, así que comenzó a incrementarlo.

En el suelo. El doctor había empuñado el arma y comenzó a realizar algunos ejercicios que su padre le había enseñado de niño para poder evaluar las armas. Era un esgrima muy básico, pero ante los ojos de los dos demonios restantes, que habían visto caer sus demás compañeros, parecía que sabía lo que hacía. Entonces camino hacia ellos con paso decidido, lanzo un grito y se abalanzo hacia ellos. Al caer el arma... esta cayó sobre espacio vació. Volteo a su alrededor y no vio señales de ellos. Solo pudo ver como uno de los portales se cerraba. ¡Habían huido!

Se quedó con la boca abierta. Y dejo caer el arma, luego comenzó a reír, Keiichi, Sentarō y Skuld habían logrado llenarlos de miedo... Pero su risa duro poco, en el cielo Urd también estaba a punto de caer.

El pequeño androide había cumplido bien con su cometido, con sus proyectiles, que disparaba con gran precisión, Había impedido que los dos Shaikh atacaran simultáneamente a Urd, pero ya no le quedaban más y los demonios ahora se estaban uniendo.

Urd se encontraba en medio de los dos. Su cuerpo parecía un objeto incandescente. Había logrado formar una esfera de plasma a su alrededor que le servía de escudo y de ataque. Con una precisión que rivalizaba con al de su hermana, repentinamente ese plasma generaba lanzas ígneas que atacaban a los demonios, pero se estaba debilitando. Lentamente descendía al piso, mientras los dos Shaikh lanzaban descarga tras descarga.

El corazón del doctor casi se detuvo, pues al descender pudo ver como las quemaduras cubrían su cuerpo, pero ella no dejaba que se notara su dolor. Sus ojos eran como dos brazas incandescentes.

El docto vio entonces a Belldandy y a Keiichi, que resistían el ataque de Anang Reng. Y entonces supo lo que tenía que hacer.

Tomo un estuche que le colgaba del cuello. No era el ídolo de oro que le había entregado el pueblo Mai-m-mîn, sino una moderna aleación de tántalo, tungsteno y torio que había resultado eficaz para bloquear toda la radiación del cristal. Pero ahora era hora de utilizarlo y estar dispuesto a pagar el precio.

Abrió el estuche y desbloqueo las cerraduras. Este ahora brillaba fieramente, en respuesta a la gran cantidad de magia en el ambiente. De nuevo sintió que el cristal quería invadir su mente, pero esta vez estaba mejor preparado. Cerró los ojos y se concentró en un solo pensamiento. Sabía lo que quería el cristal e intento proyectarle es imagen. El cristal reacciono como un ser vivo. Sintió como vibraba y luchaba contra él, como si no pudiera compréndelo. El cuerpo el doctor comenzó a temblar violentamente y repentinamente todo se volvió negro. El doctor no podía ver nada. Y súbitamente escucho en su cerebro una voz, que hablaba sin palabras. Pero sabía lo que le decía.

-"aceptado".

Ahora en lugar de la lucha anterior, sentía un contacto frió y lógico. Que solo expresaba una sola idea.

-¿?-

Era una interrogación pura, fría y directa. Finalmente comprendió, le estaba preguntando lo que deseaba. Y se concentró en Urd, en la lucha, en su poder que disminuía. El cristal aceptaba estas ideas como una esponja. Y súbitamente todo fue luz. Pero sabía que esa luz solo existía en su cerebro. El cristal lanzo una luz que recorrió el cuerpo de Urd, y luego ofreció una información fría y precisa.

- Sujeto no puede controlar más poder. Bloqueo de nivel 9, encriptación personal de la Daimakaicho. Solución: remover bloqueo. ¿Orden?

El doctor no entendió la información pero no le importaba, Sentía que el cristal se introducía cada vez más en su conciencia, de una manera fría y desapasionada, parecía realizar un estudio de su cerebro. Ahora comprenda como es que todos terminaban locos. Entonces concentro su mente en un solo pensamiento. -Proceder con desbloqueo.-

El cristal brillo breve mente y emitió un suave brillo, que se desprendió de él, y comenzó a rodera a Urd, que ya se encintaba en el suelo e intentaba no ser derribada.

Entonces el doctor escucho gritar a Urd

Urd no sabía que estaba pasando, su poder estaba a punto de agotarse y no había logrado debilitar a los Shaikh, su poder era demasiado grande, solo le quedaba resistir el mayor tiempo posible

Y entonces, sintió como si una compuerta se desbordara en su interior. Su agotamiento desparecía. El flujo inesperado de poder pareció volverla loca. Se comenzó a llenar de ira. ¿Cómo era posible que estos dos se atrevieran enfrentarse a Urd, la hija de la gran Daimakaichō? Se sintió embriagada de poder y comenzó a reír. Era una risa que los dos Shaikh creyeron reconocer y temer.

Entonces Urd sintió que algo la rodeaba, algo cálido, amable, y... ¿qué era eso? Intento luchar contra eso, y entonces oyó una voz. - Urd, ¿me puedes reconocer? Soy Kenji, por favor escúchame...

Urd entonces sintió como un aire fresco la rodeaba y la niebla se disipara. Se llevó la mano al pecho y toco la mano del Dr. que la abrazaba por detrás. Sintió como despertaba de un sueño, cerró los ojos, y al abrirlos vio la cara de los dos demonios, los dos Shaikh que querían dañarla a ella y a los que amaba.

Se volvió a llenar de ira, pero esta vez no perdió el control. Comenzó a evaluar la situación. Sentía que tenía poder, pero no sabía cuánto y los demonios que enfrentaba eran muy poderosos. No los podía subestimar. Así que decidió dar todo en un golpe único y esperaba que decisivo.

Comenzó a elaborar un lento y poderoso hechizo para acumular energía. Los dos demonios intentaron atacarla, pero el medallón que portaba el doctor logro absorber el ataque.

finalmente Urd supo que estaba lista. Todo a su alrededor brillaba, la energía parecía inconmensurable, pero el control parecía a punto de fallar. Sintió el cuerpo del Dr. a su lado. El era alguien a quien quería proteger. Hizo un esfuerzo final y lanzo toda la energía que tenía contra los demonios.

El destello era tal que no poda ver nada, solo pudo escuchar gritos, gritos y más gritos, pero no sabia si eran suyos o de los demonios. Poco a poco se desvanecieron. Finalmente, la luz comenzó a desaparecer pero ahora todo era negro, mientras hasta el último ergio de energía pareció abandonar su cuerpo, finalmente Urd se desvaneció.

fin del capitulo XIV- rev1.2

Capitulo 15: Discordia en el infierno

La orden de los Caballeros Mortales
Por Javier Delgado R.

Fan fiction, inspirado en "Oh mi diosa" de Kōsuke Fujishima.

Capitulo XV

Discordia en el infierno

La asfixiante atmósfera estaba llena de gases venenosos. Obscuras nubes ocultaba parcialmente un sol rojizo. El calor era insoportable, y el suelo estaba cubierto de lava recientemente solidificada. En algunas partes aun había material aun semilíquido e incandescente. Un viento abrazador comenzó a soplar generando violentos remolinos que no alcanzaban a despejar el campo de visión. Repentinamente comenzó a llover, pero no era agua lo que caían, sino pequeñas esferas de roca fundida. Los mortales le llamaban lagrimas de Pelee. En este infierno no podía existir ninguna forma de vida.

Una haz de luz brillo en medio de las nubes provenía de una abertura en la trama del espacio. La energía que emanaba despejo un momento las nubes, conforme el portal dimensional tomaba forma. De su interior aparecieron varias figuras en uniforme de combate. Eran Valquirias comandadas por Lind. Al ver este infierno no pudieron evitar lanzar una exclamación de sorpresa. Lind fue la primera en hablar

- ¿Son las coordenadas adecuadas?, esto no puede ser la tierra, parece nuestro cuartel de entrenamiento.

- No existe posibilidad de error. - dijo una de ellas lentamente al darse cuenta de las implicaciones. - Solo hay una explicación, aquí hubo una gran batalla.

Lind se elevó intentado ver a la distancia- Rápido, busquen sobrevivientes. Ustedes, traten de delimitar el área de daño, hay que contener y aislar la zona, sera muy difícil ocultar a los mortales esto. No podemos dejar que el daño se extienda.

Otra de las valquirias, una joven llamada Chrono, exclamo con una voz quebrada por el horror apenas contenido: - Parece que llegamos tarde, la destrucción es total. No parece haber sobrevivientes.

Lind la miro con un brillo de furia en sus ojos, - No pierdan tiempo. Busquen señales de vida, ¡rápido!.

El escuadrón se separó, a lo lejos una de ellas grito:

- Hay demasiada energía mágica libre en el ambiente, no logro distinguir señales de vida.-

Otra de ellas que se había elevado para evaluar el daño, descendió rápidamente para reportar.

- La zona esta contenida por un escudo mágico. Es muy poderoso y complejo. No creo que el daño se haya extendido muy lejos

Lind sintió una alivio temporal, al menos el daño estaba contenido y comento- Debe ser obra de Belldandy, muy pocos dioses serian capaces de algo así. ¡Debemos localizarla.!

Se escuchó otro grito:

- Alcanzo a detectar algo en esta dirección, pero es muy débil. No puedo distinguir que es, solo se que esta muriendo, su energía es débil e intermitente.- Lind voló en esa dirección y dio una orden tajante.

- Todas, formen un escudo en esa área. Extraigan el calor de esa zona. Ghadril, tu eres la sanadora. Haz lo que sea necesario.

Las valquirias habían cercado una zona y formaron un escudo protector para aislarla del calor. Comenzaron a forma un escudo y luego unieron su magia para proteger y sellar la zona. Comenzaron a enfriar el interior y la atmósfera comenzó a despejarse. No pudieron evitar un grito de horror cuando finalmente distinguieron los cuerpos. La forma general del cuerpo apenas era reconocible, la piel parecía pergamino carbonizado, pero entre sus numerosas cuarteaduras salia un brillo extraño que parecía algo vivo. Ghadril exclamo

- Son dos cuerpos extremadamente dañados, El código de regeneración que les confiere forma a su cuerpo esta sobrecargado. El campo contenedor esta roto, su energía vital se escapa lentamente. Su corazón parece aun intacto, pero no logro regenerar la forma externa para que pueda contener su energía, en poco tiempo se disipara y su esencia se disolverá. Si actuó pronto, tal ves logre contener la perdida. Haré lo posible por sellar la perdida.

Lind sintió encogerse su corazón. Podría ser Belldandy y Urd. Parecían ser cuerpos adultos, y tal vez aun podrían salvarlas, pero ningún cuerpo mortal podría existir en esas condiciones. El mortal al que le había jurado amistad, Keiichi, simplemente debía haber sido vaporizado en ese infierno. Los cuerpos estaban irreconocibles. La energía necesaria para dañar un cuerpo celestial a ese nivel era inimaginable. No entendía como podían tener vida aun.

Cerro sus puños con furia. El culpable tendría que ser castigado y esta ves no esperaría a recibir ordenes. La autorización para venir a la tierra había tardado demasiado y este era el resultado. Por primera vez en su vida, Lind sintió odio hacia la organización que ella había jurado proteger.

Sus pensamientos fueron interrumpidos por un grito de sorpresa de Ghadril.

El amplio salón de consejo estaba lleno, hacia al menos un millón de años terrestres que no ocurría algo parecido. El suntuoso salón estaba completamente iluminado y la luz resaltaba su opulencia. No había dudo de que en este lugar era la sede del poder de este multiverso. Sin embargo, nadie ocupaba sus lugares asignados. Los presentes estaban separados en pequeños grupos, que cambiaban constantemente conforme todos intentaban intercambiar información para entender lo que estaba pasando.

Los ornamentos que portaban los demonios, indicaban que mayoría ostentaban altos rangos y su porte, mas que su apariencia, mostraba su edad. Ademas había otros que no eran miembros del consejo, eran demonios de bajo rango, y sospechosamente estaban agrupados en torno de los aliados a Anang Reng.

Se escuchaba un murmullo bajo como un avispero lleno de insectos enojados. Entre todos estos demonios, sin importar rangos y edades se escuchaban intensos argumentos, pero pocos sabían exactamente lo que había ocurrido, los rumores eran demasiados, pero sospechaban que el resultado de este encuentro podría ser la guerra.

El que el tiempo pareciera pasar sin que ocurriera nada, solo aumentaba la irritación general. No se tenia ningún comunicado de Hild y el Shaikh Anang Reng, quien había solicitado la reunión, tampoco aparecía.

Pero el murmullo de esas voces no lograba pasar las puertas de la antesala donde Hild se encontraba en su trono. Una gran cantidad de pantallas holográficas la rodeaban, algunas mostraban la agitación en a sala del consejo, pero ella les prestaba poca atención. Su atención estaba concentrada en los displays de información que informaban sobre la actividad en el mundo de los mortales. Pero en las que le interesaban solo había interferencia. Esta vez su rostro se veía alterado. A pesar de intentar parecer impasible, había preocupación en su rostro.

Si los rumores eran reales, Anang Reng había roto la tregua y atacado a las Normas. No sabia nada mas. Sintió su corazón encogerse. Urd, ¿que habría pasado de ella? Su única heredera, incluso aunque hubiera escogido ser diosa. Pero no lograba averiguar nada. Había poderosa magia bloqueando, aun así, Nidhogg le reportaba que se había liberado inmensas cantidades de energía en el mundo mortal. Solo un ataque en gran escala justificaba esas medidas. Hild no podía evitar pensar en que las advertencias de el hijo de su enemigo se habían cumplido.

¿Que pasaría ahora? La tregua estaba rota. Evitar la guerra significaría que ella tendría que humillarse ante los dioses y el regreso a la guerra podría significar el fin de su mundo, y nadie más parecía querer entenderlo. De un momento a otro aparecería Anang Reng y quien seguramente exigiría un juicio de poder y esta vez, no habría forma de rechazarlo. No podía dejar pasar su actitud sin castigo.

Pero la realidad es que ella estaba débil, lo había logrado ocultar durante años. Para ello se había dedicado a inspirar temor, y hasta este momento había tenido éxito. Nadie se había atrevido a retarla.

Pero ahora todo era distinto. Estaba segura de que en este momento Anang Reng era mas poderoso que ella. Ni siquiera Marler los sabia, pero ella había alterado las lecturas de energía gracias a su acceso de alto nivel a Nidhogg.

Lentamente sentimiento comenzó a invadir a Hild. Era algo que había conocido al ser derrotara por primera y única vez: El temor. Tardo en reconocerlo, y eso solo aumento su furia y frustración. Ella no podía darse el lujo de tener ese sentimiento. En cambio la furia y el odio eran mas útiles. Lanzo un grito de furia que resonó por el salón y comenzó a tranquilizarse.

Entonces a sus espaldas sintió una presencia, no necesitaba voltear para saber quien era.

- Marler, finalmente llegas. ¿También me vas a abandonar?- En realidad se sentía aliviada por su presencia, pero siglos de pretender ser auto-suficiente le impedía admitirlo. Marler se estremeció al escuchar sus palabras.

- Hild-sama, No diga eso, nunca la abandonare y por eso mismo, me he atrevido a desobedecer sus ordenes.

Los ojos de Hild se incendiaron de furia, lentamente se volteo para encarar a Marler y le sorprendió lo que vio. También había fuego en los ojos de Marler, se necesitaba mucho valor para admitir que había desobedecido ordenes directas de la gran Daimakaichō.

- Hild Sama. Estaba segura de que llegaría este momento, así que he estado en contacto con la gente de Anang-Reh. Y ahora les he pedido que vengan.

Marler cerro los ojos, esperaba sentir la ira de Hild, pero extrañamente nunca llego. Abrió sus ojos lentamente, la ira, había sido reemplazada por una expresión extraña que nunca había visto. Parecía de tristeza y cansancio. Hild hablo lentamente con un tono de voz que no podía descifrar:

- ¡Marler! ¿Como te atreviste? Me quieres ver rodeada de enemigos. De este juicio depende de la supervivencia de nuestro mundo.

Marler se acercó y se arrodillo ante su ama, fijo su mirada al piso, pero no había rastro de temor en su voz.

- También yo puedo preocuparme por nuestro mundo. Por eso los he llamado. Conozco el secreto de Hild-sama y sé que no hay otra opción. Llegaran en poco tiempo.

Como esperando su llamado, varias luces comenzaron a aparecer y varios demonios comenzaron a materializarse, eran de todos los sexos y edades, pero la mayoría era joven. Conforme llegaban, se colocaban frente a Hild y colocaban una rodilla al piso para expresar respeto, pero en su mirada solo pocos de ellos mostraba temor. La miraban directamente. Pronto hubo medio centenar de ellos.

Hild no pudo menos que sorprenderse por su numero, pero aun así le parecía que su presencia es inútil y con furia apenas contenida les dijo: - No pensé que fueran tantos, aun así, no pueden ayudarme. La próxima batalla la tendré que librar sola, ustedes no me son útiles.-

Uno de ellos hablo. Era joven, pero sus marcas ya indicaban alto rango.

- Hild-sama. Hemos venido a ayudarte. Te pedimos que nos dejes ser tus aliados.

Hild no pudo evitar reír ante esa insolencia. Ninguno de ellos tenia el poder de un Shaikh y tampoco se ofrecerían ayudarla sin poner un precio.

- Y cual sera el precio que tendría que pagar por su ayuda.

- En comparación con lo que nosotros te ofrecemos, es un precio que parece pequeño e insignificante. Te pedimos que nos escuches, que escuches nuestra opinión. Deseamos lo mismo que tu, pero no estamos de acuerdo con tus métodos.

Hild les contesto con un tono irónico que era aun mas terrible que su furia.

-¿Y como piensan ayudarme? Ustedes no pueden acompañarme a la cámara. Seria una declaración de guerra al consejo. Esto sera un duelo entre dos. Incluso si llegara a aceptar sus términos, su ofrecimiento es inútil

El joven demonio callo, no parecía tener una respuesta adecuada a esta pregunta. Inesperadamente, desde las penumbras de un extremo de la cámara, surgió una voz tímida y temerosa.

- Hild sama. Si existe una manera.

Un silencio sepulcral se hizo en la cámara. Todos intentaron ver al dueño de esa voz. Sentado entre las tinieblas había un demonio de bajo rango. Hild estiro la mano y sin decir una sola palabra, lo atrajo así con una violencia que habría dado muerte a un mortal.

El aterrado demonio cayo a sus pies, donde no hizo ningún intento por moverse para no aumentar la furia de la Daimakaichō.

-¿Quien eres tú?

- Soy Walharen, demonio de tercera clase y administrador adjunto de Nidhogg. Solicité un a audiencia con mi señora Hild, pero se me ordeno esperar aquí.

- Hild entrecerró los ojos para ver con mas detalles a ese demonio insignificante. Sonrió al percibir su temor, este era alguien que no se atrevería a mentir, pero debía verificarlo

- ¿Desde cuando has estado espiando?

El demonio se estremeció ante la acusación. Después de todo había visto entrar a Hild, pero por temor no se había atrevido a llamar la atención sobre su presencia. Ahora estaba atrapado.

- Mi... Mi, mi señora. Llevo aquí 6 ciclos esperando su atención, mi superior me envió, pero deduje que no deseaba ser molestada por mi reporte

- ¿Reporte? Ah, ya recuerdo. Tu superior dijo que tenias la extraña creencia de que Nidhogg esta bajo un ataque. Nunca he escuchado algo mas ridículo.

Walharen se estremeció, al parecer su jefe había presentado un reporte negativo sobre sus sospechas.

- Mi señora, eso no importa ahora. Creo que existe forma de resolver su problema.

Hild, pregunto furiosa.

- ¡Mi problema! ¿Que es lo que sabes? - Walharen tembló, pero supo que tenia una oportunidad de salir bien librado, si lograba utilizar bien sus conocimientos. Se atrevió a levantar el rostro y vio la mirada de curiosidad de medio centenar de demonios. Controlando su miedo logro seguir hablando.

- Como administrador suplente de Nidhogg, tengo acceso a información que no posee nadie mas en este mundo.- dudó, no estaba seguro si todos los presentes debían escuchar lo que seguía.- Hace tiempo supe que alguien había accesado al sistema para alterar los mecanismos de supervisión del uso de energía de Hild-sama. Fue un acceso de alto nivel, solo una persona puede acceder a ese nivel. A esa persona le hubiera sido mejor usar una cuenta de nivel mas bajo y utilizar subterfugios para no dejar huell...- Escucho un murmullo de sorpresa, y sin necesidad de verlo, supo que se estaba ganando la ira de Hild. Llevado por su entusiasmo se estaba atreviendo a criticar a Hild...- Pensé que ... Era asunto de alto nivel, así que borre las bitácoras y elimine todo rastro de la alteración-

Hild Entrecerró los ojos, este demonio sabia demasiado, se le acerco y le obligo a mirarla y le susurro de manera inaudible a los demás demonio-¿ Entonces, viste los valores de energía reales?

Walharen tembló, pero sabia que mentir hubiera sido suicida, solo emitió un casi inaudible.- Si mi señora.- Luego levanto un poco mas la voz- Poco después, algunos miembros del consejo solicitaron esa información. Se sorprendieron por los resultados. Se me ordeno que olvidara todo, pero no lo pude hacer. Se que ellos desean volver a los tiempos de la guerra. Estuve realizando algunas simulaciones para buscar una posible solución.

- ¿Entonces tú fuiste quien borro las bitácoras accesos?, debí suponerlo, fue un trabajo rápido e intente regresa a borrar las huellas, pero ya no estaban. Solo alguien con conocimiento profundos de Nidhogg lo pudo hacer. También debo suponer que las simulaciones no estaban autorizadas.

- No mi señora. Mi superior no sabe nada.

Hild apenas pudo reprimir una exclamación de sorpresa. Este demonio de tercera clase podría ser un aliado inesperado.

- Hiciste bien y seras recompensado. - Walharen pudo volver a respirar, pero aun debía no era todo, no sabia como seria recibida su propuesta.

- Mi señora Hild, hay algo mas importante. Conozco el poder real de Anang-Reng y se que usted no posee el poder para enfrentarlo. Hay una solución. Es extremadamente peligrosa, y todos los involucrados estarán en peligro, pero creo que es la única forma.

Se escuchó un nuevo murmullo. Lentamente los demonios se levantaron y comenzaron a rodeara a Walharen, querían entender que es lo que estaba pasando. Ademas las palabras del joven demonio habían entrado alteraron profundamente a Hild. El temor que la abrumaba fue reemplazado por un sentimiento completamente ajeno a ella. Ni siquiera sabia su nombre, después de Eones de fríos planes, implacables acciones y subterfugios, había olvidado esa sensación llamada "esperanza". Su turbación era tal, que no se dio cuenta de que estaba rodeada de demonios que no mostraban miedo ante ella, y que por alguna extraña razón, estaban de su lado. En cualquier otro momento esta insolencia les hubiera costado caro, pero Hild-sama tenia prioridades mas importantes: asegurarse de sobrevivir. Floto y se elevó de nuevo a su trono, luego le dijo al joven, con una tan voz dulce que le provoco un escalofrió:

- Te escucho.

El demonio comenzó explicar su idea. Era sencilla, pero técnicamente compleja. Este demonio era brillante. Era extraño que solo fuera un despreciable demonio de tercera clase.

Hild miro al insignificante ser que temblaba ante ella, y comenzó a reír, le parecía tan risible que el destino del universo pudiera depender de un insignificante demonio de tercera clase. Entonces volteo a su alrededor, había olvidado a los demás demonios. La miraban expectantes. Todos ellos ya estaban en el secreto, sabían que ella los necesitaba.

Pero en este momento, pudo ver que su risa había provocado temor en muchos. Eso la hizo reír con mas intensidad. El que su risa inspirara temor, no dejaba de reconfortarla. No todo estaba perdido.

Lind reacciono al grito de la sanadora, voló rápidamente a su lado. Ella observaba los cuerpos con sorpresa.

- ¿Que es lo que pasa?

- Estos no son dioses, son demonios. Demonios de alto nivel, pero no logro identificarlos. ¿Que clase de poder pudo causarles esto?

- ¿Los puedes salvar? Por el sistema doblete, la vida de dos dioses esta en juego.

La sanadora miro a su alrededor y comento- Debió haber sido un batalla magnifica. - sonrió de manera ominosa, al pensar que esos cuerpos eran de sus odiados enemigos y no lo de las diosas- En tiempos antiguos me abrías pedido que les diera una muerte misericordiosa. Lind creo que te has ablandado. Pero tengo el consuelo que el intentar salvar sus vidas les traeré mucho sufrimiento. Eso me reconforta.

Lind ordeno secamente- Salvalos esa es una orden. ¿No seria mas fácil sellarlos y enviarlos al cielo?

- Imposible, están demasiado débiles, no sobrevivirían mucho tiempo. Cumpliré tus ordenes, tampoco deseo ser la responsable de la muerte de algunos de los nuestros, pero creo que aquellos eran tiempos mas sencillos.

Lind observo como la sanadora se concentraba en los cuerpos. A pesar de sus duras palabras, era evidente que estaba haciendo su mejor esfuerzo, sin embargo sus palabras aun resonaban. Si, tal ves se estaba ablandando. Pero había visto demasiada batallas y sus consecuencias. Tener a un compañero moribundo era una experiencia que no deseaba volver a vivir. Entonces pensó en las diosas. Si estos eran los atacantes. ¿Donde estaba las normas? ¿Podría haber sobrevivido Keiichi? Algo tenia que hacer. Vio una la joven valquiria, anteriormente había trabajado con Yggdrasill, eso podríais ser de ayuda.

- Chrono. Tú conoces el sistema de Yggdrasill. Este lugar esta lleno de energía sin control, no podemos distinguir sus trazas de energía. ¿podemos hacer algo?

La joven valquiria pensó un momento mirando la desolación que las rodeaba, también había conocido a quienes vivían ahí y le dolía lo que veía. Repentinamente su rostro se iluminó.

- Creo que podemos hacerlo, ellas llevan mucho tiempo viviendo en la tierra y deben haber absorbido energía de aquí. Podemos intentar localizarla, es muy débil, pero su espectro es muy distinto, creo que lo podremos distinguir.

-¡Hazlo!

La joven valquiria extendió sus manos, se concentro y generó una serie de pantallas de información en el aire. Comenzó a crear un sub-programa para filtrar las señales de ruido del lugar y detectar solo fuentes locales. Durante mucho tiempo había asistido a Urd y Peorth, poco a poco los display a su lado fueron eliminado el ruido y comenzaron a aparecer señales precisas. Finalmente hizo señas Lind, había encontrado algo.

- Señora, aquí veo algo extraño. Hay tres fuentes de energía, son mas fuertes de lo que esperaba. Pero no reconozco la firma de energía, no parece ser de dioses o demonios.

Lind se acercó al display y miró con extrañeza la información. Su corazón se aceleró, esa energía le era familiar, y buscó en sus recuerdos pero, y se dio cuenta que no era un recuerdo de ella, sino de uno de sus ángeles, entonces exclamo:

- Esa energía proviene de mortales.

-¿Como? Es imposible ellos no pueden generar esos niveles.

-Algunos mortales si y no me puedo equivocar. Mi ángel alguna ves estuvo sostenido por la energía de un mortal. Puedo reconocerla - Señalo a las demás valquirias para que vieran el display. - Rápido localicen las fuentes. Y ...

Fue interrumpida por Chrono que señalaba a sus espaldas.

-Señora. Mire, ahí entre esas nubes, hay algo, la atmósfera se esta despejando.

Lind volteo y vio una sombra detrás de las emanaciones, la pudo reconocer. Era el templo, el edificio parecía estar intacto, la magia de Belldandy le inspiraba cada vez mas respeto. Aun había esperanzas de encontrar a Keiichi con vida. Sintió que sus ojos se humedecían. Definitivamente se estaba ablandando. Volteo para evitar que vieran su rostro, y apenas escucho que una de las valquirias llamaba.

- Aquí hay una barrera, semeja la barrera física de una diosa, pero su energía es distinta. Esta bloqueando todo el espectro visible. Seguramente se modificó para poder bloquear todo tipo de radiación.

- No toquen el campo, creo que hay un mortal en su interior y el si campo se colapsa morirá en esta atmósfera. Intenten levitarlo y llévenlo al templo, si es lo que creo, el campo protector del edificio nos dejara entrar sin problemas.

Lind hizo aparecer su hacha de combate, y las demás la imitaron. Con la mayor delicadeza posible dirigió su energía a la barrera física, intentando no colapsarla, no sabia que tan estable pudiera ser. La barrera se elevó y pudo ver su forma semiesférica. Pudo imaginarse que era un capullo obscuro que tenia una promesa de vida en su interior. Al principio el campo rechazo su magia, pero luego como si la reconociera, dejo de resistir y la dejo moverlo.

Entones paso algo extraordinario. Al cruzar él limite del templo, el campo comenzó a disolverse, como si reconociera que ya no había amenaza. Entonces pudieron ver dos cuerpos entrelazados.

-¡ Keiichi! ¡Belldandy!.- Se encontraban exánimes y mostraban heridas. Keiichi estaba ensangrentado, Belldandy mostraba grandes quemaduras en su cuerpo por donde su código divino parecía querer escapar. Keiichi aun sostenía fuertemente en sus mano un objeto que parecía ser un amuleto. Lind se acercó para poder tocarlos, esta ves no podía ocultar sus lagrimas. En el pasado ella había aceptado estoica la muerte de sus compañeros de combate, pero estos dos no eran guerreros. Eran personas a las que se sentía unida por otro tipo de lazos. Toco sus rostros con delicadeza, y entonces pudo sentirlos. ¡Aun estaban vivos!

-Rápido, llévenlos al interior, llamen a la sanadora, tiene una nueva prioridad.

La demás valquirias llevaban otros dos capullos. Lind se acerco a uno de ellos y observo como se disolvía. Era Urd y un mortal desconocido que también se aferraba a un amuleto similar al que tenia Keiichi. Urd también tenia profundas quemaduras, el mortal no parecía herido, pero estaba en un coma profundo. Su energía vital parecía a punto de agotarse.

Llego el tercer capullo. En su interior encontraron a Skuld y a un niño humano. No parecían heridos, pero si bajo un profundo coma. Sus energías vitales también estaban en un punto muy bajo.

Los llevaron al interior del templo y en ese momento la sanadora llego a reportarse.

- Logre estabilizar a los demonios. No están completamente fuera de peligro, pero soportaran en lo que llegan refuerzos. Tuve que llamarlos. Yo no soy especialista en demonios.

- Haz hecho bien, pero espero que sepas algo sobre mortales. Los tres no parecen tener heridas graves, y sin embargo su energía vital parece estar a punto de extinguirse.

Era un cielo estrellado pero tenia un aire extraño. La ausencia de aire evitaba el parpadeo de las estrellas, que se veían extrañamente inmóviles. Pero incluso bajo ese negro profundo había muy pocas estrellas. La mayoría de los soles de este universo habían muerto antes de poder estabilizarlo.

Abajo había lo que parecía un valle gigantesco, pero en este mundo sin vida ni aire, la erosión no era la culpable de esa formación. Ríos de roca petrificada eran testigos de las energías que habían dado generado este lugar.

A ambos extremos del valle aparecieron dos portales, de donde salieron dos figuras. Parecían diminutas ante la escala de este lugar. Pero su poder no lo era. Lentamente flotaron hasta el piso.

Una de las figuras era Hild. Antes de que su rival pudiera reaccionar elevo los brazos y su cuerpo se volvió incandescente. Un breve y cegador destello salio de sus manos, para impactarse en Anang-Reng.

Pero este reacciono inmediatamente. Elevo una mano y extendió la palma. El destello se estrello contra su mano y su energía reboto en todas direcciones. La roca cercana se inflamo ante la energía y se volvió incandescente. Esperaba ese ataque. Durante milenios había estudiado a su rival y se había preparado para este día.

Hild saludo a su rival con una sonrisa de aprobación. Ese ataque le había servido contra mas de la mitad de sus rivales. Repentinamente dos gigantescas columnas de roca salieron del suelo y se colapsaron haciendo caer toneladas de roca sobre ella. Pero ella ya no estaba ahí. Había observado como Anang-Reng había ocultado su otra mano para lanzar este hechizo.

Esta vez Anang-Reng la saludo, esto era apenas un calentamiento. Pronto la verdadera batalla comenzaría.

Pronto este mundo, llamado Disnomia, "conflicto" comenzó a llenarse de fuegos que no había visto desde su formación. La ausencia total de sonido, debida a la ausencia de aire daba un aire irreal a la batalla. La simple visión de ese conflicto habría vaporizado a un humano.

El intercambio de energía y de poderosa magia pronto convirtió una gran parte de la superficie en un mar de lava, y poco a poco los gases incandescentes comenzaron formar una atmósfera, que finalmente permitió la existencia del sonido. Un sonido que era un eco de las energías tectónicas que ya comenzaba a estremecer todo el planeta.

El templo estaba lleno de actividad. Ghadril había daba ordenes al escuadrón de valquirias, que se enfrentaba a viejo enemigo, la muerte, pero esta vez no con armas.

Los cuerpos de Urd Y Belldandy estaban tan débiles que corrían el peligro de disolverse y con ello su código se perdería. Algunas de las valquirias concentraban sus energías para genera un campo contenedor. Skuld no parecía en peligro inminente, pero su estado era delicado. Ghadril intentaba romper el coma en que se encontraban los mortales, pero no sabia como restaurar sus energías vitales.

Lind observaba imponente la actividad de su escuadrón. ¿que mas podría hacer?. Aparentemente las sanadoras expertas que había solicitado tenia problemas para venir a la tierra. Algo estaba pasando en el alto consejo.

Se acerco al niño humano, quien parecía ser el que se encontraba en mejor estado. Era tan joven, pero parecía haber luchado. Había lasceraciones y raspaduras en su piel. Lind pensó, al menos eso si los podría sanar ella. Ella puso su mano en la frente y luego la retiro sorprendida. Había percibido algo extraño. La volvió a colocar y sintió un extraño flujo. Movió la mano alrededor del cuerpo del niño y sintió una sensación extraña. Entonces llamo a Chrono.

- Chrono, ¿Puedes activar los programas de filtrado en toda la habitación?, percibo una energía extraña, pero no localizo su origen.

- si señora. Enseguida. - Chrono volvió a activar las pantallas, pero esta vez utilizo una rutina de realidad aumentada para extender la información directamente a la habitación.

Entonces todas ellas pudieron ver un extraño fenómeno. Delgado hilos de energía parecían rodear el cuerpo del niño. Eran tenues, pero al observar con cuidado, pudieron ver que esos hilos parecía provenir del suelo.

- Chrono. ¿que es esa energía? ¿puede determinar su origen?

La joven valquirias comenzó a manipular de manera frenética las pantallas y finalmente exclamo con asombro.

- Es energía vital proveniente del planeta. Es la fuerza vital de Gaia. Pensé que era solo una simple teoría mezclada con leyendas. Esa energía da soporte a todos los seres vivos de este planeta, pero no debería interactuar de esa manera con los humanos. Para Gaia los humanos son solo una forma de vida mas y sin embargo, parece querer alimentarlo.

- Creo que estos no son seres humanos comunes. Observa sus auras. Son completamente distintas a las de cualquier ser humano. Pensé que Keiichi era único en ese sentido, pero veo aquí a tres humanos similares. No se que pueda significar esto.

Entonces escucho que el niño comenzaba a respirar mas profundamente. Su respiración se comenzó a acelerar y su cuerpo exánime comenzó a recobrar la vida. Sus parpados temblaron un poco y abrió los ojos. Por un momento sus ojos miraron al techo sin ninguna expresión, luego su rostro se contrajo y el niño exclamó:

- ¡Que hambre tengo! - Intento levantarse, pero estaba muy débil, y aun no parecía haber despertado del todo. Lind se apresuro a ayudarlo a levantarse. El niño reacciono ante su contacto, y dijo:

- Mamá, tuve un sueño muy extraño, y...- volteo a ver a Lind y se calló al ver un rostro desconocido.

-¿quien eres tu? ¿en donde estoy?, Recuerdo que estaba con Skuld y luego ella... - el niños e sobresalto, conforme sus recuerdos llegaban - ¡Skuld! ¿En donde esta?- intento levantarse, pero su cuerpo no le obedecía. Entonces Lind con una ternura que sorprendió a sus compañeras tomo al niño en brazos y lo llevo donde se encontraba Skuld aun inconsciente.

- Ella esta delicada, pero no están en peligro. - Estamos cuidando de ella. No intentes moverte aun estas muy débil, estuviste muy cerca de morir. Primero necesitamos ayudarte para que nos expliques que paso aquí.- Lind llamo a la sanadora.

- Ghadril, que le pasa al niño, su energía vital parece estar restaurada, pero aun esta muy débil-

La sanadora toco la frente del niño que miraba asombrado a todas esas mujeres extrañas, en sus ojos se leían mil preguntas, pero apenas y podía hablar. Ghadril retiro su mano, y respiro aliviada.

- Su energía vital parece haber regresado, pero su cuerpo necesita energía química para funcionar. Necesita comer, en especial carbohidratos.

- ¿comida?, si aquí hay un lugar para eso. Lo llevare a comer algo.- Lind miro la cara del niño que parecía querer protestar, por un instante se dio el lujo de una sonrisa. - Vamos mi pequeño guerrero. Debes recuperar tus fuerzas para que nos puedas ayudar. - y se llevo al niño en sus brazos.

La demás valquirias miraron asombradas conforme su comandante se alejaba. ¡Esa era Lind, la mas temible, la legendaria Lind cuyo nombre hacia estremecer aun el corazón de los demonios!. Hacia unos instantes había visto lagrimas en sus ojos y ahora esa forma de tratar el niño mortal. Se quedaron petrificadas unos instantes cuando una voz autoritaria lleno la habitación.

- ¡Sigan trabajando!

Si, eso estaba mejor, inmediatamente se volvieron a concentrar en sus pacientes.

Marler y Walharen recorrían la habitación mientras examinaban los cuerpos que yacían en el piso. Eran casi 50 demonios, parecían muertos, pero había débiles signos de respiración.

Marler pregunto:

- Cuanto tiempo puede sobrevivir así. Transferimos casi toda su energía y su magia a Hild. Sus niveles son mas débiles que los de un recién nacido.

- Están tan débiles que ni siquiera pueden aceptar la energía del sistema. Si no se les regresa en unos días comenzara a morir.

Marler miro a los cuerpos y luego a Walharen - Ellos se ofrecieron y arriesgaron sus vidas porque tienen esperanzas de cambiar nuestro mundo, ¿pero tu porque nos ayudas?

- Por la misma razón que ellos. Le temo a Hild, pero he visto registros de las guerras. He realizado simulaciones con escenarios alternos. No teníamos forma de ganar, ni tampoco los dioses. La victoria de cualquiera de los bandos habría provocado la destrucción del universo. No podemos existir separados. Si tan solo...

Marler lo interrumpió. - Mira la pantalla, que esta pasando - en la pantalla se veía la imagen del mundo desierto donde se llevaba a cabo el juicio. El que había sido obscuro planeta tenia una parte intensamente brillante, y donde antes había fría roca ahora había un mar de lava. Todo el planeta parecía a punto de colapsarse. En el punto donde ocurría la batalla vieron como una muro incandescente se comenzó a extender por toda la superficie convirtiendo todo el planeta en una esfera incandescente, y entonces comenzó a aumentar de tamaño, conforme el planeta muerto pasaba de ser de lava incandescente a gas. La esfera comenzó a crecer con mayor rapidez y el crecimiento se convirtió en explosión. Ante de que se dieran cuenta, donde antes había existido un planeta, era ahora espacio vacío. Disnomia ya no existía.

Marler grito con horror ante la destrucción. ¿ Quien podría haber sobrevivido? Corrió a la sala del consejo donde reinaba la confusión. Nadie sabia que había pasado. Ese planeta había sido reforzado para utilizar se en los juicios. La batalla debía haber llegado a niveles inimaginables.

Entonces se hizo un silencio. Un portal comenzó a abrirse en el centro de la Sala. Eso lleno de temor a muchos. Había protecciones magias para evitar eso. Solo alguien con gran poder lo podría hacer.

Entonces hubo de todos los demonios salio un solo grito.

- ¡Hild! Salve Hild, nuestra soberana, la gran Daimakaichō.

Hild descendió al suelo. Su rostro era impasible, con su mirada recorrió lentamente el salón, y se permitió una leve e irónica sonrisa que lleno de terror a todos. Su rostro irradiaba una gran cantidad de energía proveniente de la batalla que lo volvía terriblemente bello.

Hild comenzó a caminar lentamente hacia la antesala, mientras todos los presentes se inclinaban a su paso. Un silencio absoluto reinaba en la sala y nadie se atrevía a moverse. Habían presenciado su poder.

Hild cruzo la puerta, seguida de Marler. Apenas se hubo cerrado la puerta, Hild miro a Marler y con una expresión de suplica le dijo

- ¡Debes buscar a Urd. La necesito!

Y entonces se desplomo al piso...

Fin del capitulo XV

Nota: agradezco a Ralph Vaughan Williams, Kenji Kawai Y Yoko Kano, por su música que me ayudaron a escribir esto.

Disnomia, es satélite del planeta enano Eris. Ekl descubridor de este planeta, que habría sido el décimo planeta del sistema solar de no haber sido reformada la definicion de planeta, o habia propuesto el nombre de "Xena" en honor a la princesa guerrera, pero no le aceptaron el nombre. La tradición dice que los nombres de los planetas deben ser de algun dios grecorromano. Asi que tomando que el nombre de la actriz que interpreta a Xena es "Lucy Lawless" y lawless se puede traducir como "sin ley" decidió llamar a la luna de este planeta "Disnomia" que significa "Sin ley".

Capitulo 16: La orden

La orden de los Caballeros Mortales
Por Javier Delgado R.

Fan fiction, inspirado en "Oh mi diosa" de Kōsuke Fujishima.

Capitulo XVI
La Orden

El salón era inmenso, estaba atravesado de esbeltas columnas que formaban geometrías imposibles, el techo parecía perderse en las alturas. Las paredes estaban decoradas con ilustraciones en suaves colores y con delicadas tallas en materiales parecidos al mármol y que le daban un aire etéreo y lleno de gracia. La luz entraba por amplios ventanales de cristales coloridos tiñendo el interior con los suaves colores del arcoiris. Parecía una catedral gótica construida en sueños. El piso estaba decorado con intrincadas figuras y líneas geométricos que convergían en el centro en un diseño que recordaba un mándala.

Por los amplios espacios una suave corriente de aire susurraba y quedaba atrapada en huecos en las paredes, creando una suave sinfonía de tonos apenas audibles pero que inducían a la relajación. Pequeños seres vivos gorjeaban, zumbaban, murmuraban y brillaban, cumpliendo su parte en el intricando diseño. Estos seres habían sido diseñados como parte el conjunto. Era un diseño que llevaba milenios siendo perfeccionado, en un mundo donde la perfección lo era todo. El conjunto era hermoso y sin embargo había una extraña falta de emoción.

El conjunto había sido diseñado para inspirar tranquilidad, los diseños geométricos ayudaban a enfocar la mente y lograr un estado de meditación, pero en este momento estaba lejos de cumplir su función.

En el centro del salón había una figura solitaria, en medio de ese inmenso lugar, la figura debería parecer diminuta, sin embargo tenía una presencia tal que parecía inundar el salón.

En términos humanos habría parecido un hombre de edad madura, de largo cabello castaño atado en nudos. Su rostro era difícil de describir. Tenía un resplandor que impedía distinguirlo. Su ropa era sencilla, pero tenía grabado intrincados detalles, y estaba llena de cintas, nudos y amarres. Eran sellos mágicos que ayudaba a controlar su poder. El gran número de sellos eran un indicio de su gran poder.

El hombre se encontraba mirando el hermoso y complejo diseño del piso. El intricado mándala siempre lo habían ayudado a concentrarse. Ese diseño había llevado milenios en ser perfeccionado para poder sintonizarse perfectamente con una mente compleja. Pero esta vez no le traía paz.

En circunstancias normales, nada habría podido distraer de su meditación, pero ahora pudo escuchar con claridad el susurro de las ropas de los miembros del gran concilio. Sin embargo no volteo a verlos. Aun necesitaba un poco más de tiempo para pensar y los ignoro.

Los recién llegados eran cuatro dioses. Sus ropas y sus sellos denotaban un alto nivel. A diferencia de Hell donde el consejo lo constituían cientos de demonios, la estructura de este mundo era más vertical. En estos cinco seres residía la mayor parte del poder de este universo.

No había forma de saber su edad, pero sus ropajes, ornamentos y sus sellos indicaban un alto rango y poder. Uno de ellos tenía un porte severo que sugería una mayor edad.

Pero a pesar de su alto nivel, no se atrevieron a interrumpir al hombre que se concentraba en él mándala y esperaron pacientemente a que notara su presencia.

Finalmente el hombre cerró los ojos, y luego los abrió como si despertara de un sueño. Los dioses que lo rodeaban pusieron una rodilla en el suelo en señal de respeto y esperaron en silencio a que hablara.

La figura realizo un leve y elegante gesto con las manos y fue rodeado de pantallas de compleja información. Las observo unos momentos y miro a los dioses con voz severa.

- La situación es grave, la tregua entre nuestros mundos parece a punto de romperse. Las Nornas han sido atacadas y al menos dos de ellas podrían no sobrevivir. Pero ese no es el único problema. Tenemos un problema aquí en el consejo. El escuadrón de combate que debería haberlas ayudado cuando las alarmas detectaron un gran imbalance de fuerzas en la tierra, fue retenido e incluso ahora no se han enviado a las sanadoras solicitadas. ¿Quién es el responsable?

Los dioses no pudieron evitar una exclamación de sorpresa. Kamisama había hablado y no estaba complacido. Después de unos segundos de silencio, el dios de rostro severo hablo:

- Yo Hannus, como miembro del alto consejo y segundo en la línea de sucesión, fui quien tomó esa decisión y por ello, asumo toda la responsabilidad.

Sus tres compañeros lo miraron asombrados, sus palabras eran una confirmación de un grave desacato ante la máxima autoridad de este mundo. Kamisama lo miro, apenas mostró un atisbo de emoción, pero era más que suficiente, le hablo con la autoridad del más poderoso ser de este universo:

- Explica tus actos. Has colocado la vida de dioses y mortales en peligro

Pero Hannus no se dejó impresionar, él sabía que su poder estaba muy cercano al del actual Kamisama y era cuestión de tiempo el poder tomar su lugar.

- Tome decisiones que nadie más se atrevería a tomar, pero son lo mejor para nuestro mundo. Desde hace tiempo la situación en Niflheim, se ha vuelto inestable, cada día hay más oposición al gobierno de Hild y sabía que se preparaba una confrontación y hoy se estableció una comunicación entre Nidhogg, e Ydrassil para acordar una suspensión temporal del sistema doblete, invocando el protocolo 235.45 v2. Impuse mi autoridad y lo aprobé sin informar al consejo.

Un grito de sorpresa cercana al horror se escuchó en los otros dioses

- ¡Ese es el protocolo de ejecución! Solo se invoca cuando se va a castigar a un criminal que debe ser ejecutado. Es una de las pocas ocasiones en que el sistema puede ser suspendido temporalmente Para eso se necesita la aprobación de 3 de los 4 miembros del alto consejo. Eso es traición.

Hannus los miro con cierto desprecio. Esperaba que lo entendieran, pero al parecer estaban llenos de miedo.

- Era una oportunidad única. El sistema doblete solo nos ha traído una paz vergonzosa. Se me informó que se presentaron dos nombres para desvincularlos de su doblete: Hild y Anang-Reng.- Hannus hizo una pausa para ver el efecto de sus palabras. Con satisfacción vio incrementarse el temor en sus rostros ante esta información- Eso solo podía significar una cosa. Un juicio de poder estaba a punto de llevarse a cabo, y sé que Hild no lo aceptaría a menos que Anang-Reng retara su autoridad de una manera que no se pudiera retractar. Todos sabemos que hay algo que Hild no podría tolerar. Un ataque directo a su hija.

- ¿Te refieres al ataque a las Nornas? ¿Sabías que ocurriría? Insensato, ¿no eres capaz de entender lo que significa? Esto es una confirmación de tu traición. Has llenado de vergüenza a este consejo.

- No, ustedes son los están traicionando a nuestro pueblo. Una paz basada en el miedo no puede ser paz. Piénsenlo, Si Hild es derrotada, Anang Reng intentara cancelar el tratado y nosotros ya tenemos un argumento para declarar la guerra. Y si Hild gana, estará demasiado débil y podríamos lanzar un ataque preventivo, el número de bajas se podría mantener en un mínimo. En cualquier caso debemos ordenarles al escuadrón de combate que regrese no lo podemos ocupar en cuidar a esas diosas...

Kamisama lo miro intentando penetrar sus pensamientos, pero el poder de este dios era casi cercano al suyo, no podría penetrar sus defensas. Le hablo con una tranquilidad que contrastaba con la agitación de los miembros del consejo.

- Tus argumentos parecen lógicos, pero tus verdaderos motivos los mantienes ocultos. Tú sabes bien que tu aspiración a ser el segundo en la línea de sucesión puede ser retada por la diosa Belldandy. Por nacimiento y por sus capacidades, ella ha sido preparada para poder ocupar mi puesto.

- ¿Belldandy?, si, como olvidar ese plan demente. Pero seamos realistas, Belldandy está lejos de tener el poder necesario y en cuanto al resto del plan, Urd nunca podrá ser la Daimakaichō y esa pequeña diosa Skuld ni siquiera ha podido desarrollar verdadera magia y se refugia en sus juguetes mecánicos. - El dios exclamo en tono burlón-Urð hétu eina, aðra Verðandi, Skuld ina þriðju; þær lög lögðu, þær líf kuru alda börnum, örlög seggja. Esa es una profecía ridícula. No importa que dos de los grandes dioses lo hayan planeado. Nuestros mundos jamás podrán tener la paz así. Todos ustedes saben que tengo la razón.

Los otros tres dioses retrocedieron atemorizados por esas palabras, en el fondo opinaban lo mismo, pero temían las posibles consecuencias.

- Yo sabía que Kamisama no lo aprobara, por eso actué por mi cuenta, ahora tenemos una justificación para actuar y atacar, y debemos actuar pronto antes que el ganador del juicio pueda recuperar sus fuerzas. En este momento Niflheim es vulnerable. Como miembro del alto consejo, exijo una votación para ratificar mis actos. Es el momento de acabar con milenios de años de un sistema vergonzoso que...

Kamisama lo interrumpió bruscamente.

- Basta, ya escuche suficiente. El sistema doblete puede parecerte vergonzoso, pero nos ha permitido vivir en paz. Ahora entiendo muchos incidentes que han estado ocurriendo. Debí haber dejado que Lind investigara las anomalías en Yggdrasill que fueron reportadas por Urd. Pero ahora es innecesario. Debe haber más dioses involucrados. Pero tendrás tu votación, es tu derecho, después de eso yo actuare.

Hannus palideció, había esperado evitar un confrontamiento directo con Kamisama. Miro a los otros miembros del consejo en actitud retadora.

- Debemos recuperar nuestra dignidad de dioses. He hablado con ustedes y sé que opinan igual que yo. Es hora de actuar.

Uno de los dioses camino lentamente y le hizo una reverencia. Era un voto a favor, pero los otros dos dudaban. Cierto que opinaban igual, pero temían la furia de Kamisama. Entonces lentamente le dieron a espalda a Hannus.

Hannus grito- No, no hagan eso- Sabia lo que esto significaba. Había sondeado a los otros dioses y creía haber contado con su aprobación. - No me den la espalda. Yo sé que ustedes piensan igual que yo.- Uno de los dioses le contesto, sin mirar a verlo.

- Hay una diferencia entre lo que deseamos hacer y lo que debemos hacer. Tus actos han causado daño innecesario, dinos ¿quién más conspira contigo?

Kamisama hablo, al tiempo que extendía un brazo hacia Hannus.

- Te he dado tu votación, ahora debes responder al cargo de traición y por romper con el orden que nos ha costado tanto lograr. También deberás revelar el nombre de tus cómplices.

La mano de Kamisama comenzó brillar al tiempo que extendía su mano hacia el dios, con la intención de tocarlo y confinarlo, pero este fue más rápido. De su túnica extrajo un pequeño amuleto. Parecía inocuo pero los demás gritaron al reconocerlo. Era magia antigua, tosca y primitiva, pero mortal.

Hannus sabía que de ser condenado su castigo seria la disolución de su conciencia, y para él era un destino pero que la muerte, así que no dudo. Simplemente sostuvo el amuleto y grito - ¡autodestrucción!- El amuleto brillo y el brillo se extendió en su cuerpo, donde comenzó a disolver los campos de contención que le daban forma física.

Un destello de intensidad nova disolvió el lugar, cuando el cuerpo del dios se disolvió liberando en una orgía de destrucción toda su energía mágica acumulada durante millones de años.

Lind observaba con atención al pequeño mortal que devoraba un plato de cereal. Su aura resplandecía de una manera extraña, pero no entendía lo que significaba. Había visto como Gaia misma le daba sustento a su cuerpo, pero sabía que el niño no podía ser consciente de ello.

Finalmente el niño termino, aun se veía un poco pálido pero pronto estaría bien. Dejo el plato y con nerviosismo miro a la valquiria. Se sentía intimidado por su presencia, pero tenía que preguntar.

- Señora, ya me siento mejor. Por favor, ¿puedo regresar con los demás? Necesito saber cómo están y tratar de hacer algo por ellos.

- Enseguida podrás volver, pero primero necesito saber lo que paso aquí. Por favor déjame tomar tus recuerdos.

El niño trago nervioso, no sabía lo que quería decir ella con eso y no le agradaba como sonaba.

- ¿Extraer mis recuerdos? ¿Va a usar magia? ¿No es mejor que le relate todo?

- No te lastimare, si eso es lo que temes, pero si extraigo tus recuerdos directamente podré observar eventos que para ti no tienen significado. Si quieres ayudar a las diosas, es el mejor camino.

El niño se levantó, se notaba su temor a lo desconocido, pero aun así se acercó a Lind y le dijo:

- Entonces hágalo, haré lo que sea necesario por ayudar

Lind sonrió imperceptiblemente ante la resolución del niño. Tomo sus sienes en sus manos e invoco la magia necesaria para extraer sus recuerdos. Lindo pudo ver todo lo que había presenciado el niño. Los demonios, la lucha y a desesperación de las diosas y la entrega Keiichi y el doctor para salvarlas. Estrategia, valor y sacrificio, eran los mayores ideales para ella.

Termino de almacenar los recuerdos del niño, lo miro con seriedad y ante la sorpresa del niño, puso una rodilla en tierra, realizo una reverencia ante el niño y le hablo con un profundo respeto que haría que sus palabras quedaran grabadas para siempre en su corazón.

- Sentarō Kawanishi-san es un honor conocerte. Tres diosas y tres mortales han enfrentado aun a fuerza superior y salieron victoriosos. Sin importar lo que suceda, tu nombre quedara registrado entre los anales de la historia de los inmortales. La batalla del templo Tarikihongan será parte de nuestras leyendas.

Sentarō no pudo reaccionar, intuía que Lind era una diosa poderosa, y sin embargo le hablaba con respeto. Se llenó de sentimientos encontrados, esas palabras lo hacían sentirse lleno de orgullo, pero también sentía que era muy poco lo que había hecho para merecerlo. Lind pudo ver su lucha interior y lo aprobó. La marca del verdadero héroe es aquel no se acepta como tal. Se levantó y antes de que reaccionara lo guió al cuarto de Urd donde se encontraban los demás. El cuarto se encontraba en penumbras, poca luz llegaba del exterior debido a las nubes que rodeaban el templo, pero un suave brillo alumbraba todo el lugar.

Sentarō entro nervioso y se sobresaltó ante lo que vio: Skuld, Keiichi y el Doctor Shugahara se encontraban inconscientes atendidos por una diosa de rostro severo. En el otro extremo estaban Urd y Belldandy. Dos valquirias cuidaban a cada diosa. Tenían los brazos extendidos y cantaban palabras incomprensibles en un tono monótono. De sus manos emanaba un brillo que se extendía a las diosas envolviéndolas como un manto luminoso, ese era el brillo que iluminaba el cuarto. Sentarō grito al ver los cuerpos lastimados y quemados.

-¡Belldandy, Urd! ¿Qué les paso? ¿Qué les están haciendo?

Intento correr hacia ellas, pero Lind lo detuvo.

- Sus cuerpos recibieron grandes daños por el combate. Mi escuadrón está tratando de estabilizarlas o de lo contrario su forma física se dispersara y su conciencia se disolverá. Pronto llegaran sanadoras para tratarlas, no podemos mantenerlas indefinidamente pues somos guerreas y nosotras no tenemos la capacidad de curarlas. No debes intentar tocarlas, pues podrías interferir con el campo contenedor y este podría volverse inestable.

Sentarō volteo a ver a Skuld y a los dos hombres. No parecía estar tan heridos, pero estaban extrañamente inmóviles. Sentía el deseo de correr al lado de Skuld pero la presencia de la diosa de aspecto severo le parecía decir que no era buena idea, miro a Lind con aire interrogatorio y esta le explico:

- Skuld está muy débil. Utilizo mucha de su energía para generar ese campo que los protegió y es una diosa muy joven. No está en peligro inmediato, pero no despertara hasta que su cuerpo logre recuperar un mínimo de energía. Keiichi y este hombre también están muy débiles, pero esperamos que al igual que tu pronto estén bien. Gaia parece que los está alimentando.

- ¿Quién es Gaia?

- Gaia es el espíritu y la fuerza vital de la tierra, le da energía a los seres vivos de este planeta, pero no te puedo decir más. Hay mucho que no comprendo

Lind llevo al niño mortal junto a Skuld y con un gesto le indico que estaba bien tocarla. Sentarō se sentó junto a Skuld y el tomo su mano. Ella no reaccionó, intento hablarle, pero sin ningún resultado, miro a la diosa que la atendía con ojos implorantes, que comenzaba a llenarse de lágrimas.

-Señora, ¿Se pondrá bien?, no reacciona en lo absoluto.

- Puedes llamarme Ghadril - contesto, con una suavidad que contrastaba con su rostro severo. - Se pondrá bien, pero llevara tiempo. No la podemos tratar aquí.

Lind puso su mano el hombre de Sentarō y le pregunto a la sanadora.

-Ghadril. ¿Cuál es el estatus?

- Los mortales lentamente están recuperando su energía vital. Parece ser el mismo mecanismo que con el niño mortal, pero no lo entendemos pero sabemos que funciona. Pronto recuperarán el sentido, después solo necesitaran abastecerse de energía química. Hasta entonces atenderemos sus heridas. Estas superficiales por lo que no corren ningún peligro.

Al escuchar estas palabras, Sentarō soltó una exclamación de sorpresa, acababa de recordar las instrucciones de Urd. Se levantó y corrió a donde estaba Keiichi inconsciente, busco entre sus ropas y saco un estuche metálico, luego regresó apresuradamente a entregárselo a Lind.

- Señora... Ghadril. Urd nos dio esto. Son pociones mágicas por si resultábamos heridos, están marcadas, blancas para los mortales, azules para las diosas. Pronto hay que aplicárselos a todos.

Lind tomo el estuche y se lo entrego a Ghadril., quien se había acercado intrigada y exclamo:

- ¿Pociones mágicas para curar? No estoy seguro de que sea lo más adecuado, especialmente si son de Urd, siempre me pareció algo infantil su afición por estas substancias.

Lind la interrumpió.

- Yo ya he visto lo que pueden hacer. Urd ha logrado convertir el uso de las pociones en una poderosa ciencia.

A pesar de ser la opinión de su superiora, Ghadril no pareció convencida, sus prejuicios contra las pociones estaba muy arraigados.

- Creo que debemos esperar a las sanadoras. Ya deberían estar aquí. ¿No tienen noticias aun?

Fueron interrumpidas por Chrono. La joven diosa se acercó a Lind, su nerviosismo y preocupación era evidente.

- Señora. Intente comunicarme para averiguar sobre las sanadoras, pero como única contestación me enviar un código carmesí. Viene con en la encriptación de alta seguridad. No hay duda de que es auténtico.

Lind recibió la noticia con incredulidad y tuvo que esforzarse por aparentar calma. Esta misión se estaba convirtiendo en una pesadilla.

Código Carmesí: Silencio absoluto de comunicaciones, interrupción del flujo de energía Yggdrasill, suspender toda actividad para entrar en modo encubierto y poder pasar desapercibidas hasta recibir la contraorden.

Eso solo indicaba una cosa. Problemas graves en el cielo, el sistema de defensa o Yggdrasill mismo debería estar inoperantes y por lo tanto vulnerables. Toda comunicación debería cesar para evitar cualquier posibilidad de que Hell supiera de su estado. Lind cerró los puños con una sensación de impotencia. Su presencia era necesaria en el cielo, pero no podía regresar. Nunca antes se había usado ese código. Por primera vez desde que se habían establecidos los puentes inter-dimensionales, el cielo había cortado voluntariamente todo contacto con los demás universos hasta poder reparar el daño que pudiera haber sufrido. Sin información de lo ocurrido, no había forma de averiguar cuanto tiempo podría pasar antes de que fueran restaurados. Un problema grave podría equivales a años o siglos en términos humanos.

- ¿Algún otro mensaje?

Chrono dudo un momento antes de contestar.

- No es exactamente un mensaje. Solo el código, y luego... - la joven hizo una pausa- ... Y luego una plegaria.

Por toda respuesta, Lind asintió con la cabeza y luego se sentó en el piso cruzo las piernas y entro en un trance de meditación. La situación era grave y necesitaba evaluar fríamente todas las posibles acciones. Su escuadrón se quedó respetuosamente en espera de cualquier decisión que pudiera tomar su superior. Confiaban plenamente en ella.

Lind evaluó los hechos: Sin energía de Yggdrasill no podrían reponer el gasto que implicaba usar poderes. Las órdenes implicaban no usar magia e intentar pasar como humanos hasta nuevo aviso, pero eso también significaría condenar a morir a las diosas pues tendría que suspender el campo estabilizador. Eso era inaceptable, pero no podría exigirle a su escuadrón mantener ese gasto de energía o pronto se quedarían inermes. Necesitaba fuentes alternas de energía, también era su responsabilidad la vida de las integrantes de su escuadrón. No podía contar con tener ayuda del cielo, los acontecimientos ahí deberían de ser de tal magnitud que la vida de un escuadrón de valquirias no debería ser prioritaria. Su única alternativa era buscarla ayuda en la tierra. Súbitamente abrió los ojos y dio una orden:

- Ghadril, aplica la poción a los mortales, necesito que despierten, Keiichi conoce este mundo y conoce sobre los dioses, tal vez pueda ayudarnos a obtener otras fuentes de energía. Observa el efecto de la poción en ellos y después la probaremos en Urd y Belldandy

Ghadril quiso protestar, pero se dio cuenta que no tenía alternativa. Tomo la caja metálica y examino el contenido con desconfianza. En ella solo había lo que parecían trozos de papel.

- ¿Cómo se utiliza esto? No se parece a ninguna poción que conozca.

Sentarō contesto:

- Urd me explico que la poción pasa directamente por la piel, es un sistema que ella perfecciono con la ayuda del doctor. Solo coloque uno de los parches blancos en la piel de cada uno. Ella me dijo que así no sería necesario beberla.

Ghadril solo levanto una ceja intrigada por la idea. Parecía una forma muy conveniente de aplicarla. Se acercó a los hombres, y les aplico el parche de papel en un brazo.

Hubo una reacción lenta, pero que poco a poco se fue acelerando, un suave brillo comenzó a recorrer sus cuerpos, estos se estremecieron y luego se relajaron, Ghadril noto inmediatamente la diferencia. Estaban pasando de un coma a un estado natural de sueño. Luego vio como la herida de Keiichi comenzaba a sanar, lo mismo con los raspones y cortadas que tenía el doctor en la piel. Entonces sonrió y miro al niño.

- Impresionante. Urd tendrá que explicarme cómo funciona. Ahora joven Sentarō, también usted requiere de esto.

- Primero debe dársela a ellas, es más importante.- Ghadril. Negó con la cabeza.

- Esta magia es desconocida para mí, Belldandy y Urd están en estado crítico- Ghadril tomo uno de los parches y se lo aplico en la piel. Cerró los ojos y se concentró para poder aplicar el efecto de la poción. No tenía ninguna herida, pero sintió como un cierto vigor se extendía por su cuerpo. Pero su rostro se ensombreció. Volteo a mirar a Lind.- No funcionara. Es una poción muy poderosa, pero no lo suficiente para ayudarlas. Tendríamos que sacarlas del campo estabilizador y no creo que sobrevivan lo suficiente para que la poción haga efecto y...

Fue interrumpida por un quejido. Keiichi era el primero en reaccionar, abrió los ojos lentamente, Lind se acercó y se arrodillo junto a él. Keiichi la miro confuso, parecía tener problemas en reconocerla, repentinamente exclamo:

- ¡Lind! ¿Qué haces aquí? ¿Qué ha pasado?

Lind suspiro aliviada, tomo una mano de Keiichi y la sostuvo.

-Keiichi, mi amigo, pronto estarás bien. He venido a ayudarlos.

Keiichi intento incorporarse pero estaba muy débil. Lind puso su mano en su pecho para evitar que se levantara.

- No trates de levantarte, aun estas débil. Consumiste casi toda tu energía vital en la batalla, es extraordinario que aun estés vivo.

- ¡La batalla!- Exclamo Keiichi comenzando a recordar. - ¡Belldandy! ¿Qué paso con ella?

- De momento no puedes hacer nada por ella. Su estado es delicado pero estable.

Keiichi volvió a intentar levantarse, pero su cuerpo aun no le respondía. Se encontraba extremadamente débil y apenas lograba moverse, hizo un gesto de desesperación ante esa traición de su propio cuerpo y le imploro a Lind.

- ¡Quiero verla! Necesito verla.

Lind entonces tomó a Keiichi en sus brazos como un niño pequeño y lo llevo a donde se encontraba Belldandy y Urd. Keiichi gimió al ver su cuerpo destrozado y herido.

- ¿Que le paso? ¿Qué están haciendo?

- Belldandy se enfrentó a un enemigo inmensamente más poderoso que ella, pero nunca se dio por vencida. Estaba dispuesta a dar la vida por salvarlos a ustedes y casi muere, pero tú la salvaste. Gracias a este amuleto que tienes, pudiste compartir tu energía vital y crear un poderoso escudo. Ambos estuvieron muy cerca de morir. Belldandy aún no está fuera de peligro. Su cuerpo recibió terribles daños y no solo son en su cuerpo terrestre, que es el que tú ves, sino su cuerpo multidimensional, que es ahora inestable. Si este se disuelve, toda su esencia y el código que contiene se disolverán y su corazón de diosa se desaparecerá. No dejaremos que eso pase. Ellas están manteniendo estable su cuerpo hasta que podamos llevarlas al cielo.

Keiichi lloro, era rabia, tristeza e impotencia por no poder ayudar a su amada. Intento estirarse para tocar el cuerpo inerme de Belldandy, pero Lind lo alejo y con voz severa le dijo.

- Keiichi, el campo es muy frágil, no debe tocarlo. Has hecho mucho más de lo que cualquier mortal o dios habría podido. Ahora utiliza esa rabia para recuperarte.

Entonces Sentarō se acercó a Keiichi y sin poder contener sus sentimientos lo abrazo.

- Los derrotamos. La señorita Urd hizo algo extraordinario. Derroto a los demonios y el jefe huyo. Él estaba intentando acabar con Belldandy y Urd se lo impidió, luego se desvaneció en uno de esos pasajes, es lo último que recuerdo.

Keiichi miro extrañado a Lind.

- Urd me dijo que solo una valquiria podría ser capaz de enfrentarse a un tribuno, y que ni siquiera una valquiria podría enfrentarse a un Shaikh, como fue posible que Urd lo venciera.

Lind pregunto intrigada:

- ¿Desde un principio sabían que se estaban enfrentado a fuerzas inconmensurablemente superiores?

- Lo sabíamos y preferimos luchar

- No sé de dónde sacó Urd el poder para derrotarlos. Pero no fue solo ella, todos ustedes ayudaron. Keiichi, sabía que eras un humano muy especial, me has demostrado una vez más que eres capaz de darlo todo por aquello que amas. Ahora debemos ayudar a este mortal ¿quién es y que hace aquí?

- Él es el Doctor Shugahara Kenji. Es un sabio y - Keiichi dudo un poco y miro al doctor - y está aquí porque ama a Urd profundamente. Fue el que nos advirtió que podría haber peligro por el asesinato de la diosa Giörel, por eso estábamos preparados.

Lind deposito a Keiichi en su futón y se acercó a examinar al Doctor.

- ¿El sabia lo de Giörel? ¿Cómo lo pudo averiguar un mortal?

- Desde hace muchos años estudia la magia. Él ha ayudado a Urd con sus pociones y juntos han realizado muchos descubrimientos, además la ama y he visto que está dispuesto a dar su vida por ella.

- Parece ser un mortal especial, como ustedes dos.- dijo señalando a Keiichi y a Sentarō.

Chrono, la joven valquiria se acercó y Keiichi la reconoció. Ella había estado en la tierra como parte asistente de sistemas de Yggdrasill

¿Eres tu Chrono? Ahora eres una valquiria. Me alegro mucho.

- Keiichi-san ¿aún me recuerda? Fue un honor estar en la tierra con usted y Belldandy. Haré todo lo que se a posible por ayudar. – La joven volteo a ver a Lind y le dijo:

- Señora, el campo estabilizador parece debilitarse.

Lind miró preocupada a las valquirias que estaban a cargo de Urd y Belldandy y pregunto:

- Ghadril, ¿cuánto tiempo podrán sostener el campo estabilizador sin el apoyo de Yggdrasill?

Ghadril se acercó las valquirias y extendió sus manos para sentir su energía, y su rostro se ensombreció y con voz llena de preocupación dijo:

- No creo que soporten más de 4 horas terrestres. El campo consume mucha energía. Tal vez podríamos turnarnos, pero entonces todas quedaríamos inermes, sin contacto con Yggdrasill no podemos recuperar nuestra energía...

Fueron distraídas por un ruido, el doctor Shugahara comenzaba también a recuperar el conocimiento. Lind indicó a Sentarō que lo ayudara. Poco a poco el Doctor comenzó a recuperar el conocimiento. Keiichi y Sentarō procedieron a poner al tanto de la situación mientras el Doctor veía con extrañeza al escuadrón de mujeres. Cuando escucho que Urd se encontraba en más estado, también insistió en verla, y Lind se encargó de ayudarlo a cumplir su deseo. Posteriormente Lind les explico que su debilidad era por falta de energía química en sus cuerpos y que necesitaban comer.

El doctor no quiso saber nada de alejarse de Urd. Instruyo a Ghadril a buscar entre los ingredientes de Urd un frasco de glucosa para disolverlo en agua. Keiichi y el doctor tomaron el dulce líquido y poco a poco fueran recuperando sus energías. Pronto los dos hombres estuvieron de pie mientras Ghadril observaba con aprobación, este hombre parecía saber lo que hacía.

Lind consulto brevemente con Ghadril, quien le indico que se encontraban bien. Era el momento de buscar soluciones.

- Doctor Shugahara Kenji, ¿dónde obtuvo esto? - Enseñándole uno de los medallones- Según Sentarō-san usted se los dio a Keiichi y a él. Esto es magia avanzada, y sin embargo parecen estar diseñados para usarse por mortales, no debería existir algo así.

El doctor miro indeciso a Lind. Su apariencia coincidía perfectamente con el relato de Somasindhu. Sabía que ella había intentado borrar la memoria del joven hindú y no deseaba arriesgarse a eso. Keiichi noto su indecisión.

- Doctor, podemos confiar en Lind, tengo in vínculo muy especial con ella.

El hombre miro sorprendido a Keiichi.

- ¿Un vínculo con ella? ¿Qué clase de hombre eres? Espero que podamos hablar, hay miles de preguntas que quisiera hacerte.- su mirada recorrió la extraordinaria escena que lo rodeaban, un mundo de dioses- Ya había logrado aceptar a Urd como una diosa, pero todo esto me confunde.

El doctor aun no lograba asimilar la batalla que había presenciado. Todo era tan fantástico que hubiera sido más sencillo aceptarlo como una alucinación. Había participado en una batalla entre dioses y demonios y ahora se encontraba rodeado de las mitológicas Valquirias. Sin duda estas hermosas mujeres eran diosas, y no cabía duda de que su oficio era la guerra. Miro a Lind, era igualmente hermosa y joven, pero tenía un aire de autoridad y una seguridad que no podían provenir de alguien de aspecto tan joven. Keiichi entendió la confusión del hombre, recordó su confusión al conocer a Belldandy, puso su mano en el hombre del doctor. En ese momento ya no era su sempai, una persona mayor y un sabio, sino era solo un hombre confundido.

- Si doctor, todo esto es real. Ellas son realmente diosas, todo paso como usted nos lo advirtió. Usted nos salvó la vida a todos.

El doctor avanzo lentamente hacia Lind, quien había observado pacientemente la escena, la saludo con una reverencia. Había una diferencia entre examinar documentos antiguos y un blog, a enfrentarse con la realidad.

Luego recordó el cristal y el precio a pagar. Si Lind era efectivamente una diosa, y el cristal provenía de sus enemigos, tal vez sería mejor no mencionarlo. Respiro profundamente y mientras su mente se adaptaba a esta nueva situación y comenzó a hablar:

- Lind, comandante del escuadrón de valquirias de la división de combate, he escuchado sobre ti.- Lind lo miro fijamente a los ojos, esa era una declaración extraordinaria- Si, escuché de ti a través de un joven hindú al que intentaste bloquear su memoria.

- ¿Somasindhu? ¿Rompió el bloqueo? ¿Qué es lo que sabes?

- Se todo sobre la muerte de la diosa Giörel, por eso advertí a Belldandy y Urd sobre el peligro. Eso les salvo la vida, pues se prepararon para luchar. No estoy seguro, pero por el relato del joven ustedes olvidaron un objeto de la diosa Giörel, que contenía algo especial y fue lo que rompió el bloque del joven.

- Entonces fue un error nuestro. Pero un error afortunado. Yo no tenía autorización para revelares nada.

El doctor asintió y Lind continuo- ¿Cuál es el origen de los medallones?

- Hace más de mil doscientos años, Urd vivió en la tierra...

- Si, lo recuerdo- hubo un leve atisbo de sonrisa en Lind- tuvimos algunos problemas con ella.

El doctor se quedó congelado un momento. Esta confirmación de la historia de Urd no hacía más que volver todo aún más fantástico.

- Ella formo una hermandad con las mujeres de esa época para darles conocimientos...

- ¿Urd hizo eso? ¿Les dio conocimientos a los mortales? De haberse sabido, su castigo habría sido más severo.

El ahora entendía el proceder y las dudas de Urd, había actuado en contra de las autoridades de su mundo. Se tomó unos momentos en asimilar la información y continuo.

- Ella creó estos medallones para que las mujeres de la hermandad pudieran comunicarse y protegerse. Los medallones se perdieron con el tiempo, pero yo pude recuperar estos tres.

Lind examino uno de los medallones. Efectivamente podía reconocer la mano de Urd en ellos. Eran una hermosa y compleja obra de magia. Urd había roto muchas reglas en su elaboración y gracias a eso tenían un poder extraordinario en manos de los mortales. Volteo a ver el cuerpo inerme de la diosa. Su antigua protegida se había ganado varios puntos de respeto, incluso a pesar de haber roto muchas reglas en eso.

- ¿Entienden cómo funcionan?

Keiichi se apresuró a contestar

- Creo que lo entiendo. Son una especie de catalizadores. Así como una vez pude darles mi energía a tus ángeles, estos medallones pudieron extraer energía de nosotros, y crear un escudo de protección. Pero creo que puede hacer algo más.

- Son algo mucho más que eso. Vi los escudos activos, eran una mezcla de energía mortal y divina. Nunca pensé que eso fuera posible. Pero esto no me ayudara a salvarlas.

Keiichi y el doctor se sobresaltaron ante las palabras de Lind, Keiichi fue el primero en preguntar:

- Salvarlas, ¿qué es lo que pasa? Nos dijiste que ellas están estables, debes las llevarías al cielo y ahí las podrán tratar.

- En este momento es imposible, estamos aisladas aquí, Existe un estado de emergencia. Yggdrasill no nos dejara regresar hasta que termine la alerta, y si seguimos así, pronto mi escuadrón se quedara sin energía para poder mantener el campo estabilizador. Sin ese campo ellas morirán.

Para sorpresa de Lind y el doctor, Keiichi casi dio un salto por la sorpresa.

- ¿Energía? Yggdrasill no las está proveyendo de energía y necesitan una energía alterna. ¡Tengo una solución para eso!

Antes de darles tiempo de preguntar, Keiichi salió corriendo de la habitación, escucharon el ruido de cajones que se abrían y objetos que se arrojaban el piso. Pronto Keiichi estuvo de vuelta con una caja de cartón que contenía algo que parecía brazaletes, pero no eran de metal, sino de algo parecido a una roca obscura. Se los ofreció a Lind, quien tomo uno de ellos y pregunto:

- ¿Qué es esto?

- Son pulseras de piedras lunares. No es la primera vez que ocurre que Yggdrasill no puede proporcionar energía. En una ocasión anterior fabrique estos brazaletes. Cada uno de ellos puede proporcionarles cierta cantidad de energía y puedo fabricar más, pero llevara tiempo.

Lind tomo una de las pulseras con desconfianza y se la puso. Comenzó a sentir un flujo de energía proveniente de ella, no tenía el mismo poder que el flujo que le proporcionaba Yggdrasill, pero era suficiente. Se la quitó inmediatamente. Esto era algo desconocido para ella, pero serviría. Esto les daría tiempo extra. Llamo a la sanadora:

- Ghadril estos brazaletes nos darán energía de soporte. Repártelos entre las que las necesiten y danos un nuevo estimado de tiempo.

La sanadora que había presenciado el intercambio no hizo preguntas, solo cumplió las ordenes. Se colocó una de ellas para estimar la energía que podría proporcionar posteriormente le coloco dos de ellas a cada una de las diosas que creaban el campo de contención. Las diosas ya habían comenzado a mostrar señales de fatiga pero pronto se recuperaron. Ghadril espero un momento para confirmar el efecto, y fue a reportar.

- Funcionan, no sé cómo, tenías razón, estos mortales tienen conocimientos desconocidos para nosotras. Los brazaletes nos darán 12 horas extras de tiempo.

- ¿Con estos puedes aplicarles la poción de Urd?

- No me quisiera arriesgar. Tendríamos que interrumpir el campo contenedor para aplicarla, pero si no se restaura a tiempo sería fatal.

- ¿Cuál es la solución?

- Necesitamos incrementar el poder del campo en varias órdenes de magnitud para poder darle estabilidad a sus cuerpos de manera definitiva, solo entonces podremos aplicar la poción curativa y cerrar sus heridas. No creo que los brazaletes nos puedan dar tanta energía, pero nos darán tiempo, tal vez se establezca el contacto con Yggdrasill, pero necesitaremos más de estos...

El doctor interrumpió.

- ¿Keiichi que necesitas para fabricar más? ¿Podríamos darles más energía?

El joven se quedó pensativo un momento. Los habría fabricado a escondidas en el laboratorio del Tecnológico de Nekomi. Por prueba y error había logrado aumentar su poder, pero el equipo del tecnológico no le permitirá más.

- Necesito los componentes, y una prensa de alta presión que me permita calentarlos, se debe simular las condiciones de la luna primitiva. Pero el equipo del tecnológico no me permite obtener mayores presiones.

- El equipo del laboratorio de materiales de la universidad de Chiba es más avanzado. Podemos usarlo abiertamente y tal vez mis colegas nos ayuden a mejorar los materiales. Explícame el procedimiento.

El joven ingeniero y el científico comenzaron una discusión. El conocimiento abstracto del doctor y el practico del ingeniero se complementaron con lo que ambos habían aprendido, poco a poco llegaron a un acuerdo.

Lind había observado el intercambio. El vocabulario terrestre no tenía mucho sentido para ella, aunque los conceptos subyacentes eran triviales para ella: Partículas subatómicas, rayos de alta energía, estructura cristalina multidimensional, colisionador de partículas. Sin embargo parecía que había alternativas y su frustración comenzó a desaparecer. Finalmente Keiichi se dirigió a Lind, sus ojos brillaban intensamente, había descubierto que podía usar sus conocimientos y habilidades para ayudar a Belldandy y a Urd.

-Creo que podemos cargar los brazaletes con más energía, pero llevara tiempo. Tendremos que organizar un proceso de fabricación para incrementar gradualmente el poder.

- Este lugar del que hablan, la Universidad de Chiba. Necesitaremos un enlace de comunicación. Chrono ira con ustedes.

- No puede ir vestida así. Tal vez podamos usar algo de la ropa de Skuld.

Al oír esto Sentarō los interrumpió.

- Yo también deseo ayudar. - el joven se sentía contagiado del entusiasmo del doctor y Keiichi. El doctor sonrió y le dijo al niño.

- Tú tienes todo el derecho de estar con nosotros. Los tres estamos dispuestos a todo por ellas. No te separaras de nosotros hasta que logremos que se recuperen. Hablare con tus padres, ellos escucharan a un sensei para que nos puedas acompañar.

El grito de alegría de Sentarō resonó extrañamente por el templo, alejando el ambiente ominoso que lo había invadido todo.

Anang-Reng recuperó la conciencia. Fue una sensación extraña. Los demonios no necesitan dormir mientras tengan fuentes de energía, y Anang-Reng sabía que no había estado durmiendo. Su retorno a la conciencia había sido instantáneo, como si repentinamente se alguien hubiera accionado un apagador.

Intento levantarse, pero no pasó nada. Fue algo muy desconcertante. No era que hubiera estado atado. Su cerebro había dado la orden a su cuerpo, y sentía que se había movido, sin embargo no lo había hecho. Sentía su cuerpo, este no se sentía paralizado, y sin embargo no pasaba nada.

Todo estaba obscuro, no veía ni escuchaba nada. Extendió sus brazos, los sentía, luego intento tocarse y quiso gritar, pero no salió ningún sonido. Al intentar tocarse no había podido encontrar nada, su cuerpo no simplemente no existía.

Necesitaba ver que estaba pasando, lanzo un simple hechizo para provocar luz y despejar la obscuridad, pero tampoco paso nada. Comenzó a intentar otros hechizos, cada uno más poderoso que el anterior, pero tampoco paso nada. Era como su fuera solo una conciencia con un cuerpo fantasma.

Repentinamente un sonido penetro su cerebro. Era un sonido que parecía taladrarlo, era un sonido puro. Tan puro que dolía, y con una intensidad que nunca había imaginado. El sonido comenzó a cambiar de tono e intensidad. Recorrió toda la escala de sus sentidos e incluso más allá. Pronto el sonido dejo de ser doloroso, incluso parecía placentero comparado con el absoluto silencio en que había estado sumergido. Finalmente el sonido se convirtió en ruido blanco y bajo a un volumen apenas audible.

Y entonces apareció una luz blanca cegadora, sintió dolor y la luz comenzó a disminuir su intensidad hasta que dejo de doler. La luz se convirtió en un tono azul puro, tan pudo que tenía que ser artificial y comenzó a cambiar de colores.

Anang-Reng entonces comprendió todo y sintió miedo. Esos sonidos y luces puras, solo podían significar algo, su cerebro estaba siendo conectado a sentidos artificiales y estaba pasando por una rutina de calibración.

Terminada la rutina todo se volvió negro, y luego escucho una voz, pero esta hablaba en lenguaje desconocido. Normalmente Nidhogg proporcionaba una traducción instantánea para cualquier lenguaje humano. Eso significaba que no estaba en conexión con la gran computadora de Hell, que controlaba todos los aspectos de su universo.

Entonces la voz comenzó a reír, no necesitaba entender el idioma para que se estremeciera ante la crueldad de esa risa. Luego sintió que su cerebro era manipulado, como si nueva información se introdujera en él y pudo entender la voz.

- Shaikh Anang-Reng, te dimos todas las oportunidades que pudiste desear y aun así fracasaste. Ni siquiera debimos habernos tomado la molestia de recuperar tu conciencia.

Anang-Reng intento contestar, pero ningún sonido salía de su inexistente garganta.

- Puedo ver todos sus pensamientos perfectamente, no necesitas hablar. Tal vez aun tengas alguna utilidad para nosotros. Tienes algunos conocimientos útiles.

Entonces escucho otra voz.

- Mi señor, no sería más sencillo simplemente deshacernos de su conciencia e integrar sus conocimientos directamente a la base de datos. El sistema no sufriría tanto stress

Nuevamente sonó la cruel risa

-Sí, sería más sencillo, pero no sería tan divertido. El señor de Jötunheimr también necesitaba algunas diversiones.

Anang-Reng reconoció el nombre y supo entonces lo que era el terror.

Keiichi, el doctor Shugahara y Sentarō se encontraban parados en un paisaje desolado. El suelo aún se sentía caliente, pero la atmósfera ya era respirable. Los flujos de lava estaba solidificados, el jardín de arena era ahora un espejo de vidrio. El sol del ocaso teñía el paisaje de un rojo sangriento dándole un aspecto aún más terrible.

Keiichi sintió un profundo dolor ante la destrucción. Se imaginaba lo que sentiría Belldandy, el templo había estado rodeado de un bosquecillo y Belldandy conocía a todas las formas de vida que lo habitaban. Cada árbol, cada arbusto y pequeño ser, eran para ella amigos, y nada de eso existía. Su motocicleta se debía haber convertido en un charco de metal fundido, lo mismo que Bampei-kun, el androide de Skuld. Sabía que ella también sufriría con su desaparición. El mismo casi lo había llegado a considerar como un ser vivo, y compartía con Skuld ese amor por las maquinas.

Los tres apenas podían creer que habían sobrevivido a tal nivel de destrucción. Tan solo unas hora antes habían estado luchando por sus vidas y por la de las diosas. Gracias a eso se había formado un lazo entre los tres que difícilmente se podría romper.

El doctor comento.

- Keiichi, entiendo que entre tú y Lind hay un lazo de amistad, y sin embargo siento que no le has dicho todo.- El joven sonrió, el doctor parecía haber adivinado algo.

- Es cierto, tal vez por accidente, pero tengo acceso Yggdrasill y a mucho conocimiento que no creo que Lind apruebe. Pero creo que tampoco usted ha dicho todo, creo que usted tiene que ver con la forma en que Urd derroto a ese Shaikh.

- También he obtenido conocimientos sobre el mundo de Hell, que estoy seguro tampoco Lind tampoco aprobaría. Tenemos que unir nuestros conocimientos. Cuando descubrí el blog de ese joven hindú, estaba seguro de que nosotros, los mortales no teníamos capacidad de intervenir entre los asuntos de dioses y demonios. Lo que ocurrió aquí me ha demostrado que si podemos hacer una diferencia.

Sentarō se apresuró a añadir.

- Lind me dijo que La batalla del templo Tarikihongan seria recordada por los dioses, e incluso me dijo que los dioses conocerían mi nombre.

- Lind es una diosa de primera clase, ella no miente.

- Entonces es cierto ¿seremos leyenda?, ¿cómo las leyendas de los caballeros que peleaban por sus damas?

La idea hizo reír al doctor Shugahara.

- Sentarō-san, nosotros no luchamos por simples damas, ellas son diosas. Nuestras diosas y por ellas estamos dispuestos a dar nuestras vidas.

- ¿Entonces si somos como caballeros?

- Si, Sentarō-san, creo que podría decir que lo somos.

- por favor, no me llame así, usted es un maestro.

El doctor miro al niño, y adopto una expresión seria y le dijo:

- En este momento, Sentarō-san, te considero mi igual. Luchaste con valor, igual que Keiichi. En cierta forma si somos como esos antiguos caballeros y estamos unidos por un mismo propósito. No quiero que me vuelvas a decir doctor, para ti soy Kenji y considérame como tu hermano.

El niño miro al doctor asombrado, ya Lind lo había tratado con respeto y ahora él. Pero no se imaginaba tratarlo como a un igual.

En ese momento, el doctor recordó los medallones y saco el que había conservado.

- ¿Tiene los medallones con ustedes?

Ambos sacaron un medallón.

- Estos medallones los creó Urd para una hermandad. Ahora estos medallones nos protegerán y seremos una hermandad dedicada a proteger y cuidar de nuestras diosas.

Keiichi observo el medallón, y dijo.

- ¡Sí!, defenderemos a nuestras diosas con nuestras vidas. Estos medallones sellaran nuestro destino.

Sentarō observo el medallón mientras su imaginación volaba.

- ¿Seremos como una de las ordenes de caballería de las historias?

El doctor miro al niño y dijo:

- Ustedes dos han mostrado más valor y valentía que algunos de los caballeros de la historia, seamos entonces una orden de caballería.

- ¿qué nombre usaremos?

El doctor apoyo su mano sobre el hombre del niño y le dijo.

- Somos tres mortales que juramos defender a tres diosas. Entonces seremos la orden de los caballeros mortales. El niño lo miro emocionado, y pregunto.

- ¿no deberíamos hacer un juramente o algo?

El doctor lo pensó un momento y entonces extendió su mano, y los otros dos colocaron su mano encima.

- Juramos defender a nuestras diosas con todo nuestro conocimiento, con toda nuestra voluntad y con nuestras vidas

Los tres exclamaron:

- Lo juro.

No tenían forma de saber que de ese juramento dependería el destino de tres universos.

fin de capitulo 16

Capitulo 17: Un roce con el inicio del tiempo

Otro capitulo algo largo, pero estoy seguro que vale la pena.

Uno de los conceptos aparentemente más fantasticos de este capitulo,
el limite de Planck, no lo es tanto.
La realidad puede ser mas fantastica que la ficcion.

Espero que lo disfruten tanto como disfruté escribir esto.

La orden de los Caballeros Mortales
Por Javier Delgado R.

Fan fiction, inspirado en "Oh mi diosa" de Kōsuke Fujishima.

Capitulo XVII
Encuentro con el espacio-tiempo

En el bosquecillo que rodeaba el templo Toringinkan, todo aparentaba tranquilidad, la poderosa magia de Belldandy había creado una barrera que proyectaba una ilusión perfecta y a pesar de la destrucción en el interior, desde el exterior todo parecía igual que siempre.

Entre las ramas de uno de los árboles en el exterior del templo, se distinguía una curvilínea silueta que en su actitud denotaba una gran exasperación. Marler se encontraba en uno de sus lugares de vigilancia favorito y a pesar de conocer el lugar a la perfección, había sido engañada por esa perfecta ilusión.

Desde ahí había sido testigo de la vida diaria en el interior del templo. ¿Cuantas veces no había visto con envida la tranquila cotidianidad de sus residentes?. El recordar el exasperarte y sin embargo firme amor entre Keiichi y Belldandy le hacía más amargo el recuerdo de Anang-Reh. Las constantes reyertas entre Skuld y Urd la habían hecho reír más de una vez, remitiéndola a su propia infancia cuando ella había jugado con Urd.

¿Llegaría a saber Urd que ella nunca había intentado lastimara seriamente? ¿O que en más de una ocasión había logrado evitar un ataque real contra ella? Solo pretendiendo que atacaba a su propia hija, Hild había logrado evitar ataques más severos en contra de ella. Pero Urd no sabía todo esto. ¿Cómo recibiría una petición de ayuda de su madre? Una madre que a la que solo odiaba y despreciaba por haberla abandonado.

Mientras vigilaba la actividad en el templo comenzó a sentir un profundo cansancio. El cansancio de milenios de jugar a ser el bufón, la torpe demonio y la burla del mundo de Hell, además de ser el oculto guardaespaldas de Urd. Ahora en pago, recibía una responsabilidad aún mayor y que nunca hubiera deseado. Dejo salir una risa amarga y triste. De ella, de cuyas hazañas todo el mundo de Hell se reía, dependía ahora el destino de su mundo: Hild se encontraba moribunda, ninguno de los posibles sucesores estaba cerca de tener el poder para sobreponerse a los demás. De hacerse público, habría una guerra por el poder, y ella sabía que sería larga y los expondría a ser presas de sus enemigos.

Maldijo a Hild por ponerla en ese predicamento y con esa responsabilidad que nunca deseo. Pero al igual que Hild, sabía que no podía darle la espalda a deber, incluso si creía que su gente no lo merecía. Todos esos años cerca de Hild le habían permitido ver detrás de la mascarada que representaba y de la profunda soledad en la que vivía. Soledad que Hild aceptaba como un deber más.

Luego se maldijo a sí misma. No era hora de ser sentimental, tenía una misión que cumplir, tal vez la más importante de su vida y algo no estaba bien. Según los registros de Nidhogg se había liberado una inmensa cantidad de energía ahí y había esperado encontrar una gran destrucción. Sin embargo todo parecía intacto. Tampoco percibía la cercanía de la magia de Urd o de Belldandy.

Tenía ya un rato observando y no había movimiento. Ella ya sabía de memoria las rutinas del templo. Hacia media hora Belldandy y Keiichi deberían haber llegado de su trabajo en Whirlwind. El niño mortal que visitaba a Skuld ya debería estar llegando, y tampoco veía rastros del mortal que pasaba tanto tiempo con Urd, a pesar de que su ridículo automóvil estaba en la entrada del templo.

No podía desperdiciar más tiempo, pero no se decidida a entrar al templo conociendo que había defensas contra ella. Los pequeños androides eran particularmente eficientes para detectarla e identificarla. Si lo deseaba, podría eliminarlos sin problema, pero no era la mejor manera de llegar a solicitar ayuda, especialmente si realmente habían sufrido un ataque por demonios de alto nivel.

Tomo una decisión. Antes de penetrar en el terreno del templo, verificaría primero con Nidhogg los despliegues de energía y solicitaría Walharen una búsqueda global de las Nornas, existía la posibilidad de que ya no estuvieran en la tierra.

Afortunadamente, antes de salir de Hell, y usando el nombre de Hild, había nombrado a Walharen administrador único de Nidhogg, con privilegios extraordinarios. El pequeño demonio de tercera clase se había convertido en un gran aliado y era momento de usar sus capacidades. Tomo un dispositivo de vigilancia, que había construido a imitación de los manufacturados por los humanos y que le avisaría si detectaba actividad en el templo. No soporta la inactividad. Floto en el aire y se dirigió al suburbio de Nekomi donde tenía su guarida.

De haber permanecido unos minutos más habría visto a tres mortales y una joven diosa apareciendo frente a la entrada del templo.

No tenia forma de saber que Belldandy, con esa aparente ingenuidad que tenía mucho de sabiduría, había decidido que cualquiera que usara la entrada principal del templo, era amigo y tendría paso libre, pero a fortunadamente para Marler, nunca intento acercarse a la entrada, la experiencia de aparecer en medio del escuadrón Élite de Valquirias no habría sido agradable.

Lind se encontraba arrodillada, ante el cuerpo inerme de Urd. En voz casi inaudible, dirigida solo a ella dejaba fluir sus reflexiones:

- Urd, valquiria en entrenamiento, has superado con creces lo que esperaba de ti. Pero no entiendo como lo lograste. Solo rompiendo el bloqueo de tu madre podrías haber tenido tal poder, pero tu sola no pudiste hacerlo. Tampoco entiendo las causas del ataque. Esperaba un ataque semejante al de Giörel, nunca algo a esta escala. Hay fuerzas involucradas que no logro comprender y demasiadas coincidencias.

Se quedó callada unos instantes, levanto la mirada y se encontró con las dos valquirias que con su perfecta disciplina, continuaba su monótono canto que mantenía el campo contenedor.

Después miro a su alrededor. Su escuadrón seguía siendo una unidad perfectamente disciplinada, pero conocía los suficientemente a sus integrantes para saber que algunas de ellas se encontraban nerviosas.

Para las más jóvenes y que nunca habían estado en combate real, la sensación de estar por primera vez desconectadas de Yggdrasil era una experiencia atemorizarte. Confiaban en ella y eso las tranquilizaba, pero de haber no estado ella, la situación no sería tan buena. Frunció el entrecejo, era una situación que ella misma no había previsto. No podía dejar que la moral se debilitara, tenía que tenerlas en actividad. El que no pudieran usar magia sería un buen pretexto para ejercitar un poco de anticuado combate cuerpo a cuerpo. Tendría que organizar distintas actividades para mantenerlas en forma y alejar su mente de las preocupaciones. Sin magia, no faltarían actividades físicas a realizar. No sabia cuánto tiempo estarían aisladas, por lo que era mejor estar preparada.

Sonrió con satisfacción al ver que la más joven de su escuadrón se dirigía hacia ella. Chrono se desenvolvía con soltura. Había sido una buena decisión aceptarla a pesar de ser tan joven, además su experiencia previa con los mortales le seria de ayuda. Chrono se le acerco indicando que ya estaba lista. Tenía puesta ropa que le había dado Keiichi perteneciente a Skuld. Aun no adquiría esa actitud severa y rígida que caracterizaba a la mayoría de las valquirias y le sería más sencillo pasar por una mortal. Definitivamente era la más apropiada para moverse entre los mortal y no recurrir a la magia.

- Señora. Estoy lista.- su actitud ligeramente marcial contrastaba con lo informal de su atuendo.

- Adelante, no necesito recordarte que no debes usar magia excepto para proteger a los mortales. Si solo es tu vida la que esté en peligro, no lo debes hacer. Serás nuestro enlace, intenta aprender a usar los transportes y los sistemas de comunicación de los mortales. Observa y aprende. Si esto se prolonga todas necesitaremos aprender de tu experiencia. Eso es todo, ¡adelante!

- ¡Si señora!

La joven partió a reunirse con los mortales a ese lugar llamado Chiba.

Ghadril se acercó a Lind.

- ¿No entiendo cómo puedes confiar en la ayuda de los mortales? Son tan frágiles y su vida es tan corta.

Lind no se molestó en voltear a ver a su camarada. Largos año de compartir misiones le permitían cuestionar su autoridad sin poner en peligro la cadena de mando.

- Lo son, y aun así no dejan de luchar. Los he visto crecer a pasos agigantados. En el tiempo que a nosotros nos lleva tomar una decisión, ellos han pasado de balbucear un lenguaje a ser capaces de ayudarnos. Además, hay algo muy especial en esos tres mortales.

- Nunca le he prestado atención a la historia de este mundo, a pesar de que las diosas más jóvenes parecen fascinadas con él.

Lind no pudo evitar sonreír un poco ante la actitud de su antigua compañera de armas. No hace poco, ella misma pensaba así.

- Entonces, te cuidado, los mortales podrían cambiarte, algunos de ellos son sorprendentes. En cuanto a lo de frágiles, toma, cuida a los prisioneros.

Lind le dio a Ghadril varios discos metálicos. Ella leyó su contenido y miro a Lind con asombro, esta le comento:

- Cualquier valquiria que llegara con prisioneros de este nivel, estaría llena de orgullo por sus logros. Keiichi-san en cambio se siente avergonzado de no haber podido hacer más. No tengo duda, los mortales un día nos darán grandes sorpresas.

En la espaciosa cafetería del Campus Hongo de la universidad de Chiba, en donde se encontraban los laboratorios de física, un hombre de edad disfrutaba lentamente de su te mientras leía con atención un e-mail en su Laptop. Vestía la inmaculada bata blanca de los científicos de alto nivel. Una amplia sonrisa iluminaba su rostro, conforme sus ojos inquietos y curiosos recorrían página tras página llena de cálculos y ecuaciones. Su actitud delataba una gran curiosidad y lo hacían parecer más joven.

Su lectura fue interrumpida por el sonido de la conversación de varias personas que entraban en la cafetería. Una voz femenina exclamo:

- ¿También fueron citados por el profesor Nambu?

Las otras personas asintieron. La voz era de una mujer de unos 40 años, no usaba maquillaje y su cabello tenía un corte severo, pero tenía una mirada inquieta y curiosa que contrastaba con la severidad de su aspecto, también portaba una bata blanca, pero esta denotaba el desgaste que denota a los investigadores que trabajan en laboratorio. Saludó a sus colegas con una rápida inclinación de cabeza y con vez llena de curiosidad se presentó:

- Discúlpenme, no recuerdo todos sus nombres, así que me presentare primero. Yukiko Ohta, profesor asociado, especialista en física de la materia condensada. Estoy aquí porque el profesor Nambu me dijo que era urgente y que estaba relacionado con el Dr. Shugahara, nuestra celebridad local.

Otro de ellos, era un joven de unos 25 años, de camisa brillante y colorida, jeans y cabello largo, como muchos de los matemáticos y teóricos, una persona de risa fácil, y exclamo alegre:

- ¡Ah! Entonces debe ser un algo demente y brillante. Según corren los rumores, el doctor Shugahara ha estado involucrado en una especie de maratón arqueológico alrededor del mundo. Los blogs de arqueología nunca habían estado tan activos. Se mencionan extraños cristales, posiblemente radioactivos, pero no mencionan que tipo de radiación ni algún otro detalle importante. Estoy seguro de que pronto tendremos una avalancha de artículos en las revistas especializadas. Confieso que tengo mucha curiosidad de saber que trae entre manos. Se ha ganado un fama muy extraña, la mitad de los estudiantes parece convencido de que realmente hace magia, sobre todo, tomando en cuenta la atractiva mujer con la que ha estado saliendo y que provoco un tumulto en el ultimo congreso. Por cierto soy Yoshida Takashi, Investigador asociado, trabajo en el área de física de alta energía... y tampoco me acuerdo de sus nombres.

Los presentes rieron alegremente. El tercer hombre tenía una actitud taciturna, tendría algo más de treinta y cinco años, y parecía haber tenido un accidente recientemente. Cojeaba ligeramente, traía un brazo entablillado en un cabestrillo y en su cara aún se notaban rasguños recientes, pero eso no evitaba que sus ojos brillaran con curiosidad y sonrió divertido ante la presentación de su colega.

- Entonces no son los únicos. Soy Nakayama Shigeru, Investigador asociado, y mi área es nanociencia. Miren, Ahí está el profesor Nambu, espero que nos saque de dudas. También he escuchado extrañas historias sobre el Dr. Shugahara. Incluso el Dr. Izuka Kawazu del Instituto de Lógica difusas parece fascinado con él, así que no me podía perder esto. Pero como verán, tuve un pequeño problema con una cámara de presión y tendré que hacer mucho papeleo para remplazarla, así que apresurémonos.

Llegaron ante el hombre que estaba sentado: Profesor Yoichiro Nambu, premio nobel de física, profesor Emérito de la Universidad de Chicago y actualmente profesor visitante en Chiba. Este les hizo una señal invitándolos a sentarse con él.

- Les agradezco haber venido a pesar de la hora. Profesor Nakayama, supe de su accidente en el laboratorio, no esperaba que viniera. Debería estar el hospital atendiéndose ese brazo.

- No está roto y no puedo darme el lujo de posponer el experimento en curso. Además, tengo mucha curiosidad de saber cuál es la urgencia. Si el Dr Shugahara pasó de la magia nórdica a la física, debe haber algo interesante.

El profesor Nambu, sonrió ante la muestra de curiosidad.

- Pronto el doctor Shugahara estará con nosotros y espero que él nos explique la razón de la urgencia.

- ¿Entonces usted no lo sabe? Nambu san - comentó la mujer con un dejo de irritación - El doctor Shugahara es un connotado etnobotánico, entiendo que tenga algo que ver con la arqueología y se que ha estado muy activo en ese campo, pero ninguno de nosotros tiene relación con su área. No me imagino tener que estudiar pociones mágicas o algo por el estílo..

El profesor Nambu rió ante el comentario, señalando su Laptop

- Entonces les tengo una sorpresa. Hace unos meses, el Dr. Shugahara, me trajo unos curiosos cristales con propiedades extraordinarias. Afirma que es un ingrediente de una antigua poción mágica - Volteo a ver a los presentes para disfrutar de sus expresiones de incredulidad - Confieso que me costó trabajo creerle, pero es una persona muy persuasiva y tenia evidencia suficiente, así que finalmente asigne a uno de mis más brillantes estudiantes de posgrado a investigarlos, la señorita Jenny Rosenthal. Ella me acaba de presentar un informe de lo más interesante.

Los científicos se levantaron de la mesa y se apresuraron a ver el Display de la Laptop, observando con atención conforme el profesor Nambu les mostraba el informe. Al llegar al final hubo instante de silencio, luego el profesor Nakayama comento:

- El resultado es increíble, pero la metodología parece impecable, según dice ahí, el resultado fue verificado con tres experimentos distintos. Aun así, la conclusión de Ms. Rosenthal me parece demente.

Al profesor Nambu se le ilumino el rostro con una amplia sonrisa, como un niño a punto de cometer una travesura y comento:

- Si, ya que es demente. La pregunta entonces es: ¿Es suficientemente demente para poder ser verdad?

Pronto comenzó una acalorada discusión entre los especialistas, el tema era suficientemente apasionante para que olvidaran preguntar la razón de que estuvieran ahí. Sin embargo fueron interrumpidos por la llegada de más personas.

Los recién llegados parecían algo fuera de lugar. Ya conocían al doctor Shugahara, pero el joven que lo acompañaba tenia algunas manchas de aceite en la ropa y en las uñas, parecía un mecánico, los acompañaba un niño y una adolescente de aspecto dulce y encantador.

El profesor Nambu los saludo jovialmente.

- doctor Shugahara. Es un placer verlo. Me pregunto que más sorpresas nos tiene. Lo último que nos trajo nos dará muchos años de trabajo, y como vera, hay gente que desea escucharlo.

El doctor Shugahara se vio sorprendido ante el número de personas que lo esperaban. Los saludo y su actitud dejaban notar que estaba conmovido. El profesor Nakayama, le pregunto.

- El profesor Nambu nos acaba de mostrar las extraordinarias propiedades de ese compuesto que le entrego. Después de eso no creo que tenga nada que pueda superarlo. Aun así tengo mucha curiosidad por conocer que es lo que usted puede considerar tan urgente para llamar a todos estos especialistas.

El doctor Shugahara lo miro desconcertado. En su urgencia no se le había ocurrido pensar que decirles. Necesitaba toda su ayuda, así que solo había un camino. Se inclinó ligeramente ante ellos, y tomando una actitud formal, que reflejaba todo el estatus de un profesor universitario les dijo, con voz clara y serena.

- Esta mañana, estos jóvenes y yo nos enfrentamos a varios demonios, para salvar la vida de tres diosas. Y esta joven que está aquí, es una diosa, una valquiria.

Un profundo silencio se hizo en todo los presentes, Keiichi y Sentarō miraban atónitos al doctor, nunca habían esperado que hablara con tal franqueza. Era evidente la incredulidad entre los científicos, y el profesor Nakayama hablo con voz severa, reflejando el sentir de todos.

- Creo que debo retractarme de mis últimas palabras. Está consciente que de no ser por la fama que lo procede, estaríamos tomando esto como una mala broma.

La profesora Ohta, continúo con tono irónico:

- Doctor, usted tiene fama de que nunca hace una afirmación sin pruebas. Me muero de curiosidad por saber que pruebas tiene para sustentar todo esto. Esta joven que afirma que es una valquiria, ¿nos hará una demostración de magia?, ¿Algo que no se pueda atribuir a efectos de ilusionismo?

- Desgraciadamente, esta joven de momento tiene prohibido hacer magia - El profesor Nakayama no pudo evitar un bufido burlón ante esta declaración y comento:

- ¿Entonces no tiene pruebas?

- No dije eso. Solo dije que esta joven no puede hacer magia, pero yo sí. Keiichi, ¿puedes darme el botiquín de Urd?

- Doctor, quiero decir, Kenji, ¿estás seguro de esto?, no creo que ya ha dicho demasiado. No sé si sea prudente.

El doctor suspiro y señalo a sus colegas.

- Keiichi, míralos, no podemos pedirles que nos ayuden, sin que entiendan nuestras razones. Yo actuaria igual que ellos. Como científicos, estamos entrenados para dudar de todo por principio. Toda afirmación debe poder ser verificada. Necesitamos su ayuda y se merecen toda la verdad.

Keiichi se estremeció, durante todos estos años había intentado ocultar a toda costa la identidad de Belldandy y sus hermanas y la idea de hablar abiertamente ante estos desconocidos lo asustaba. Pero pronto decidió que haría cualquier cosa con tal de salvar la vida de Belldandy y Urd. No importaba cuantas reglas celestiales tuviera que romper. Finalmente saco la pequeña caja metálica con las pociones de Urd. Keiichi miro a los ojos al Dr y asintió. Sin dudar mas, le entrego la caja al Dr.

- Profesor Nakayama, me temo que usted es el sujeto de experimentación perfecto, por favor permítame su brazo.

El profesor Nakayama se sobresaltó, pero tenia curiosidad por ver que tipo de demostración presenciaría. Se acercó al Dr. Shugahara y extendió su brazo. Este lo sostuvo y le coloco uno de los parches curativos de Urd.

Ante el contacto con la piel, el parche actuó de una manera extraña, el sorprendido profesor Nakayama retiro su brazo y vio con asombro como un brillo se extendía por su cuerpo. Entonces todos vieron como las heridas en su rostro se borraban y el profesor sintió como el dolor desaparecía.

Con sorpresa comenzó a mover su brazo y luego apresuradamente se quitó los vendajes. No sentía dolor, los moretones y la hinchazón había desaparecido. También se pudo enderezar, su cojera había desaparecido. Exclamo sorprendido:

- ¿Pero que es esto?... Debe ser una ilusión. Tal ves es una droga que me estimule y me impida sentir el dolor.

El profesor Yoshida se le acerco y comento...

- Pero ninguno de nosotros ha tocado el parche, además veo que las heridas superficiales han desaparecido... No parece ser una ilusión.

El profesor Nakayama examino con cuidado en donde poco antes estaban sus heridas. No había rastro de ellas. Así que contesto:

- Confieso que es impresionante, pero usted entenderá que esto debe ser reproducible antes de ser aceptado como evidencia. Sin un mecanismo que explique lo que presenciamos, esto no es suficiente. Afirmaciones extraordinarias, requieren evidencia extraordinaria.

- Lo entiendo perfectamente. Pero también les debo decir que nuestra misión es urgente. Les pido que lo acepten como una hipótesis temporal. Denme su ayuda y ustedes mismos obtendrán todas las pruebas necesarias.

- ¿Cómo funciona esto? No puede ser magia sino un fenómeno natural.

- A decir verdad, no lo entiendo completamente. Si desea en lugar de magia, puede llamarlo, fenómeno desconocido, - señalando la laptop dijo- Pero las propiedades de ese cristal tiene mucho que ver.

Los investigadores se miraron mutuamente, no era algo que pudieran aceptar sin pruebas más contundentes, pero la fama del Doctor Shugahara lo precedía así que el Profesor Nambu le contesto.

- Realmente... No esperaba algo así. Tengo un fuerte deseo de salir corriendo de aquí... Pero tal vez su... "hipótesis" sea lo suficientemente demente para ser verdad. ¿Que desea de nosotros?

- En primer lugar, necesito reproducir este material, son rocas lunares sintéticas, y posteriormente necesito modificar este material.

Tomo de las manos de Sentarō, una caja de cartón que tenía unos brazaletes y se los entregó al profesor Nakayama, el especialista en nanotecnología. Este observo con curiosidad los brazaletes.

- No soy experto en minerales, pero esto parece una regolita. ¿Dice que es una roca lunar sintética?... ¿qué tipo? - miro fijamente a los ojos a Keiichi, una sospecha se dibujó en su expresión - ¿Es del tipo que se sospecha puede retener y absorber rayos cósmicos?. Entre las piedras traídas por los astronautas se descubrieron algunos gramos de material con propiedades muy peculiares

Keiichi asintió un tanto tímidamente, como ingeniero, nunca se había preocupado de investigar más sobre la mineralogía lunar, solo le interesaba que funcionaban.

- Interesante. ¿Cómo lo lograste? Sería un material muy útil, puede almacenar ciertos tipos de energía, tiene una estructura cristalina muy peculiar, con nanotecnología podríamos duplicar la matriz y extraer de ahí una gran cantidad de energía.

La doctora Ohta añadió:

- Sospecho que mucha de la materia obscura del universo está concentrada en esa forma. Estamos hablando de lograr entender la estructura del universo y como extra, acceso a fuentes casi ilimitadas de energía. Todo esto me suena demasiado fantástico, y digno de investigarse.

El Dr. Shugahara se le acerco y comento.

-Keiichi le puede mostrar como sintetizarla por métodos que el ya desarrolló, pero que estoy seguro ustedes podrán perfeccionar. - El doctor se dirigió a todos - Esa es la parte urgente, tenemos menos de 10 horas para sintetizar un lote, es vital, dos vidas dependen de ello. - Realizo una pausa, al darse cuenta de que tenía toda su atención, y necesitaba explicares la parte más fantástica– Pero además le tengo un reto más grande. Necesitamos una variante capaz de incrementar la capacidad del material en al menos 5 órdenes de magnitud.

El grupo de científicos lo miro asombrado. La profesora Ohta, exclamo:

- ¡Cinco ordenes de magnitud! ¿Tiene idea de lo que está hablando? Como puede controlar semejante cantidad de energía. ¿Entonces eso es lo que tenía en mente al citarnos?

El Doctor Shugahara inclino la cabeza asintiendo. Entonces el profesar Nambu, quien había estado escuchando en silencio finalmente hablo, sus ojos brillaban con un fuego interno.

- Creo que el Dr. Shugahara nos ha puesto un reto que no podemos rechazar, su pequeña demostración, y la información que nos ha enviado la Señorita Rosenthal me dice que debemos inventarlo, por muy demente que parezca su historia. ¿Está de acuerdo?

Todos asintieron y comenzaron una animada discusión, finalmente la Profesora hablo.

- Trabajaremos en dos equipos, Shigeru y yo realizaremos la síntesis de las regolitas según la fórmula original, tengo mucha curiosidad de ver el procedimiento y con la ventaja de que nuestro amigo Keiichi conoce el procedimiento. El otro equipo deberá estudiar las alternativas para crear un material derivado que tenga los requerimientos que nos pide el doctor. No sabemos si es posible, pero vamos a averiguarlo. En cuanto a estos dos jóvenes- dijo señalando a Sentarō y a Chrono - creo que podrán ayudarnos. Si esta jovencita es lo que usted realmente dice, estoy seguro de que nos pueden enseñar mucho.

Unas horas más tarde un agotado Dr. Shugahara se encontraba recostado en un viejo sillón en un rincón del laboratorio de física de alta energías. Estaba lejos de las grandes instalaciones como Brookhaven o el LHC, pero ciertamente estaban bien equipados. Con una sorprendente rapidez, los técnicos y estudiantes habían modificado uno de los experimentos en curso para bombardear una de las muestra cristalina que había obtenido con Urd.

Consultó su reloj y decidió que se podría dar el lujo de 20 minutos de sueño. El ruido de la gente discutiendo, montando equipo, moviendo materiales, no le molestaba pues estaba acostumbrado a eso. No sería su primera noche larga en un laboratorio y estaba acostumbrado a aprovechar los pequeños descansos. Sin embargo fue interrumpido por la llegada de Keiichi, Sentarō y la joven valquiria. Los demás científicos le acompañaban. El profesor Nambu lo saludo.

- ¡Doctor!, ayúdeme a convencer a este joven de continuar con un posgrado. Un joven con su habilidad con las maquinas nos serviría de mucha utilidad. Nadie podría adivinar que es la primera vez que trabaja en nuestro laboratorio.

Keiichi se sintió un poco apenado por los elogios, no podía evitar pensar en Skuld, estaba seguro de que ella podría haber realizado el mismo trabajo en una fracción de tiempo.

- No es sorprendente, tienen aquí lo mejor. Materiales con pureza grado analítico, equipo actual, completamente computarizado y esta gente sabe muy bien lo que hace.

- Keiichi es demasiado modesto. Pero su habilidad real está en los vehículos de motor. No creo que su jefa lo deje ir y ella es una persona difícil convencer. Además de eso, este joven es una de las personas más extraordinarias y valientes que he conocido.

El profesor Nambu le contesto: - Eso es algo que me gustaría escuchar. Para que el Dr. Shugahara haga una declaración de ese tipo, este joven debe ser algo extraordinario.

Keiichi se sonrojo un poco, no esperaba ser el centro de atención, el Dr. Shugahara se levantó del viejo sillón y puso su mano en su hombro y le dijo:

- Tenemos un par de horas libres. Todos los presentes están comprometidos con nuestra meta, así que creo que merecen escuchar algo de tu historia. Yo mismo tengo mucha curiosidad de saber cómo comenzó todo.

Un murmullo de aprobación se extendió entre los presentes, Sentarō comento

- yo también quisiera escuchar como Skuld llego a la tierra...

Y una voz inesperada comento:

- A mí me encanta contar historias, y en el cielo la historia de Keiichi-san y el amor por su diosa es una historia famosa. Si Keiichi-san no se ofende, yo podría contar su historia y el corregirme lo que crea que está mal.

Todos voltearon a ver la joven, que se expresaba una seriedad que la hacia parecer mayor. Su sinceridad conmovió a los presentes. Incluso el taciturno Nakayama comento.

-Acabo de encargar un par de termos de café y también me gustaría escuchar esa historia.

Entonces Chrono comenzó su relato con una dulce voz: - "Era una joven diosa, del departamento de ayuda celestial de las diosas..."

Lentamente el pequeño grupo se reunió a su alrededor, algunos se sentaron en el viejo sillón, otros en el suelo y le dieron toda su atención.

La narrativa de la joven diosa tenía un cierto aire de ingenuidad que pronto cautivo a los presentes. Keiichi no podía creer que estaba escuchando su propia historia. No podía negar que los hechos eran correctos, pero los sentimientos no lo eran. Así que finalmente interrumpió a Chrono para corregirla y sin darse cuenta, prosiguió el relato. Chrono se hizo a un lado para escucharlo.

Su historia, sencilla y sin ningún adorno o pretensión fue conmoviendo a los presentes y poco a poco la atención de su público lo animo a seguir su relato hasta el fin. El revivir los hermosos recuerdos de su amor por Belldandy lo lleno de emoción, y también de tristeza por el futuro incierto y su audiencia lo puso sentir.

Finalmente Keiichi termino su relato y miro a su alrededor. Esperaba ver burlas o incredulidad, en lugar de eso vio admiración, incluso Chrono lo miraba con ojos ligeramente húmedos. Tal vez el profundo silencio era el más grande cumplido que se le podía dar.

Repentinamente una tosecita rompió el silencio. Era un joven con una caja de plástico y anuncio.

- Tenemos el primer lote, las propiedades de este material son sorprendentes. En unas horas tendremos una versión mejorada.

Keiichi, Kenji y Sentarō gritaron de felicidad. Finalmente tenían buenas noticias. Los tres se abrazaron felices, ante un público aun ligeramente escéptico, pero no menos conmovido. El Doctor exclamo:

- Fue más rápido de lo que esperábamos, nos dará tiempo para seguir adelante. Habrá que llevárselos a Lind inmediatamente.

Súbitamente, otro joven estudiante llego con el profesor Nambu y anuncio:

- Les aviso que estamos listos para una corrida de prueba. Hemos reproducido lo que creemos es la estructura cristalina que contiene la energía. Son solo unos micro-gramos, pero nos permitirá saber si vamos por el camino correcto.

El profesor Nambu pudo ver cierta duda en la voz de su estudiante y pregunto:

- ¿Hay algún problema?

Este contesto mirando a los presentes, el estar rodeado de científicos expertos lo hacía dudar un poco de sus conclusiones.

- Sí. Estuve revisando los cálculos de energía, y son demasiado altos para poder explicarlos por la simple acumulación de rayos cósmicos. Debe ser un mecanismo distinto.

El profesos Nambu asintió, satisfecho de las conclusiones de su estudiante.

- Bien pensado, necesitamos estar seguros de que estamos trabajando con el modelo correcto.

El Dr. Shugahara se quedó pensativo ante esas palabras, eso significaba un considerable retraso, pero el profesor Nambu tenía razón, hacer un experimento bajo bases erróneas podría ser desastroso.

Keiichi miro al doctor con preocupación. Los brazaletes solo les permitirían ganar tiempo, pero no eran la solución y esta parecía haberse alejado. Volvió a acordarse de Skuld, ella habría continuado adelante, pero casi siempre terminaba en problemas. Cerró los puños en frustración, pero reconoció que estos hombres estaban en lo correcto. Debería tener paciencia. En el rostro del doctor vio un destello de angustia y cansancio. Reconoció que era solo un hombre, igual que él, que compartían los mismos sentimientos. Debía mostrar seguridad, así que hablo en voz alta, tal como se imaginaba que se habría expresado el doctor.

- Adelante, esperaremos con ansia los resultados. Descansaremos uno minutos. Y por favor... Que alguien pida más café.

El joven sonrió ante sus palabras y dijo...

- Ya viene en camino, el personal de la cafetería ya está acostumbrado a nuestros horarios.

Repentinamente escucho un grito...

- Interrumpan el bombardeo de partículas, estamos percibiendo una emisión de energía excesiva.

A través del altavoz se escuchó:

- Hemos interrumpido el bombardeo, pero la emisión no se detiene, parece que alcanzó un nivel crítico.

Les llego otro grito a través del laboratorio donde una estudiante miraba su consola:

- Parece una reacción en cadena, debemos detenerla, intenten enfriarla, aumente la energía a los superconductores, intentaremos un enfriamiento magnético.

Pronto se escucharon voces y gritos conforme se intercambiaban información.

- La emisión no se detiene, tal vez las partículas no sean magnéticas, debemos intentar un amortiguador para reducir la velocidad de las partículas.

Otra voz grito desde el otro extremo, se escuchaba el temor reflejado:

- Lo estamos intentando, pero la radiación atraviesa las varillas de control como si no existieran, deben de ser neutrinos.

- No se detiene, sigue aumentando. Confirmado. Es una reacción en cadena, pero no sé de donde viene esa energía.

- Todos, salgan de aquí. No responde, está a punto de alcanzar un nivel crítico

El gran equipo que se encontraba en el centro del laboratorio comenzó a trepidar. Era básicamente un acelerador de partículas que utilizaba imanes de superconductor. El centro, donde se encontraba la muestra comenzó a emitir una nube de humo, conforme el plástico de los aislantes y la pintura se comenzaba a quemar. Rápidamente el calor aumento, el centro ya resplandecía con un tono rojo cereza, y de ahí paso al rojo blanco. Partes del equipo comenzaron a fundirse.

Todo era confusión, un técnico osado trajo un gran extinguidor industrial y comenzó a rociar el equipo, pero parecía inútil. Y otra voz grito: - Corran todos, salgan de aquí...

Ante de poder hacerlo, el equipo tembló violentamente y cimbrando el edificio, fragmentos de concreto y cristal volaron por todas partes. La vibración del equipo aumento y repentinamente... Hubo un poderoso destello, y se escuchó un gran estruendo que arrojo a todos al piso.

Keiichi fue uno de los primeros en reaccionar, levanto el rostro hacia el equipo y tuvo una visión sobrecogedora:

Una inmensa esfera de luz cegadora ocupara el espacio donde debía estar el equipo. Había ocurrido una explosión, pero esta estaba contenida. Miro con atención y encontró la explicación.

El brillo era cegador, pero alcanzo a ver una silueta a contra luz. Era Chrono, que extendía su barrera física de diosa y contenía el plasma ígneo de la explosión.

La joven valquiria flotaba a mitad del laboratorio, tenía los brazos extendidos y de ahí se extendía un campo invisible, que contenía el material incandescente.

Sin embargo se notaba el esfuerzo, ella grito

- No sé cuánto tiempo lo podré contener. Salgan de aquí.

El profesor Takihashi la miro por unos instantes, y le contesto.

- Es demasiada energía, eso podría destruir todo el campus ante de podernos proteger. Necesitamos otra solución.

- No puedo resistir más.

El profesor Takihashi grito:

- El techo del edificio se puede abrir, vamos a abrirlo y tal vez logres expulsarlo hacia arriba.

Keiichi tuvo una idea. - ¡Eso es plasma!. Debe ser magnético, si los superconductores aun sirven, tal vez logremos dirigirlo hacia arriba

Un técnico grito:

- Adelante. Aun funcionan, estoy comenzando a redirigir el campo magnético.

Keiichi le grito a Chrono. - ¿Puedes liberarlo poco a poco? ¿Puedes dirigirlo hacia el techo? Nosotros intentaremos ayudarte a controlarlo.

La joven parecía al borde de sus fuerzas, pero le grito

- Haré lo posible, nunca he hecho algo así.

El profesor Nambu grito:

- Abran el techo, preparen los enfriadores de emergencia

El techo del laboratorio estaba diseñado para poder abrirse para recibir equipo pesado. Con una desesperante lentitud, la cúpula comenzó a deslizarse. Mientras tanto los aspersorios del laboratorio comenzaron a funcionar ante el calor y el humo. El agua que caía solo añadió confusión.

Keiichi estaba atento a lo que sucedía, finalmente le grito a Chrono:

- El techo está abierto, Intenta liberar el plasma hacia el techo. Así el daño será mínimo...

Chrono se encontraba a punto de perder el sentido, pero el duro entrenamiento de Lind le había enseñado a llevar a su cuerpo más allá de sus límites. Logro concentrarse en abrir la parte superior del campo protector. El plasma contenido salió despedido al cielo, un trueno supersónico estremeció el lugar y destrozo cristales, pero el edificio soporto, El plasma despedido a la atmósfera activaría alarmas en varias decenas de kilómetros a la redonda y los servicio de emergencia de la ciudad de Chiba comenzaron a recibir reportes. Entonces Chrono gastó su último ergio de energía y cayó al suelo inconsciente.

Keiichi grito y corrió a alcanzarla. Logro atraparla, su cuerpo era increíblemente ligero. Poco a poco la gente en el laboratorio comenzó a reaccionar. Algunos tenían cortaduras por los vidrios, otros estaban cojeando y algunos presentaban moretones, pero al parecer nadie había sido herido de manera grave.

Todos se acercaron a atender a la joven que les acababa de salvar la vida, y preguntaban por su estado. Keiichi contesto;

- Creo que está bien, pero utilizo todo la energía que le quedaba. No está conectada a Yggdrasill, no puede recuperarla.

Uno de los estudiantes se acerco y conmovido le pregunto:

- ¿Está en peligro? ¿Qué podemos hacer...? ¡Parece que no respira!

Keiichi miro con angustia al doctor, este entendió su dilema y simplemente asintió, entonces llamo a Sentarō

- Sentarō, por favor dame uno de los brazaletes...

El niño corrió por los brazales y se los llevo a Keiichi, este tomo con cuidado uno de los brazos de la joven y le coloco un par de brazaletes. Fue como si la diosa hubiera recibido una descarga eléctrica. Su cuerpo se estremeció y poco a poco comenzó a respirar.

El Profesor Nambu se acercó al Dr. Shugahara, mirando con preocupación a la joven valquiria, y con voz entrecortada comento:

- Doctor, creo que con esto, estoy dispuesto a aceptar su hipótesis. El doctor lo miro un momento, y contesto con un simplemente

- Gracias.

Comenzaron a sonar los teléfonos, seguramente todo mundo querría saber que había pasado. El profesor Nambu llamo a todos y les dijo:

- Mañana tendremos que dar una buena explicación de lo que ha pasado. De momento, solo reportare que hubo una liberación de plasma inesperada. Ya tendremos tiempo de dar una mejor historia.

- Podríamos decir que el profesor Yoshida intento operar el equipo... - Exclamo una voz alegre. Ante esa declaración, el profesor Yoshida protesto...

- Pero si yo esta vez no toque nada...- Se interrumpió cuando vio las caras sonrientes a su alrededor, y se calló.

- El profesor Yoshida es un excelente teórico, no es mala idea, pero mientras tanto, necesitamos un post mortem de lo que pasó aquí.

Keiichi estaba desolado ante la destrucción y comento. - ¿Entonces hemos fracasado?

El profesor Nambu miro al joven, le puso las manos en sus hombros y le dijo con tranquilidad:

- Keiichi-san, en ciencia ningún experimento se considera un fracaso, hemos aprendido: "como NO debemos hacerlo". Sospecho que nos encontramos con un fenómeno inesperado. Esto nos retrasara, pero los fracasos son parte del proceso de aprendizaje.

- ¿Y el equipo?

- Se puede reemplazar. Habrá papeleo pero lo que hemos aprendido lo justifica.

Súbitamente escucharon un grito procedente de un extremo del laboratorio. Era un joven estudiante que brincaba como loco, por un momento sospecharon que se había lastimado la cabeza, El Dr. Shugahara tuvo la breve visión de una danza tribal...

El estudiante se detuvo y corrió hacia el profesor Nambu.

- Nambu- san, ¡esto es increíble! Estoy haciendo un cómputo preliminar de energía liberada. Esto supera cualquier expectativa que tuviéramos. Según mis cálculos esto supero una reacción materia anti-materia.

Todos lo miraron asombrados, ese era un dato increíble. Sus compañeros lo cuestionaron.

- ¿Estás seguro...?... ¿qué fenómeno puede generar más energía que la desintegración completa de la materia...?

El joven estaba extraordinariamente emocionado, apenas podía decir algo coherente, solo decía una serie de datos, y fragmentos de ecuaciones que no alcanzaba a completar. El profesor Takashi lo tomo de los hombros para tranquilizarlo

- tranquilo, no te entendemos. Respira hondo, y explícate. ¿Qué quieres decir?

El joven finalmente se tranquilizó y luego en un susurro, como si temiera el sonido de su propia voz y dijo...

- ¡Fluctuaciones cuánticas!, ¡Llegamos al límite de Plank.!

Un profundo silencio se hizo en el laboratorio, solo roto por el ruido de los aspersores y algunos cortos eléctricos. Keiichi pudo ver la cara de asombro de los presentes, parecían al punto de una experiencia religiosa que él no entendía.

- Que significa, no entiendo, que es el límite de Plank.

El profesor Nambu, respiro profundamente, y se acercó a Keiichi. Meditaban como explicarlo y le dijo.

- Seguro has escuchado que nuestro universo proviene del Big Bang. ¿Pero sabes que es lo que existe fuera del Big bang y de nuestro universo?

- No lo sé, nunca he entendido mucho de ese tema.

- Estamos convencidos de que nuestro universo es uno de un número infinito de universos. Pero todos esos universos nacen de algo. No tenemos nada en nuestro idioma para describirlo. Es un lugar donde no existe el espacio o el tiempo y sin embargo existe algo, es como una violenta espuma, un lugar de energía violenta, caótica e infinita. Es un vació que no es vació.

Keiichi lo miro, le parecía incomprensible, pero parecía tener sentido.

- No estoy seguro de entenderlo.

- No te preocupes, creo que nadie lo puede entender aun, solo podemos describir sus efectos en nuestro mundo.

Entonces el profesor Nambu se retiró unos pasos y dio a entender que tenía que hacer una declaración importante:

- Keiichi San, Dr. Shugahara. Deseaban aumentar en 4 o 5 órdenes la energía, pero esto implicaría veinte órdenes más. Un uno seguido de veinte ceros. Y eso, desgraciadamente significa, que no estamos listos para manejar algo así. Estamos hablando de la capacidad de construir o destruir un universo...

Keiichi miro atónito al profesor, y pregunto:

- Entonces es inútil...

Nambu le contesto, con una emoción que lo hacía ver muchos años más joven.

- Inútil no, todo lo contrario, pero no me atrevo a repetir esto sin entender lo que paso, acabamos de tocar levemente las energías de dieron lugar al big bang y esto fue lo que paso.- señalo a la destrucción que los rodeaba - Tenemos que desarrollar un modelo que nos permita entender esto. Tal vez nos lleve años lograrlo.

Keiichi sintió desfallecer y el Dr. Shugahara puso su mano en su hombre y comento:

- Keiichi, incluso si son años, nos han dado una esperanza real. Tal vez estábamos soñando en encontrar una solución rápida. Al menos podremos mantenerlas vivas hasta que estemos listos. Esperé 10 años para conocer a Urd, no me importa tardar 10 años en logra que se recupere.

Keiichi cerró los puños en un gesto de impotencia, pero reconoció que el doctor tenía razón.

- Entonces, el tiempo que sea necesario. Jure dar mi vida por ella, así que no importa si es toda una vida - volteo a ver a toda la gente que lo rodeaba y les dijo.- Perdonen mi impaciencia. Creo que hemos puesto su vida en peligro por ello. Ustedes han hecho mucho por ayudarnos. Les estaré toda la vida agradecido.

El profesor Nambu inclino la cabeza en un saludo respetuoso, y con emoción contenida le dijo:

- Keiichi-san. Nosotros estamos agradecidos con ustedes, nos han hecho participar en algo mucho más grande que lo que podíamos haber imaginado. Lo lograremos. Vamos a seguir trabajando.

El Dr. Shugahara, comento.

Necesitamos esperara la siguiente lote. Creo que le tendremos que utilizar el resto de este lote con Chrono, le debemos la vida. Pero en cuanto esté el siguiente lote tendremos que correr con Lind.

Hubo un murmullo de aprobación. Los científicos les expresaron su compromiso de seguir trabajando y los dejaron solos.

Keiichi se volvió al Dr. quien se encontraba meditando, y le pregunto.

- Creo que se le acaba de ocurrir una idea. ¿Es tan demente como jugar con el Big Bang?

El doctor Shugahara le sonrió al joven. Al parecer comenzaba a entenderse mutuamente.

- Tal vez aun más demente. - saco la lagrima de Hild de su bolsillo y se la mostró a Keiichi y a Sentarō y les dijo .- Tal vez tengamos que hacer un pacto con el demonio.

Fin del capítulo XVII

Notas:

- "El profesor Yoshida es un excelente teórico". Como nerd, no pude evitarlo. Hay una tradición en física que los mejores teóricos rompen todo. Se decía que Max Planck era tan buen teórico, que bastaba que se acercara a un laboratorio para que algo explotara, y así se asentaba en los informes.

- Espuma cuántica. Es una de las deducciones de la teoría de cuerdas. En el universo de OMG se dice que el poder de los dioses está en su capacidad de manejar las cuerdas cósmicas de 10 dimensiones, por lo tanto, la espuma cósmica también debe ser real.

- Limite de Plank. Se refiere tanto al tiempo de Plank y la distancia de Plank. Son el tiempo y la distancia más pequeña que pueden existir. Más allá de eso, ya no existen las dimensiones del espacio tiempo.

Soy Javier Delgado, nerd y amante de todo lo relacionado con ciencia, tecnologia, historia, comics, manga, historietas, escepticismo cientifico, fanfics, mas lo que se acumule en la semana. Espero les guste el contenido de este sitio y de la comunidad que hay en el. Este sitio se derivo del viejo foro de Kaliman, originalmente dedicado a mi heroe favorito. Asi que si no tienen nada que hacer, lo pueden hacer aqui.
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Hemos traducido esta excelente refutación de la serie "Alienigenas Ancestrales" del History Channel.
Esperamos que disfruten el material.

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Como dije en mi anterior "post", Neil...
by sergio
2016-12-15 12:44:53
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2016-12-15 12:42:55
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by sergio
2016-12-15 12:40:02
Lamentable actitud después de tanto tiempo....
by Rakasha
2015-07-03 15:09:32
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